miércoles, 23 de septiembre de 2020

CELESTES 4x1 LLACUA: HERRERA MOJA DOS VECES

Por Manuel Araníbar Luna


Al primer golpe de vista el espectador suponía que SC arrasaba y se pasearía como los hunos en tierras invadidas. No, qué va. Los mineros del Llacua quería encontrar oro en el arco cervecero y vaya que lo consiguieron en el primer cuarto de hora. ¿Qué pasaba? Que la defensa cervecera jugaba tan adelantada como Suecia y tan abierta como vaca recién parida que un solo pique de su delantero entre los centrales rimenses fue la causa de que anotaran su primer gol.


Como azúcar en el café…

Una desinteligencia (“anda tú, no mejor anda tú”) para hacer la cortina entre los dos centrales -que hoy, especialmente en el primer tiempo, estuvieron un tanto lentejas- permitió que el delantero del Llacua les ganara el vivo y definiera con tranquilidad. No contentos con ello se perdieron en segundo gol pocos minutos después. Nadie lo podía creer. ¿El colero del campeonato estaba ganando 1 a 0 y había estado a punto de anotar el segundo? Los centrales no se entendían. Uno hablaba en inglés y el otro en ruso. Era el primer partido del campeonato que los veíamos tan timoratos.  Los laterales salían con miedo. El Chévere no armaba, por el contrario se desarmaba cuando los mineros lo acosaban. Calca igualmente no avanzaba. Sus pases para Kevin se disolvían como azúcar en el café.

Hasta que por fin abrieron los ojos y vieron que este partido les costaba tres puntos de oro. Recién empezaron a obedecer las indicaciones del profe Mosquera. Tejieron jugadas con palitos de tejer, ahora sí con la cabeza fría, aunque alocados para definir.  Piki trocando puestos y dando su apoyo en toda la cancha. Herrera distrayendo a sus marcadores para que adelanten sus líneas, empezó a pivotear todas las que le llegaban y distraer las marcas para que sus otros compañeros se proyecten en ataques.

Como cheque sin fondos…

Los minutos pasaban y la hinchada cervecera empezaba a rascarse la cabeza. Por fin el parto de la criatura se produce tras un córner. Tiro de esquina servido por Távara. La pelota llega a la olla de frejoles pero es rechazada como cheque sin fondos. El rebote lo toma Calca y la vuelve a mandar a la candela. Esta vez la rechazan por no tener DNI. Piki que es más terco que characato celoso la vuelve a mandar al fogón. Canchita la alcanza antes de que se vaya de la fiesta y la mete rasante. La pelota se pasea por la raya del arco y se niega a entrar sin invitación VIP. Corozo la vuelve a pescar, se la pasa a Emanuel en la puerta de la casa y simplemente la añade sin tocar la puerta. Empate. Uf qué alivio. 1 a 1 pero los mineros no se echan atrás. Empeñan sus alhajas de oro en la bandeja para jugarse el todo por el todo, teniendo a maltraer a la defensa cervecera que juega sorprendida ante tamaña falta de respeto del conjunto liberteño. Así se van al descanso.

Callejón de Huaylas…

Para el segundo tiempo Mosquera mueve los trebejos dándole a Piki licencia para matar. Piki se dedica a lo mismo que ha hecho estos últimos nueve años: apoyar, obstruir, sofocar fuegos en el área cervecera y provocar incendios en el área contraria, acompañar a sus compañeros a todo lado, desde el cajero automático hasta tomar el taxi y, por supuesto, a romper el empate. Y vaya que lo rompen.  Canchita define tejiéndole un sombrero cajamarquino al arquero luego de meterse por el Callejón de Huaylas que le dejan los dos centrales mineros tras un excelente pase en callejón de Távara.

El tercero se debe a la clásica maniobra de Emanuel tras atraer como imán a los centrales con un “síganme los buenos”. Los de blanco lo siguen y caen inocentemente en la trampa sin darse cuenta que descuidan a Corozo. La Manchita deja su mancha en el marcador tras cucharearle la bola al pobre arquero. 3 a 1 (esta vez La Manchita no lloró). No obstante, los mineritos quieren cavar su socavón sin descanso como si fueran a encontrar la mina de oro. Ya que no está Távara, le toca a Canchita cobrar un tiro libre corto desde la izquierda. La pelota choca en el codo, o mejor dicho, el codo del marcador choca a la bola. Se diga como se diga y así se discuta ante el Tribunal Constitucional, el árbitro decreta penal. Rompe la valla Emanuel  haciendo el cuarto del marcador y el segundo suyo en la jornada.

