lunes, 27 de agosto de 2018

CAMPEONES DE COSTA A COSTA


Por Manuel Araníbar Luna.
La sombra de un empate se filtraba como neblina desde el Huascarán, (el apu de los huaracinos) sobre el San Cristobal (el apu de los rimenses). Es que, desde el inicio, los Charitos se dedicaron a enfriar el partido, mientras los celestes se desesperaban por abrir el marcador. Pasaban los minutos y no se podía entrar a esa oscura cueva llena de mañas y telarañas que eran los once huaracinos apretujados como en una cola para recibir carne gratis.  

¿Tan anémicos estaban?
La táctica de su DT era inmovilizar las acciones, demorando sus saques laterales y de arco y, para colmo, pareciera que sus pupilos no habían probado comida desde hacía tres días porque apenas los tocaban rodaban por el piso como Neymar y –como hijo perezoso- se demoraban una eternidad en levantarse. Mucho peor, algunos debían estar anémicos porque se caían sólo con el soplo del aire.
Como la Madre Teresa…
Los auriazules poco a poco se iban  escondiendo en su área, como en las oscuras galerías de Chavín de Huántar. De vez en cuando lanzaban manotazos de contragolpe, pero hacían menos daño que la Madre Teresa recolectando óbolos. Recién a los 20’, Herrera pudo enviar un patadón que fue contenido por Barbieri. Promediando el primer tiempo, después en una confusa situación casi se da el primer gol cuando nuevamente Emanuel, dentro del área chica, hizo una escandalosa huacha que supo barajar el porterito, un canterano celeste que no tuvo suerte ni cupo en el primer equipo.
A su turno, Johan ‘Real’  Madrid emprende  una linda carrera en Diagonal y Larco llevándose de encuentro a todo lo que se mueve y dispara,  pero la bola es un dron que vuela arriba de la azotea y se va a practicar canotaje al río. Bomba Gomez  intenta romper la valla con uno de sus clásicos petardos, no obstante hoy Barbieri es un policía  insobornable porque las chapa todas.
Luego, el incapaz (mejor dicho, el del pito) sopletea el descanso ¿descanso? ¿Pero qué iban a descansar imaginando que si no la metían no iban a regalar un triunfo a su fiel y sufrida hinchada por obra y gracia de un canterano celeste que hoy atajaba hasta las flatulencias?
El cinturón de castidad…
Regresan  a la cancha con la consigna de ganar o ganar.  Sin embargo,  pasan los minutos  y el Comanche ya está caliente, viendo que su equipo no la puede meter. Saca a Gómez y mete a López, saca a Calca y mete a Loba. Saca a Piki y mete a Christofer. Adiós contención, todo debe ser ataque a pierna armada.
Los cerveceros van perdiendo la paciencia, el buen humor, y las ganas de divertirse ante una escuadra que quiere conservar su virginidad a toda costa. Y es Costa quien les abre con ganzúa el cinturón de castidad. Emanuel, tras recibir un centro arrastrado, salta sobre la bola para distraer a su marcador y Gabo -vivo él, rápido él, endiablado él- se anticipa a un marcador que no se explica de dónde se apareció ese jugador celeste con cabeza de yunque que la empuja con la uña del dedo gordo, descolocando al Barberito. Aullidos de fiera de los hinchas que desfogan su alegría con saltos, palmas e himnos cerveceros. Sí, pero a los minutos, Ternero –otro canterano celeste- decreta el empate ante un resbalón de Jair que no alcanza el globo (más adelante hablaremos de ello).
Pellizcándose el brazo…
Piconería en la tribuna, y el Comanche, un gallo carioco enrojecido por la rabia, no puede sentarse  tranquilo porque su equipo tiene que ganar sí o sí. Loba intenta con una hermosa volea de las Grandes Ligas pero la gorda choca con uno de los grandes postes. Salados, piñas, embrujados, los celestes se avientan al todo o nada. El Pato, salido hasta la mitad de la cancha, quiere ir también a la guerra. Ya no hay contención, todo es ataque. 
La hinchada quiere su premio pero la hora apremia. 43 minutos, nada. 45 minutos, nada. 46 minutos, y ya la gente  se está retirando pero los verdaderos hinchas sí tienen mucha fe y se quedan. La última pelota le llega a Costa que se la ha pasado destroncando a sus tres marcadores. Amaga (y esta vez son cinco quienes lo tapan), se va perfilando a la izquierda, arrastrando tras de sí a los cinco auriazules, se da un espacio y suelta la bombarda que se mete entre los cinco palitroques para clavarse en el vértice de Pitágoras. 

¡Costa Selección!
Los que se estaban yendo regresan desde el portón pellizcándose para cerciorarse de que no están soñando. Gabo abre los brazos al cielo, besa su escudo y agradece a la hinchada por la confianza recibida. A su vez la hinchada agradece por sus 17 goles en la campaña y gritando "¡Costa Selección!". El incapaz (ya sabemos quién es) sopla  el pito y se retira. Buenas noches.

1 comentario:

  1. YO TAMBIEN QUISIERA QUE COSTA SEA LLAMADO POR GARECA PERO NO VA A SER POSIBLE POR EL MOMENTO HASTA FEBRERO EN QUE SE CUMPLEN LOS CINCO AÑOS DE RESIDENCIA. OTRO QUE SE MERECE SU LLAMADO ES BAYON Y QUE ME DISCULPE CAZULO PERO YA NO ESTA PARA DEFENDER LA CASAQUILLA PERUANA. PARA MI QUERIDA CELESTE SI PUEDE JUGAR HASTA EL 2020.

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