sábado, 13 de julio de 2019

GOLEADA CELESTE CON TRES PALAZOS DE PALACIOS


Por Manuel Araníbar Luna.
Tarde fría y casi sin gente en el cemento por la incertidumbre del cierre temporal del Gallardo, los celestes entran a la cancha a sumar puntos aunque sin tener la clara ni las yemas. La novedad es el regreso del Pato. Chavetita, Renzo, Omar y Nilson en la zaga. Piki, Calca y Titi al centro, Távara y Nando por las puntas, y al centro un Chorri que ha entrado con ganas de quitarse el frío.
Despintando a Pinto...
Desde anteriores enfrentamientos los huancas habían demostrado que la saben jugar fino, al pie y sin alborotarse; entran a dominar desde el saque y lo consiguen. Se meten  como quieren ante una línea defensiva que actúa como si recién se conocieran porque ni se conversan. Los rojos se meten como en su casa. Fruto de ello, un disparo al poste da el primer talán de emergencia mientras los celestes no reaccionan. El único que ya está entrando en calorcito es el Chorri con un chorrillazo que sorprende a Pinto pero la bola golpea el tronco. Cero a cero en goles y uno a uno en tiros al palo. Esa es casi la única de los cerveceros ya que la volante no contiene ni los gases y no arma ni un rompecabezas de cuatro elementos, por tanto los punteros se mueren de hambre y Chorri que ya está tibio se muere de sed (de goles, se entiende)
La salida del equipo queda limpia cuando Vivas manda a cambiar de punta a un Pacheco que está recibiendo unas levantadas con grúa que el árbitro no las quiere ver, y si las ve, como buen cristiano las perdona. Casi terminando la primera tanda, Piki frena un ataque por su derecha y se la cruza a Nando que empieza a meterse en cortada y, en una pelota compartida, le gana el vivo al defensor visitante y se la juega a Titi que está a tiro de titigol, pero prefiere darle un titipase rasante a Chorri que  despinta a Pinto de un brochazo. Uno a cero y, ¡uf!, los cerveceros se van al camarín a rezar asustados porque otro tiro de los huancas vuelve a salvarlo  el poste que hoy es el quinto zaguero cervecero.
Qué chévere Távara...
Para el segundo Paul McCartney, luego de rezar un padrenuestro y ponerle una velita al divino San Poste de los Milagros, los cerveceros entran más confiados, más sueltos (y más católicos). Calca empieza  repartir y Piki sigue picando a quien se le ponga enfrente. Titi es fauleado dentro del área,  sin embargo Cartagena dice que se levante. Otra pelotera y Távara,  más movedizo que un espermatozoide, quiere hacer algo pero lo  traban. Esta vez Cartagena sopla y señala el punto G. Mira qué chévere Távara. La toma  Chorri II que quiere hacer el segundo de la tarde. Los tribuneros contienen el aliento porque días atrás, el Chorri ha fallado un penal. Sin embargo, Palacios ya calentó motores, está con un filo bárbaro que quiere degollar. Mete un palazo que casi la toca Pinto pero el disparo es demasiado fuerte y embaraza las redes. Dos a huevo.
Otro palazo del Chorri...
Así las cosas, la cancha sigue oliendo a gol. Cristal por fin toma la manija  del partido mientras que los rojos se alocan, la tocan y presionan aunque sin puntería.  Otro tititiro de Titi choca en el palo. Y más tarde un fogonazo con bote da en el pecho de Pinto que se queda sin aire. El rebote lo toma Chorri que le mete otro palazo de beisbolista venezolano. Por lo visto, entre los dos Christian (Chorri y Tití) están fabricando los goles. Tres a huevo, y lo que sigue es mero plan H.  Uno que otro intento de asalto pero sin balas. Entra Sandoval con el 20  en la dorsal, y sobre el pucho crea otra situación de gol pero lo traban. El árbitro no se la come: qué bien Kevin, qué bien: nota 15 para el 20. Hasta que Cartagena dice chau. Buenas noches.

