domingo, 14 de abril de 2019

CERVECEROS VOLTEAN EL PASTEL EN DOMINGO DE RAMOS


Por Manuel Araníbar Luna
Los celestes llegaban cansados arrastrando los pies, golpeados, estresados después de la laboriosa victoria ante Concepción. Pero el objetivo de Claudio era no perder el paso. Todos tenían que poner lo que se pone, lo que Piki dijera una vez: “Si las piernas no responden hay que poner corazón”.


Diez camisetas vacías...
Pero en el primer tiempo el corazón se les quedó olvidado en el camarín junto con las ganas, la actitud y el esfuerzo extra. Porque durante todo el primer tiempo el equipo de Navarro se apoderó de la cancha, de  la llave, el timón y el pedal desacelerador para escapar con los tres puntos a Cajamarca en  avión fletado desde el Trébol, porque tenía bloqueados a los creadores cerveceros a quienes nada les salía. No había precisión (también se les había quedado en el camarín) no había conexión, no había electricidad. En resumen: sólo había diez camisetas celestes que eran sacudidas por el viento como si dentro de ellas no hubiera nada.
Los Muertos Vivientes...
Para colmo, más tarde, el indescriptible Victor Hugo sopletea  un penal tan sólo porque el delantero se lanza a la acequia tras  un pequeño roce con los defensores. Tiro en cámara lenta y gol. Uno a huevo con penal bien definido pero mal sancionado. Estas cosas convierten al popular  VH en protagonista de la película. Nadie le roba el show. No obstante, el gol de la visita no despertaba a los celestes que no reaccionaban ni con electroshock. ¿Estaban muertos? ¡Nooo!, por lo dicho líneas arriba, el trajín del partido por la Líber les había pasado el recibo por honorarios. Así, caminando como los Muertos Vivientes, se fueron a dormir la siesta al camarín
Un cohetecillo en el ...
Para el segundo tiempo, el utilero Linares le entregó a cada uno su respectivo corazón, medio kilo de actitud, y un baloncito de oxígeno que les dio el aire que necesitaban. Además, a Loba le dio una cucharada de memorex. Carlitos recordó entonces que él es el capo de todos los pases, al toque, en guan, en  sorpresa, al vacío, y en callejón. Y las cosas mejoraron. La hinchada que había bajado el volumen de los cánticos despertó al verlos jugar con ganas y  empezó a rugir con gritos que se escuchaban hasta la Plaza Castilla. Esto tonificó los músculos de los cerveceros como si les puesto un cohetecillo en el trasero acompañando la receta con una transfusión de Desawebina Forte porque apretaron el acelerador y se empezaron a colar por todos lados, pero el Loco Delgado estaba en su tarde y ya había salvado goles hechos. No obstante, la presión aumentaba, y los goles tenían que aterrizar sí o sí.
Goleada en Domingo de Ramos...
El empate llega gracias a un envío de Titi a la candela para que la pesque Emanuel, y  el central  visitante la cabecea justo para que la bola dé un botecito de conejo al zapato derecho de Ema que no lo piensa y empata el partido con un bazookazo de derecha, dejando paralizado al loco Erick que cae de rodillas en pleno Domingo de Ramos, rezando al cielo con los brazos abiertos para que no le anoten más goles. Pero parece que está rezando en ruso porque no se le concede el milagro.
Los cerveceros, enrazados, no están contentos, quieren ganar el partido. Piki lanza un centro medido a  Herrera que la cabecea pero rebota en el tronco, regresa a los pies de Gianfranco, quien -habiendo recibido las órdenes de ser “más conchudo”- le da el pasecito a Titi que la acaricia con el empeine y la pelota se mete entre un mar de piernas que le tapan la visión al Loco. Este se lanza cuando ya le han puesto la vacuna. 2 a 1 y el estadio es un manicomio. Ya terminando el partido, Ema se escapa por la derecha y lanza centro arrastrado para que Chorri II la empuje al fondo de la canasta. 3 a 1 y esto se acabó. Buenas noches.


