martes, 20 de agosto de 2019

MIS MARCAS DE HINCHA CELESTE.


Por Aldo David Alvarado, El Doctor Celeste.

Había fallecido mi querida madrecita y el velatorio se hizo en la misma casa donde crecí. Entre tanto trajín, propio de estos tristes momentos, me paré en la acera de enfrente a meditar mirando la fachada. Recordé entonces mi infancia y mis primeros años como hincha del Sporting Cristal.


El inspirador de esta pasión fue mi padre que durante muchos años fue dirigente de básquetbol del Sporting Tabaco y, como efecto dominó, su hinchaje pasó del Tabaco al equipo cervecero, a partir del año 56 en que el equipo celeste campeonó  en su primera campaña en el profesionalismo. De ahí viene el dicho “El equipo que nació campeón”.  Por ese mismo efecto, mi hermano Abraham y yo nos hicimos fanáticos.
Mis primeros grafiti.
 Las remembranzas se agolpaban. Evoqué los primeros años de mi adolescencia. Yo andaba por los trece años y era ya un furibundo hincha que recortaba periódicos y revistas para pegarlas en la solapa de mis cuadernos, y por las noches, provisto de crayolas, garabateaba mis primeros grafitis cerveceros en las paredes de todo el barrio.
Recordé, asimismo, que durante los fines d semana, mi viejo se dedicaba a hacer arreglos en casa. Reparar  un mueble, podar el pasto, regar el jardín, eran tareas puntuales. Un sábado decidió pintar la casa.
Hey, Aldo y Abraham, vamos a pintar la fachada y el patio. Tú, Abraham, trae la escalera. Tú, Aldo, anda compra lijas y pintura en la ferretería. Ah, y unas cuantas brochas.
 Mientras mi padre pintaba una parte del patio, Abraham, lijaba por el otro lado. A mí, me ordenó pintar la fachada. Cuando terminé la primera mano, mientras esperaba que la pared seque para darle la segunda, noté que le había salpicado pintura al medidor de fluido eléctrico. Agarré un waype, limpié las manchas y, por esas repentinas inspiraciones de todo adolescente hincha furioso del equipo rimense, pinté las iniciales SC sobre la tapa del medidor.
Pasaron los años, la fachada fue pintada varias veces. Después, dejamos de lado la pintura para cambiarla  por revestimiento de cerámica, lo cual le dio al frontis un toque más moderno, además, más fácil de limpiar. Pero el medidor quedó intacto.
Y hete aquí que, por esa nostalgia del hogar donde pasé mi infancia, se me ocurrió acercarme al medidor recordando la anécdota de treinta y tantos años atrás. La sorpresa me hizo dar un salto. Las iniciales continuaban en el medidor.

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lunes, 19 de agosto de 2019

DOS CHORRIS CON CH


 Por Manuel Araníbar Luna.
Luego del exquisito gol del Chévere, para paladares finos y amantes del fútbol arte la máquina celeste se descompuso, y no por falta de gasolina, ni de las pilas agotadas. Es que se habían tomado una siesta, permitiendo que los rosados se enseñorearan  del campo. No ataban ni desataban ni siquiera los chimpunes. No arrancaban, no armaban, no quitaban, no defendían, no bloqueaban. Todo andaba patas arriba.  
El dron de Loba...
Ante tal adormecimiento, los visitantes se despacharon a su antojo y voltearon el partido. Una calamidad en tu propia casa, no puedes permitir que se sirvan de tu olla con tus propios tenedores. Para el segundo tiempo, el equipo cambia de actitud. Entran Loba, Christian Palacios, (Chorri II) y Brandon, (Chorri III). Y el equipo cambia soles por euros. Pero primero hay que empatar. Canchita le gana el vivo a un ropero de dos cuerpos y empata. Aunque el fantasma del gol rosado se pasea varias veces por el área del Pato, los celestes atacan con más ganas aunque con menos puntería.
Pasan los minutos y los celestes no mojan, para colmo, echan a Real Madrid por una plancha caliente al mismo ropero a quien Canchita le había sacado la guaracha, la salsa y el perreo. Loba entonces desenreda la maraña y -como siempre juega con brújula, GPS y teodolito- le manda un dron a “Kike Suero” Palacios que -estorbado, chancado, aplastado y jaloneado- la mete de zurda a la uruguaya, a lo que salga, mejor dicho a lo que entre. Primer Chorri con CH.
Chorri con CH...
Increíble que este equipo con diez jugadores esté jugando mejor que con once. Pero falta el huesillo de la mazamorra. El Titi se hace un titilujo con una titicucharita y da un titipase para el Chorri chico que le mete todo con CH: champú, chuño y un chupe chorrillano con choros, chanque y un  chorrillazo que se le chorrea a los chalacos. Chi cheñó. Segundo Chorri con CH.
.......
Buen debut de Brandon. Entra faltando 25 minutos, la toca un par de veces pero cuando le toca definir lo hace con claridad meridiana, con actitud, sabiendo que la afición espera mucho de él. En entrevista por la noche suelta la lengua:
-más bonito fue el gol que le metí a los cremas, pero este gol fue más emocionante.
¿Y cómo no va a ser emocionante siendo hijo de un grande? Asimismo,  ya está encaminado y ha jurado poner el despertador a las 6am para llegar más temprano a entrenamientos y compromisos. Su viejo le ha dicho que a la próxima que se quede dormido lo va a despertar con un balde de agua helada. Ya está advertido.