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jueves, 4 de julio de 2019

PERÚ SE CLASIFICA CON GOLEADA: LA HUMILDAD VENCE A LA SOBERBIA


Por Manuel Araníbar Luna.
Los sureños entran a la cancha pensando en grande, en la final con Brasil, imaginando que los peruchos iban a apelotonarse  como un ómnibus a través del arco y que a Paolo los tremendos backs chilenos se lo iban a comer con palito chino. Análisis errado,  los peruanos entraron con la intención de ganar. Para ello se necesitaba sacrificio, obstinación, compañerismo, para derrotar a la petulancia, la soberbia.
El primero es de Dumbo...
La actitud se vio desde el primer momento, cuando los mapochinos se acomodan las medias. Salida rápida en profundidad, con destino al 9 Guerrero, El gladiador, bonachón él, dadivoso él, desprendido él, le cede el donativo a Cuevita que se quiere desquitar. Pero Cuevita no esperaba este regalo de 28 de julio, y la manda a los fotógrafos. ¿Qué nos dice este mensaje? Que se puede entrar sin invitación, que los delanteros sureños son letales pero su defensa hace agua.
Minutos después,Trauco le da el encargo a Yoshi: “lánzala tú que a ti la gorda te hace caso”. Yoshi le envía la bombarda a un Paolo estorbado por el mohicano Arturo (que queda magullado con su cabeza de escobillón), El Guerrero se la juega a Tapia. Este manda la granada a la candela. Y ahí llega la chancha con un salto de conejito  a los pies de Oreja que la pesca de sobrepique. La marrana entra cruzada, infla la red y se echa a dormir plácidamente en el pasto mientras las tribunas tiemblan. Edison se agarra las orejas de Dumbo que Dios le dio. Uno a cero, y los mapochinos miran al árbitro cumbiambero  esperando que haga el gesto del cuadradito. Lo cierto es que le tablero no miente, ¿y el VAR? Lo sentimos, no hay señal.
Moviendo su cucú...
Un poquito más Tarzán,  una jugada sorpresiva, tanto lo es que ni el público tiene tiempo de verla. Se cobra una infracción en área peruana. El León sacude la melena y le envía un pase kilométrico a la Culebra que corre como escapero hasta la esquina del movimiento, la Culebra llega una pendejécima de segundo antes ganándole la carrera de cien metros sin vallas al pobre Arias que al salir del de su cajón sólo ataja el aire.  La Culebra la empalma justo en la raya de cal de Maradona para ver quién la agarra, y la bomba llega limpia y bañadita a Yoshi que grita “¡Yo sí!”. La mata de pecho y, antes de que llegue a la grama, la conecta en guan y la chanchita se escurre veloz en medio de una maraña de camisetas rojas y un arquero de verde limón que llega dos horas después, cuando ya Yoshi está moviendo el cucú. Dos a huevo y Rueda se enreda en sus cavilaciones frunciendo las cejas: “¿nos habremos equivocado de rival?”,pero no, jamás le había pasado por las canas que Perú iba a atacar.