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domingo, 17 de marzo de 2019

PINTURA DE LOBA Y DOBLETE DE EMANUEL


Por Manuel Araníbar Luna
Mediodía de candela en el Gallardo. Se llegaba al templo con el sinsabor de un empate en casa por la Líber, que se pudo haber ganado. Pero, bah, la vida sigue su curso y los políticos su discurso. Otra vez el gringo carbonizando la tribuna. Pero para el hincha cervecero es sagrado, impostergable e incuestionable ubicarse en el cemento. Por ello nuestro agradecimiento a los verdaderos hinchas, a quienes no les desalienta ni el sol ni el frío, ni la altura ni jugar de visita.

Esta vez Vivas escuchó el clamor de la hinchada, recomponiendo la defensa,  o por lo menos parchándola,  con un Gianfranco que -franco, franco- se está consolidando como un león en la zaga. Arrancó Pretell que está aprendiendo de Piki y, cinco metros más adelante, Loba con la banda de capitán, que en los últimos minutos contra Godoy le había lavado la cara al equipo.
Sin sombrilla ni tomatodo...
Actitud había, ganas de ganar había, calidad había,  aunque cuidándose de la deshidratación ya que no se permite jugar con sombrilla ni tomatodo. Jair por la zurda y Nando por la derecha abrían la cancha y sembraban  pánico aunque ambos siempre haciendo una de más. Al frente se había cuadrado un equipo con exjugadores celestes en coctelera con ex jugadores mañosos de otros equipos que poblaban la zona creativa.  ¿Qué hacer? Recordamos entonces algunas pinceladas del equipo de Oblitas, cuando triangulaba y enviaba una pelota en callejón para que entre Jorge Soto a la carrera como elemento sorpresa. En este caso, el callejón de un solo toque lo aprovechaban tanto Nando como Emanuel. A veces la jugadita salía y a veces pagaban pato en el offside. La primera fue para Emanuel, sediento de goles (y de calor). Este se la deja a Moñito Arce, que se la lanza para que Supermantequilla se luzca ante las cámaras. Seguían intentando. Otro centro arrastrado y un cabezazo de Emanuel son salvados por un defensor. No obstante, los cerveceros no se desanimaban, seguían intentando.
Cuadro de Loba para el Museo de Arte.
Una de las jugadas tenía que salir , y salió, mejor dicho, entró: Ema Herrera se la juega desde el filo del área a Calca y sigue metiéndose. Mientras Calca le envía un pequeño arco iris que Ema deja dar un brinco y remata de derecha. ¿Y Supermán? Llora su desgracia masticando kriptonita. Uno a cero y los celestes se adueñan del medio campo. Diez minutos más tarde, un tiro libre mandado a confeccionar en Gamarra para el chimpún de Loba.  Carlitos toma distancia, mide con teodolito y wincha láser y suelta un petardo con curva de plátano bellaco que deja al Supermanganzón mordiendo otra vez el pasto. Dos a huevo y el señor Bigotes  sopletea para abanicarse quince minutos bajo la sombra.
Empachado por el pasto...
Para el segundo periodo se abre el concurso para elegir al delantero más sanguinario del año. Herrera aprueba por mayoría pero debe demostrarlo, dados sus pergaminos y no sólo mostrando su diploma de honor por los 40 del 2018. Pero por desesperación, por calentura veraniega o por haber olvidado la puntería en el camarín, tanto el Pato del moñito y Jair como Emanuel y Nando se fallan goles increíbles, que si el partido no lo hubieran televisado no lo iba a creer ni un alumno de kínder. Pero Ema quiere repetir a como dé lugar su periodo presidencial del año pasado. Y lo demuestra sin show mediático ni ayuda mermelera de los diarios chicha. Calca manda el delivery a la izquierda para San Martincito Távara, y este la latiguea en arrastrón para Ema que lo único que hace es empujarla a la canasta de las verduras. Tres a huevo.
Sale Nando y entra Chorri II que quiere postular también al concurso de verdugos. Y la ocasión se da cuando el Pato del moñito suelta un centro bombeado que el Chorri empalma sin que llegue al piso y el ex súper héroe de los diarios chicha ni siquiera se atreve a lanzarse porque está empachado de tanto comer pasto.  Cuatro a huevo, y esto parece definitivo pero no lo es: un disparo a bocajarro le da en la mano al Guachimán Gianfranco y el Bigotón cobra penal. La mete Santiago que ni siquiera celebra porque ahí nomás Santibáñez sopla la vuvuzela y corre a hidratarse al camarín. Buenas noches.