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domingo, 18 de agosto de 2019

TREMENDA VOLTEADA CON GOLES DIGNOS DE PALACIO

 Por Manuel Araníbar Luna.
Las cosas que tiene el invierno. Hace frío, arranca el partido, el Chévere Távara, mete un gol de tiro libre y al estadio le sube la fiebre. Lástima que ese es el pecado mortal del futbol peruano en general y del SC en particular. Cuando meten un gol de piyamada creen que los goles van a caer de los árboles con sólo sacudir la rama.

La fábula de la lechera...

Y es que la ven fácil, al primer minuto, por una serie de pases en zigzag la meten pero el gol es invalidado por VH. A la siguiente jugada faulean a Nando, tiro libre. La toma el Chévere, le mete curva de rascapié con la zurda y la chancha se mete por la esquina de la dimensión desconocida. Entonces los celestes empiezan a soñar como en la fábula de la lechera:
—Ya la hicimos. Si en dos minutos hemos metido dos, uno buenazo y otro anulado, hoy les metemos nueve goles como mínimo”.
Una gelatina llamada defensa...
Se calientan los rosados mientras que los rimenses se aletargan. Entre Titi Ross, Reymond Tranca y Lex Luthor empiezan a hilvanar fino, a contragolpear y a meterse sin permiso a la sala de la casa porque la defensa cervecera está más pesada que una Coaster sin llantas, una verdadera coladera, una auténtica gelatina que tiembla cada vez que llegan los chalacos. Obvio, los visitantes se aprovechan de que los defensas celestes están hablando en chino, escuchando en japonés  y respondiendo en turco. Además, sólo un contención, Piki, contra cuatro armadores chalacos, ¿a quién iba a marcar? Piki será un 4 x 4 pero no puede marcar él sólo a todos, visto que ni Calca ni el Chévere no están armando ni bloqueando, en otras palabras, están pintados en la grama Las salidas de los backs son regalos para la visita. ¿Qué más quieren los rosados si les están dando su chocolate caliente con alfajores en la boca? Se despachan a su gusto, y con repetipuá.  
Es así como llega el gol de empate. Un faul de Piki a Barmond Tranca ocasiona un tiro libre donde Luthor la mete ganándole el vivo a todos.  ¿No decíamos que la defensa era una vaca recién parida? Cinco minutos después, Junior Ross se mete en contragolpe y habilita a Torrejón que mete el segundo gol igual que su apellido. Es más: lo de torreja le cae a toda la defensa cervecera que está con una pachocha de procesión. Los rosado se siguen banqueteando  mientras que los celestes se mueren de hambre. Así se van al camarín.
Canchita de Conchucos...
Para el segundo Paul Mc Cartney, los cerveceros, luego del jalón de oreja, parece que han entendido la consigna. Si quieren salir vivos del Gallardo la consigna es ganar los tres points sí o sí, Yo Claudio pone a Canchita como francotirador y a Tití más movedizo. Nilson despierta de su letargo y le manda la encomienda de treinta metros a Canchita que, como nacido en  Conchucos, se mete con una tremenda con...fianza a birlarle la pelota a un troncomóvil llamado Mondragón que pesa el doble pero es una tortuga con chimpunes cambiados. Canchita le da la vuelta al ropero y la empuja de zurda. Uf, empate, pero hay que seguir bregando.
No obstante los chalacos se pierden dos que pudieron aumentar la cuenta. ¿Y todo por qué? Por lo expuesto antes, por la línea defensiva que hoy está en kínder, mientras el resto está postulando a la universidad.  Poco a poco se componen las cosas menos la puntería, los cerveceros fallan ocasiones y los chalacos se burlan. Para colmo Real Madrid se va por una plancha al Troncomóvil.
Goles de Kike Suero y Brandon...
Loba entra y resuelve el rompecabezas con una pieza menos, mandando una pelota kilométrica, curva y multicolor como el arco iris, desde el área celeste al área rosada, para que la pesque Christian “Kike Suero” Palacios que, estorbado, la mata con la barriga y define de zurda y cayéndose un poco al estilo de Checho Ibarra. 3 a 2 con un hombre menos no está mal.
Viene entonces la segunda jugada de lujo del partido, tan brillante que hay que ver la repetición con lentes ahumados. Tras un saque de Tití, Loba se la devuelve con cucharón. Titi quiere ser más fino  y driblea con una cucharita a un rosado. Manda una bola arrastrada que se pasea por toda el área y llega a las garras de Brandon Chorrito Palacio. Este la empalma de zurda. Golazo, 4 a 2, y esto es una masacre. El popular VH sopla el clarinete y dice chau. Buenas noches.


