miércoles, 8 de julio de 2020

EL EQUIPO PARA LA ESTRELLA 20


Por Manuel Araníbar Luna
Esto de la pandemia ha sido tomado con seriedad por los jugadores y el cuerpo técnico. Se regresa a la cancha en una coyuntura difícil para todos. En La Florida se reanudan las labores con optimismo. Los jugadores saben que ganar la Liga 1 no es una frase, es una obligación.

Eliminar los mondongos…
Luego de cuatro meses de apachurramiento con las flacas, los jugadores saben que ha llegado la hora de olvidarse del delivery de pizza hawaiana con pan al ajo y gaseosa en balde. Es el momento de entrenar con dos chompas para sudar los últimos restos de salchipapa, de aligerar la pesadez del tacu tacu montado y eliminar los mondongos de Michelín, y para ello tienen al equipo de los especialistas quemagrasas del cuerpo técnico, tan capos que a un flaco le implantan músculos y a los panzones les forman abdominales. Veamos con qué fichas contamos.
Porteros y guachimanes…
Como guardianes de la valla contamos con Renato Solis que no la hizo mal mientras estuvo atajando de titular esta temporada; en la banca Pato Álvarez y el tercero, el más chibolo Emile Franco que en la reserva tuvo buenas actuaciones. ¿Tendrá oportunidad de ponerse los guantes siquiera en algunos segundos tiempos? Como dijo el miope, ya se verá
En el grupo de guachimanes del área tenemos a Gianfranco el vigilante, el Mero Merlo con amplio kilometraje y Revoredo, el segundo más tío en el plantel. Cierran la manada de los pitbulls los chibolos Benja Villalta (hijo del Oso) y Rafa Lutger. Los dos zurdos que marcan la fulera  son Nilson Loyola y Junior Huerto. Marcando por derecha  Johan Madrid y Carlos Cabello. En la línea de rompemuelles Piki acompañado por su alumno Jesús “Chucho” Castillo.
Arquitectos y taladros…
En el diseño y armado, generación y pintura de jugadas el Tíbiri Távara y Calca con  Canchita Gonzales cinco metros más adelantito. El Chévere tiene muy buen pie, tan bien educado es su chimpún que luego de anotar de tiro libre hace una venia y pide permiso para celebrar. El juego de Calca y de Canchita es conocido por la afición. La incógnita es Marchán, un zurdito que la pisa como gallo y la taquea al estilo de ‘Pincel’ Sheput. (ojo, no los estamos comparando). No lo hemos visto anotar de tiro libre, aunque bien dice el antiguo refrán: “si la sabe tocar con la fulera, la clava por encima de la barrera”. Nos falta verlo en el palenque que es donde se aprecia al gallo de casta y estampa.
Kevin Sandoval y Corozo con el Rayo por derecha abren la cancha, las alas y el panorama. Es obvio que tanto las posiciones de los “extremistas” por izquierda y derecha es sólo nominal porque es normal que cambien de posiciones, y con mayor razón lo harán en la pluralidad de los sistemas de Mosquera, quien los sabe hacerlos trocar posiciones para desconcertar a las defensas rivales. Y adelante los dos nueves, Emanuel que la rompe como venga y el Zancudito.  Este es un gallo pisador que ha demostrado que la mete en ambas canchas. A partir del 7 de agosto, ambos arietes ya tienen el dedo en el gatillo para disparar sus espermatogoles desde el saque.

Si no hay combo en tu cocina…
Esos son todos los peones, torres y alfiles que el DT Mosquera moverá para poner en jaque a cuanto rival se ponga al frente. Material hay, lo que falta es devolverles el filo y mentalizarlos para este campeonato.  Eso es todo, el cajero automático devuelve la tarjeta porque no hay fichas para traer a nadie más. Como hacen las madres en épocas de pandemia, hay que cocinar con lo que hay en la alacena. Como dice el antiguo refrán:
“Si no hay jama en tu cocina… no invites a la vecina”


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lunes, 6 de julio de 2020

NO HAY OTRA QUE JUGAR CON LO QUE SE TIENE


Por Manuel Araníbar Luna

Esto de la pandemia ha sido tomado con seriedad por los jugadores y el cuerpo técnico. Se regresa a la cancha en una coyuntura difícil para todos. En La Florida se reanudan las labores con optimismo. Los jugadores saben que ganar la Liga 1 no es una frase, es una obligación.

