jueves, 21 de enero de 2021

COMIZZO ODIA AL CRISTAL DESDE HACE SIETE AÑOS.

Por Manuel Araníbar Luna


Comizzo no pudo disimular su odio contra SC y soltó una frase cargada de rencor para congraciarse con su hinchada que ya no lo quiere. Este odio lleva ya siete años en maceración desde el 28 de abril del 2013 en que los celestes golearon al equipo de Ate. No fue un encuentro, fue un baile en el que el once celeste dominó en el primer tiempo, aunque no concretó porque los cerveceros, como almas piadosas, le perdonaron la vida al equipo de Ate. 


Goleada con oles…

Tras una charla motivadora del profesor Mosquera en el entretiempo, los arietes celestes empezaron a llegar con mucho más peligro a la valla de Carvallo. La defensa de la camiseta desteñida temblaba cada vez que Ávila y Ross merodeaban su área. Estaba escrito que en algún momento se iba a romper la canasta. La ocasión llegó tras un centro de Ross para Ávila que se le adelantó de puro vivo al defensa Alloco (diez centímetros más alto). El segundo fue una obra de arte de Loba que desde fuera del área soltó un misil balístico que rompió la canasta de verduras de Carvalo. 2 a 0.  

Los primeros insultos contra Comizzo empezaron a llegar desde la barra de su propio equipo.  Ya los celestes se divertían haciendo paredes de pa’ ti y pa’ mí y provocaban los oles de la bulliciosa y siempre fiel barra cervecera cuando un periquito apellidado Chiroque mandó el centro a la olla y el temor a otro gol causó que Alloco la metiera en su propia valla. 3 a cero.  Para humillación de Comizzo sus propios barristas e hinchas abandonaron las tribunas insultando a su entrenador. El huesillo de la mazamorra fue el cuarto gol por cabezazo de Rengifo. Esa goleada con baile despertó el odio de Comizzo. Años después vendrían más gotas de veneno.

Goleada y descenso…

En el campeonato del 2017 Comizzo entrenaba a un Vallejo en problemas. Aquel encuentro contra Vallejo fue una masacre. 7 goles a 2 con goles de Revoredo, Ramúa, Ifrán (2), Calcaterra, Piki y Silva. Qué abuso.  Esta goleada no sólo fue otra bofetada al desmesurado ego de Comizzo. Su odio se profundizó porque esa goleada mandó a la baja a su equipo. La lengua se le puso color verde sapo.

En el 2020, el equipo de Ate marchaba puntero e invicto. Arrasaba con todos. Su locuaz entrenador se vanagloriaba ante la reventazón de cohetes de los medios chicha mientras Sporting Cristal escalaba matalascallando desde el puesto 17 hacia los primeros lugares. Para su desgracia, el equipo celeste que tanto odia le aguó la sonrisa y la panudez quitándole el invicto con gol de Corozo pese a que los celestes jugaron media hora con diez jugadores por expulsión de Calcaterra. La lengua se le puso morada. No podía soportar que esa humillación, ¡y para colmo, con diez hombres.

El bolero de Iván Cruz…

Luego, las dos finales. La primera se ganó por 2 a 1 con inolvidable gol de Piki cuando la metió corriendo con el corazón. A Comizzo ya le brotaban ronchas. Y para la definición, cuando Sporting Cristal se enseñoreaba del partido pese a haber jugado cinco partidos en quince días, el orgulloso entrenador de Ate, viendo que Cristal iba a campeonar y dar la vuelta olímpica en sus narices, de pura impotencia buscó su expulsión, le hizo la bronca al entrenador de arqueros de los celestes y se fue expulsado de la cancha despidiendo azufre con el alma llena de verrugas. No podía aceptar que había un cuadro superior en el campo, y ese cuadro se llama Sporting Cristal.

Y así como van las cosas, su odio lo va a seguir derritiendo como mantequilla en la sartén, hasta desaparecer. Habrá que cantarle el bolero de Iván Cruz:

"Ya te conozco y me das pena...Ya te conozco y me das risa"





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domingo, 17 de enero de 2021

HERRERA: LA MAQUINARIA GOLEADORA

Por Manuel Araníbar Luna.


