sábado, 25 de agosto de 2018

ONCE OBREROS CELESTES PUSIERON EL HOMBRO


Escribe: Manuel Araníbar Luna.
Para que camine un auto tienen que trabajar todas las partes funcionales y rodar todas las llantas. Ningún conjunto tiene once goleadores ni once arqueros, todos colaboran tanto para defender como para atacar. Además de jugar, hay que trabajar. Y para trabajar hay que acatar la disciplina táctica. Así, vimos al goleador colaborando con su defensa y a los marcadores apoyando al ataque.
Sería avaro, inmerecido, injusto,  nombrar a sólo un jugador como el artífice del campeonato obtenido. Esa cantaleta de que “tal jugador se puso el equipo al hombro” es válido para ciertos partidos o torneos, pero en el presente Apertura  todos construyeron el edificio,  unos asentando ladrillos y otros tarrajeando, pero todos metieron el hombro para llenar el techo. Leamos el fólder desde la primera página.
Pato. Desde que llegó la hinchada puso reparos. Que no tiene talla, que no sabe salir, que da muchos rebotes, que cancherea   por ubicarse demasiado salido de su área, y que patatín y patatán. Para colmo, se suscitó un incidente con la hinchada, felizmente superado. ¿Y cómo se arregló? Simple y sencillo, con atajadas. A tal punto que Gareca lo llamó a la sele.
Madrid. No actuó en todos los partidos, tuvo altibajos, más altillos que sótanos. Con los pies más asentados en la tierra, se lanzó a tomar en serio una carrera que recién empieza.
Chaveta. Jugador que se desenvuelve como marcador y como volante por derecha, estuvo en el mismo dilema del Comanche, ¿defender o armar? ¿tapar zonas, apoyar a la gente por su banda? Todo lo hizo también con disparidades, cuando se lanzó a proyectarse la hizo aceptable, aunque a veces hacía una de más, pero al menos lo intentó.
Revoredo. Resistido desde tiempo atrás, va abriendo trocha a la regularidad. Fue punto alto en la pelea de los centros, tanto en área propia como la ajena. También anotó, como en la definición por el título de verano
Merlo. La sapiencia y la ubicación. La experiencia y el quite. La cortina y los cierres. Puso orden en la línea defensiva. ¿Su punto bajo?, la expulsión en el empate con los huancas, aunque él sólo ganó la mitad en la tarjeta roja, la otra mitad –y hasta un pocotón más- fue la parcialización del árbitro que  lo echó de casa (todos sabemos el porqué).
Jair. Otro bastión en la defensa y un verdadero alfil para devorar peones rivales por la zurda en diagonal. Mejoró su temperamento y con ello su rendimiento se elevó.
Piki. Al regresar a su verdadera posición de 5 y/o 6 suelto, y con licencia para matar en toda la cancha, volvió a convertirse en el pitbull que contenía, mordía y peleaba con todo jugador que no llevara la camiseta celeste.
Ballón. El Barbas, al igual que Piki, era el tractorcito que peinaba y barría por todo el campo, fue el mixto que se necesitaba para los partidos difíciles, y el francotirador  especializado en capturar los rebotes. 
Calca. Sus característicos cambios de trayectoria del balón de banda a banda y sus cimbreantes movimientos y giros fueron importantísimos cuando los otros generadores de fútbol eran absorbidos por los cancerberos rivales.
Loba. Luego de varios meses en que por antiguas dolencias sólo jugaba los últimos treinta minutos de algunos partidos, en las últimas fechas volvió por sus fueros con brillantes intervenciones,  impresionantes pases y sorpresivos disparos al arco. Volvió a ser el timonel de sus viejos tiempos.
Yulián. Entró para suplir algunas ausencias en el medio campo. Su primer gol en la Tarde de la Raza Celeste nos decía que podía ser la alternativa en el armado del equipo. Luego, con su gol de tiro libre ante Ayacucho terminó por acallar las críticas.
Costa. Luego de su lenta recuperación tras un 2017 que pasó con más pena que gloria, Gabo se convirtió en el principal habilitador de Emanuel, y además puso la cuota de gol, convirtiéndose en el segundo goleador del equipo y tercero del torneo.
Emanuel. La fábrica de goles. Ema los hizo desde todos los ángulos, y con ambas piernas, confirmando  que no en vano es conocido como La Maquinaria. Sus 25 goles hasta el momento anuncian que si sigue así de explosivo, puede convertirse en el máximo anotador de la historia cervecera en una temporada.
Olivares. Otro de los promisorios valores de la escuadra chelera. Poco a poco, fecha a fecha, está agarrando viada. Claro que tiene que pulir algunos defectos, para ello cuenta con los consejos de los experimentados jugadores de La Florida y la guía del Comandante.
López. Arrancó con furia. El flaco Penny fue su víctima de un certero cabezazo que demostró que en el cuaderno de su formación también estaba escrita la tarea de  ir a los saltos y anotar.
Gómez. Su examen de admisión lo aprobó con creces en el partido de visitantes ante Ayacucho, el cual se perdió por 5 a 2. Anotó dos goles en menos de un minuto, y con ello demostró que tiene madera para seguir avanzando. Como en la universidad, es difícil ingresar, pero más difícil es consolidarse.
Pacheco. Desde que debutó  exteriorizó ante la hinchada que su velocidad y desmarque podían ser de utilidad. Y lo demostró con un golazo al UTC desde fuera del área.
Ysique. Un buen pupilo con ida y regreso que va camino a seguir los pasos de los amos del medio campo. Pocas oportunidades tuvo pero cuando pisó el gramado no desentonó.
Távara. Otro alumno aprovechado de los referentes mediocampistas. Tiempo al tiempo, al igual que  sus compañeros recién promocionados, va a ser difícil obtener la camiseta titular en un equipo que tiene referentes indiscutibles. Así y todo,  se tiene fe en consolidarse en poco tiempo.   
Comandante. Confirmó con hechos lo que se pregonaba en los medios, que su estilo de juego era directo al ataque, haciendo hincapié en el pressing hacia la salida del equipo contrario, y  sin despojarse del característico juego de toque cervecero. Conocida la poca inclinación de los jugadores peruanos por la disciplina táctica, el Comanche se hizo obedecer, y supo imponer la disciplina dentro y fuera de la cancha.
Hinchada. 100 puntos para los fieles y sufridos hinchas que cantan, saltan y aplauden en la tribuna, y que nunca pierden la fe en la calidad de este equipo celeste que tanto los hace sufrir, renegar y despotricar; y que no obstante, cuando obtiene triunfos, les arregla el día.
Conclusión.
Dicen que no hay primera sin segunda. Ya se ganó la primera y la segunda. Y vamos por la tercera con lo mismo: con goles, con coraje y calidad.

3 comentarios:

  1. El equipo querido que nos da muchas alegría cada fin de semana o en la fechas que programan los encuentros.

    ResponderEliminar
  2. TE FALTO ROJITAS, QUE JUGO ALGUNOS MEDIOS TIEMPOS.

    ResponderEliminar
  3. rOJAS NO ENTRA EN LA CALIFICACION PORQUE YA LO PRESTARON A OTRO EQUIPO

    ResponderEliminar