sábado, 9 de octubre de 2021

PERU 2 CHILE 0, AQUINO FUE EL MEJOR

Por Manuel Araníbar Luna.




El viento frío nos mostraba los restos de un invierno que se niega abandonar. Algo de ese frío puso algo tiesos a los jugadores peruanos. No tomaban la iniciativa, no armaban ni una carpa. T
iesos como conos de entrenamiento, no salían de su campo como si estuviera prohibido pasar al otro lado por riesgo de covid.



Eunucos contra dos rocas…

Los mapuches dominaban, invadían cuantas veces les daba la gana el campo peruano y sus defensores se daban la pana de aposentarse en la línea central sin sobresaltos, pero de nada les valió porque su juego  era de unucos, la tenían pero no perforaban. Y es que en el medio campo los esperaban con pierna fuerte dos escollos: Pedrito Aquino conocido como La Roca y Sergio Peña que también es sinónimo de roca. Para enroquecer las cosas, escollo se le llama también a una piedra escondida bajo el nivel del agua. Contra esos dos baluartes los sureños no ganaron nada. Ni en futbol, ni en armado y en labia mucho menos. Pedrito es canterano rimense, fiel discípulo del gladiador Aquino y para mayor referencia juega con el 23, al igual que el Piki. ¿a quién querían atarantar, a La Roca? Pedrito desde el inicio puso pierna de granito, chimpún de acero y pecho de oso, aunque por momentos exageró, se temía que se gane la tarjeta de la malaria. Menos mal que el juez yorugua Pereyra miró para otro lado en varios pasajes cuando el roce por momentos era una lija de fierro de #40. Peña por su parte bloqueaba, acompañaba y pisaba ambas áreas, y cuando chocaba no pedía disculpas, contestaba la labia poniendo el pecho y plantándose a lo macho.

A vender lengua en Santiago…

Hablando de labia, destaquemos lo de Cuevita. Al filo de la línea de cal Isla lo quiso trabajar de boquilla conociendo que el chatito tuntún muchas veces reacciona como colegial, Cuevita no le hizo caso (¡al fin maduraste, chato!) y se escapó esperando el lanzamiento lateral. El primer error de los mapuches fue echar una siesta ignorando -o más bien olvidando- que es una regla fundamental que de saque lateral no hay offside, levantaron el brazo viendo que Cuevita la recibe con el hombro. El segundo error de los rotos es reclamar mano pero el juez yorugua no les para ni canicas ni bolita de pimpón. Por el contrario, el chaturri se aviva y escabulle entre tres chilenos y la juega al centro para que la empalme el que venga corriendo, sea Paolo o Yoshi, pero el que llega es Peñita que dispara tremendo peñón que el portero la rechaza porque le quema los guantes. Cuevita, como buen pericotito se aparece de la nada y rompe la canasta de huevos de tremendo patadón. 1 a huevo. Algunos dicen que inmerecido (esos algunos son los chilenos). Pero gol es gol aquí y en Tailandia y a llorar al río Mapocho. Moraleja: para la próxima no se duerman ni quieran vender lengua que acá en el Perú sobra, mejor la venden en Santiago, aunque está cara porque su tercer error fue creer que podían empatar con labia y no con futbol. Termina el primer tiempo. Afuera hace frío, pero en la cancha hay candela.

Charapa con siete yerbas…

Para el segundo tiempo los peruchos agarran viada. Se animan, cogen el badilejo y la batea y construyen más paredes que en edificio, Pedrito y Peña rompen piernas, Calens se recalienta y la rompe con ganas, Ramos es una sombra para los mapuches, Advíncula rompe líneas, mucho más que en Boca. Ya el cuadro cholo está con la sangre más caliente que charapa con siete yerbas.  Un chileno se le escapa al Ussaín (¿qué pasó Rayo, que te dormiste, si tú eres el más veloz?), lanza el centro que la cabecea un chileno (único descuido de los centrales) y no pasa nada porque la Pantera la chapa facilito. Y de ahí no hay más. Los rojos quieren meter leña y rebotan recibiendo taba, quieren el empate pero les cae el segundo de la noche, y definitivo.

