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sábado, 10 de mayo de 2014

ALBERTO GALLARDO: JAMÁS TE FUISTE.

Por Manuel Araníbar Luna

Si hay un rasgo distintivo que añadirle a la imborrable figura del Jet Alberto Gallardo Mendoza, más allá de sus innumerables virtudes, entre ellas su amor por la celeste, su velocidad y la potencia de sus disparos, podemos mencionar su humildad despojada de toda falsedad, pues su manera de actuar dentro y fuera de las canchas nos decía mucho de ello. 
El poeta argentino con corazón peruano y celeste José Cantero Verni , hermano de la Patria Grande, vuelve a sorprendernos esta vez con unos versos hacia nuestro Jet. Y estamos seguros de que por su misma humildad, Gallardo no se sentiría  reflejado en estos versos, no se percibiría merecedor de tantos elogios pues somos testigos de que, hasta el momento de su partida a la inmortalidad, siempre los vertía con toda sinceridad hacia otros ídolos celestes  tanto anteriores y como posteriores a sus tiempos gloriosos.
Los recuerdos nos volvieron a emocionar cuando leímos  Como un rayo al infinito desbordando por la raya / vas montando un meteoro” pues  así lo vimos correr, a trancos largos con la velocidad de un guepardo y destrozar las redes con sus megamisiles imparables. Y al escribir “la sonrisa de tu rostro tiene el brillo de tu alma” el poeta está diciendo una gran verdad: la sonrisa del Jet reflejaba su manera de ser, sin hipocresía ni cinismo. ¿Es que alguien podría dudar de ello?
Nuevamente agradecemos al hermano poeta mendocino y lo felicitamos por tan extraordinarios versos.
¡Salud, hermano Cantero!
¡Salud, Alberto Gallardo, ahora y siempre!

JAMÁS TE FUISTE
Por José Cantero Verni


Alberto Gallardo el "Jet" corajudo hasta la muerte
va tu mágica figura a jugar allá con Dios,
a pintar esa locura en el cielo azul Celeste
con tu empuje de valiente despertando admiración.

Como un rayo al infinito desbordando por la raya
vas montando un meteoro y agitando el corazón,
la sonrisa de tu rostro tiene el brillo de tu alma
que se lanza hacia la carga siempre al grito de campeón.

Alberto Gallardo el "Jet" aquí quedarás por siempre
pues jamás te fuiste, hermano, tú eres parte de este amor,
de este canto bien peruano  que se viste de "Celeste",
que se lleva hasta la muerte abrazado a cada gol.



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domingo, 2 de febrero de 2014

UNA CAMISETA CELESTE EN HOMENAJE A BALERIO

Por Manuel Araníbar Luna
Hay muchas maneras de reafirmar la identidad celeste. Estampar la imagen de Balerio en una camiseta oficial del Sporting Cristal puede ser una de ellas. 
La idea no es nueva. La decisión de una directiva tampoco lo es, aunque suponemos que se interpone un contrato con la firma que fabrica las camisetas.

Chucho con la selección ecuatoriana

Muchos equipos extranjeros han sabido dar un verdadero homenaje a sus ídolos más queridos -no necesariamente futbolistas-, estampando sus imágenes en sus camisetas oficiales. Sin ir muy lejos, la selección ecuatoriana homenajeó a su estrella Chucho Benitez, fallecido trágicamente a causa de un paro cardiaco por lesión congénita. ¿Y cómo lo hizo?  Con la imagen de Chucho en sus camisetas.

El Real Cartagena
Otro tanto sucedió con Campo Elías Terán,  narrador deportivo colombiano y alcalde de Cartagena de Indias e hincha fanático del Real Cartagena. Era un locutor que solía exclamar por la radio una frase que se hizo característica de los cartageneros:
"¡Gol de mi Real, de mi Real, de mi Real Cartagena del alma...sácala cancerbero, sácala cancerbero, que es un gol cartagenero!!!"
El elenco cartagenero agradecido por la espontánea adhesión de una figura tan popular salió a las canchas con la imagen del famoso locutor.

Madureira y el Che

Y por último, traemos a colación el caso del Madureira. A inicio de los sesentas, el Madureira hizo una gira por varias ciudades de Cuba. En uno de los partidos, El Che Guevara fanático del fútbol e hincha del Rosario Central,  bajó de la tribuna y se tomó una foto con los futbolistas brasileños. A los “Maduras” jamás se les olvidó este gesto y el año pasado estamparon la figura del Che en sus camisetas. Se vendieron millones, como raspadilla en pleno verano.
Poco después del fallecimiento de Julio César Balerio pudimos ver su imagen en las camisetas de los barristas cerveceros, sin embargo una camiseta oficial -siquiera la de arquero- con la imagen del querido Viejo Balerio alegraría a la numerosa hinchada celeste.

¿La veremos algún día? ¿Intercambiarán camisetas el flaco Penny con el guadavallas del AC Rentistas? El tiempo lo dirá.
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sábado, 18 de enero de 2014

JULINHO RECUERDA SUS MEJORES GOLES CON LA CELESTE.