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martes, 13 de agosto de 2019

LAS DOS ATAJADAS DEL PATO


 Por Manuel Araníbar Luna.
Ya hemos dicho hasta la saciedad que la cancha del Grau es un estadio donde no se puede jugar en pared porque el gramado  es una colcha destendida donde la pelota, en vez de correr, salta como el conejito de la pila. El viento sopla fuerte de sur a norte, de ese modo que, si pateas contra el arco sur la pelota se detiene en el aire o hace morisquetas. Para colmo, la iluminación en la zona del área sur es muy débil. Pero había que jugar y se jugó.

Pelea de pulpos
 Hacía frío en el Llauca y, como nadie tomaba la iniciativa, los espectadores se dormían en este  primer tiempo que era un concierto para ronque y orquesta salsera, pero nadie bailaba, más movimiento había en el Cementerio Británico. Ambos elencos se tenían agarrados como pulpos en definición en Lucha Libre. Los cerveceros no terminaban una sola jugada en área contraria. ¿Qué necesitaba Cristal? Un plan B. ¿Cuál era el plan B? patear desde fuera del área. Mala suerte, olvidaron la puntería en el camarín.
Madrid y Nilson casi no se proyectaban, y las pocas veces que lo intentaron las intenciones se frustraban. Unas veces por una mala salida, otras por el empecinamiento en pasar entre tres jugadores rosados, o por no saber qué hacer con la pelota, si darla en donación a la tribuna o patear al arco. Pero ya hemos dicho que la puntería había faltado a clases. Al centro, Gianfranco "el Vigilante" y Omar, salvo un par de pisadas de Chucho y Manco, no tenían problemas para cortar. Más adelante Piki, con su característica omnipresencia de apóstol, se desdoblaba por toda la cancha.  
Nando, rápido y furioso...
Justo, un pasecillo en callejón del espartano fue la jugada que abrió el marcador. Nando venía acelerando como medallista de 100 metros planos (¿alcanzará los 10 segundos?), Piki lo vio pasar como una flecha y se la puso en callejón para que siga su ruta de tren eléctrico. Nando no tiene tiempo para agradecer, pasa como huracán en medio de dos rosados que intentan convertirlo en pan con chorizo. Mala pata, tendrán que comer pan solo.  El arquero con cola de codorniz en la cabeza se arrodilla suplicando perdón pero la pelota ya es un huevo dentro de su nido. Uno a cero y los celestes han aprovechado la única chance que se les ha presentado en el primer tiempo.
Para el complementario, el empate es un gol de piyamada cuando los pupilos de Vivas Flaco le ganan el vivo a Vivas Gordo. El delantero rosado Sebastián empalma una bola a la carrera y deja colgando al Pato. Muy probable, nos parece, que se deba a la escasa iluminación de esa zona. En todo caso, es un jalón de orejas para que aprenda a ponerse los guantes (y las pilas) desde el vamos.
Sí se pudo jugar de tuya y mía...
A este punto  los porteños se envalentonan y empiezan a tejer jugadas con crochet y con palillo, mientras los celestes contragolpean cuando los dejan. ¿Qué falta? Un repartidor de naipes. Entra Loba y ordena la casa, sacude los muebles y tiende la colcha verde. Los ataques cerveceros empiezan a surtir efecto, empiezan las triangulaciones, los pases al vacío que no son aprovechados. ¿Recuerdan que dijimos que en esa cancha no se podía jugar de tuya y mía? Bueno, sí se pudo, aunque sólo una. Para darnos la contra, los cerveceros hilvanan una jugada de toque corto en un metro cuadrado.  La inicia Piki que sin importar que lo han barrido se la juega a San Martincito que la toca en corto para Tití quien se la devuelve por la huacha de un tronco rosado. Martincito Távara la empuja cruzada y la chancha se mete al nido del arquero con cabeza de ave por obra y toque genial: qué chévere Tavara.
No obstante la historia nos dice que aún hay ciegos que no se sabe cómo  han aprobado el examen de arbitraje. Barren a Piki pero el árbitro no la quiere ver; para colmo le saca la tarjeta. Luego  Manco se tira la piscina por un rocecito sin importancia, y el ciego Andrea Bocelli  decreta penal que convierte Peralta con una serie de movimientos quimbosos. Dos a dos.  Desde ese momento los rosados apuestan por el empate para irse a la tanda. Hay escapadas por ambos bandos pero estaba escrito en los graffitti que esto tenía que definirse frente al paredón de fusilamiento. A los penales se ha dicho.
La Noche del Pato...
Aquí empieza la noche del Pato que se convierte en la esperanza, en el último baluarte para la definición en HD. Merlo manda uno a una cuarta del palo y se lamenta. Los otros tres celestes anotan aunque el tiro de Piki entra con la justa. El Pato ataja dos fogonazos dirigidos al mismo sitio, y en la segunda chance espera a Peralta hasta que la bala sale del chimpún (¿tendrá una libretita como la del viejo Balerio?). Perrrfecto. Ahora falta el turno de Loba que anota en estilo de las dos caras. Mira para acá y dispara para allá. Se termina el clásico Rio Rímac versus la Mar Brava. El río le ha ganado al mar. Buenas noches.