Se modifica el refrán…

Una jugada por la izquierda casi parecida al primer gol se la vuelven a lanzar a Peña que apretando el puño revienta la pelota con chuño, y dispara el cañón. El portero vuelve a quemarse los guantes y la expulsa de un manazo. Peña -como buen chofer- se mete por su derecha, la vuelve a pescar y la cruza para el otro lado para que Bravo sólo chape aire mientras la chancha infla las redes. 2 a 0. Ya ven que la adivinanza se modifica: entre Roca y Peña siempre hay gol y leña. Los mapuches se achunchan, el pitbull quiere trabajar de labia a López y éste en el área le devuelve el cariño. El perro aúlla, se tira al piso como cachorrito pero el árbitro no le compra el boleto de pasaje a la Isla de la Fantasía (donde ese fue a dormir el pobre Isla), ya que los conoce desde que hicieron expulsar a Cavani en la Copa América (pero ojo, mucho cuidado, Marcos Johan, te pudo costar una tarjeta roja).

Coda

Total, los rojos las vieron negras. Lo único que lograron fue lesionar a Paolo y al Oreja, pero en cambio Bravo quedó manso, Isla se llenó de guano, el Pitbull quedó chillando como chihuahua, Maripán se volvió Maritín, Pulgar fue un meñique, y Sánchez chilló como chancha al ver que va a pelear la cola con Bolivia y Venezuela.

Mientras tanto, los cholos ganaron línea por línea, sacaron todas desde atroya, Roca y Peña metieron taba con plantilla, medias, canilleras, pasadores y cocos en el medio y mataron con dos goles por Adelaida, pero ojo aún falta pescado por freir. Mañana los vemos en La Paz. Buenas noches.

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lunes, 27 de septiembre de 2021

MOSQUERA Y URIBE CUARENTA Y TANTOS AÑOS DESPUÉS

 Por Manuel Araníbar Luna.


La Florida, primeros años de los 70. Tras terminar sus entrenamientos los jugadores del plantel de primera división (fíjense qué figuras: Alberto Gallardo, Chito de la Torre, Tito Elías, Eloy Campos, Mellán, Pepe del Castillo, Velita Aquije, Alfredo Quesada y otros)  terminaban su jornada de entrenamiento. En vez de retirarse a casa se quedaban a ver el entrenamiento de los menores del club.



La descosían y la volvían a parchar…

Era que en los partidos de entrenamientos de infantiles destacaban en la delantera dos chibolitos que se divertían en la cancha y a su vez divertían a los mayores. Descosían la número 5 y la volvían a parchar en base a diabluras, paredes, tacos, huachas y quiebres de torero. Uno de ellos era un flaquito de piernas largas que corría con velocidad de galgo y el otro era un zambito quimboso que tenía un dribling endemoniado y que cuando le pasaban la pelota se la llevaba dribleando hasta los palos del arco. Uno vivía en San Isidro y el otro en Barrios Altos cerca al cuartel de Barbones. Eran Roberto Mosquera y Julio César Uribe.

Su formación en La Florida…

 “Estos chibolos van a dar que hablar” decían los jugadores titulares del primer plantel. En aquellos tiempos ya era de conocimiento general que a los niños que integraban las distintas categorías de menores celestes -a diferencia de otras instituciones- se les formaba para ser profesionales responsables, gente de bien, reforzándoles la educación recibida en sus hogares, recalcándoles que la carrera de futbolista profesional dura pocos años y que si llevaban una vida sana podían llegar a jugar en el primer equipo y obtener ventajosos contratos profesionales pero si caían en las tentaciones de la juerga  todo lo planificado se les iba a derrumbar.