Por Judith  Araníbar 
Julinho, el endiablado dribleador quien con el número 11 defendiera la camiseta celeste durante diez temporadas, en amplia entrevista con el experimentado periodista Luis Oyola para el programa Raza Celeste de terra.com, recordó sus mejores goles, su sueño de entrenar al once celeste y a la selección peruana, y su amor por Sporting Cristal, club al que considera su segunda casa.
Mis mejores goles…
“Tuve muchos goles bonitos. El gol contra U Católica de chalaca allá. Aquí contra Defensor Lima, dos sombreros y una volea al ángulo. Ah, y contra Alianza, el 5 a 1. Pero hay un gol que fue clave para mi carrera. Yo era aún suplente, Coyote Rivera sale expulsado y Amaral me pone contra América de Cali acá en Lima. Íbamos perdiendo por 3 a cero. Metí el primer gol y el segundo, que fue uno de los más importantes de mi vida. Creo que con ese gol comencé a marcar mi nombre en la historia celeste. Ah, y también hay otro gol, el primero que anoté con la selección peruana cuando besé el escudo” recordó tocándose el corazón.


Lo que falta para volver a ser el Cristal de los 90’s…
“La gente tiene grabada en la memoria ese Cristal de los 90. Cristal tenía al Chorri, Garay, Soto, Charapa, Bonnet, Balerio, (que lo extrañamos muchísimo). Son cosas que no se repiten jamás.
“Si seguimos uniéndonos en las victorias y en las derrotas como hicimos en los 90, el Cristal se transforma en una sola fuerza: directivos, jugadores, hinchada. Eso es lo que queremos. No nos podemos quebrar jamás, la hinchada tiene que seguir apoyando, hasta que el equipo agarre la confianza que se necesita y saber que todos están apoyando” recalcó.
“Es muy difícil mantener una base. Se van unos jugadores y vienen otros. Ese es también el otro gran problema…. Nuestro presidente Cantuarias con el Chino Benavides, tienen ahora la preocupación de traer nuevamente a sus ídolos para que la gente vuelva a tener esa identidad que tuvo el equipo. Sólo le pido a la afición que tenga paciencia, continuó.
“Cristal, más que fútbol es una ideología de juego. Lo que quería la hinchada, la directiva y la Backus era buen futbol. Futbol alegre, dinámico, futbol para la gente: goles, victorias, goleadas y corazón, raza. Y eso fue lo que dejamos en cada cancha ganando o perdiendo, como pasó con América de Cali. Ese día descubrí algo muy importante, perdimos 3 a 2, salimos eliminados y el estadio entero aplaudió por lo que dejamos en la cancha”, enfatizó.

Lucas nació acá…
“Lucas (su hijo) nació aquí adentro. Yo venía a entrenar con Lucas bebito y los que estaban en el vestuario (Linares y otros) cuidaban a Lucas, le daban biberones. Me llamaban a la cancha para tranquilizarlo… Extraño a Cristal, a la camiseta celeste, a la hinchada, extraño los gritos que decían “¡ese es Julinho y su ballet!”. Extraño meter goles y treparme como mono en las rejas. Cada vez que voy la hinchada grita mi nombre y me da nostalgia. Y de verdad lloro porque extraño las canchas, la camiseta celeste. Acompaño en la casa desde la televisión… cuando el adversario ataca, apago la tv… Lo vivo de la misma manera que vivía o peor, porque cuando uno está afuera siente impotencia” prosiguió.
El buzo de entrenador…

“Ese momento va a llegar. Yo ya estoy preparado por si acaso, tengo titulo de Brasil, hice el curso en la Videna. Me capacité en Inglaterra. Pero estoy ese momento… va a llegar como cuando esperé mi momento para jugar por el Cristal…ahora no. Sería un sueño campeonar como entrenador con Cristal”, finalizó.
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miércoles, 25 de diciembre de 2013

RENZO SHEPUT ANTE TIGRE: DE LO BUENO POCO

Por Manuel Araníbar Luna
En el cumpleaños de Renzo Sheput, uno de los referentes celestes con su maravillosa zurda de PIncel, hoy  lo felicitamos publicando una de sus crónicas. Uno de los momentos inolvidables de este año fue el golazo de Renzo Sheput a Tigre. Hoy lo recordamos en esta crónica.
“De la vida pido poco.
Y de ese poco pido poco”
-Facundo Cabral-.
Es malo  hacer muchas cosas que no arrojen beneficio ni alcancen trascendencia. ¿De qué te sirve hacer cien huachas si al momento te quitan la pelota? El refrán dice, de lo bueno poco. Bien, ayer el Pincel hizo poco de lo poco, ¿Que la tocó sólo  un par de veces? Cierto.  ¿Estuvo un poco opaco? También es cierto.
Loros mañosos...
Pincel es un jugador que en un partido hace sólo tres o cuatro cosas y luego trota girando la cabeza a 180 grados como un radar, mirando de reojo,  como hacen los loros mañosos cuando espían a las solteronas, pero siempre pensando a quién pedírsela, qué hacer con ella o dónde colocarla (a la pelota, no a la solterona). Pero ese par de cosas que hace lo convierten en uno de los maestros sudamericanos del toque,  uno de los káiseres de las curvas, mejor dicho,  de las pelotas con curva.
¿Quién le pega, yo o tú?...
No obstante, todos sabemos que el Renzo no es el único celeste que hace con ella lo que quiere. A inicios del año pasado la polémica era ¿quién pateará los tiros libres? Y Mosquera, un Salomón con corbata italiana, decidió lo lógico, lo obvio: si la barrera  está a la izquierda  la mandará Loba, y si está a la derecha lo hará Pincel. Esta vez la barrera gaucha no estaba tan clara ni tan políticamente definida.  Era un tanto convenida: se situaba ligeramente inclinada a la derecha. Ambos artistas se cuadraron uno al lado del otro, midieron, aguaitaron, calcularon, cuchichearon mientras el arquero los miraba alternativamente tratando de descifrar  la adivinanza del pato con una pata. Mala pata: los dos maestros de la filigrana decidieron, pero sólo en el último segundo.
Chimpún de seda…
A unos metros de la puerta de su casa, la veleidosa redonda coqueteaba con ambos, deshojando margaritas, ¿con quién se iría? El elegido fue Renzo. No fue un patadón, como suelen ser los tiros libres de Libertadores. Digamos que fue un balazo disparado desde un cañón con el tubo curvado hacia la izquierda del arquero. Y allá fue. ¡Fua! Toque con chimpún de seda y billarazo seco y enroscado. Se inflan los cachetes de las mallas y estas sonríen y agradecen ese caramelo celeste. Rugido de leones en la  tribuna y maullido de gatos en la barrera. El árbitro señala el medio campo sin convencerse aún si fue gol o si sólo fue el sueño de una tarde de verano.
Y algunos limeños  van a galerías de arte a ver cuadros  y esculturas, olvidando que en el Alberto Gallardo a menudo  se suelen ver obras de arte.