Sin nombre ni apellido…

Sale Piki y entra el Chamo Marchán. Entran Christofer, Inga y Cabello para refrescar a los jugadores cansados tras agotadora seguidilla de partidos. Y los cerveceros siguen perdiendo unos goles como si se les escaparan por el hueco del bolsillo. El gol que se pierde Olivares no tiene nombre ni apellido, a tal punto que se le conoce como NN. Ya con tantos goles perdidos, el árbitro aburrido sopla la vuvuzela y dice chau. Buenas noches.

 

Leer más...

domingo, 20 de septiembre de 2020

LA POLÉMICA: EL ÁRBITRO DEBIÓ COBRAR FOUL CONTRA SOLÍS

Por Santiago Salazar Ríos.

Todo empezó tras la jugada en la que Cabello salvó una pelota que iba dirigida al arco. Se jugaba ya minutos de descuento y al sancionarse tiro de esquina los jugadores del elenco huanuqueños se habían volcado al área rimense. La pelota llegó alta y combada con dirección al área chica. El arquero Solís saltó a agarrarla, pero se le escapó y aprovechó Pajoy para cabecearla hacia la valla. Para tranquilidad del equipo celaste, el jugador Cabello la sacó desde el mismo filo del arco.


Esa fue la chispa que incendió la polémica. Que sí entró, que no entró, que patatín y patatán. La pueden repetir mil veces, pero no hay cómo comprobarlo por el ángulo en que estaba ubicada la cámara. Tampoco se puede distinguir desde la cámara emplazada detrás del arco porque la pelota estaba en el aire. El cuerpo de Cabello estuvo a medias dentro del arco, pero el pie en el filo. Esa polémica proseguirá en los siguientes días. Y no faltarán quienes digan que el árbitro favoreció a los celestes.

Por lo general, los jueces anulan las jugadas y cobran infracción apenas hay contacto entre el arquero y el jugador rival. ¿Qué pasó con el árbitro? Por otra parte, algunos hinchas han criticado en las redes al portero Solís considerando que su salto fue defectuoso. Luego del partido y habiendo revisado repetidas veces la jugada hemos visto un detalle que se les pasó al árbitro y sus jueces, a los comentaristas, al narrador del encuentro y a muchos hinchas: que la salida y descolgada de Solís estuvo bien. Se impulsó en el momento exacto. Lo que le hizo soltar la pelota fue un empujón de un delantero huanuqueño en el área chica, por tanto esa jugada debió ser sancionada con foul y saque para afuera.

Leamos el reglamento.

El guardameta estará en posesión del balón:

·         Mientras el balón se halle en sus manos o entre su mano y cualquier superficie (p.ej., el suelo, su propio cuerpo).

·         Mientras sujete el balón en su mano abierta extendida.

·         Mientras bote el balón en el suelo o lo lance al aire.

Y por último,

·         “Cuando el guardameta controle el balón con sus manos, ningún adversario podrá atacarlo”.

¿Qué hizo el delantero de AUH? Empujó a Solís cuando este había agarrado la pelota. Por consiguiente, se debió anular la jugada y cobrar infracción contra el guardametas antes de que la toque Pajoy.

Leer más...

PIKI DEMOSTRÓ QUE HAY FUEGO EN EL 23.

 Por Manuel Araníbar Luna


Los celestes entraron a la cancha de la decana de América con algunas novedades. El chamo Jhon Marchán ya estaba apto para volver a cancha. Nilson Loyola quedaba habilitado luego de su suspensión por acumulación de tarjetas amarillas. A su vez, Canchita Gonzales quedaba inhabilitado por acumulación de tarjetas. Volvía a la volante como titular -y como capitán- el Piki. Y como segundo arquero, calentando por primera vez la banca de suplentes, el joven guardavallas Emil Franco.