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domingo, 10 de marzo de 2019

¡POR FIN ANOTÓ HERRERA!


Por Manuel Araníbar Luna
Una de la tarde. El gringo quemaba.  La reserva se había ensañado con siete goles a cero a su similar de la visita. Desalentados por los últimos cinco goles recibidos el martes último, los hinchas prefirieron quedarse en casa. Es que, mientras en 180 minutos por la Liga 1 los celestes habían mantenido su valla virgen y pura, en Chile les habían quitado el cinturón de castidad con cinco goles sin anestesia.

Por fin anota Ema9...
Los jugadores, por su parte, venían golpeados, casi sin descansar. Toda la semana había sido full entrenamiento, aeropuerto, viaje, hotel, cancha, partido, cinco goles, hotel, avión, viaje, entrenamiento. Uf. “Claro”, dirán algunos, “con lo que ganan cualquier sacrificio lo vale”.  Cierto, pero el esfuerzo pasa factura, y cuando se regresa  con cinco goles a la cuenta, la mochila es un saco de plomo. Sobre todo, cuando se ha perdido a segundos del final. , y todos sabemos que la piconería  y el ojo morado no se desaparecen con jabón.
Y así arrancaron. En los rostros se reflejaba el deseo de desquitarse y regalarle a la afición el consuelo de una goleada. Y parecía que el deseo se convertía en realidad porque a los siete minutos derribaban al Chorri II dentro del área. Resolvía Herrera de fulminante patadón. Por fin anotaba el goleador, aunque los descontentos de siempre le buscan cinco pies al burro:
—¿Y qué?, eso no es nada, cualquiera anota de penal.
Con penal o sin él, la pomada es que Ema-9 anotó en La Liga 1. El uno a cero  sin terminar el cebiche de la resaca anuncia un huayco de goles. Y el huayco llega pero no de goles sino de llegadas al área de los mercachifles, algunas limpias, otras no tanto, unas por error de los visitantes y otras por triangulaciones y transiciones de los celestes.
¿Y el de Herrera pa’ cuando♫♫♫?
Sin embargo, llegar a la puerta y no anotar es como contraer matrimonio  y abandonar a la novia en la puerta de la iglesia. ¿Entonces para qué llegas?  Las estadísticas que valen son los goles, y no los infogramas del final del partido donde se menciona importantísimos datos como cuántas llegadas hubo, cuántos pases—gol, qué gaseosa tomaron antes del partido y cuántas llamadas hicieron desde su celular. Son sólo datos que algunos gustan de leer, pero el hincha de las tribunas prefiere obviar. El hincha tribunero quiere ver a su equipo ganar, y quiere las tres G.
“Todos los caminos conducen a Roma” reza el dicho. Pero en la cancha del Gallardo había otra consigna. Que todos los pases conduzcan a Ema, y que todas las  pelotas de Ema conduzcan al gol. Y no hay que negar que Herrera se las buscaba. Es que en Chile había anotado su primer gol del año, pero en la Liga 1 aún no había llegado al zapato, ni a la media y mucho menos a la liga. Los mismos hinchas se preguntaban cantando “¿Y el de Herrera pa’ cuándo♫♫?”.
Esta bién, todos queremos que Ema empiece a ensartar un collar de perlas, alrededor de cuarenta, como en el año pasado. El hincha lo espera, pero Ema se desespera. Y esa obsesión por anotar termina por exasperarlo. Porque la desesperación te ciega, te acelera el pulso, y con ello el chimpún pierde puntería, la mira telescópica del francotirador se empaña. 
El partido fue un concierto de goles perdidos por casi todos ¿cuántos? Ya la gente no los contaba, eso déjenlo para los amantes de las estadística, que les gusta saber cuántos tiros hubo con el pie izquierdo, cuántos con el dedo gordo, cuántos con la raya del pelo,  cuántos desvió el arquero con el talón y cuántos, cuántos chocaron conn la cámara del fotógrafo.
¿Algo más? Un tiro al poste de Chorri II, dos salvadas consecutivas del Pato (una volada y otra al pecho). Y lo más resaltante: todos los goles desperdiciados.  ¿Serían una docena?
¿Sobradera o cansancio?
Otra cosa, al final del primer tiempo algunos hinchas afirmaban que el equipo andaba jugando con sobradera y displicencia, esperando que los goles lleguen solos en un encuentro que se veía fácil. Nosotros vimos un equipo que no se recuperaba del trajín de la semana y, por supuesto, de la goleada, además que los jugadores estaban guardando combustible para el compromiso contra el Godoy Cruz. Buenas noches.
CODA.
Es una verdad que “el delantero debe ser egoísta, de lo contrario deja de ser goleador”, pero cuando se está ganando sólo por un gol hay que darle pase al compañero. Vuélvanse egoístas cuando el marcador sea con cuatro goles de diferencia.