Cuarenta y tantos goles…

Cortesía El Peruano

Ambos adolescentes entendieron la lección y con el tiempo fueron promocionados al primer equipo. No les costó mucho llegar al titularato, y todo ello en base a sus cualidades que fueron potenciadas. Mosquera remataba con ambos pies, jugaba por ambas bandas, inclusive dominaba el puesto de 10, anotaba goles de tiro libre y aumentó su velocidad y dribling a toda carrera. A su vez, Julio César no sólo dribleaba como los diablos sino que inventó nuevas jugadas, siendo la más conocida su famosa cucharita. Dejó de amarrarse la pelota al chimpún y por fin se decidió a armar juego en el medio campo, habilitar al compañero mejor ubicado y por supuesto anotar. Cuando se juntaban era una delicia verlos tocar en paredes rápidas desde su propia cancha, Julio se la alargaba a Roberto y este luego de apilar rivales a la carrera le lanzaba pases o centros que Julio convertía. O viceversa, Julio le lanzaba los pases, Mosquera entraba en diagonal y la metía como viniera. Esas jugadas y  goles se repitieron cuarenta y tantas veces.

Cuarenta años más IGV…

Pasaron los años, ambos integraron la selección, ambos fueron convocados a selecciones mundialistas y ambos triunfaron en el extranjero. Para variar, ambos siguen sus carreras como Directores Técnicos, ambos se han enfrentado muchas veces dirigiendo a sus respectivos equipos. En algunas lides ganó Julio, en otras ganó Roberto. Sin embargo, antes y después de las contiendas siguieron siendo hermanos celestes desde el tiempo en que peloteaban en las canteras de once del Rímac.

Ayer, luego de cuarenta años más un sencillito de sus primeras pichangas, ambos se encontraron al filo de la raya de cal. Esta vez Roberto ganó el duelo. Pero la rivalidad quedó en la cancha, ambos siguen siendo hermanos. Porque así los forman en el club de La Florida.

¡Salud Mosquera y Uribe, celestes desde siempre!

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jueves, 23 de septiembre de 2021

DIA DEL HINCHA CERVECERO DE LA TERCERA EDAD

 Por Manuel Araníbar Luna

Don Anicho, hijos y nietos
La primera vez que fui al Estadio Nacional a mis escasos seis años, luego de tantos ruegos, lo hice de la mano de mi hermano que era hincha del Sucre. El equipo de La Victoria enfrentaba al nuevo equipo de la primera división, el Sporting Cristal. El primer elenco en salir fue el Mariscal Sucre recibiendo muchos aplausos de las cuatro tribunas. Mi hermano se puso de pie y también aplaudió.
Un par de minutos después, cuando salió el Sporting Cristal sólo escuché escasas palmas y muchos silbidos. Desde aquella tarde el flechazo del equipo bajopontino no me lo quitó nadie del pecho. A fin de año, al obtener su primer campeonato se le llamó el equipo que nació campeón. Hoy a mis siete décadas vivo orgulloso de saber que mis hijos y mi nieta son hinchas celestes de nacimiento: tres generaciones de cerveceros con ADN celeste.

¡Salud don Anicho y doña Olinda!

Pero en el Perú hubo un hincha celeste que ganó a todos. Don Aníbal Salinas Martínez, don Anicho, quien partió a la eternidad hace pocos días. Hasta antes de la pandemia solíamos verlo con su bastón y sus infaltables gorra y camiseta celestes en el estadio acompañado de sus hijos, nietos y allegados, todos ellos con la gloriosa camiseta celeste. Don Anicho- nacido el 24 de abril de 1927 y fallecido hace pocos días a sus noventa y cuatro años- fue patriarca de cuatro generaciones de hinchas celestes. Todo un récord.