Estaba escrito…

De modo que el once que en la cancha de San Marcos quedaba definido con Solis, Madrid, Chávez, Omar Merlo y Nilsson. Cinco metros más adelante Piki, Távara y Calca.  Adelante por derecha, Kevin,  y por la zurda Corozo. Y en punta, bien en punta, Emanuel como camión demoledor de vallas. Al toque de la chicharra, los celestes arrancaron la máquina como suelen hacerlo, acosando con seis y siete jugadores, atorando, asfixiando, maniatando las débiles defensas del rival. Tan sorprendidos estaban los huanuqueños que no sabían por dónde y cómo defenderse ante una seguidilla de ataques por todo lado. Estaba escrito en las Sagradas Escrituras Celestes que el gol iba a darse de un momento a otro.

Hay fuego en el 23…

Conforme se desarrollaba esa pelea de pulpos llamada partido, Emanuel retrocedió diez metros y se dedicó a jalar marca hacia las puntas. Esta estrategia ordenada por Mosquera dio resultados: jaló a los centrales, los obligó a adelantarse y perseguirlo como patrullero a ladrón en moto, lo  que les dejó un gigantesco terreno abandonado a sus espaldas. La tarea de Herrera era pivotear. Así ganaba unas y perdía otras, pero la zona prohibida seguía intacta a las espaldas de sus cancerberos. Esperando su momento, Emanuel acechaba con paciencia de monje budista. Alguna tendría que ligar. Y como corolario de tantos ataques desde el inicio del partido, al fin ligó. Pivoteó una bola por alto entre sus guachimanes a la zona vacía que habían dejado sus marcadores, donde no la esperaban Corozo ni Kevin. El infiltrado era un celeste con el número 23 en la espalda. Un jugador con barba de apóstol que suda la camiseta como cocinero de chifa. Era el Piki.

Adelantándose al rival, Jorge Luis se la picó y se la volvió a ganar dos metros más adelante. El arquero ya le estaba suplicando que no lo vacune, que por favor más tardecito cuando termine el partido. Piki no es enfermero, pero le coloca la hipodérmica. Uno a huevo.

¿Qué hacía ahí el capitán mucho más adelantado que los mismos delanteros? No tienen por qué que preguntárselo a Piki, el gladiador es así. Se mete donde no lo llaman y se compra todos los pleitos en todos los rincones de la cancha. ¿hay pelota dividida? Ahí está Piki. ¿Sobrepasan a un compañero? Ahí está el celeste del 23. Es que en el interior de Piki no sólo corre sangre sino candela. Algo presagiaba Arsenio Rodríguez cuando compuso “Hay fuego en el 23”. Porque eso es lo que hay dentro de la camiseta de Piki: candela.

No obstante, en vez de seguir atacando ante esa defensa desorientada, los cerveceros, muy caballerosos ellos, les ceden a iniciativa a los huanuqueños que se pierden un gol tras rebotar una pelota contra la valla de Solís. ¿Y el resto en el primer tiempo? Nada. Así se van al camarín.

Herrera en Monterrico…

Para el segundo tiempo, la secuencia del primer gol pero al revés, de Piki a Emanuel. Este se la bombea a Washington que solo frente al arquero se la juega a un lado. No obstante, Moralitos se la saca con un pie. Era el segundo.  La pelea sigue, aunque los huanuqueños se equivocan al creer que un partido se define a punta de patadas. Por ello le muestran la color sangre a Morales.

Luego se produce la estupenda salvada en la raya por parte de Cabello que la saca como su apellido, por un cabello. El equipo rival se envalentona y ataca con todo. A un tiro de esquina al área rimense, los once huanuqueños, incluido el arquero Morales, se van al centro a ver si la meten al caballazo. La pelota es rechazada por Cabello que se la lanza a Corozo. Este hace su mejor jugada en el partido dándosela en profundidad a Emanuel que en su carrera de caballo en Monterrico y sabiendo que el arquero se ha quedado en el área se mete un carrerón al estilo Usain Bolt y desde treinta metros dispara el cañón y la pelota es un misil que se infla las mallas. Dos a uno. Uf qué tranquilidad.