 Despiojando el escobillón...
Para el segundo Paul McCartney, los sureños entran más decididos y los peruchos aguantan las embestidas. Gallese es un pulpo que las chapa todas, Zambrano es un León que ruge y rasca con la garra. A su lado, un Abram que nunca se abre, Advíncula que es un rayo y un Trauco que avanza y regresa a grandes trancos. Los ayuda Renato (contención innato). André Culebra cuando ataca es venenoso y cuando apoya se enrosca al lado de Usaín. Canchita, que ha entrado por Cueva, apoya en las postas al Charapa y Polo la cubre de un palo al otro. Todos la sudan sin miedo a lesionarse, a diferencia de algunos que prefieren su comodidad en Europa (¡bah, para qué nombrarlos!). Los sureños se van diluyendo: Pulgar se vuelve meñique, al rey Arturo le quitan los piojos del escobillón, Fuenzalida se  queda sin salida, y Maripán sale del closet convertido en Maritín. 
El tercero es de Paolo...
Los rojos, al ver que pasan los minutos y la pelota no entra, vuelven a sus viejas mañas que no asustan a nadie, intentando provocar a Paolo, pateando e insultando, pero lo que reciben son contragolpes veloces, con quimba y camotitos. Empiezan los oles pero la tribuna quiere, más que oles, goles. Ya el partido agoniza. Los rojos se marchitan, los peruanos cojean, pero no pierden las ganas de meter uno más. Renato, desde el centro, la mete en callejón oscuro, en medio de los dos centrales que no se deciden quién va a marcar a Paolo. Es su desgracia, el caudillo la recibe una pendejécima  antes de la línea del pecado y se mete hasta la sala, y cuando sale el golero a recibirlo en delantal y con la sartén en la mano, lo quiebra y la mete sin fijarse si el VAR lo va a anular. Tres a huevo.
El pisco, el cajón y la mazamorra...
Ya sólo falta que el cumbiambero anuncie el final para celebrar, pero lo que se suscita es un encontrón confuso en el área. Los chilenos reclaman de todo al árbitro: que eso es penal, y que el pisco, el cajón y la mazamorra son de ellos. El árbitro  les responde que sólo el penal les pertenece. La toma Vargas. En general, en estos fusilamientos, es el delantero quien hace una serie de gestos de pierna o cintura para engañar al golero. Pero esta vez es Pedrito quien amaga zambullirse a su derecha. Vargas cree leerle el pensamiento, aunque lo debe haber leído en taiwanés porque le mete la ampolleta para que entre lenta y a media altura. Sin embargo, Pedrito no se lanza y la recibe con una mano, tal como la atajaba don Rafael Asca hace sesenta años, mientras Vargas hace gárgaras amargas. El cumbiambero sopla la vuvuzela y dice chau. Y el estadio es una algarabía total en premio al triunfo logrado con clase y humildad. Todo está consumado y el equipo rojo consumido. Buenas noches.