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sábado, 13 de julio de 2019

GOLEADA CELESTE CON TRES PALAZOS DE PALACIOS


Por Manuel Araníbar Luna.
Tarde fría y casi sin gente en el cemento por la incertidumbre del cierre temporal del Gallardo, los celestes entran a la cancha a sumar puntos aunque sin tener la clara ni las yemas. La novedad es el regreso del Pato. Chavetita, Renzo, Omar y Nilson en la zaga. Piki, Calca y Titi al centro, Távara y Nando por las puntas, y al centro un Chorri que ha entrado con ganas de quitarse el frío.
Despintando a Pinto...
Desde anteriores enfrentamientos los huancas habían demostrado que la saben jugar fino, al pie y sin alborotarse; entran a dominar desde el saque y lo consiguen. Se meten  como quieren ante una línea defensiva que actúa como si recién se conocieran porque ni se conversan. Los rojos se meten como en su casa. Fruto de ello, un disparo al poste da el primer talán de emergencia mientras los celestes no reaccionan. El único que ya está entrando en calorcito es el Chorri con un chorrillazo que sorprende a Pinto pero la bola golpea el tronco. Cero a cero en goles y uno a uno en tiros al palo. Esa es casi la única de los cerveceros ya que la volante no contiene ni los gases y no arma ni un rompecabezas de cuatro elementos, por tanto los punteros se mueren de hambre y Chorri que ya está tibio se muere de sed (de goles, se entiende)
La salida del equipo queda limpia cuando Vivas manda a cambiar de punta a un Pacheco que está recibiendo unas levantadas con grúa que el árbitro no las quiere ver, y si las ve, como buen cristiano las perdona. Casi terminando la primera tanda, Piki frena un ataque por su derecha y se la cruza a Nando que empieza a meterse en cortada y, en una pelota compartida, le gana el vivo al defensor visitante y se la juega a Titi que está a tiro de titigol, pero prefiere darle un titipase rasante a Chorri que  despinta a Pinto de un brochazo. Uno a cero y, ¡uf!, los cerveceros se van al camarín a rezar asustados porque otro tiro de los huancas vuelve a salvarlo  el poste que hoy es el quinto zaguero cervecero.
Qué chévere Távara...
Para el segundo Paul McCartney, luego de rezar un padrenuestro y ponerle una velita al divino San Poste de los Milagros, los cerveceros entran más confiados, más sueltos (y más católicos). Calca empieza  repartir y Piki sigue picando a quien se le ponga enfrente. Titi es fauleado dentro del área,  sin embargo Cartagena dice que se levante. Otra pelotera y Távara,  más movedizo que un espermatozoide, quiere hacer algo pero lo  traban. Esta vez Cartagena sopla y señala el punto G. Mira qué chévere Távara. La toma  Chorri II que quiere hacer el segundo de la tarde. Los tribuneros contienen el aliento porque días atrás, el Chorri ha fallado un penal. Sin embargo, Palacios ya calentó motores, está con un filo bárbaro que quiere degollar. Mete un palazo que casi la toca Pinto pero el disparo es demasiado fuerte y embaraza las redes. Dos a huevo.
Otro palazo del Chorri...
Así las cosas, la cancha sigue oliendo a gol. Cristal por fin toma la manija  del partido mientras que los rojos se alocan, la tocan y presionan aunque sin puntería.  Otro tititiro de Titi choca en el palo. Y más tarde un fogonazo con bote da en el pecho de Pinto que se queda sin aire. El rebote lo toma Chorri que le mete otro palazo de beisbolista venezolano. Por lo visto, entre los dos Christian (Chorri y Tití) están fabricando los goles. Tres a huevo, y lo que sigue es mero plan H.  Uno que otro intento de asalto pero sin balas. Entra Sandoval con el 20  en la dorsal, y sobre el pucho crea otra situación de gol pero lo traban. El árbitro no se la come: qué bien Kevin, qué bien: nota 15 para el 20. Hasta que Cartagena dice chau. Buenas noches.