¿Tranquilidad? Esa palabra no se debe mencionar hasta que el partido se termine. A los pocos segundos, por esa desmesurada confianza les anotan el gol del descuento en una pelota que se le chorrea a varios. Chorreada o no, es el gol del descuento. Jalón de orejas por desconcentrarse. Ahí nomás el juez dictamina que se vayan a casa porque en San Marcos corre viento fuerte. Buenas noches.

 

 

 


Leer más...

martes, 15 de septiembre de 2020

CRISTAL Y CIENCIANO NO SE HICIERON NADA

Por Manuel Araníbar Luna 

@esquinaceleste


Partido de medio campo y escapadas de ambos equipos con más posesión de los cerveceros. Pero la posesión no te hace dueño si no construyes la necesaria y urgente pared para armar toques al pie, lanzamientos en callejón y veloces escapes por las bandas ante un equipo que ha venido a obstruir,  estorbar y aburrir.  


Corozo contra Corozo…

Los rojos invaden el medio campo como para poner una barriada en Cantagallo. Los celestes se aturden al principio y tardan en despertar de la siesta. Ojo que los cusqueños han llegado un par de veces.  Los rimenses también llegan, pero más desordenados que peluca de loco. Pongámoslo así: en una escala de 1 al 10, el peligro para ambas vallas llega a nivel 6 (ahora los chibolos dicen level).  Los del medio tratan de armar bien, pero a los de adelante siempre les llega chueca, mordida o compartida. ¿así cómo alimentar a la avanzada? Lorita no cotorrea no desentona aunque Damichón se le ha prendido haciéndole un par de chiches y Madrid está jugando como si le hubieran puesto la cancha en un espejo. Kevin, hoy escondido como emigrante sin papeles, casi ni la toca, y si la toca no la trata fino . Y cuando quiere jugarla finita se la quitan. ¿Así cómo llegar? Por el otro lado Corozo está jugando para el Sporting Corozo acompañando a Corozo, intentando driblear  a Corozo pero se la quita el rival llamado Corozo.

Delanteros salados…

¿Qué falta entonces? Orden y rapidez.  Orden. se les ha dicho en el camerino que deben deshacerse rápido de la vedette, y los del medio la reciben pero se desconciertan, se embarullan, se aturden y se rayan porque apenas la pesca uno le caen tres y no quieren desprenderse del balón.  Távara, que en el partido anterior abría el Panorama Dominical, hoy estaba viendo Esto es Perro. El tránsito es lento como en la avenida Dos de Mayo, y por ambas bandas se topan con un atracadero de volantes rojos.

Rapidez. Por la izquierda se extrañaron los ataques con relevos de Loyola con Corozo. ¿Debido a qué? Sencillo: que Madrid es derecho y le cuesta jugar por la zurda, mucho menos la hace en las proyecciones cuando el punterito rival aprovecha y se mete por el lado de la pierna que sólo le sirve para caminar. ¿Solución? no mandarse de hachazo si no se tiene cómo.

Hubo una sola peligrosa de los celestes en el primer tiempo. Patadón de Emanuel, al arquero le quema la pelota y da rebote en la sien de Canchita que está metido en la cocina y no la espera. Total, la bola a las tribunas vacías cuando el arquero de los rojos era una estatua, pero no de sal. Por el contrario, los salados fueron los delanteros celestes.

¡Jalen la cadena a ese línea!

Para el segundo tiempo se llega más, pero con pelotas mordidas. Herrera remata dos veces de shot y de cabeza. En la escala de 1 al 10 este ataque es 9 y medio. Piña. Las dos se las saca el arquero. Y para más piña lo expulsan a Lora por doble falta. Lorita aletea, picotea, reclama, cuenta chistes de loritos y pide choclito pero el color rojo ya no se puede cambiar.  Mosquera tiene que variar los planes. Mete a Huerto y manda a Madrid a su posición natural por la diestra. ¿qué queda? ¿Defenderse? No, siguiendo la tónica y motivación que les ha dado Mosquera los celestes se envalentonan.  Contragolpear es la voz. Tremendo remate de Emanuel da en el tronco, aunque si la gorda hubiera entrado a la canasta de verduras se lo iban a anular porque el tremendo juez de línea dice que está adelantado. No obstante, la repe nos dice que quien se había adelantado a la levantar la banderilla es un juez de línea más distraído que el guachimán de Palacio de Gobierno: Herrera había estado ubicado un cachito antes de la rayita. Pero de nada sirve porque de todas maneras no entró. Jalen la cadena y no programen más a ese individuo.