Sin embargo, no es el único hincha celeste nonagenario. La abuelita Olinda Espinoza, hincha del Sporting Cristal desde su fundación, ha cumplido 92 años el pasado 19 de setiembre. El caso de ella es muy original puesto que en sus años de infancia era rarísimo ver mujeres en un estadio. Recién pudimos verlas en mayor cantidad a raíz de la fiebre de la campaña clasificatoria al mundial de México 70 propagada por la televisión que desde el año 69 empezó a transmitir vía satélite.

Los primeros antes que el resto…


Nietos y bisnietos de don Anicho
Es a ellos a quienes debemos celebrar  su día, porque fueron ellos quienes se enamoraron del equipo de la divisa celeste antes que el resto de cerveceros; fueron ellos quienes desde el año 56 rogaban a sus padres y hermanos mayores que los lleven al estadio; fueron ellos los primeros en sacrificar sus propinas para comprar una entradita al estadio del antiguo reloj de madera y letreros luminosos arriba de las tribunas populares; fueron ellos los primeros que lloraron las derrotas y celebraron los triunfos cerveceros; fueron ellos, en fin, quienes soportaron antes que todos, los insultos, ninguneos y ataques verbales de los hinchas de clubes más antiguos que hasta ese año se repartían  las copas y titulares de los medios deportivos . El recién nacido equipo del Rímac les fue quitando la supremacía año tras año.

Respondiendo con goles y títulos…

Fueron ellos también los primeros que respondieron celebrando goleadas a los ataques verbales, gritando títulos contra los ninguneos y victorias a equipos internacionalmente ranqueados. A las podridas componendas bajo la mesa de dirigencias corruptas de equipos tradicionales mostrándoles ejemplares contratos con pago puntual, mencionando orgullosamente la gran cantidad de jugadores de nuestras canteras que han sido convocados a la selección o contratados en el extranjero.

Por todo ello, estamos proponiendo que el Día del Hincha Celeste de la Tercera Edad se celebre el 24 de abril conmemorando la fecha de nacimiento del querido don Anicho, a quien no volveremos a ver en la tribuna, aunque sabemos que sigue alentando bastón en mano a su equipo rimense desde el cielo, orgulloso de haber sembrado una numerosa prole de raigambre cervecera que hoy lleva la posta del cuadro bajopontino.

Gracias a ellos...

Doña Olinda
El día del hincha celeste será el homenaje a todos los hinchas longevos que en los fines de semana de sus años infantiles -cuando ni se soñaba con internet ni celulares- dejaron de lado el trompo y las canicas para entrar corriendo al Estadio Nacional sin perderse ningún partido del cuadro cervecero de sus amores.

Hoy, gracias a los hinchas celestes de los primeros años, la brecha con los antiguos clubs se ha acortado y estamos a un cachito de igualarlos. Hay cientos de miles de hinchas cerveceros, hemos ganado más títulos y el club cervecero es el más conocido a nivel internacional.

¡Salud, queridos hinchas celestes de la primera época!

¡Fuerza Cristal toda la vida!

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viernes, 17 de septiembre de 2021

CELESTES HICIERON MEDIA CAJA A LOS CAJASHOS

 Por Manuel Araníbar Luna


La adivinación del futuro por medio de las hojas de coca, el tarot o la bola de cristal es una mentira, pero lo que sí existe es la bola goleadora del Cristal. Si al mejor conocedor de futbol le hubieran preguntado cuál podría ser el resultado de este partido hubiera respondido que sería empate o un ajustado 1 a 0 para los celestes.




Esperando la combi…

Y es que los cajamarquinos igualaban en el puntaje de la fase 2 a los bajopontinos. Asimismo, venían con una viada de cinco victorias. Y si bien los celestes habían goleado en el partido anterior, se pensaba que la producción goleadora cervecera hubiera podido mermar por la seguidilla de lesiones de sus titulares.