Eliminar los mondongos…
Luego de cuatro meses de apachurramiento con las flacas, los jugadores saben que ha llegado la hora de olvidarse del delivery de pizza hawaiana con pan al ajo y gaseosa en balde. Es el momento de entrenar con dos chompas para sudar los últimos restos de salchipapa, de aligerar la pesadez del tacu tacu montado y eliminar los mondongos de Michelín, y para ello tienen al equipo de los especialistas quemagrasas del cuerpo técnico, tan capos que a un flaco le implantan músculos y a los panzones les forman abdominales. Veamos con qué fichas contamos.
Porteros y guachimanes…
Como guardianes de la valla contamos con Renato Solis que no la hizo mal mientras estuvo atajando de titular esta temporada; en la banca Pato Álvarez y el tercero, el más chibolo Emile Franco que en la reserva tuvo buenas actuaciones. ¿Tendrá oportunidad de ponerse los guantes siquiera en algunos segundos tiempos? Como dijo el miope, ya se verá
En el grupo de guachimanes del área tenemos a Gianfranco el vigilante, el Mero Merlo con amplio kilometraje y Revoredo, el segundo más tío en el plantel. Cierran la manada de los pitbulls los chibolos Benja Villalta (hijo del Oso) y Rafa Lutger. Los dos zurdos que marcan la fulera  son Nilson Loyola y Junior Huerto. Marcando por derecha  Johan Madrid y Carlos Cabello. En la línea de rompemuelles Piki acompañado por su alumno Jesús “Chucho” Castillo.
Arquitectos y taladros…
En el diseño y armado, generación y pintura de jugadas el Tíbiri Távara y Calca con  Canchita Gonzales cinco metros más adelantito. El Chévere tiene muy buen pie, tan bien educado es su chimpún que luego de anotar de tiro libre hace una venia y pide permiso para celebrar. El juego de Calca y de Canchita es conocido por la afición. La incógnita es Marchán, un zurdito que la pisa como gallo y la taquea al estilo de ‘Pincel’ Sheput. (ojo, no los estamos comparando). No lo hemos visto anotar de tiro libre, aunque bien dice el antiguo refrán: “si la sabe tocar con la fulera, la clava por encima de la barrera”. Nos falta verlo en el palenque que es donde se aprecia al gallo de casta y estampa.
Kevin Sandoval y Corozo con el Rayo por derecha abren la cancha, las alas y el panorama. Es obvio que tanto las posiciones de los “extremistas” por izquierda y derecha es sólo nominal porque es normal que cambien de posiciones, y con mayor razón lo harán en la pluralidad de los sistemas de Mosquera, quien los sabe hacerlos trocar posiciones para desconcertar a las defensas rivales. Y adelante los dos nueves, Emanuel que la rompe como venga y el Zancudito.  Este es un gallo pisador que ha demostrado que la mete en ambas canchas. A partir del 7 de agosto, ambos arietes ya tienen el dedo en el gatillo para disparar sus espermatogoles desde el saque.

Si no hay combo en tu cocina…
Esos son todos los peones, torres y alfiles que el DT Mosquera moverá para poner en jaque a cuanto rival se ponga al frente. Material hay, lo que falta es devolverles el filo y mentalizarlos para este campeonato.  Eso es todo, el cajero automático devuelve la tarjeta porque no hay fichas para traer a nadie más. Como hacen las madres en épocas de pandemia, hay que cocinar con lo que hay en la alacena. Como dice el antiguo refrán:
“Si no hay jama en tu cocina… no invites a la vecina”

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martes, 30 de junio de 2020

PIKI Y LA “V” DE LA VICTORIA.