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domingo, 30 de junio de 2019

PEDRO GALLESE: BENDECIDO POR SAN PEDRO

Por Manuel Araníbar Luna


Era el santo de San Pedro. La Pantera le había puesto una velita a su tocayo. Y es que andaba escaldado por la disentería debido a los cinco mangos con pepa y todo que se había comido contra los brasileños. Luego tomar un balde de té bien cargado, había prometido no volver a embarrarse el calzoncillo, ni tapar como El joven con las manos de tijera, aunque siempre dudando entre salir para cortar o cortar para salir. En cuanto a su agilidad, era felina, unas veces de gatito y otras de pantera
El avión calentando motores...
Pero no sólo había dudas en cuanto a Gallese, todos los seleccionados habían venido jugando al veinte por ciento de su rendimiento. Por ende, la hinchada aguardaba el compromiso con pesimismo. No mintamos, nadie les tenía confianza. Tan poca fe se les tenía que ya el avión calentaba los motores afuera del estadio para traerlos a Lima.
Y así, con esas dudas pero con el deseo de salir a no perder, entraron a la cancha. Haciéndonos recordar lo inicios del partido con los cariocas, los peruchos arrancaron un tanto malcriados y conchudos, llegando al área oriental aunque recontra tacaños porque no dispararon ni en defensa propia. Luego, el arrebato por anotar en guan se fue diluyendo como azúcar en café para pasar a la etapa Esperemos los penales. Ahora se trataba de aguantar como los machos la embestida de los celestes.
Ussain no mandaba sus diabólicos piques para demostrar que si bien ya no era el futbolista más veloz del mundo, por lo menos lo sería en este partido. Es que se temía las escapadas de los charrúas. El León Zambrano y Abram ponían cerrojo al Castillo del Terror pero dejando algunas ventanas abiertas por donde se metían los celestes en diagonal. Por la zurda, el platinado Trauco quitaba bolas, al igual que todos los de la franja, aunque fallaba pelotas en salida, con unos regalos imperdonables que Hannibal Suarez y Cavani agradecían. Por uno de esos obsequios, el Pistolero la mete al centro y Cavani la manda a la tribuna. Gracias, Édison, esta vez inventaste un blooper.
Pa´ comer y pa´ llevar...
Como parachoques, Tapia en el centro recibía el socorro humanitario de Yoshi que ya no tenía espacio para lanzar sus misiles kilométricos a un Paolo fuertemente enmarrocado por dos uruguayos que a cada entrada lo empaquetaban como baguette con  hamburguesa. ¿Y la Culebra?, hipnotizado por sus domadores tenía sólo chispazos de encendedor fabricado en China, al igual que un Cueva escondido en su covacha, Oreja andaba sordo y lleno de cerilla. ¿Así cómo? Era una orden, acaso, del Tigre para que regalen el medio campo? ¿Que regalen pelotas en salida como si fuera navidad?
Y en una de esos ya habituales e incorregibles obsequios de pelotas en salida, los uruguayos vacunan pero Sampaio pide el VAR para ver si es pa’ comer y pa’ llevar. Piñas los charrúas, les anulan el gol, pero no pierden las ganas, sin saber que les anularían dos más. Gareca suspira y la hinchada chola besa el detente del Señor Morado.
Dos calvos peleando por un peine...
Luego del descanso, los incas ya no quieren hincar y los charrúas se adueñan del campo. Cuando la tienen los peruchos sólo les sirve para pases laterales, que son un desperdicio, como besar a la novia y no meterla al telo. Siguen las acciones con pases en profundidad para Calaverani. Una de ellas  la mete pero el tiro el sale por la culata: anulado. Hannibal Suárez mete otra al horno, pero se le quema el asado, lo anulan otra vez. ¿Será peruano el VAR? Pasan los minutos y ambos cuadros se van despintando. Esto se convierte en un  mamarracho de partido, se meten patadas pero no hacen yaya: son dos calvos peleando por un peine, algo que no les servía más que para una cosa, esperar los penales. Sampaio mira su reloj y dice que es hora de los penales.
San Pedro ayuda a Pedrito...
El primero lo patea Hannibal Suárez. El pistolero dispara respaldado por su fama. Piña, su revolver es trucho y las balas son de cohetecillo. La gorda le choca en la barriga a Gallese. Y es que San Pedro Pescador en su día está ayudando a su tocayo Pedrito. Responde Paolo que la mete con furia y de pasadita le mienta la madre a Muslera. Lo sigue Calaverani que la introduce y sacude su peluca. Le toca a la Pulga Ruydíaz que le pica el muslo al guardapiolas. Ahora es el turno de Stuani que vacuna sin problemas. A su vez, Yoshi rompe las mallas, las reglas y todo lo que se llama arco de espectacular zurdazo. El uruguayo Valverde la mete. Replica  el Rayo  Advincula con un derechazo, gritando que no por gusto juega en Rayo Vallecano. La tanda uruguaya la termina Torreira que anota y la cosa se pone peluda. El elegido para cerrar el Portón de la Gloria o tomar el avión de regreso es el Oreja que camina tranquilo, se cuadra, mide, arranca el carro, pisa el acelerador. Muslera se tira a la derecha y el disparo de Dumbo Flores entra por el centro a dos centímetros del chimpun del golero charrúa. 
¿Qué sigue? No lo sabemos porque todos están saltando y gritando. No lo vemos pero Dumbo debe haber salido aleteando con sus orejas de murciélago. Lo que sí se sabe es que el piloto del avión gira la nave y emprende viaje a Montevideo. Ahora se viene otra historia, el Clásico del Pacífico. Buenas noches patrióticas.

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miércoles, 29 de mayo de 2019

OTRA GOLEADA A UNIÓN PATEADORA.