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jueves, 7 de marzo de 2019

NO HAY TIEMPO PARA LLORAR.


Por Manuel Araníbar Luna
Bueno, basta ya de llorar sobre la leche derramada. El campeonato recién empieza. Se han perdido valiosos puntos de visitante, ahora no hay que volver a perderlos, hay que pelearlos como oro en polvo. Suena fácil pero más vale intentarlo que acurrucarse a llorar tapándose la cara con un pañuelo. El que llora no piensa, el que llora sólo está ventilando sus desgracias, el que llora no atina a corregir errores.

No culpes a la noche...
No mencionamos los tropezones ni quienes la regaron, quiénes metieron la pata hasta el fondo y quiénes ni siquiera sudaron la camiseta  porque todos sabemos quiénes no tomaron las debidas precauciones, cuáles fueron los desatinos, cuáles los descuidos y quiénes reflejaban su apatía en el rostro. Ahora bien, si se nos pide ser más precisos, diremos que ninguno llegó a la nota 13, y punto.  Ahora hay que  repasar el video del partido unas cien veces, aunque nos siga doliendo como una bofetada, aunque se sienta la comida como un sánguche de arena. Esa canción  No culpes a la noche, deberíamos ponerla en los dormitorios de la concentración.
Bien dicen los directores técnicos que de vez en cuando hay que soportar una derrota humillante para darnos cara a cara con nuestras debilidades y virar a tiempo la dirección del barco, de lo contrario viviríamos engañados y ahogados en la soberbia, gritando a los cuatro vientos que la culpa fue del clima,  que el pasto estaba mojado, y que la cresta del gallo. No caigamos jamás en el facilismo de gritar a coro y a todo pulmón “¡Que se vayan todos!”, como escucháramos hace unos días en el Estadio  Grau. Eso es de fanáticos.
Ahora unas precisiones.
Siga intentando...
  • No se genera fútbol a punta de pelotazos desde el área propia para que la peleen adelante los puntas. Lo que se genera es una rifa como para las casas de apuestas. ¿Qué posibilidad  de éxito tiene ese reparto aeropostal? Que de diez pelotas se gane una. Y que de esas diez pelotas ganadas sólo una llegue al área contraria. Y que de esas diez pelotas que lleguen al área contraria sólo una pueda ser tomada por un compañero. Y la razón es que en el equipo se tiene jugadores que saben generar. Otra cosa es que no lo quieran hacer o que se mojen los pañales. Por tanto, las posibilidades de éxito de los pelotazos son pocas. A veces liga, como sucedió en el partido contra el rival de la calle Abtao, pero la mayoría de las veces nos cae ese zumbático letrero de SIGA INTENTANDO.