El último intento llega con una tremenda combinación cuando Merlo birla una bola, y con una hermosa cucharita de helado combina, se la devuelven, centra para Calca pero el disparo llega directo a las manos de Ferreira. Hermosa sí, pero si no entra es sólo un piropo y no un encuentro cercano de primer gol. Y nada más. Legario se aburre y sopletea el polvo con su pito.  Buenas noches.

 

 

Leer más...

miércoles, 9 de septiembre de 2020

CERVECEROS GANAN A LA MUELA Y YA ESTÁN SEXTOS

Por Manuel Araníbar Luna


Los celestes entraban a la cancha con una viada al estilo tren bala. El sistema reimplantado por el DT Mosquera con ataques masivos desde el saque, pressing alto y rápidos cambios de sentido de ataque está dando buenos resultados. Mientras en los últimos encuentros, los cerveceros habían ganado 7 de 9 puntos, los sanmartinianos no habían anotado un gol desde hace cuatro partidos. La confianza era total en tienda cervecera.

No obstante, y contra toda expectativa, son los santos quienes empezaron a hostigar desde el pitazo inicial. Y vaya que le pusieron los nervios de punta a la defensa celeste. Estorbaban con tranqueras las salidas de los celestes, sin dejarles un milímetro de espacio hostigaban como pitbulls a la línea creadora, tapaban la salida de los laterales, dejando huérfanos y muertos de hambre a los delanteros cerveceros.

Se necesita maestro…

Un club que quiera mantener su tradición de buen fútbol tiene que poner un aviso de “se necesita maestro con experiencia en toque fino, que les enseñe a los jóvenes a tratar a la pelota como a señorita y no como a bataclana. Razón aquí”. Bien, ese maestro está en la Florida y se apellida Lobatón. Él es quien les enseña a despejar el panorama y cambiar de juego con chimpún de badana. En esos primeros minutos se necesitaba alguien que haya aprendido de Loba el arte del pase kilométrico. Ese alguien se llama Martín “Chévere” Távara, quien, desde la banda izquierda, viendo que le habían puesto rejas y vallas de “prohibido pasar”, recordó las enseñanzas de su maestro, levantó la vista y le envió la encomienda kilométrica a Kevin quien -solo, triste y abandonado- al otro lado de la cancha ni siquiera esperaba el bono de ayuda al necesitado. Mucho menos lo esperaba su marcador. ¡Qué iba a imaginar que por encima de él iba pasar un helicóptero con ayuda humanitaria sabiendo que Loba ya se retiró! Kevin la recibió, la picó un poquito y la empujó la pelota entre las calancas de Penny. Gol tempranero. Bien dice el dicho futbolístico “mete tu gol y duerme la siesta al sol”. Porque el tanto a favor, en vez de subir los ánimos de los celestes y la alegría de jugar y abrirles el apetito los convirtió en mazamorra.

¿Pan comido?

Es que, tras obtener el gol madrugador desde antes del almuerzo algunos jugadores lo vieron papayita. Otros ya habían soñado despiertos con el sexto puesto desde el camarín. Y, pucha, al meter el gol tempranero, se confiaron mucho más en que el partido no sólo era pan comido, sino un bufet completo. No había por qué confiarse. La muela venía cariada desde hacía varias fechas.  Es un equipo de gente joven que sabe tratar la pelota y su sistema es muy disciplinado. De que es un buen elenco lo es. Otra cosa es que aún no se le dan los resultados, pero eso es tema de ellos y no de la plantilla del equipo de la Florida.  Esto no lo entendieron algunos cerveceros en la cancha.