Por Manuel Araníbar Luna
El cervecero  entraba golpeado , luego de la derrota ante Melgar, y no sólo por el revés sino por la seguidilla de partidos. Tras la oportunidad que se desperdició para alcanzar a Binacional, se tenía un colchoncito de 3 goles a favor, gracias a la goleada en Chile. Como se sabía que los hispanos venían a jugarse el todo por el todo, los celestes entraron a dejar pasar el tiempo.
Unión pateadora...
Aprovechando los golpes recibidos por los celestes de la retahila de partidos, y para no perder la costumbre, la orquesta sinfónica española decidió interpretar el concierto para combo, codazo  y patada número 2. Y es que en su  impotencia los hispanos confundían las piernas de los cerveceros con la pelota. El árbitro paragua obsequiaba  tarjetas de presentación, pero abrumado por tantas faltas decidiría no seguir viendo las agresiones pensando en que si mostraba la roja a todos los visitantes iban a terminar jugando sólo contra el arquero quien, dicho sea de paso, reclamaba por todo, incluyendo el costo del hotel y de los panes con chorizo.
No armaban ni una carpa...
El actuar de los celestes, más que parsimonioso, era obsequioso, al cederles la iniciativa y el medio campo, mientras que los sureños, agradecidos , al tener la puerta abierta, se metían hasta el baño, creando con esto varias situaciones en las que la pelota, resentida por el concierto de patadas que no estaba programada en el espectáculo, se negó a entrar.Calca y Cristian “Cara de Bebe” Ortíz, con el antecedente de haberles metido un par de golazos en Chile habían estado maniatados y pediatados (si cabe el término). No armaban ni una carpa. Los visitantes los encimaban, dándoles chiquitas y grandotas. Para decirlo en breve, cuarenta de los primeros cuarenta y cinco minutos se jugaban en campo celeste.  En los seis minutos restantes, Cristal anotó dos goles.
Temblor en las tribunas...
Cuando los dejaban respirar un poquito,  Cara de Bebe jugaba en paredes chicas, Calca abría cancha y Piki se multiplicaba por tres. En una de las poquísimas opciones, Titi mete un centro bombeadito para que lo empalme Chorri 2, pero el defensa Palomeque se palomea y lo sujeta como tombo a pirañita. Pena máxima que reclaman los chilenos arguyendo que sólo era un abrazo de amigo. Recontra saltón por los dos penales fallados en los últimos partidos, Vivas se tapa los ojos y agacha la cabeza en  gesto de “no quiero ver”. Chorri 2 decide desquitarse de anteriores  regalos, patea fuerte a media altura y la pelota infla las mallas. Temblor y gritos en las tribunas. Vivas, al escuchar los gritos, abre los ojos de loco y sale corriendo creyendo que es un sismo de verdad, pero no, es el Extremo que calienta el cemento. Uno a cero,  que si bien no es un marcador justiciero, por lo menos trae tranquilidad, la cual es sólo para los rimenses, porque los sureños vuelven a obsequiar patadas a diestra y siniestra, arriba y abajo, al frente y atroya.
Cara de Bebe es el autor...
A causa de una de esas caricias se suscita un tiro libre algo alejado del cajón que patea Cara de Bebe. Este la centra, Piki se mete como carrito chocón y la bola le roza la peluca de apóstol charrúa con camiseta celeste, da un bote que tampoco alcanza el marcador grandazo pero torpe, y sigue su camino metiéndose a la canasta ante la desesperación de Sánchez que, al no encontrar al árbitro para reclamarle por el tránsito en Lima, agacha la cabeza resignado. 2 a huevo. Piki -honesto él, magnánimo él, generoso él- celebra mas no acepta felicitaciones y señala a Cara de bebe. Este suelta el chupón y pide que le regalen su play station. 
Canchita, chifle y zarandaja...
Para el segundo tiempo, tempranito nomás, Pacheco engancha para afuera y quiebra a un tronco chileno, da media vuelta de torero, el tronco lo jala con un gancho y Nando cae. El paragua sopla la vuvuzela y señala el punto G. Penal dudoso, pero si lo dice el paragua, hay que obedecer. Los celestes dicen que bueno, pero los once chilenos reclaman de todo, hasta que el kilo de carne es más barato allá en su tierra. La toma Canchita y la mete acompañada con chifle y zarandaja. Tres a huevo, sube el marcador y también el número de patada, como si les pagaran por cada agresión. De ahí hasta el final todo son avances y fouls. ¿Se perdieron goles? Varios, una al palo y otra a las tribunas, pero  bah, se ganó y, algunos contusos van directo a la enfermería, después más na’. Buenas noches.

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miércoles, 22 de mayo de 2019

DOS GOLES Y MEDIO DE TITI EN CHILE

Por Manuel Araníbar Luna
En el Perú, tanto en la política como en el fútbol,  es muy fácil convertir a un ángel en demonio.  Tan sólo basta que un equipo pierda o un jugador falle un penal. Los crueles memes se habían ensañado contra los cerveceros a raíz del revés en Trujillo; sin embargo la fe no se había perdido . Es que ya muchas veces  el Sporting ha demostrado  que cuanto más fuerte lo golpean más se crece.