  • Nada cuesta gritar al compañero “¡Déjala, que es mía!”
  • Cuando un jugador la tenga por las bandas hay que acompañarlo.
  • Jugar de visitante con un solo contención es un suicidio aunque se juegue contra once jubilados.
  • No cometer infracciones cerca del área. Esto debe estar impreso en el silabario Coquito de todo futbolista.
  • Cuando se está peleando los últimos minutos debe salir a flote la maña. El arquero debe hacer reloj. Los generadores tienen que dormirla. Hay que amarrar el partido y a los jugadores visitantes.
  • Hay equipos cortos y equipos largos. En cancha larga un equipo debe ser corto. De lo contrario, los adversarios se meten como les da la gana y cuando les da la reverenda  gana. Y por último, una frase de Piki.
  •  “Si las piernas no obedecen, hay que poner corazón”


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miércoles, 6 de marzo de 2019

LA COPA, UNA VEZ MÁS


Por Aldo Alvarado Hinojosa-  “El Doctor Celeste”
Ya estamos en marzo: calor insoportable, noches frescas, noches de nostalgia, noches de alegría, noches de Copa. O, en este caso, tardes. Yo siempre relaciono Copa Libertadores con Sporting Cristal. Somos el equipo peruano con más participaciones en este torneo que, a mi parecer, es el más pasional.

En él se ve más entrega y pundonor, más fútbol que en la misma Champions League que, a pesar de mostrar un fútbol casi perfecto, no llega a llenarme los ojos como una Libertadores. Sí, esa Copa que en el año 97 casi llevamos a nuestro Rímac. Para nosotros, los hinchas del Sporting Cristal, es difícil ver fútbol, porque somos exigentes con nuestro equipo. Siempre nos hemos caracterizado por tocar, jugar bonito. Lamentablemente, hemos tenido una época de participaciones sin trascendencia en Copa, y esto se debe a que muchos no han sabido entender que Cristal debe salir a luchar en cada partido. El equipo sólo ha brillado una que otra vez, como en el triunfo 2 a 1 ante Racing en El Cilindro, en el que me volví a emocionar como años atrás. Es momento de que la mencionada «Máquina Celeste» del 97 sea solamente un recuerdo.
Necesitamos nuevas vivencias, más tardes y noches épicas, para que la joven hinchada también disfrute de triunfos internacionales, algo que algunos como nosotros (que pintamos canas) hemos gozado con bastante anterioridad. Ellos también merecen gritar un gol importante en el extranjero y emocionarse con un equipo que puede dejar huella. Ellos también tienen derecho a inflar su pecho diciendo que Cristal es el Perú.

Nuestra hinchada lo necesita...
Es fundamental que Claudio Vivas, nuestro actual entrenador, con quien empezamos contentos el año, entienda que la Copa Libertadores es necesariamente una tarea por cumplir. Pensemos en la clasificación y, por qué no, en volver a llegar a la final. Nuestro Cristal lo merece, nuestra hinchada lo necesita.
Nosotros somos el equipo más copero. Por eso, hincha celeste, cuando vayas a ver al Cristal al Estadio Nacional, ve a hinchar y gritar, con todo el afán, orgullo y pasión que solamente un hincha cervecero puede sentir. Ve con tu hijo, con tu sobrino, con tu tío, con tu amigo. Nos esperan grandes noches de Copa.
Recordemos los estribillos ochenteros: «Garra, coraje y mucho pundonor. Así juega la celeste, purito corazón». Eso es lo que debemos demostrar este año. Ya es hora. Ya nos toca. Llenemos el Nacional, con la celeste en el pecho. ¡Salud, Libertadores! ¡Salud, Cristal!

(Tomado de: El Portal Celeste)

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domingo, 3 de marzo de 2019

GOLEADA CELESTE EN CANCHA ROSADA

Por Manuel Araníbar Luna
Ambos equipos entraban con consignas diferentes. Vivas venía a jugar suave, a esperar en su cancha para ver qué decidía el Chaski que llegaba malherido con dos derrotas consecutivas y ningún gol. ¿Quiénes tenían que tomar la iniciativa? Obvio, Los rosados. Y así arrancaban  los porteños, muy motivados pero más enredados que peluca de payaso, mientras los celestes aguantaban a ver qué salía.