El Matador llegó el 2018 al Perú -digamos que regresó- luego de un periplo por diversos equipos de Argentina, Chile, Melgar de Arequipa y México hasta llegar al equipo bajopontino. Se requería aumentar una copa más al palmarés del equipo de La Florida. La espera de un goleador lindaba con la impaciencia. Durante su estadía en el equipo mistiano había anotado 17 goles. Al año siguiente pasó al Lobos UAP donde no hizo click. Esto hizo pensar que su mecha explosiva se estaba apagando. Muy pronto el hincha celeste recibiría una grata sorpresa.

Dos records en una temporada

Emanuel Herrera (33 años, 13/04/1987, Fighiera, Rosario, Argentina – 1.86mt – 80kg) empezó a mostrar su hambre de gol en la primera fecha del Torneo de Verano 2018 anotando dos goles en su debut en el triunfo de Cristal sobre Rosario. Durante el citado torneo, el puesto de Herrera era el de un 9 de área que recibía las habilitaciones de Gabriel Costa, Carlos Lobatón, Cazulo, Calcaterra y López. Los arqueros y marcadores sufrían sus ataques en que atropellaba con fuerza y definía con ambos pies. Primero batió el récord del Chino Ximénez como goleador histórico en una temporada en el equipo celeste. No contento con ello se convirtió en goleador absoluto de dicho del certamen 2018 con 42 goles.

Por desgracia, el 28 de abril del 2019 es una fecha tristemente recordada por el goleador y el equipo celeste al sufrir el desgarro del tendón rotuliano que lo alejó de las canchas por cerca de ocho meses. Emanuel fue fortaleciéndose durante la paralización del campeonato por causa de la pandemia.

Para 2020 había que recuperar el tiempo (y los goles) que se había perdido por la fatídica experiencia del año anterior. La Maquinaria ya estaba a punto, bien afinada con amortiguadores nuevos. Los piñones, cremalleras y rodajes bien lubricados. La pancita quedó atrás, los músculos se hinchaban llenos de fibra. Emanuel era un toro de lidia que resoplaba con furia al entrar a la arena a avasallar a cualquier defensa con vocación de torero que se le pusiera al frente.

De todos los puestos…

No obstante, el profesor Mosquera le tenía guardado un pequeño cambio. Ya no iba merodear el área rival agarrándose a codazos con los dos centrales. Ahora había un poquito más de chamba de equipo (no siempre hay que esperarla, cuando no se la tiene también hay que buscarla). Como ya los rivales trataban de prevenir sus desgracias encimándolo, acosándolo, pegándosele al milímetro, se le varió el libreto haciéndolo moverse por las puntas y atrayendo marca sin necesidad de un imán. cayendo en su invitación con truco, al perseguirlo los marcadores dejaban el espacio libre para que se metan otros celestes con mayor libertad y sin centrales a la vista.

Además de ello Emanuel, Emanueve, el Killer, el Taladro, el Búfalo o como quieran llamarle, retrocedía veinte metros como un falso 10 para soltar delivery a Corozo, Calcaterra Olivares o al mismo Piki que se metían en moto hasta el arco rival. De ese modo, en un partido bien podía estar picoteando por la derecha, y de improviso pivotear pelotas por la zurda, o muy pronto repartir delivery desde el centro.

Aun así con la nueva chamba y sus trabas, con lo apretado del campeonato, con la recargada tarea de cambiar de posición como de calzoncillo, Emanuel se convirtió nuevamente en el goleador del 2020 anotando 20 goles y habilitando a sus compañeros para que anoten los goles restantes. Porque un goleador es egoísta, pero también debe jugar para el equipo.

¡Salud Ema! ¡Vamos por la Copa 21 goleador!

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jueves, 14 de enero de 2021

¡PIKI NO TE VAYAS!

Por Manuel Araníbar Luna


Jorge Luis Cazulo, Piki, luego de ganar la copa 20 había declarado que se iba a retirar en un estadio frente a la hinchada. Y le creímos porque Piki es sincero. Pero hace un par de días nos llegó la noticia que Jorge Cazulo se va. ¿Qué Piki se va? Mentira que se va.  


Un valiente del Día de San Valentín…

Hagámonos la idea de que ya está en el camarín listo con su barba de apóstol y su mirada de soldado listo para disparar para ponerse su camiseta 23. Hagámonos la idea de que está de vacaciones en Uruguay compartiendo un mate con sus amigos de la infancia en su barrio. Es mejor pensar que ya regresa en estos días para celebrar su cumpleaños 39 el 14 de febrero Día de San Valentín. (¡Vaya día qué de cumple le tocó a Piki! Un valiente que nace en la fecha del amor).