Para ganar había que ajustar desde el saque. Y como es costumbre de los planteamientos del DT Mosquera los celestes ahogaron al rival desde el tweet inicial del juez Cartagena. La presión era tan asfixiante que los cajashos estaban con prisión domiciliaria. Este pressing dio sus frutos a los 7’ tras un centro curvo de Canchita que Gianfranco peinó para  Irven que esperaba la combi en el segundo poste a ver si le caía algún golcito del cielo para recuperar los goles que perdió. El cielo lo escuchó porque la pelota cayó rendida a sus pies. ¿Qué le quedó? Empujarla más ná. Gol madrugador como guardián de fábrica y tranquilizante como una taza de manzanilla con valeriana.  

Canchita, chifles y maní tostao…

Si el primer mandamiento de la biblia del futbol es inaugurar el marcador, el segundo es asegurar la ventaja con otro gol. Y este viene tras un córner, pero esta vez Canchita no lanza el globo a la parrilla sino la juega cortita para Calca que manda un cañonazo a la olla repleta de jugadores a ver a qué compañero le choca. Y hasta ahora nadie se explica cómo entró la pelota sin chocar a ningún jugador pero sí tocó la campana en ambos postes.  Tampoco interesa, lo que importa es que ya van dos a cero. A las finales de la primera etapa los celestes anotan un gol de pintura. Mal despeje de los blancos, la pelota cae a los pies de Canchita que hoy está jugando con chifles y maní tostao. La toca para Nilsson y este se la devuelve de taco. Canchita -todo un caballero- agradece la gentileza y anota de zurda suave. Tres a huevo y así se van al descanso

Media caja de chela…

Ya hemos dicho que un jugador que pierde tantos goles tiene que ponerse al día en el ‘curso de ‘futbología’, capítulo ‘anotación’. A los 10’ del segundo tiempo Lorita se proyecta y lanza un centro a la candela. La pelota da un bote, el faraón mete la frente calata y anota el cuarto. Y es que ya no quiere que lo regresen a Egipto a su momificación. Un par de minutos después Merlo arranca por el centro y habilita a Ramsés y este a Canchita que hoy se ha jugado un partidazo. La suelta para Percy y este mete el quinto de remate suavecito, al estilo Romario. Para no irse sin el gol de honor los cajashos anotan de penal.

Para cerrar su faena matadora el torerito Irven mata su segundo toro de la tarde casi al finalizar el partido en un dame que te doy de partida de pimpón. Centra Canchita cabecea el faraón, rechaza un blanco, vuelve a rematar Castillo, otro rechazo, choca en un cajamarquino y la pelota llega a los pies de Irven que sigue esperando la combi en el segundo poste. La mete, toma su combi y se va a su casa con dos goles en la mochila. Para el once del Rímac hay tres puntos y media caja de chela que no se puede despreciar porque está cara. Buenas noches.

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miércoles, 15 de septiembre de 2021

¡HASTA SIEMPRE DON ANICHO!, POR ALGO EL CIELO ES CELESTE

Por Aldo David Alvarado Hinojosa

El Doctor Celeste.


En la provincia de Santa, departamento de Ancash, a tres horas de Chimbote, hay un distrito llamado Macate. Es famosa la calidad de sus productos frutales como
paltas, plátanosmangosmanzanas ycítricos que son la despensa de Chimbote. Asimismo, Macate es cuna de una figura destacada, el General Otto Napoleón Guibovich, ex comandante general del ejército y ex congresista de la República.


Para no ser menos, Macate tiene otro personaje que hace sentir orgullosos a los macatinos, don Aníbal Salinas Martinez —don Anicho para todo el mundo— el personaje más querido del pueblo macatino por ser el hincha celeste más longevo del Perú. 