Por Manuel Araníbar Luna
En días previos al recomienzo de la Liga 1, las miradas del hincha voltean a chequear cómo van las cosas este año con el regreso de Mosquera como estratega de la Máquina Celeste. Asimismo, habrá variaciones en la distribución de funciones en el equipo. Claro, porque el DT sabe redistribuir puestos. En lo que no habrá variación será en la capitanía. Ya se sabe quién seguirá siendo el caudillo esta temporada: Jorge Cazulo, el Piki.
La V de la Victoria…
La V de la victoria que está haciendo el Piki tiene una explicación.  Hoy en día el capitán indiscutido es él.   Se encargará de manejar el equipo dentro de la cancha. ¿Cuál es la mira de un capitán que se precie de serlo? Predicar con el ejemplo. Jalar de las orejas a los pusilánimes. Encaminar a las ovejas descarriadas. Inyectar actitud y deseos de ganar el campeonato. No vale quedar segundo.
Para quienes desconocen la historia cervecera. Cazulo llegó a Sporting Cristal luego de jugar el 2011 en la Vallejo como volante ofensivo por derecha.  La pupila de Mosquera se enfocó en el temperamento de Piki y luego de previo análisis lo reprogramó como 6. Y no se equivocó. Ese inolvidable 2012, con el logro del campeonato, Piki se consolidó como el mejor jugador en su puesto, el mejor jugador extranjero y por si fuera poco, el mejor jugador del campeonato.  Un par de años después por su temperamento y liderazgo se ganó el puesto de capitán cuando no jugaba Loba. Hoy en día, es el capitán indiscutido que tendrá de nuevo la responsabilidad de hacer respetar dentro y fuera de la cancha lo que representa el cintillo de conductor del equipo.
Un capitán de opereta…
Algunos creen, erróneamente, que la capitanía sólo sirve para el cambio de banderines y la elección de la cancha tras el respectivo sorteo. No es así. Para clarificar el tema recordemos el tema de la capitanía en la selección de hace unos años, cuando hubo un capitán del seleccionado nacional que triunfaba en el extranjero, pero no supo ni quiso asumir la responsabilidad de llevar el cintillo en el antebrazo; no la supo hacer valer dentro ni fuera del equipo. Cundió entonces la alcahuetería, la permisión de indisciplina y la atribución de funciones de jefe (y dueño) de equipo junto a una argolla a la que los mermeleros denominaron Los Cuatro Fantásticos, al punto de decidir la plantilla del equipo titular, de jugar cuando le daba la gana y, por último, ante las divergencias con el Director Técnico, tuvo la sinvergüencería de decir “Si está él no sigo yo”. Una enorme diferencia entre un capitán-capitán como Piki y un capitán de opereta como el mencionado exjugador.  
Ah, por si acaso, la V del Piki está en mayúsculas. No vale ser menos.

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LIGA 1 ARRANCA EL 7 DE AGOSTO

Por Santiago Salazar.
Definitivo, la Liga 1 arrancará el viernes 7 de agosto, postergando así el planteamiento inicial de que se iniciaba el 31 del mes en curso, según lo declarado por Víctor Villavicencio, gerente general del torneo a una emisora local.


Descienden cuatro...
“Los descensos seguirán siendo cuatro. No podemos especular porque estamos enfocados en la Liga 1, quisiéramos reactivar la Liga 2 pero debemos ir paso a paso”, declaró a la vez que puntualizó que “los futbolistas se pueden inscribir en tres equipos y jugar por los mismos en una misma temporada”.

La bolsa...
En cuanto a la Bolsa de Minutos, señaló que se mantendrá este año añadiendo que posiblemente en el futuro se reducirá o se suprimirá del todo. “Habrá que analizarlo porque hay clubes que tienen muchos futbolistas que tienen jugadores de categorías 2000 o menos pero también hay otros que no tienen muchos futbolistas inscritos”, indicó.

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miércoles, 22 de abril de 2020

LA FINAL DEL 2012 ¡CAMPEONES NUEVAMENTE!