Porque es imposible borrar el número 23 de la camiseta que tenemos tatuada en la piel. Es duro arrancar a Piki del corazón. Mejor digamos que ha viajado con pasaje de ida y vuelta pero se la ha extraviado el ticket de regreso. Así la tristeza no nos agobiará. La tristeza de no ver nuevamente a un caudillo, a un líder que se ganó el cintillo a punta de guapeza, de intrepidez y valentía. La tristeza que nos dará el día que repartan las camisetas numeradas a los jugadores y veamos que se salten del 22 al 24. Y ver la número 23 en una urna y no en la cancha.

Si un león se rebela…

Es difícil pensar que ya no lo veremos trotar furioso por toda la cancha bloqueando, chocando y quitando la pelota con fuerza, guapeando a los pusilánimes, sofocando incendios en la defensa, acompañando a los delanteros, tomando los rebotes, consolando a los que metieron la pata, levantando el ánimo del equipo cuando las cosas se ponían color de hormiga.  Y por sobre todo, ya no lo veremos dando el ejemplo. Porque si un león se rebela, sus cachorros se contagian. No hay modo de enseñar a un niño a jugar con coraje si no ha visto a verdaderos caudillos como Orlando ‘Chito’ de La Torre, Alfredo Quesada, Erick Delgado, Pedro Garay, y ahora Piki.

Desde el primer partido que jugó en el 2012 Piki entró a la galería de ídolos cerveceros por mérito propio. Este don no le cayó del cielo. Tan sólo hizo lo que le ordenaba su conciencia, cumplir con su deber de jugador hasta el último minuto de los encuentros sin restringir esfuerzos ni cuidarse las piernas.

La barba del apóstol…

¿Y ahora?  Ahora sólo queda hacerle el homenaje que se merece un caudillo que besó el escudo SC de la dorsal 23, la que absorbió tanta transpiración como tres jugadores juntos, la que hoy reposa en la urna de la galería de históricos celestes, la que se manchó con pasto, barro y sangre en mil batallas en todos los sectores del campo. Por ello nos duele su retiro. Hoy sólo nos quedan videos para explicarle a nuestros nietos quién era ese jugador con barba de apóstol y ceño fruncido que contenía a los corpulentos poniendo la pierna más fuerte; el guerrero que se comía la cancha como si tuviera tres pulmones, sin velocidad, pero con vigor de espartano; el capitán que chambeaba como un peón, el que siempre daba la cara, el que ponía el pecho, el que por tener sangre oriental no desmayaba ni en los momentos más dolorosos.

Regresa Piki. Te vas por la puerta grande que siempre estará abierta para ti. Regresa Piki, por favor, porque la hinchada te sigue pidiendo, porque así somos los hinchas de porfiados, egoístas, con los ídolos, queremos tenerlos siempre en la Florida. De puro egoísmo queremos que te quedes para siempre con nosotros, como en el vals:

“Para llenar el vacío que dejaste al irte”

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lunes, 11 de enero de 2021

COROZO: LA MANCHITA QUE SE EXTENDIÓ.

 Por Manuel Araníbar Luna.


Hace exactamente un año, en el día de su presentación en La Florida como nuevo jugador del Sporting Cristal, un moreno alto con el cabello teñido de rubio y un peinado espectacular, causó sorpresa al interrumpir su respuesta en la conferencia de prensa por un súbito sollozo de emoción. Un colega dijo en voz baja que era un truco publicitario para ganarse a la exigente hinchada celeste. Nada más alejado de la verdad. La emoción era legítima y sus lágrimas sinceras.


La Manchita…

Washington Bryan Corozo Becerra (Guayaquil, 09/07/ 98 – 22 años – 1.81m – 77kg, conocido en su país natal como ‘La Manchita’, llegó del club Independiente del Valle, el único equipo por que jugó antes de ponerse la celeste, aparte de su participación en los mundiales sub-17 y sub-20. La expectativa era grande, los informes y videos que habían llegado a La Florida nos hablaban de sus cualidades innatas que podían ser de gran ayuda en la delantera bajopontina. Sin embargo, no despegaba. Apenas metió un golcito fácil a pocos días de su debut. Luego su rendimiento se fue diluyendo y se le fue relegando al aburrido banquito de los siuplentes.