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jueves, 4 de julio de 2019

PERÚ SE CLASIFICA CON GOLEADA: LA HUMILDAD VENCE A LA SOBERBIA


Por Manuel Araníbar Luna.
Los sureños entran a la cancha pensando en grande, en la final con Brasil, imaginando que los peruchos iban a apelotonarse  como un ómnibus a través del arco y que a Paolo los tremendos backs chilenos se lo iban a comer con palito chino. Análisis errado,  los peruanos entraron con la intención de ganar. Para ello se necesitaba sacrificio, obstinación, compañerismo, para derrotar a la petulancia, la soberbia.
El primero es de Dumbo...
La actitud se vio desde el primer momento, cuando los mapochinos se acomodan las medias. Salida rápida en profundidad, con destino al 9 Guerrero, El gladiador, bonachón él, dadivoso él, desprendido él, le cede el donativo a Cuevita que se quiere desquitar. Pero Cuevita no esperaba este regalo de 28 de julio, y la manda a los fotógrafos. ¿Qué nos dice este mensaje? Que se puede entrar sin invitación, que los delanteros sureños son letales pero su defensa hace agua.
Minutos después,Trauco le da el encargo a Yoshi: “lánzala tú que a ti la gorda te hace caso”. Yoshi le envía la bombarda a un Paolo estorbado por el mohicano Arturo (que queda magullado con su cabeza de escobillón), El Guerrero se la juega a Tapia. Este manda la granada a la candela. Y ahí llega la chancha con un salto de conejito  a los pies de Oreja que la pesca de sobrepique. La marrana entra cruzada, infla la red y se echa a dormir plácidamente en el pasto mientras las tribunas tiemblan. Edison se agarra las orejas de Dumbo que Dios le dio. Uno a cero, y los mapochinos miran al árbitro cumbiambero  esperando que haga el gesto del cuadradito. Lo cierto es que le tablero no miente, ¿y el VAR? Lo sentimos, no hay señal.
Moviendo su cucú...
Un poquito más Tarzán,  una jugada sorpresiva, tanto lo es que ni el público tiene tiempo de verla. Se cobra una infracción en área peruana. El León sacude la melena y le envía un pase kilométrico a la Culebra que corre como escapero hasta la esquina del movimiento, la Culebra llega una pendejécima de segundo antes ganándole la carrera de cien metros sin vallas al pobre Arias que al salir del de su cajón sólo ataja el aire.  La Culebra la empalma justo en la raya de cal de Maradona para ver quién la agarra, y la bomba llega limpia y bañadita a Yoshi que grita “¡Yo sí!”. La mata de pecho y, antes de que llegue a la grama, la conecta en guan y la chanchita se escurre veloz en medio de una maraña de camisetas rojas y un arquero de verde limón que llega dos horas después, cuando ya Yoshi está moviendo el cucú. Dos a huevo y Rueda se enreda en sus cavilaciones frunciendo las cejas: “¿nos habremos equivocado de rival?”,pero no, jamás le había pasado por las canas que Perú iba a atacar.