Siguiendo la tónica desde el pitazo inicial, y con mayor razón tras el gol recibido, los sanmartinianos se envalentonaron recordando que hace varias fechas no meten gol y querían debutar sí o sí. Llevaron la batuta del partido como si fueran dueños de la pelota, la cancha y el área de parqueo. Llegaron al área rimense un par de ocasiones. Mientras tanto, a Calca no lo dejaban ni voltear, a Kevin le volvieron a embargar el almuerzo. A Herrera se le había pegado un defensor con casco a tal punto que sólo se le podía despegar con agua caliente. Távara quiso repetir su pase tipo dron y lo que consiguió fue darle pase al rival. ¿Total?, tuvo que machetearlo. Tarjeta bien ganada. Corozo hacía una y desperdiciaba tres. Loyola se proyectaba para el sistema de pases 1-2 pero no le devolvían ni el saludo. En la acera de enfrente, los cambios de posiciones y centros pasados de los rivales volvían a asustar. Así, medio saltones se fueron al camarín.

Olivares marcando a Olivares…

Para el segundo tiempo los celestes recuperaron el timón, la palanca de cambios y pisaron el acelerador. Recién cambió el panorama. Ahora eran los rimenses quienes llegaban por todos lados. Sin embargo, había desesperación. Se jugaba contra el reloj sin explicarse la razón, que es como querer acostarse con la novia sin haber salido de la iglesia. Esto permitió que Platanazo Penny se luzca con varias salvadas que lo convirtieron en el jugador del partido.

Tal nerviosismo de los cerveceros era explicable pero no se justificaba porque iban ganando. ¿Querían ampliar la cuenta? Perfecto, todos los hinchas quieren lo mismo, pero esto se hace con orden. Recién entonces llegó la ayuda por expulsión de un marcador de la Muela. Con mucha mayor comodidad, los celestes se enseñorearon entrando por todos lados menos por donde se debía perforar: la valla. Entra Olivares a jugar por el Sporting Olivares y desperdicia varias por querer driblear al marcador Olivares. Algunos corrían como caballo con anteojeras, sin mirar a quién tenían más cerca para habilitar, una actitud egoísta que merece un café cargado y jalón de orejas en el camarín.

El lagrimón de Corozo…

Penal contra Olivares. Emanuel lo falla (alguna vez tenía que suceder). ¿Y qué? También ha fallado Maradona y nadie ha dicho nada. No obstante, los celestes están dominando tanto que ya se siente el perfume de gol en las narices. Y tiene que llegar ya ya, porque los sanmartinianos están mordiendo con molares, incisivos y caninos. Un disparo venenoso desde fuera del área vence a Solís y lo salva el tronco. Canchita toma el rebote y habilita a Washington que acelera el taxi cholo y al llegar al área quiebra a uno, quiebra a otro y suelta un guaracazo que vence a Platanazo. Uf, qué alivio, dos a cero por fin. Ha sido tanta la angustia de Corozo por hacer las cosas bien y ha fallado tantas que se le escapa un lagrimón. A su vez, Herrera pierde otra ocasión y, para no ser menos, Olivares pierde otra. Por último, Haro mira el reloj y dice chau. Buenas noches.

Leer más...