El retraso de su consolidación es explicable porque a sus veintiún años llegaba a vivir solo en un medio desconocido para él, con la responsabilidad de jugar en el mejor equipo del Perú. Para colmo la situación se agravó con la llegada de la fatal pandemia y la subsiguiente cuarentena. Este aislamiento afectaba su vida deportiva.

No obstante, en La Florida halló el apoyo requerido por parte de sus compañeros y del personal técnico, una solidaridad que lo hizo sentir como en familia. Poco a poco, gracias a las charlas impartidas por el profesor Mosquera, soltó los músculos, la timidez y el apocamiento fueron cediendo, dejó los nervios de lado y la autoconfianza se incrementó. Washington se fue metiendo matalascallando en la responsabilidad de los partidos hasta convertirse en el insustituible dueño de la camiseta 11 y de la margen izquierda en los partidos de la Liga 1.

La manchita fue creciendo…

Demostró entonces que cuando pica es una veloz pantera inalcanzable, ocasionando neuralgias a todos los defensores que lo han marcado, al punto que en varios partidos han tenido que marcarlo en posta. Otra característica digna de resaltar son sus centros a rastrón y sus pases en cortada. Puede jugar bastante desenvuelto por ambas puntas. Y aunque no siempre la Diosa Puntería lo alumbra en los partidos sabe definir muy bien con ambos pies. Anotó ocho importantes goles. Y cuando estuvo impedido de anotar dio pases de gol, su otra gran característica. Al término del campeonato ha resultado como el mejor habilitador de pelotas para sus compañeros.

La Manchita se fue extendiendo, consolidando y fecha a fecha se fue ganando el corazón de otra gran mancha, la mancha cervecera, la hinchada celeste que no abandona.

La pesadilla…

Muy comentados han sido sus importantísimos goles y de asistencias  en los encuentros definitorios contra Ayacucho. En el primer partido, tras un centro arrastrado de Olivares desde la derecha, Corozo apareció como fantasma por la otra banda y anotó con facilidad. Para el segundo gol nuevamente fue el guayaquileño quien habilitó a Loyola para el gol de Herrera.

Pero fue en el segundo partido, el definitorio que daba el ganador para el playoff en que Corozo se convirtió en el mejor jugador de la contienda en la goleada por 4 tantos a 1. Habilitó a Olivares en el primer gol con un centro a rastrón. En el segundo gol, tras un espectacular pase kilométrico de Távara, fue Corozo quien habilitó a Herrera para que anote su golazo de sombrerito. Ahí no quedó todo, el tercer gol fue de su propiedad tras recibir en contragolpe un pase de Olivares definió con un tiro cruzado.

Tuvo también mucho que ver en los playoffs disputados contra el equipo de Ate. En dicho encuentro se convirtió en una pesadilla para la defensa rival. El gol de Chávez en el primer partido salió de un córner curvo ejecutado por él desde la derecha. Y en el gol del triunfo fue Washington quien le dio el pase en callejón a Cazulo para que anote de puro porfiado. ¿Casi nada no?

Hoy en día, tras la alegría de haber logrado su primer título, ha empezado a prepararse concienzudamente para la primera copa Libertadores de su carrera profesional. ¡Salud Manchita!

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domingo, 10 de enero de 2021