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PIKI CAZULO: “¡NI MUERTO SALGO, PROFE!”

Por: Manuel Araníbar Luna.
Piki está de cumpleaños. y ha recibido tres grandes regalos: ha recibido  elogios por su rendimiento en Libertadores. Esta semana la dirigencia de La Florida lo declaró intransferible. Y los hinchas lo consideran el nuevo caudillo de la Raza Celeste. En su homenaje publicamos esta crónica del recuerdo...

Petiso que no se achica…
Se llama Jorge Cazulo y desde pequeño le llamaban el “Piki” por ser el más petiso de la familia. Pero jamás se achicó ante nadie. Cuando entra a la cancha da la impresión de que el equipo tiene más de once jugadores, porque se multiplica y ayuda en todos los sectores, tanto adelante como atrás, a las bandas y al centro. Si sube un back, ya está espada en mano cubriendo su lugar. Si está con pelota dominada y no hay a quién dársela se mete hasta el área rival. Jamás da una bola por perdida. No le arredran ni los insultos ni la mayor estatura de sus rivales, tampoco los partidos de visita en cualquier cancha y ante el público más hostil.
¿Cuquitos a mí?
Ayer, el Piki solito se almorzó a los tres volantes rivales a quienes la prensa les había hecho fama de cucos. ¡Pero por favor, cómo creen que van a atemorizar al Piki con cuquitos de cuentos de hadas! Además, nuevamente dio una lección de coraje: faltando veinte para el muere y con los tres cambios hechos, rengueando por las arteras patadas recibidas por la impotencia del rival ante la contundente superioridad cervecera, se negó a salir de la cancha para ser atendido. “!No”, fue su respuesta, “yo no abandono a mi equipo ni un solo segundo!”, “¡Ni muerto salgo profe!”. Entonces, Mosquera hizo lo más correcto, hizo retroceder a Charapa y dejó a Piki de centro delantero. Y aún así se dio el lujo de participar en los dos últimos goles.
El cuchillo entre los dientes…

Piki no es jugador. Ese título es para quienes se divierten. Cazulo no entra al campo a jugar sino a trabajar, a guerrear con el ceño fruncido y el cuchillo entre los dientes. Lo suyo es luchar hasta el final. Ayer Piki dio un paso más arriba en su exitosa trayectoria como soldado del elenco cervecero. Ya es un poco más que referente, ahora es un líder. Además con gestos como los de ayer, se ha convertido en un ejemplo para las jóvenes generaciones cerveceras.
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jueves, 12 de diciembre de 2013

LOS VERDADEROS TIGRES CERVECEROS (1)


 Manuel Araníbar Luna

La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.
(Saramago)
Eloy , Chito y Mellán, gladiadores de los sesentas...
El que nace tigre muere tigre…

En anteriores notas estuvimos hablando de los caudillos cerveceros. Siempre insistiremos en ello mientras unos cuantos borregos continúen ninguneando la historia llena de gloria del club rimense. Ignoramos cuándo fue que se comenzó a endosar a los celestes el antojadizo e injusto membrete de “equipo sin alma”. 

Nada más alejado de la verdad. Aquellos epítetos fueron lanzados como dardos venenosos por ciertos personajillos de la prensa escrita y  televisiva cuyas preferencias por los dos equipos que reiteradas veces perdieron títulos y vigencia ante el elenco de La Florida no lo eran tanto por hinchaje sino más bien por resentimientos, frustraciones y amarres muy emparentados con la dulce mermelada.

Ya hemos demostrado que a lo largo de su historia el Club Sporting Cristal tuvo entre sus filas buen número de valientes  caudillos, corajudos capitanes, enrazados jugadores que supieron sembrar el sentimiento de la Raza Celeste. Algunos de ellos en sus inicios no fueron precisamente hinchas celestes, pero marcaron la pauta, abrieron trocha en base a su calidad y su modo de afrontar los compromisos. Y al final terminaron con sangre celeste en sus venas. Ojo que no están todos los que son ni son todos los que están. Allá va la bala:

Los que empezaron con la transfusión...

ORLANDO ‘CHITO’ DE LA TORRE. Desde inicios de los sesentas marcó toda una época de coraje y corazón de león. Jamás lo vimos desfallecer ni siquiera un segundo en cada apartido en que defendió la divisa celeste. Fue uno de los partícipes de la famosa bronca de la Bombonera.