Durante muchos años era frecuente verlo en la tribuna ansioso y fervoroso viendo el accionar de su querido equipo. Solía asistir siempre bien cuidado por sus hijos y nietos con su camiseta y gorrita celestes y su inseparable bastón. Su dificultad para movilizarse no le impedía ni le quitaba ánimos para celebrar los goles y comentar las jugadas más geniales. Cuando el equipo desperdiciaba un gol se quitaba la gorrita y la sacudía con molestia, pero cuando los celestes anotaban se ponía tan contento que ondeaba su gorra saludando a sus queridos jugadores. Por cosas del destino nunca pudimos acercarnos a él para entrevistarlo hasta que una noche, algo entristecidos por una derrota cervecera encontramos a él y su familia en un conocido restaurante. Al hallarnos tan cerca de él decidimos entrevistarlo. La clásica pregunta del entrevistador fue muy rápida

—Don Aníbal, ¿cómo se hizo hincha del Sporting Cristal?

También lo fue su inolvidable respuesta

—Me gusta el color celeste porque es el color del cielo, y así es el Sporting Cristal.

Agregó que fue hincha del equipo del Sporting Tabaco desde los seis años, y desde el año 56 del Sporting Cristal.

—Hoy la gente se admira de ver a un hincha de mi edad con bastón en el estadio. Y es que quiero mucho a mi equipo celeste.

Con su prodigiosa memoria don Anicho recordaba los primeros triunfos y campeonatos obtenidos por los cerveceros. Mencionaba la calidad de aquel equipo de Asca, Del Solar, Máximo ‘Vides’ Mosquera, el chino Delgado. Luego la renovación del equipo en los sesentas con aquella promoción de Orlando ‘Chito’ De La Torre, Eloy Campos, Mellán, Tito Elías, Mifflin, Gallardo, Flaco Quesada, el Califa Gonzales Pajuelo y sus broncas en la Bombonera; la siguiente promoción del bicampeonato con Julio César Uribe, Roberto Mosquera, Chinchay y otros cracks. Mucho más vívidos eran sus recuerdos del tricampeonato de los 90s y las figuras celestes Jorge Soto, Julinho, Chorri, Bonet y el subcampeonato en la Libertadores.

Hoy que don Anicho, patriarca de cuatro generaciones de celestes, ha partido a la eternidad, a la tribuna celeste del cielo cuyo color tanto admiraba no podemos evitar la profunda tristeza por su partida a la eternidad, lo cual nos lleva a una reflexión sobre la hinchada que nunca abandona. ¿Por qué no fijamos una fecha para homenajear al hincha celeste de los primeros años? Este es el momento de instituir El día del Hincha Celeste de la Tercera Edad. Podría ser la fecha del natalicio de don Anicho.

¡Un abrazo al cielo don Anicho! Por algo el cielo es celeste.

 

 

 

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lunes, 13 de septiembre de 2021

CRISTAL LE HIZO LA MANO A SULLANA: 5 A 2.


Por Manuel Araníbar Luna

Los celestes regresaron a La Florida llevándose los tres puntos en el maletín con un tranquilizador resultado luego de una jornada de patadas, codazos y lesiones. 



Lorita se escapa de la jaula…

Apenas arrancado el partido los celestes no podían acomodarse. Es que, por el miedo a seguir bajando al sótano, el once de la visita con sus chacales desesperados por su difícil posición en el tablón entraron al choque a jugarse el todo por el todo copando todo el ancho de la cancha y metiendo el pedal fuerte sin tocar el claxon. Ya bordeando la media hora de juego los cerveceros jugaron pudieron armar juego cortando las amarras de la camisa de fuerza, hilvanando pases con aguja de arriero, primero por la banda izquierda y luego por la banda derecha donde Lorita se escapaba de su jaula cada vez que se la tocaban. Gracias a esas incursiones se lograban lanzamientos de tiros de esquina que fueron el inicio de la sarta de cohetones que reventaron la valla sullanera.

Más grande que Piedras Gordas.