CERVECEROS CAMPEONAN CON GOL DE REVOREDO


Por Manuel Araníbar Luna.
El Comandante y sus legionarios celestes esperaban un partido que se jugara de dame que te doy, una batalla de cañonazos recíprocos. Pero Grioni no quiso pelear de igual a igual, porque sabía que ambos equipos no eran iguales.  Quiso bloquear a Gabo para cortarle las municiones al Tanque Herrera. Y, al cerrarle la Vía Expresa, Cristal se atascaría como el tránsito de Lima a las siete de la noche.
Un paraguas no hace parar la lluvia…
Grioni mandó a su gente a buscar el empate, y de ahí a ganarse con una que otra pelotita perdida en salida para ver qué podía pasar. Y si no pasaba nada,  durante toda la semana, por siaca, había hecho ensayar penales a sus pupilos que entraron como paraguas para cubrirse de la lluvia de ataques cerveceros, ignorando que un paraguas te tapa la cabeza pero no los pies.
Su juego se limitó a esperar, a enfriar, a tapar zonas, jugando con la ansiedad de los celestes, ante las tres tribunas repletas que esperaban el triunfo sí o sí.  Y en esto último Grioni adivinó: los cerveceros entraron ansiosos por anotar el gol madrugador. Y al minuto, el pítoman le saca amarilla al Gabo dizque por lanzarse a la piscina. Craso error que le obliga a mostrar tarjetas durante todo el partido con la ley de la compensación, una endémica actitud de los soplapitos peruanos.
Hiperactivo como espermatozoide…
Si querían maniatar a Costa a toda costa, y con ello matar de hambre a Herrera se equivocaron. Cargoso como una pulga en el calzoncillo, hiperactivo como espermatozoide, Gabo no se encasillaba en un solo lugar. Cambiaba de puesto, se metía en diagonal mientras sus cancerberos lo perseguían como perros con hambre. Y de hambre se murieron sus volantes porque, por tapar a Herrera y perseguir a Costa, dejaron que los otros celestes entraran como les diera la gana, triangulando, cuadrangulando, pentangulando (¿existirán estas palabras?). El primer campanazo al área del Morrongo lo dan los celestes tras pase en callejón de Josepmir para la Calavera, que  se la juega al Gabo  (¿cómo, los rojos no lo iban a amarrar?) y este define, pero la chancha da en el palo ante la expectativa de Emanuel. Minutos después el Piki se la falla solito. Luego otra de Merlo, para no creerlo, de mitra como sabe hacerlo, pero no la hizo: coitus interruptus. ¿Y la visita? Bien, gracias, acurrucados en su cancha. Sólo una puya de Lliuya. Y Haro, en un arbitraje nada claro, sopla el pututu y buenas noches los pastores, a descansar.
Segundo tiempo.
Empezando nomás, habiendo perdido varias en los primeros 45’, la ansiedad por mojar transforma a los celestes en lobos hambrientos. Un centro de Ballón no es alcanzado por Calca, la bola da un gigantesco bote que Herrera quiere definir con el chimpún en alto que roza a Pinto. Esto le sirve al Gato para tirarse al piso, ronronear y hacer la revolcada del reloj malogrado (más tarde en TV vimos al Comandante -que no esperaba que la errara Herrera- pasearse como león encerrado en la urna de cristal  y lamentando que Emanuel no la haya metido de palomita).  Luego, el Gato, que se quiere convertir en figura inviolable, rechaza un venenoso tiro libre de Gabo.
¿De dónde salió Renzo?...
Tan seguidas son las embestidas de los rimenses que alguna pelota tiene que entrar a la bolsa. Ballón (casi todas las jugadas de peligro salen de sus chimpunes) mete un obús bombeado  que rechaza Colombo a los pies de Gabo que se la  juega de zurda al Piki, y este mediante una huacha  se la envía al Chancho Renzo quien, nada menso, la mete, para variar, usando también la zurda, despintado a Pinto que hasta ese momento había sido la codiciada quinceañera virgen del partido. Uno a cero. Explosión de júbilo en las tres tribunas. Y si todas las llegadas valieran sólo medio gol, los celestes estarían ganando por lo menos 3 a cero. En la tribuna la gente se pregunta de dónde salió Renzo para meterse por la izquierda. No  interesa, la pomada es que Renzo la metió y no me pregunten si domina la pierna izquierda y si los chanchos vuelan. Gol del Chancho y se acabó.
Pero el partido no se acaba. Más tarde, Emanuel se pierde dos claras y una yema. Loba se pierde otra. Por lo visto, todos querían perder su gol.  Esta es una noche de regalos para el Gato. Contemos: Flavio se perdió dos, Costa una, Piki otra, la Calavera una, el Tanque tres. Y hasta Merlo se había perdido una de cabeza.
¿Y a todo esto, cuántas llegadas ha tenido la visita? Sólo dos, una en el lonche y otra en la cena, y nada más. Lliuya no hizo ni yaya, Deza tendió la mesa, Corrales se acorraló, Cleque hasta el queque. Y Neumann, impotente, le clava los toperoles a la cadera a Piki para ganarse el premio mayor a la estupidez: la tarjeta del color de su camiseta. Reclamos, histeria, reproches y caras de “¿Y yo qué hice?” La verdura es que hay que ser recontra conchudo para alegar que una patada a la cadera es un gesto de cariño. Casi al final, Ballón pisa el palito y cae en el juego de un huanca; con ello se gana la roja. No obstante, ya todo está consumado y Grioni consumido. Luego Haro se sopla los mocos y dice chau. Buenas noches.