ALBERTO GALLARDO.  El Jet, ídolo máximo del Sporting Cristal. Incomprendido,  pifiado y ninguneado por la prensa en un principio,  supo ganarse el cariño de la hinchada luego de su estupenda actuación en el Mundial México 70’. A pesar de su apariencia bonachona y su sonrisa de “amigo de todos”, era un jugador que no disimulaba su molestia cuando lo sacaban de la cancha. Suya es esta frase:

"Yo siempre veo las cosas de color celeste"

FERNANDO MELLÁN. Su sonrisa no era eterna como lo muestran las fotos. Sólo la mostraba fuera de las canchas porque dentro de ellas se convertía en una furiosa pantera que no dejaba pasar ni el aire. Antes de motejarlo la prensa uruguaya como “El Cóndor” se le conocía en los corrillos futbolísticos como “El Leñador” porque entraba a la cancha con dos hachas.


Marcadores antropófagos…
Hay que luchar y seguir luchando aunque la derrota sea previsible.
       (Mao Zedong)

ELOY CAMPOS. Sus famosas carretillas le hicieron la fama de ‘doctor’ porque ‘operaba’ a los rivales. Para graficar su instinto batallador, Fernando Mellán le narró a Beto Benza esta frase vertida por él que resumía su manera de jugar canibalesca.

 “…Eloy Campos me decía: “compadre, yo se lo preparo, Ud. lo sazona y Orlando La Torre se lo come… nadie pasaba, éramos una de las defensas menos batidas”.

JORGE “EL GATO’ VASQUEZ. Su estatura no fue obstáculo para la valentía con la que –con el 10 a la espalda- ingresaba al área sin temblarle las piernas ante los puntapiés y escupitajos rivales, los cuales repelía en una especie de ‘ojo por ojo’ haciendo abandonar la cancha a más de un marcador rival que fue a darle con el hacha  y salió lesionado. En una entrevista habló de esto.

“A mí me han expulsado, uf, muchas veces porque desde mocoso mis entrenadores me enseñaron a salir a luchar como si fuera una final. Y a veces uno se excede. ¿Qué quieren? ¿Qué uno se deje pisar el poncho? En el Cristal de los sesenta no había cobardes, todos guapeaban”.

Chorri, Quesada, Mellán y Garay: actitud y pundonor
ALFREDO QUESADA. Todo pundonor, su alma cervecera y su coraje marcaron el rumbo en su larga carrera en la volante del Sporting Cristal. Uno de los jugadores que más años jugó por la celeste. Un referente obligado cuando se habla de las figuras del Sporting Cristal. También se refiere a sus años de jugador.

“Cuando subí al equipo de primera, allí estaban Eloy, Chito De la Torre, Califa Gonzales Pajuelo  y Mellán quienes tiraban golpe contra todo el que se pusiera sabroso. Con esos cucos en el equipo, ¡quién iba a echarse para atrás!”

HORACIO BALDESSARI. La Pepa quiso tanto al club rimense que participó con algunos cánticos  para la barra cervecera. No le tembló el esqueleto para subir a la tribuna y cantar con los tigres celestes. Es inmortal la frase que dijo luego de besar la camiseta celeste:

“!Esta es mi piel!”

PEDRO GARAY. El Pelado se ganó la capitanía en base a su don de mando, su amor a la camiseta y su lucha sin cuartel en cada partido que jugaba. Derramó lágrimas de agradecimiento por el  homenaje a su carrera. Poco después sus palabras corroborarían la sinceridad de sus  lágrimas.

“Cuando terminaba un partido con el Cristal jamás sentía una completa satisfacción. Sentía que no me había entregado lo suficiente, que podía haber dado más de mí. No sé cómo le llaman ustedes a eso, pero yo lo llamo amor por mi querido equipo”.

JULIO CÉSAR BALERIO. ¡De pie! El Viejo nos llevó la delantera este año dejando un vacío imborrable en la historia cervecera. En uno de los últimos encuentros que tuvimos con él nos lo dijo.

“¿Sabés cuándo sufro? Cuando estoy en el banco por lesión o por expulsión. Quizás no lo hayas notado. Me como las uñas, me muerdo los puños de desesperación. No puedo soportar el hecho de no poder estar ahí con mis compañeros rimenses. Y ni siquiera estoy contento cuando veo que el Sporting Cristal está goleando. Yo siento que tengo que estar ahí con ellos, ¿me entendés?

¿Qué faltan algunos? ¡No, faltan muchísimos! Mil perdones a quienes no he nombrado aún. Sé que algunos se van a picar por no aparecer en esta primera lista. Y es que 60 años de gloria no se pueden resumir en unas cuantas cuartillas.  Ya llega su turno, tigres celestes.

!Salud, equipo celeste de mis amores!

(CONTINUARÁ… porque esta lista no se termina jamás porque nuevos valores llegarán a engrosar el Salón de la Fama de la Raza Celeste)
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RAFAEL ASCA, EL CABALLERO DEL BIGOTE


Hoy se conmemora el cumpleaños de don Rafael Asca, arquero de la selección peruana y del Sporting Cristal. Para nosotros fue -y sigue siendo- el primer ídolo cervecero. En su homenaje presentamos este post por el aniversario del Sporting Cristal


Por Manuel Araníbar Luna
Don Rafael Asca Palomino es un caso aparte por ser el primer ídolo y referente del Sporting Cristal. Su temple y don de mando marcaban una línea bien definida en la defensa. No era precisamente un ogro, por el contrario era un caballero dentro y fuera de la cancha, pero su seriedad para encarar los partidos, su profundo tono de voz y porte gigantesco inspiraban respeto y obediencia. Su seguridad en el área chica era toda una garantía. Don Rafael dirigía desde su valla a su línea de tres sin necesidad de gritos destemplados ni insultos. Los verdaderos caudillos no necesitan de gritar; sus pergaminos y su mirada severa decían más que sus palabras.