Por Manuel Araníbar Luna
Segundo tiempo…
Los cusqueños han llegado ya un par de veces al arco celeste, pero el Loco Delgado demuestra serenidad. Mira con cachita a los rivales como si sus disparos fueran pataditas de monja. Advíncula, Ayr, Pacho y el Chasqui se defienden con solvencia. 
Los enroques de Mosquera…
 Los armadores hilvanan jugadas. La tocan con soltura de partido entre solteros y casados. El cervecero se acomoda esperando que los visitantes se manden al hachazo. Los rivales insisten en pelotazos. Y se mandan feo, pero la defensa responde con solvencia. Piki es un pitbull que muerde a todo lo que se mueva con camiseta blanca. Es el tanquecito de acero que corta todos los avances enemigos, el carrito chocón que pone la pierna fuerte y gana en el pecho a pecho. Sin embargo, dicen los abuelos que bueno es culantro pero no tanto. El gladiador necesita un chacal que lo secunde. Mosquera hace un enroque ajedrecista, saca a Pincel y mete a Neka Vilchez para que lo acompañe. Loba, cinco metros más arriba, manda delivery para Irven y luego para Junior; llevando así a los rivales de una vereda a otra. No obstante, por tanta patada recibida, Loba-27 empieza a renguear. El DT de los ternos elegantes saca a Carlitos y mete a Rengifo para estorbar a los centrales cusqueños. Luego saca a un exhausto Junior Ross (que todo el partido ha contragolpeado destrozando cinturas por ambas bandas) para poner al Flaco Marcos Delgado. No obstante, aún había que enfriar el partido.
El Concierto del Burrito…
¿Y cuál es la otra estratagema de Mosquera?  Le ordena a Burrito Mariño que haga chiches, tacos y huachas, que busque fouls, que la meza cantándole “arrorró mi niña”. Burrito ejecuta su Concierto para Copa de Oro con Taco y Pisada Opus 16 y acompañamiento de huachas y paredes. Pobres rivales: Garcilaso se convierte en Facilazo. Granda se achica, el arquero Goyo se queda en el hoyo, Alloco se aloca poco a poco, Flores se marchita, Ramos se va a Roma por las ramas, Huerta es una puerta abierta, el histérico Ciucci se encurrucha (con rima en hucha) y aplica patadas que merecen -más que expulsión- seis meses de prisión preventiva. Al Burrito le han caído, mínimo, unas cincuenta patadas y en ninguna reclama ni pide tarjeta. Se levanta, la vuelve a acariciar en cámara lenta y los rivales lloran. El tiempo no avanza.
El manotazo del Loco…
Erick recién se ha recuperado de una larga lesión y la hinchada no lo ve tan ágil como el tigre saltarín que siempre fue. Llega entonces la segunda jugada cumbre del partido, la definitiva. Si Junior ha metido el gol del campeonato, Erick ha hecho la acrobática salvada que evita el empate y, por ende, la tanda de penales. Un delantero de blanco manda un petardo por alto. Erick la desvía con los dedos y cae como un saco de cemento con guantes. La pelota rebota en cámara lenta a los pies de un visitante, justo para que la volee linda, fuerte y con paradero final a las mallas. El Loco que estaba tirado en el suelo da tremendo salto de tigre, en el aire se impulsa mucho más y la desvía otra vez con las uñas. ¡Uf, qué alivio!  “Ya no entra”, decimos los viejos hinchas, “ya no pasa ni el aire”. Luego de esa salvada del Loco nos convencemos de que los de blanco no llegarán más. El Loco es una barrera más alta que la torre de Lima protegida por los cuatro guardianes de la bahía que no dejan pasar ni al Papa Francisco con muletas.
Esta noche nadie duerme…
Tarjeta roja a Charapa por falta inexistente. Huerta se gana la roja por impotencia. Los relojes mentirosos nos dicen que falta poco. ¿Poco? ¡Falta un siglo! El reloj avanza más lento que una procesión. Con la mente lo apuramos, pero nada, el reloj se planta como una mula terca. Falta un mes. En la cancha empiezan los pasitos, los toques y los oles. Falta una semana, y la visita no se da por vencida. Faltan horas. Luego, una pequeña trifulca, el árbitro se acerca, chapa la pelota, levanta el brazo y ¡purrrrrr!, ¡por fin se terminan los fatídicos siete años de vacas flacas!
¡Campeones otra vez! Vuelan las bombardas, el aire es una niebla celeste, la pica—pica (ahora le llaman confeti) inunda la cancha y hasta los gallinazos en lo alto de la torre vuelan con tiras de serpentinas color cielo pegadas a sus alas. Todos lloran. Y nadie se va del estadio vivando el trote olímpico del Loco Delgado con la copa en sus manos y los jugadores e hinchas siguiéndolo. Todo el Estadio ruge “ese es Sporting Cristal, Cristal, Cristal¯¯¯l”. Esta noche no se duerme. Celebremos, campeones.

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martes, 21 de abril de 2020

LA FINAL DEL 2012 EN LIMA, (I) PRIMER TIEMPO


Por Manuel Araníbar Luna
Las entradas ya se habían agotado desde antes de la primera final. Mosquera seguía concentrado en la estrategia. El elenco rimense llegaba a la final con una baja, Yoshimar Yotún, quien una semana antes se había lesionado en un choque con Jhoel Herrera. Otros compañeros llegaron golpeados. Burrito, Irven y Ross durante la semana se habían recuperado a medias. En general, todos llegaban con un serio desgaste físico tras el agotador partido en altura.