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viernes, 8 de enero de 2021

PIKI, CORAZÓN VALIENTE

 Por Manuel Araníbar Luna


Piki, eterno gladiador

Brama, lucha, muerde, acosa

Por la Celeste Gloriosa

A la que ha dado su amor.

Es símbolo del honor   

y 5 veces campeón.                                           

En la cancha es un  león

Piki con el 23:

Si no obedecen los pies

Pone siempre el corazón


Ni miedo ni rendición...

En su entorno familiar lo llamaban Piki por ser el más pequeño de todos. Si se hubiera quedado feliz y conforme identificándose como ‘el chato de la familia’ otra hubiera sido la historia. No obstante, Piki se propuso luchar contra gigantes, y jamás se achicó ante nadie. Y ahí están los resultados, pelea las pelotas con jugadores de todo tamaño sin tomar en cuenta quién está al frente. Los cabes, codazos y encontrones más que empequeñecerlo lo hacen rebelarse, lo fortalecen, lo tonifican. La labia y los insultos más que amedrentarlo lo estimulan para meterse más al centro de la candela. En su diccionario no aparece la palabra miedo ni cobardía. Tampoco existe la tregua ni la rendición. 

Un valiente en San Valentín…

Jorge Luis Cazulo nació en Maldonado, Uruguay, el día de San Valentín de 1982 (38 años, 1.72, 71kg). A pocos días de su cumpleaños 39 Piki ha decidido jugar una temporada más. La hinchada lo quiere, el Perú entero lo admira por su modo de actuar en la cancha interpretando el juego como una lucha, una contienda (en el sentido más parecido a batalla). Desde que llegó a La Florida y se puso la 23 demostró que en la cancha es incansable, porfiado, y jamás da un partido por perdido.

En una entrevista confesó su sueño infantil:

“Desde que tengo uso de razón siempre soñé con ganar la Copa. Todos los que compiten tienen ese sueño”.

Y completó su frase con un tiro libre mortífero para los compañeros que no viven los encuentros:

“El que no está capacitado, ni siquiera para soñarlo, no podrá competir ni hacer nada histórico en una cancha”.

¿Saben cuándo sufre el Piki? Cuando no está dentro de la cancha. Ya lo ha declarado varias veces:

“se sufre mucho más, sobre todo cuando veo que estamos perdiendo y yo sin poder jugar”

Un gol con corazón…

En la primera final del 2020, anotó el gol del triunfo con la misma osadía con la que ha jugado durante nueve temporadas: El tablero marca 1 a 1.  Corozo desde la izquierda ve a Piki corriendo por el centro y se la lanza en callejón. Piki choca con Carvalo y su marcador que se han lanzado en carretilla. Piki trastabilla. El defensa patea la pelota que avanza lentamente hacia la valla. Piki se levanta y corre tras la gorda mientras lo persiguen dos defensas. Tiene que alcanzarla sí o sí recordando su lema “si las piernas no obedecen…”, pone el corazón en tercera y acelera como fórmula 1. El corazón, pum pum pum, se le escapa del pecho, pero jamás va a permitir que se la quiten. Llega un paso antes, como una final con foto de Monterrico, la empuja e infla la canasta. Piki se quita el brazalete con la bandera uruguaya y lo ondea triunfante. Ya no interesa si se apagan los reflectores, se cae la torre o se rompen los arcos. A Piki sólo le importa celebrar el gol del triunfo ondeando su brazalete con la bandera uruguaya y recibir los abrazos de sus hermanos celestes.

¿Y saben por qué no se retira aún? Porque lo aburre estar metido en casa. Piki es un jugador hiperactivo, nunca se queda estático. Piki se moriría de sólo imaginarse aprisionado en terno y corbata detrás de un escritorio entre secretarias y computadoras. Él es un chambadicto fanático de los espacios abiertos como las pampas uruguayas.

Además, ya lo dijo, se quiere retirar ante el público y no con tribunas vacías.

¡Salud Piki, guerrero de los que hay pocos en el mundo!

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