 “El Rafa es un adivino”
Siempre ganaba la bola por su agilidad en los centros y con su valentía abrumaba a los rivales en el pecho a pecho. Se zambullía como en saltos ornamentales, y no por lucimiento, lo hacía sólo cuando era necesario, pero la gente se maravillaba porque en sus vuelos parecía quedar suspendido en el aire. Pero don Rafa más destacaba por su don de ubicación. El feo Emilio Salinas, un temible artillero del Ciclista Lima, famoso por sus fortísimos y letales disparos a boca de jarro y a rastrón,  lo declaró cierta vez en el programa radial Pregón Deportivo de Oscar Artacho:
-      - No sé cómo hace el Rafa. Debe ser adivino porque siempre está en el sitio donde mando los cañonazos. 
No, que no. No era que adivinaba, sino que sabía dónde y cómo ubicarse. Además tenía bien chequeados a todos los delanteros rivales y su manera de definir. Inolvidables son sus atajadas con una sola mano. Al único que hemos visto atajarla así en toda Latinoamérica es a don Amadeo Carrizo. Y, para refrendar lo extraordinario que era don Rafa, este gran atajador argentino era admirador del capitán celeste y de la selección. Más claro ni el agua.

O melhor do mundo…
En las clasificatorias para el Mundial de Suecia 58’, pese a que Brasil eliminó  a Perú por 1 a 0 con gol de folha seca de Didí, los cronistas brasileños lo catalogaron como “O melhor arqueiro do mundo”. Igualmente fue aclamado como el mejor guardavallas en el Sudamericano del 59 en Buenos Aires, desplazando a verdaderos monstruos voladores como ‘Caimán’ Sánchez, Escutti, Taibo, Roma, Carrizo y Gilmar. Como ven, no es poca cosa.
Don Rafa ha sido y es la modestia en persona. Nunca alardeó de nada. Su orgullo sólo le brota cuando expresa su amor a su pueblo natal,  al país que lo vio nacer y al equipo en el cual se consagró, el glorioso Sporting Cristal.
Por ello mismo, por ser el primer ídolo celeste le hemos reservado este lugar preferencial en el 58° aniversario del equipo de La Florida (*).

¡Salud, don Rafa!
(*) Esta crónica fue publicada en el 2013.
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miércoles, 11 de diciembre de 2013

LOS PRIMEROS CRACKS DEL SPORTING CRISTAL

Por Manuel Araníbar Luna



Ya se ha dicho hasta la saciedad que la gran mayoría de jóvenes hinchas celestes desconoce la magnífica historia cervecera. Tampoco se les puede exigir. Los jóvenes viven el hinchaje del momento y a lo mucho que llegan a recordar es desde inicios del siglo XXI. Lo anterior para ellos es prehistoria, como veremos más adelante.
 

Hay que achacarle la culpa a los medios deportivos porque ellos viven el momento de la noticia y lamentablemente más cohetones le revientan a jugadores e ídolos de las comadres, por razones que todos sabemos. Reconozcamos que gran porcentaje de culpa la tenemos los comunicadores celestes por dejar de lado a nuestros antiguos valores para encargarnos de lo inmediato, de  lo más fácil, de lo que está a la mano.

¿Y ese tío quién es?
Para graficar este desconocimiento por parte de los jóvenes cerveceros, relataremos un detalle que nos lo contó Ernesto Moreno Ampuero, el Historiador Celeste. Sucedió en marzo de este año, la tarde del homenaje al gran Orlando “Chito” De la Torre momentos previos al inicio de un partido entre Sporting Cristal e Inti Gas. Cuando el “Chito” se disponía a ingresar le hicieron el alto en la puerta. ¡Era inaudito, llegaba para su homenaje y en los accesos no se sabía quién era! 

Como conocemos el temperamento del Chito, ya nos imaginamos cómo habría fruncido las cejas. Menos mal que la sangre no llegó al río que corre a unos metros de allí,  porque el problema lo solucionó Moreno Ampuero, un fervoroso hincha cervecero que conocía al Chito por sus profundos estudios de los íconos celestes. Pero lo que más llamó la atención del historiador fue que los jóvenes hinchas -y algunos no tan jóvenes- que presenciaban el incidente tampoco conocían a Orlando el Furioso.
 Estas líneas, pues,  van dirigidas a las nuevas generaciones de hinchas celestes, para que sepan quiénes fueron los forjadores de títulos, para que griten orgullosos los nombres de sus ídolos, los gladiadores que defendieron la honra celeste aquí y en el extranjero.

No uno sino varios caudillos.
Si revisamos las plantillas cerveceras jugador por jugador y año por año, podremos corroborar que en los equipos celestes campeones no había un único líder sino varios.
Aquel Sporting Cristal de los cincuentas era un cuartel, tenía generales, capitanes y sargentos. Don Rafael Asca y Cavero eran los mariscales de campo. Chemo Ruiz, era otro líder que mandaba e imponía su fuerza. Tachero Martinez, Pini, Zunino y Sacco eran unos verdaderos capitanes, lo mismo que el Chino Delgado que guapeaba y las peleaba donde se encontrara.
¿Cómo entonces, con tantos caudillos, no  se iba a obtener un campeonato en el cual los ataques venían de todos lados? Había que defenderse y atacar. Aparte de jugar había que mostrar temperamento, y respetar pero hacerse respetar. Esa misma tónica se repitió en los sesentas y regresó con fuerza en casi toda la década de los noventas.
El Rey de la bicicleta
Antonio Sacco era más que todo un dominador de bola. La conocía muy bien, sabía dónde tocarla y sacarle más provecho; y hacía lo que le daba la gana con ella. Su jugada más famosa era la bicicleta, y pese a sus kilos de más, un súbito cambio de pie destroncaba a los defensas. Se protegía de las malas artes con otras mañas, una de las cuales eran sus fuertes codazos capaces de romper cejas y desviar tabiques nasales. Y por su sangre uruguaya, jamás daba un partido  por perdido.
Para Sacco la palabra derrota no estaba en su vocabulario ni en las pichanguitas. El Veco relató en su programa radial que en una pichanguita de paisanos yoruguas entre panzones contra tíos Antonio Saco se jugó a muerte la gaseosa individual que apostaron esa tarde y que ya estaba pagada de antemano… ¡por él mismo! “Se picó cuando vio que le ganábamos por goleada. La molestia no se le quitó hasta tres días después” dijo el Veco. Así era Sacco cuando jugaba por la celeste