Llegó entonces el primero. Córner lanzado por Canchita desde la derecha. El globo cae lentamente sobre una maraña de jugadores que se amontonan para romper la piñata. Merlo y Alicate Gonzales se meten al área a fregar la pita a ver si la pueden pescar con anzuelo. Un back panameño con tiza en la cabeza se abalanza como pulpo sobre Merlo en un fallido intento de violación. Garay que está cerca ve el paleteo y sopla la vuvuzela. Penal más grande que Piedras Gordas. Los churres gritan, zapatean y ponen a Garay bola al centro. Pero, como dice la balada, “esta deuda la tienen que pagar”. La cobra el Chévere Távara y la mete en la alcancía. El 1 a 0 da la tranquilidad a los bajopontinos mientras los churres de Sullana malheridos mastican su rabia.

Cuidado, peligro de empate…

Para el segundo tiempo, los sullaneros entran a empatar metiendo toda su gente al área cervecera. Los rimenses aprovechan para contragolpear. Tras una barahúnda infernal en sector celeste, Lorita le da un pase kilométrico a Liza que suelta el taquito para Canchita y este le devuelve el préstamo. Percy que galopa como en Monterrico llega al área y manda la chancha al centro por donde se está metiendo Irven. Un churre lo traba y el soplapitos señala el punto G. Los piuranos vuelven a zapatear en paso de tondero, pero no hay nada que reclamar. El mismo fauleado la mete con tranquilidad. 2 a cero y parece que se viene una hemorragia de goles: Sin embargo, un gol de cabeza del ariete del once piurano pone el aviso luminoso de Cuidado, peligro de empate. 2 a 1. ¿Ya ven, muchachos, lo que sucede cuando uno cree que los rivales son papayita con azúcar?

El faraón la manda en paracaídas...

Los churres ponen todo el mero en en el sudao los celestes contragolpean. El tercero llega cuando el faraón, luego de largo reposo en El Cairo por su lesión, entra y mete un gol como para ponerlo arriba de la pirámide. Calca le adelanta el globo a Liza pero antes que él llegan el back y el arquero para hacerle un sánguche de Liza voladora a la parrilla. El rechazo es un cangurito que viene dando saltos al chimpún listo para que Ramsés lance el paracaídas que aterriza en la canasta de huevos. 3 a 1. Y esto se pone interesante. Ya extrañábamos las canasteadas cerveceras.

Luego viene otro penal cuando traban al faraón celeste con cabeza de foco. Los churres ya ni reclaman porque este penal es más rochoso que un asalto en la botica filmado en flagrancia por el grupo Terna. La toma Canchita que la hace entrar en cámara lenta dándole una punteadita a la gorda para que despierte.

El faraón no quiere que lo embalsamen…

El quinto mandamiento, como sabemos es “no matarás”, pero los herejes cerveceros lo desobedecen y la meten sin pedir perdón ni confesarse ante el cura de la parroquia que es hincha cervecero.  Y todo por obra y gracia de una salida por derecha que va para el faraón que ya no quiere que lo embalsamen en Egipto. La juega para Liza, este mete rasante. El Pelangocho salta como si se le hubiera metido un pericote entre las piernas y la recibe Irven que anota su doblete. Cristal hace la mano de plátanos. ¿Definido el partido ya? No, los sullaneros descuentan con un patadón que pone el marcador 5 a 2 , “y esto es to, esto es to, esto es todo”, grita Jaime Guerrero que colecciona las películas de Porky. Bienvenidas las goleadas porque nos recuerdan que los bajopontinos quieren volver a ser la Máquina Celeste que perfora vallas. Buenas noches.

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CODA 1. Nuestras mejores vibras por pronto restablecimiento de Martín Távara.

CODA 2. Descanse en paz don Anicho, el primer hincha cervecero. La hinchada celeste lo sigue llevando en sus corazones.

Coda 3. Aunque muchos desubicados arguyan que la goleada de los celestes al Sullana no vale porque se ganó con tres penas máximas, quieran o no, los números suman al tablón de la diferencia de goles. Además, los penales fueron sancionados de acuerdo al reglamento. Más ná.

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