Botellazos en los Barracones...
¿Quién piensa mejor, el que espera o el que ataca sin estilo? Elemental, Mister Watson. Los celestes juegan serenos pensando en el partido contra Concepción pero sin descuidar la retaguardia. El Pato 1 espera tranquilo sin miedo a que preparen un arroz con él. Gianfranco, el 4, con una seguridad de crack quita pelotas y hasta hace sombreritos para repetir las salidas con pases largos tal como en el partido contra los matuteros. El otro Chávez, Chavetita, juega más adelantado, mitad de back, mitad de volante. A Merlo nadie puede comerlo y Céspedes juega sereno. El Piki, como siempre omnipresente, arriba, abajo, a los lados, tanto que parece que en la cancha hay tres Cazulos. El chibolo Pretell quitando bolas pero cometiendo faltas seguidas. Quien permanece un tanto olvidado es Arce, el Pato con moñito de pompón, que no tiene con quien jugar, visto que los zagueros en vez de jugársela se dedican a lanzar pelotazos largos para que se escape Pacheco que se despacha a su gusto con su marcador ¿Así quién arma juego si el Pato Arce está por congelarse viendo pasar las pelotas como botellazos en los Barracones?
Tres sombreros en la noche...
Los celestes entonces empiezan  a llegar en base a transiciones (antes llamados contraataques). Tras un rebote que da el enmascarado Maelo, Piki patea en guan pero la pelota se va a la tribuna. Los defensas porteños, recordando los cuarenta goles del año pasado, no le quitan el ojo a Emanuel, marcándolo entre dos, y ese es su grave error. Ante un pase kilométrico de Chavez el 4, Emanueve jala marca por los costados y con ellos atrae a los marcadores, mientras Nando sigue ganado todas por la derecha y Palacios sigue suelto por el medio. Ema9 los jala a ambos centrales, y le manda la papaya a Chorri 2 que la quiere colocar de sombrerito (el primero de tres sombreros de la noche) pero el arquero de los tres hermanos Ortiz se la saca de un manotazo.
Boys la tiene pero no llega, Cristal hcasi no la tiene pero llega. Corner. La toma el Pato Arce, para no congelarse (algo tiene que hacer para marcar la diferencia), y el centro bombeado llega a la cabeza de Piki que la castiga contra el piso. Ortiz se zambulle pero agarra pasto. 1 a cero.  Así se van al descanso,  empieza la salsa y el concurso de chalacas.
Las figuritas del álbum...
Antes de iniciarse el segundo tiempo, se meten los siete enanitos a la cancha en busca de Blanca Nieves pero todo lo ven rosado (da risa pero es un tremendo descuido de los organizadores).Y toman entonces protagonismo las figuritas repetidas del álbum, porque los  los dos Patos, los dos Ortiz y el Chorri Palacios 2 intervienen en las jugadas, mientras Ema9 espera ansioso (para un goleador, es una tortura jugar dos partidos sin anotar). Piki lo quiere ayudar y, en lugar de definir, le suelta el pase, Ema la manda al techo. Siga intentando. Pero ya que no le dan tiempo para intentar, se dedica entonces a jalar marca por las puntas.
A los 20´’ Ema se la juega a Chorri 2 que está empeñoso, y entra como una locomotora en diagonal y define con la zurda.  Ortiz 1, el arquero, la manotea. Y para ayudar a su hermano,  Ortiz 2 se mete en el pleito pero la devuelve con bote al Chorri 2 que pedalea una bicicleta invisible y la bombea con la derecha para que la gorda se meta a la casa dando saltos de cangurito (segundo sombrero). Dos a huevo.
Se apaga la salsa...
Para colmo de males,  el soplamocos expulsa a Maelo por meter la guadaña sin asco. ¿Y que le queda a Cristal? Aprovechar las ofertas de fin de semana y despacharse en autoservicio. Los celestes se meten como en coladera. Emanuel nuevamente jala marca y le manda la encomienda a Chavetita que no se sabe de dónde ha salido y le vuelve a tejer un sombrerazo, el definitivo,  a Ortiz 1. El otro Ortiz (ex Cristal) se lanza a sacarla de chalaca pero golpea al poste cuando ya la bola duerme el sueño eterno entre las redes. 3 a cero y el DJ apaga  la salsa y se va molesto del estadio junto con mil hinchas rosados que se retiran cantando “que se vayan todos a la c...”. Buenas noches.

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