El pericotero quimboso
Máximo ‘Vides’ Mosquera tenía un estilo pícaro y pericotero. Era un quimboso entreala que jugaba de 10 pero de los de antes, más adelantado y que más que crear, definía. Y lo hacía muy bien. Sabía jugarla en pared, robaba jugadas inimaginables; sus pisadas de bola eran increíbles (hoy le  llaman chocolate)  y por su diminuto tamaño y movilidad se escurría fácilmente entre dos marcadores, tal como lo hace Júnior Ross en la actualidad. Supo destroncar las cinturas de los más experimentados marcadores, no sólo del Perú sino de Latinoamérica en el Sudamericano del 57.
Cierta vez, por la televisión declaró “cómo ha cambiado el fútbol. Hoy en día los críticos admiran y magnifican los goles de volea y se olvidan que los goles de ese tipo eran cosa de todos los fines de semana en el Nacional  y ni llamaban la atención”. Y tenía razón. Ahora que  está en boca de toda Latinoamérica el impresionante golazo de Periquito Chiroque al Garcilaso (dribleando a toda la defensa cusqueña), haciendo un paralelo un tanto tosco diremos que el estilo de Periquito era muy parecido al de Vides. Y goles como el de Chiroque los sabían anotar  Mosquera y Sacco con la celeste puesta.

El ariete chino…
Faustino "el Chino" Delgado era un wing que se adaptaba a las dos bandas, aunque su banda natural era la zurda. Se desplazaba por su punta en carrera desordenada pero veloz, sin quiebres de cinturas ni firuletes. Lo suyo era ganarla, y más que todo se adueñaba de las pelotas por  su fuerza,  por insistencia, por coraje. Las luchaba cuerpo a cuerpo, muslo a muslo y siempre ganaba. Pateaba con furia y no se detenía a pensar cómo le iba a salir, definía sin hesitación alguna. Pateaba fuerte y punto. Fue junto a don Rafael y Chemo Ruiz, uno de los referentes del naciente equipo celeste.


Cerveceros internacionales.
Ah, y acaban de llegar saludos de cerveceros de Santiago de Chile, Roma, Ontario y Moscú. Para que después unos cuantos borregos regresen con la cantaleta de que no tenemos hinchada. Hay que dejar que se muerdan la lengua de envidia mientras celebramos con toda la alegría que nos dan nuestras 19 estrellas de gloria y recordar nuestro 66° aniversario.
Y bueno, hay tanto que recordar y mucho que escribir, que por el momento dejamos las teclas para no cansar a los lectores. Prometemos más crónicas como esta. Palabra.
¡Salud, cerveceros de todo el planeta!
¡Feliz Aniversario!





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sábado, 16 de junio de 2012

URIBE, EL MEJOR JUGADOR DE SPORTING CRISTAL DE TODOS LOS TIEMPOS


 ESCRIBE: MANUEL ARANIBAR LUNA


Desde niño, Julio César tuvo una idea fija, una obsesión: triunfar en base a su habilidad con la redonda.

Ese era el espolón que le hincaba las costillas, que le acicateaba el alma  para empujarlo a ganar, porque sabía que tenía las armas para batirse a duelo muchas veces solo contra un mundo hostil y racista. Pero esta obstinación venia de la mano con otras figuritas del álbum: un ego tan descomunal que se le escapaba por las mangas de su camiseta celeste y una autoestima que la llevaba a la altura del techo como banderola con un tremendo título: “Voy a triunfar”.

 Empeines con telepatía...

“Al saber le llaman suerte”, dice la letra de la salsa. Y esto no llama la atención en un país donde ciertos mermeleros condicionan los elogios al "cuánto hay"  y crean corrientes de opinión. Lapidan al que más sabe y endiosan al que más paga. Y, como no podía ser de otro modo en este país donde la mediocridad se arrastra ante el prejuicio, unos cuantos periodistas acomplejados le regatearon méritos, lo atacaron comparándolo, no precisamente gratis, con jugadores consagrados de otros equipos.


Pero Julio, como buen mago, tenía otro as bajo las medias (y no precisamente un hueco), justo abajito de donde se amarran los pasadores: un par de empeines que sorprendían con lo mejor de los prestidigitadores, que tenían pensamiento propio y se comunicaban por telepatía. Julio la escondía en un pie y la hacía aparecer en el otro, a vista y (poca) paciencia de sus cancerberos de turno; dribleaba y definía con ambos pies, dominaba a la rebelde pelota como amaestrador a tigresa.


Se la llevaba a la cama...