 Despiojando el escobillón...
Para el segundo Paul McCartney, los sureños entran más decididos y los peruchos aguantan las embestidas. Gallese es un pulpo que las chapa todas, Zambrano es un León que ruge y rasca con la garra. A su lado, un Abram que nunca se abre, Advíncula que es un rayo y un Trauco que avanza y regresa a grandes trancos. Los ayuda Renato (contención innato). André Culebra cuando ataca es venenoso y cuando apoya se enrosca al lado de Usaín. Canchita, que ha entrado por Cueva, apoya en las postas al Charapa y Polo la cubre de un palo al otro. Todos la sudan sin miedo a lesionarse, a diferencia de algunos que prefieren su comodidad en Europa (¡bah, para qué nombrarlos!). Los sureños se van diluyendo: Pulgar se vuelve meñique, al rey Arturo le quitan los piojos del escobillón, Fuenzalida se  queda sin salida, y Maripán sale del closet convertido en Maritín. 
El tercero es de Paolo...
Los rojos, al ver que pasan los minutos y la pelota no entra, vuelven a sus viejas mañas que no asustan a nadie, intentando provocar a Paolo, pateando e insultando, pero lo que reciben son contragolpes veloces, con quimba y camotitos. Empiezan los oles pero la tribuna quiere, más que oles, goles. Ya el partido agoniza. Los rojos se marchitan, los peruanos cojean, pero no pierden las ganas de meter uno más. Renato, desde el centro, la mete en callejón oscuro, en medio de los dos centrales que no se deciden quién va a marcar a Paolo. Es su desgracia, el caudillo la recibe una pendejécima  antes de la línea del pecado y se mete hasta la sala, y cuando sale el golero a recibirlo en delantal y con la sartén en la mano, lo quiebra y la mete sin fijarse si el VAR lo va a anular. Tres a huevo.
El pisco, el cajón y la mazamorra...
Ya sólo falta que el cumbiambero anuncie el final para celebrar, pero lo que se suscita es un encontrón confuso en el área. Los chilenos reclaman de todo al árbitro: que eso es penal, y que el pisco, el cajón y la mazamorra son de ellos. El árbitro  les responde que sólo el penal les pertenece. La toma Vargas. En general, en estos fusilamientos, es el delantero quien hace una serie de gestos de pierna o cintura para engañar al golero. Pero esta vez es Pedrito quien amaga zambullirse a su derecha. Vargas cree leerle el pensamiento, aunque lo debe haber leído en taiwanés porque le mete la ampolleta para que entre lenta y a media altura. Sin embargo, Pedrito no se lanza y la recibe con una mano, tal como la atajaba don Rafael Asca hace sesenta años, mientras Vargas hace gárgaras amargas. El cumbiambero sopla la vuvuzela y dice chau. Y el estadio es una algarabía total en premio al triunfo logrado con clase y humildad. Todo está consumado y el equipo rojo consumido. Buenas noches.

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