Titi el pagapato...
Este equipo celeste, mientras acumula puntos nos transporta a un paisaje de colores, una eterna primavera,  las aves trinan de alegría. Pero basta que se pierda un partido  para que los empujen a la candela del infierno. La hinchada había amanecido esta semana echando chispas contra el equipo celeste en general y contra el Titi en particular. ¿A quién culpaban? Al Titi. ¿Cuál había sido la peor contratación del año? Titi. ¿Quién era culpable del recalentamiento global? Titi, por supuesto.
Así, golpeados y despreciados, habían entrado los rimenses  a la cancha. A los seis minutos de empezado el partido contra Unión Española, Titi, que había entrado a la cancha con la sangre aún en el ojo y las mentadas de madre en el oído, descarga toda su furia contra lo primero que encuentra su chimpún,  y envía a la pobre chancha en vuelo  de dron contra el travesaño del arquero chileno. Canchita, como buen escapero oportunista, se le adelanta al central  -que mide cerca de dos metros-,  pesca el rebote y la mete de cabezazo contra el piso. Y el arquero se rasca la cabeza  preguntándose por dónde llegó ese bombazo al palo y de dónde apareció este flaco orejón para ganarle el vivo al marcador. ¿Gol de Canchita? No, hay que ser justo, la mitad es de Titi.
Siga intentando...
Los rojos se lanzan entonces al ataque pero más con piconería que con orden, metiendo taba sin asco, ante el toque de tuya y mía de los volantes celestes. Se proponen empatar y llegan pero la defensa, salvo una que otra fallita subsanable, se ha plantado bien y el Pato está en su noche, destapando varias chapitas marcadas con la etiqueta de “siga intentando”, con esto se gana la amarilla, lo mismo que Piki, que casi degüella a un chileno. No importa, vamos ganando y el resto es seguir tocando. ¿Hay errores entre los celestes? claro que los hay. Después del gol se arrinconan, lanzando uno que otro contragolpe, y regalando varias pelotas en salida. Por ahí se ganan un tiro libre que patea el Chorri, pero el arquero la bota de la casa por querer meterse sin permiso. Así se van al descanso.
Uno de derecha y otro de zurda...
Para el segundo tiempo los hispanos se lanzan con todo pero entre Gianfranco “el Vigilante”, Merlo, Johan y Jair las sacan todas con ayuda de Cazulo que no se sabe de dónde obtiene el oxígeno porque lo vemos por todo lado. Los chilenos  arrecian los ataques  y, cuando los peruanos la tocan  cortita, la patada artera ya es de full contact. Pero aún no había llegado lo bueno. Titi que hoy está con la puntería bien afinada, quiebra de derecha a un marcador y dispara con la zurda un tremendo misil  que se mete a la derecha del arco. Seis minutos después, la vuelve a empalmar pero con dos variantes. Esta vez patea de derecha, y la mete a la izquierda del pobre guardavallas. 3 a cero, y los chilenos no lo creen, pero ahí está el tablero que no nos deja mentir.
¿De qué penal me hablan?
Termina el partido con dos goles y medio de Cara de Bebe, que regresa a Lima recordando el penal fallado. ¿Qué penal? No sé de qué penal me están hablando. ¿Del Castro Castro? ¿De Piedras Gordas? Bah, ya ni me acuerdo. Hoy sólo recordamos lo bueno. Dos goles y medio borran todo. Buenas noches.

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martes, 14 de mayo de 2019

DOS LOBAGOLAZOS EN TRIUNFO CONTUNDENTE


Por Manuel Araníbar Luna.

Con los santos no se juega.
Y si se juega ten cuidao.

El legendario Héctor Lavoe canta estos versos en un tema llamado Rompe Saragüey. Lástima que el Cantante de los Cantantes no llegó a conocer el estadio Alberto Gallardo. Porque  si aún estuviera con nosotros habría comprobado que con los Santos sí se juega, y se juega bien. Además se golea.