A Julio César, tempranamente, en su edad de corcho, le gustaba jugar adelantado como cuña bien metida en el espinazo de la línea defensiva contraria, aunque recostándose más por la izquierda. Pero el diamantito todavía estaba crudo. Necesitaba un maestro que supiera refinarlo, guiarlo, sacar a la luz sus mejores dotes, puesto que, de la misma forma en que  algunos son brutos con diamante, Julio era un diamante en bruto a quien había que  pulir, y además ponerlo en salmuera porque no aceptaba consejos del entrenador ni del director del colegio, ni del Papa.  Eso sí, asimiló algunas cosas de uno de sus primeros maestros, el gran Alberto Gallardo: la vida sana y sin excesos, la persistencia, la diligencia, la práctica constante, el olvidarse del público adverso y las puyas malintencionadas. También le insistió y machacó incansablemente, sobre lo útil que es jugar para el equipo. No obstante, como ocurre con las hembras difíciles,  una cosa es insistir y otra es convencer.

Julio en su edad de piedra -cuando en el Sporting Cristal lo ascendieron a primer equipo con ese otro fuera de serie  llamado Roberto Mosquera-  creía  que la lunareja que da botes, la hembra fatal, la casquivana redonda, era sólo para él. Cada vez que le llegaba a sus empeines se la llevaba enmarrocada  hasta el fondo de las mallas, como si temiera que se la fueran a comer las hormigas. Y al final de los partidos se bañaba con ella y se la llevaba a la cama. Nos referimos - claro está - a la pelota y no a ninguna flaca. Pero entonces llegó a la selección peruana un tío de gorrita y un puchito que sólo se lo sacaba de la boca para encender el siguiente.

EL TIO DEL PUCHITO

En la historia de Julio César Uribe hubo un antes y un después de Tim.
Antes de conocer al tío, sólo le prestaba oídos al Jet Gallardo, pero sólo se los prestaba por un ratito nomás, porque luego desconectaba los audífonos. Cuando llegó don Elba de Paula Lima, el querido tío Tim, lo vio hacer filigranas, soltó el puchito, lo pidió para la selección y luego encendió otro. Y tuvo un amago de incendio cuando vio que Julio César era un amarrabolas que sólo se la entregaba a sus compañeros en los entretiempos. Y se la cantó, como tenía que ser, en primera:

“Hey, garoto, para tu santo te voy a regalar una pelotinha, pero ahora desata esa que tienes amarrada al pie, levanta la cabeza y dásela al compañero que esté suelto”.

Tim le abrió los ojos y las puertas hacia la gloria. A pesar de la terca resistencia de Julio, el tío del puchito lo encaminó a arrancar desde el ombligo del campo, a repartir y compartir la pelota, a abrir panorama, a desmarcarse, a buscarla y no arrebatarse cuando se la negaban, a no jugarla en pared con su espejo, a no sentirse super yo-yo. Y sobre todo a no computarse el Centro de Recepciones “Julio César S. A.”

El show de Uribe en Montevideo...

Luego de pulirlo y sacarle brillo, el tío Tim pudo por fin  mandarlo a la pelea franca, no a la de mentiritas. Y el diamante en bruto se convirtió en el Diamante Negro que triunfó en canchas de América y Europa. Pero su prueba de fuego la aprobó con grado de excelencia en el Centenario de Montevideo, en las eliminatorias para el Mundial de España 82. Máspoli era el DT de los charrúas y conocía a los peloteros cholos.

-         Aquí los vamos a ahogar – dijo don Roque Gastón –. Muchachos, les metemos un par de patadas y nos los comemos en asado.

Foto: Graderías Celestes
Pero en el Perú, además del Julio César, estaban Chumpitaz, Cueto, Velásquez, Panadero, el chibolo Duarte, La Rosa, el Ciego Oblitas. El team de Tim más que cuadro era un mural con la moral al tope, cuyos integrantes estaban curados del susto.

Aquella tarde Uribe los puso de vuelta y media; aplicó su fulbito en cancha grande e hizo paredes sin plomada ni escuadra. Le salieron todas las huachas, las cucharitas, los tacos, las pisadas. Y no contento con ello, en un rapto de inspiración inventó otras: el paso de Chaplin, el del esqueleto, el de Michel Jackson y todos los del merengue, el festejo y la salsa dura, coronando su actuación con un gol de zurda. Y la selección peruana ganó 2 a 1. Fue un baile total en el cual todos los jugadores peruanos limaron las garras de los troncos uruguayos que quedaron sembrados hasta que echaron raíces y les brotaron ramas.

Entre los tres mejores de América...

A Julio César se le ha acusado - y se le sigue acusando - de muchas cosas, pero no se podrá negar que el Diamante Negro figura en el cuadro de honor de los mejores número 10 con la divisa color cielo del Sporting Cristal y de los seleccionados peruanos de todos los tiempos, por sus triunfos resonantes aquí y en el extranjero. 

Y para los envidiosos que aún siguen regateándole méritos, agarren esta flor: en la década de los ochenta fue considerado por la prensa internacional - léanlo tres veces- entre los tres mejores jugadores de América, junto a Zico y Maradona.


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miércoles, 20 de octubre de 2010

CHITO, DOCTOR, CONDOR, TITO: LA MURALLA CELESTE


Escribe: MANUEL ARANIBAR LUNA


Cuatro ases. Cuatro gladiadores. Cuatro cancerberos: Orlando De la Torre, Eloy Campos, Fernando Mellán y Roberto Elías.

Cuánto se les extraña hoy. Eran la muralla celeste a la que no había cómo burlar ni derribar. En esos cuatro guerreros se complementaban la maña y la fuerza. La oportuna trampa del offside. El salto y la coordinación; la recuperación de pelota y la salida veloz, la guadaña y la carretilla. La salida con la bola al pie y la reventada estilo chacra. Mañas, guapeadas y atarantes para toda clase de ataques, sean estos por dribling, centros, paredes o puertas. Qué más daba: de todas maneras no pasaba ni el viento.