martes, 1 de septiembre de 2020

CHISPAZOS DE LA GOLEADA


Por Manuel Araníbar Luna
Si algún partido era el adecuado para que el goleador agarre confianza, el de ayer le cayó como clavo para su martillo. La afición quería chequear si en el equipo seguía desarrollando la armonía en todas las líneas que buscaba Mosquera y este era el momento. Si se buscaba confirmar que el sistema de Mosquera era el idóneo para demostrarle a esa camarilla que lo despidió con el torpe argumento de que “no aplicaba el manual de estilo del Sporting Cristal” esta fue la bofetada que les volteó la cara. 
Lengualargas y sabelosaurios…
La actuación de ayer fue el acta de Renacimiento. Y lo era porque esa contundencia, velocidad y variedad de sistemas de ataque y defensa habían dormido bajo el gramado desde el 2012. Se vio lo que se esperaba dejando muy poco para darle de comer a los lengualargas y sabelosaurios que pululan en las redes sociales buscándole la cresta al cocodrilo.
Aclaremos que aún no es este el momento para cantar victoria y -sin ser marihuaneros- llenarnos la cabeza de humo para gritar a los siete vientos que ya logramos la estrella 20 y que vayan destapando las botellas. No, hay mucha jamonada que rebanar (el jamón es para los que ya se sienten campeones), hay algunas líneas que hay que perfilar y hay algunos jugadores que se tienen que asentar y agarrar confianza.
La moto del sicario…
Corozo, por ejemplo, durante los partidos de verano tuvo un rendimiento que no llegaba a un tercio de lo que rinde en la actualidad. Ayer, Washington “Manchita” Corozo se tiñó de actitud y puso ganas. El delantero ecuatoriano fue una moto de sicario a la que no podían parar ni poniéndole troncos de árbol entre las ruedas. Y todo gracias a la mano del DT Mosquera Vera quien le dio confianza y libertad para quitarse de los ojos la venda de la inseguridad. Pero cuidado, todavía le falta algo. Queremos ver a un Corozo que juegue más que como moto lineal, como un tren bala. Potencial tiene, ganas tiene, decisión tiene. Pero aún le faltan 100 gramos de tranquilidad y cinco soles de puntería. Tiene que afinar la mira telescópica, no sólo para dar en el blanco sino para jugar más en compañía de un compañero a quién ponérsela en bandeja y desmarcarse pidiendo que se la pongan -más que al pie- adelantada. Porque dársela cuando está parado lo congela, le frena el arranque. A Washington hay que potenciarle su velocidad y su fuerza (celeste). ¿Y de quiénes es la tarea de poner las pelotas en callejón oscuro? De sus volantes armadores de ayer, Calca y el Chévere. Falta uno, el Chamo Marchán, pero anda lesionado.
Calca ayer estuvo inspirado con sus característicos juegos de cintura para cambiar de dirección. Repartió para ambos lados por igual para que nadie se pique ni diga que tiene preferencias, a la derecha, al centro, a la izquierda. Apoyó a la defensa quitando poco, pero por lo menos tapando proyecciones de los laterales. Calca se esmeró y tuvo fuelle para hacer el sube y baja, tuvo panorama para leer el partido y lanzarla par el que estaba más a tiro de gol.
No era un gallinazo…
A su lado, Távara ayer jugó en corto y en largo. En corto con paredes de fulbito y en largo para habilitar a sus compañeros de la vanguardia. Y lo hizo desde inicios del encuentro. El Chévere prendió la mecha empezando el partido cuando dio a Emanuel un pelotazo bombeado que pasó como un dron por encima de los dos centrales amarillos. Cuando estos se cayeron en cuenta de que lo que pasaba sobre sus cabezas no era un gallinazo ya Emanuel se la había bombeado al Loco y anotado el primero de la sarta de cohetones.
Si hay que meter ocho…
No obstante, a pesar de que el triunfo ya era holgado en el segundo tiempo, a Mosquera le incomodó que sus pupilos bajaran la palanca de tercera a primera. Su lema es “si hay que meter ocho hagan diez”. Es que, en el partido anterior, pese a tener acorralado al equipo de Abtao, los cerveceros regalaron oportunidades de gol como panetones en campaña política. Mosquera está corrigiendo este pequeño defecto porque jugar bonito es para las tribunas pero no da ganancias. Los hinchas cerveceros quieren ver fútbol y triunfos, y estos -obvio está- vienen codo a codo con los goles. Porque a la hinchada no le vacilan los triunfos morales ni mucho menos los triunfos en mesa (una arraigada costumbre de otros equipos).
A la bulliciosa hinchada celeste (que hoy por desgracia está extrañando el cemento- le gusta que juegue bien todo el equipo, desde el arquero hasta el último cambio. Claro, Cristal no es el Bayern ni la selección de Holanda con su fútbol total pero, sí valora cuando un jugador pone actitud como la que vimos ayer en Cazulo que entró faltando quince minutos cuando el equipo estaba empachado de goles. ¿Qué hizo Piki? Le metió ganas y de puro porfiado fue el generador de  la anotación del quinto y el sexto. ¡en sólo un cuarto de hora, menos de lo que demora en desatorarse el tráfico en el Trébol! Y créanme, que si se extendía el partido quince minutos más se anotaban un par de goles más.
Porque en el fútbol hay que jugar con hambre… de goles, se entiende.


Leer más...