Resistiendo el dolor de muela...
¿Vieron cuán diferente es jugar con la moral al tope luego de obtener un triunfo importante?  El desgaste es innegable. Los golpes recibidos y el cansancio del viaje pasan factura, pero cuando se regresa triunfante, luego de batir a uno de los grandes de América el ánimo tapa el cansancio, disimula las hinchazones y cicatriza las abolladuras.
Se notó la alegría en los jugadores cerveceros, sus ganas de ganar, su actitud positiva -tal como reza una de las estrofas de los cánticos celestes- les hizo agarrar confianza. Las proyecciones fueron más rápidas. La defensa, aunque no fue un dechado de solidez, por lo menos supo resistir sin analgésicos uno que otro hincón de la Muela.
Un gol, una beca...
El armado de juego se hizo en armonía y se desplazó el balón con rapidez. Los ataques eran venenosos  y los cambios de banda sorpresivos. Se llegaba rápido  y el peligro rondaba el área visitante como una moto de raqueteros. Como consecuencia, la zaga de los santos se vio en problemas cuando un pelotazo al vacío llevaba como destino la entrada en diagonal del Chorri 2. Sin embargo,  la pelota es cacheteada por  arquero Miyasato, perdón, Nakamine, y se la quita de la cabeza. La bola queda dando  botecitos en el área y el oportuno Canchita viene desde su banda a pescar lornas pero es a él quien lo pesca Mark Estrella de un encontronazo. Penal. La toma Tití y bate como chocolate al arquero Hiraoka, perdón, Ynamine.  Este golcito le da más ánimo a la escuadra cervecera que quiere cobrar bonos extras por gol anotado, además cada gol es una beca más para un colegial.
Recontra acelerados...
No obstante, los rimenses se electrizan, quieren el bono a como dé lugar. Pero se pasan de revoluciones. Justo tras una serie de toques artísticos en el área santa, una maniobra de Canchita de lado a lado deja solo  a Nando frente al arco pero le pega al tronco. Otra vez será.  Nueva llegada fulminante en una ola de ataques sucesivos; la pelota viaja a 50 por hora pero los delanteros corren a 100, más acelerados que un angustiado de Renova.
Llega el momento en que los arietes rimenses notan  que hay que llegar detrás de la pelota y no delante. Es así como, tras  pelotazo en profundidad, Tití llega antes que Nakashima, perdón, Ynamine que ha salido a tender la ropa fuera del área pero Titi llega primero. Kawasaki, perdón, Ynamine intenta corretearlo pero se arrepiente y regresa a su valla. Titi no pierde tiempo y envía el bombazo justo a la cabeza de Canchita que se le adelanta a los dos centrales, sacude la mocha y  la mete con bote. 2 a cero.
Ponla a dormir, arrúllala...
Para el segundo tiempo Vivas hace entrar a Loba indicándole que la duerma, la arrulle, que baje la velocidad para guardar energías tras la severa jornada en Paraguay. Pero Loba ha entendido “ponla a dormir en el fondo de la valla” porque ha entrado  hambriento de gol. En una de sus primeras intervenciones la manda al poste de Nakamura, perdón, Ynamine con un mensaje de texto:
“Espérame en el fondo del arco”
No pasa mucho rato y las cosas se dan tal como estaba escrito en el Onceavo Mandamiento “La meterás de tiro libre al ángulo”. Loba calcula el panorama con medidor láser y la clava con curva de plátano palillo en la esquina  del movimiento, obedeciendo las Sagradas Escrituras Cerveceras. Tres a cero, y parece que por fin, la tranquilidad campea en el ánimo de los cerveceros. No obstante, Nando Pacheco se siente picón por haber perdido un gol. Con su clásica velocidad, invade el área santa a toda máquina pero se estrella en el pasto trabado por Estrella. Penalazo, y los celestes le dan la pelota: “métela Nandito, haz tu gol”. Pacheco patea y la desvía el arquerito. El rebote lo toma el Pato Arce y el arquero la vuelve a sacar.  
Mala pata en una tarde piña para Nando pero no para Loba a quien le falta el postre. Otro tiro libre casi en el mismo lugar. Toda la hinchada se pone de pie. ¿Y por qué? Por algo será. Es que Loba sigue con hambre. Y la hinchada quiere justificar el dinero de su entrada. Loba la vuelve a meter con curva de arco iris pero al otro ángulo. Ahora sí la hinchada sale del estadio con la alegría de haber compartido una goleada y saboreado dos veces el postre servido por el chef Monsieur Lobatón, experto en repostería. Buenas noches.


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