Esa inolvidable muralla celeste era el terror de los delanteros rivales con un valor agregado: no terminaban de luchar hasta sonar el silbatazo del adiós. Y muchas veces el pleito seguía hasta llegar a los camarines. Se afiataron en base a la práctica intensiva y la constancia, se conocían de memoria, como cuatrillizos. El “Cóndor” Fernando Mellán se lo resume a Beto Benza en una frase que revela las habilidades culinarias de aquellos gladiadores:


- Antes de los partidos Eloy Campos me decía: “compadre, yo se lo preparo, Ud. lo sazona y Orlando La Torre se lo come … nadie pasaba, éramos una de las defensas menos batidas”.

El entrenador de fútbol más mañoso sostiene que a los delanteros entradores hay que meterles labia, bajarlos desde el arranque con un par de chiquitas. Esos marcadores celestes no necesitaron ni de Napoleón: eran cuatro cucos que la víspera del partido le ocasionaban insomnio al delantero rival; eran las ruedas de un Caterpillar que demolía a los más entradores, la aplanadora que chancaba canillas como quien mata una cucaracha. Por lo demás, que nadie se arañe, porque cirujanos del fútbol hay en todas las familias. Pero … ¿Como esos cuatro? Pasarán más de mil años, muchos más…

ROBERTO ‘TITO’ ELÍAS
Mifflin, Melendez y Tito Elías en el clásico Cristal-Boca

Era la técnica y la velocidad. La limpieza en el juego y la atinada colocación. El pique oportuno y el centro rasante. La quitaba limpia y planchada, como pidiendo permiso, a lo Julio Meléndez, sin dejar la guadaña arriba ni de casualidad ni por olvido. Y arrancaba con una viada alucinante, con un pique bárbaro. Cuando se hicieron las evaluaciones de resistencia y velocidad entre los jugadores de la selección de México ‘70, quien demostró ser más veloz – ante el riguroso cronómetro – resultó ser Tito Elías, superando a Eloy, a Baylón, a Andrés Zegarra, a Cachito y al mismísimo Gallardo, quienes eran tremendos fondistas. Tito sólo rascaba cuando era necesario, la rudeza se la dejaba a los otros tres.

FERNANDO ‘EL CONDOR’ MELLÁN

Más conocido como el Cóndor o el Leñador. Era el complemento de Chito. Ponía la pierna fuerte y nadie le ganaba por alto. A este cóndor no le llegaban a los talones ni los gallinazos. Y si en una de esas le dejaban el codo o lo empujaban, ¡ayayay!, ese delantero ya no regresaba ileso al camarín. A ras del piso imponía respeto por su temperamento, aunque el “Cóndor” asegura que lo hacía sin mala intención. Bueno, esto último se lo tendrá que contar a sus nietos, porque ningún delantero se lo cree.

ELOY ‘EL DOCTOR’ CAMPOS

Al lado de él, los marcadores más criminales de hoy son monjitas de la congregación de la Madre Teresa. La fuerza con la que lanzaba sus tackles y carretillas dejó una huella estampada en la memoria del aficionado, pero sobre todo en las canillas de los delanteros más famosos, haciéndolos cambiar de punta. Con sus toperoles ha afeitado a todos los atacantes de su época. La primera tarjeta amarilla de la historia – en Mexico 70’- se la sacaron a él. No creía ni en San Puño: en una pichanga de entrenamiento de la selección le pegó una levantada al propio Didí haciéndolo rodar hasta la pista de ceniza.
- Qué criminal! – dijo el carioca sacudiéndose el buzo- ¡Casi me amputa la pierna!
Es recordado como machetero, pero se soslaya su velocidad y resistencia para convertirse en pocos segundos en un puntero adicional, derrochando vitalidad para regresar a todo cuete, con harto tacu tacu, a su posición de back. Cuando subía, Pepe del Castillo quedaba como armador, siendo este quien se la devolvía en pared para que el bigotón llegara como un galgo a la línea de las angustias y la centrara a Gallardo o el “Gato” Vásquez. Al final de los encuentros, por su banda quedaban regados toperoles, restos de canilleras, hilachas de medias, lonjas de chimpunes, y fragmentos de piel de sus víctimas ocasionales.


ORLANDO ‘CHITO’ DE LA TORRE
Se le llamó “Míster Anticipación” porque no dejaba que el delantero reciba ni el saludo. Se le considera el símbolo de valentía por su garra, empuje y la lucha sin cuartel. Jugador que no bajaba la guardia aún si el equipo estuviera ganando por seis a cero; que no perdonaba a los cobardes y acomplejados, a los aniñados y a los creídos. Y no esperaba a llegar a los camarines para recriminar a los que se achicaban. 

Cuando se le pregunta a Héctor Chumpitaz por el jugador a quien admiraba en su puesto, este sin hesitación responde que ese crack se llama Orlando “Chito” De la Torre. Y no lo afirma la más chancada de las lornas del muelle ni un fanfa que se revienta cuetes de sabelotodo: lo dice el Gran Capitán de América, un ídolo que ha jugado con los más grandes. Esa sola respuesta vale por mil palabras.

Chito, Doctor, Cóndor, Tito: Si los de ahora fueran la cuarta parte de lo que fueron ustedes, los traumatólogos se llenaban de plata. Cuánto se les extraña hoy.

¡Y cuántos millones costaría esa defensa hoy en día!!! 

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