Un mono con metralleta…
En el cuartel general rimense se tenía varios factores a favor, experiencia, tribuna llena de extremistas celestes, excelentes jugadores que jugaban casi de memoria y- más que todo- la ventaja de un triunfo de visita, lo cual obligaba a que los visitantes arriesguen todos sus naipes.  La prensa y los simpatizantes celestes no pensaban lo mismo. Si se había ganado de visita contra el clima,la altura y todas las argucias–opinaban los hinchas- el triunfo venía fácil. Este exceso de confianza nos podía matar. En definitiva, los celestes no se atrevían a cantar victoria hasta el domingo a las 5:30 pm. Y si por cosas del destino llegaran a los penales, la espera podía prolongarse hasta una hora más.
En el equipo contendor, el guardavallas titular fue la primera baja por lesión siendo reemplazado por Goyoneche. Para agudizar sus problemas, como mono con metralleta, el dirigente cusqueño en sus intervenciones mediáticas andaba paranoico disparando y atacando a todo el mundo. Para agudizar la crisis interna, expulsó del equipo al goleador del campeonato, Andy Pando. Increíble.

Buscando vacunar de madrugada…
Los cusqueños entraron a jugarse el todo por el todo y a definir de madrugada. sorprendieron con un par de llegadas peligrosas del ratoncito que era una ladilla para la defensa cervecera. Asimismo, no perdían ocasión de rematar de larga distancia. Tampoco hacían ni cosquillas. Como había sucedido una semana antes en cancha cusqueña, luego de quince minutos de intensos ataques los visitantes le quitan el pie al acelerador. Los celestes, que han arrancado sin un 9, agradecen y comienzan a tocar como las fotos tamaño carnet, de frente, de perfil, de cachete, de culata. Y tal como había sido el estilo de Mosquera durante todo el año, atacan con seis: dos cuchillos por las bandas y cuatro bayonetas por el centro. Esta vez Junior está jugando un poco retrasado, y como Charapa no figura en la plantilla, se mete por el centro dejándole la punta a Pincel que juega apoyado por Pacho Vilchez. La hinchada reniega porque quiere ver a Titi en la punta, pero Mosquera sabe muy bien por qué lo hace. 
Junior vuelve a matar…
Así se gesta el golazo con una serie de toques entre Pacho, Loba y  Renzo. Este moja el pincel de Miguel Ángel en un tarro de pintura celeste, levanta la ñata, mira al Irven que se va por derecha, calcula la distancia y los hámsteres de su cerebro le dicen que debe mandarla bombeada. La acaricia con el dedo gordo y la cucharea. La chancha va volando en curva de arco iris a la mitra del Irven. Sin embargo, la pelota llama a la torre de control indicando que va a aterrizar tarde por una pendejécima de segundo. Irven, al ver que se ha pasado de colocación, se da impulso hacia atrás sabiendo que no la va a meter. ¿Qué hace? Ya que se da cuenta de que no va a ser el padre del gol, decide dar la pelota en adopción y la pivotea con la oreja para el primero que la pesque pero no hay nadie. ¿Nadie?! Un rayo con camiseta turquesa llamado Junior Ross se mete a 100km por hora por la zona franca, aparece de la nada y con un par de trancazos deja tirado al Alloco que se aloca. La bola viene dando botes de canguro y Ross la cachetea de derecha con furia, la chancha gira como un trompo, vuela como una cometa y le infla los cachetes al arco atragantándolo con un bombón de medio kilo de aire. ¡Goooool, carajo! Con el bullicioso rugido de cuarenta mil leones, el estadio es un manicomio pintado de celeste. Vuelan las picapicas y los contómetros. Las tribunas se quieren venir abajo. No, no es un temblorcito cualquiera, es un terremoto grado 8 en la escala de SCelcius en este gigantesco monstruo de cuarenta y tantas mil cabezas que se agitan y gritan, que gozan y lloran con la certeza que la gloria viene después de siete años de sequía. Si este no es el Apocalipsis predicho por Nostradamus para el 21 de diciembre, por lo menos es la cuota inicial.  
¿Y ahora? Tocar, triangular, amansar, esperar que se aviente la visita, y luego devolver golpe por golpe. Así se gestan contraataques letales, rápidos, venenosos. Piki Ross quebrando a sus dos marcadores y cambiándola de banda. Ávila metiéndose por el centro para dejarle la banda a Burrito Mariño. Impotentes, mareados, aturdidos ante tantos toques, contragolpes y cambios de puesto y de ritmo, los visitantes empiezan a cortar a punta de golpes. Kerosene decide quemar sus municiones que sólo son cohetecillos y luces de bengala. Resumiendo, mucha presión y cero balas. Así se van al descanso. (PACIENCIA, YA VIENE EL SEGUNDO TIEMPO ¡Y LA APOTEOSIS!)

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