lunes, 23 de noviembre de 2020

CRISTAL EMPATA Y PASA A LA FINAL DE LA FASE 2

 Por Manuel Araníbar Luna


Los celestes jugaron tranquilos durante todo el partido. Y es que el gol tempranero a la visita los llenó de confianza. Se notaba que ese gol madrugador avizoraba un triunfo fácil. ¿fácil? Sólo en el papel. Los visitantes habían entrado a jugarse el todo por el todo con el objetivo de lograr un cupo a la Copa Libertadores
y no iban a echarse a llorar su desgracia por un gol a inicios de la contienda.

Una pelota con veneno…

Canchita abrió el marcador con un gol de camarín tras un tiro libre directo al arco. La pelota estaba inflada con aire y un cincuenta por cierto de veneno porque la curva, con ayuda del viento, le dio un bote traicionero a la pelota. Salomón sólo la pudo manotear y para su desgracia, la redonda llega a la cabeza del seleccionado Canchita que le da el testazo perfecto que va directo a la esquina de las pulgas. Uno a cero. Facilito.

La defensa no jugaba con soltura, el mayor peligro se lo ocasionaba el jugador armenio Gueveosián aunque sus disparos salían desviados y los pocos que llegaban al arco eran muy bien barajados por el arquero rimense. Había muchas fallas en salida, algunas creaban transiciones peligrosas en las contras. Las proyecciones de los laterales, casi todas desordenadas, eran escasas e imperfectas, siendo un poco más productivas por el lado de Loyola, aunque menos efectivas en compañía de Sandoval que con Corozo. Y es que Sandoval -a diferencia del veloz Washington- acostumbra a hacer la pausa para jugar al toque con sus volantes armadores, en paredes cortas.

Tavarazos de Távara…

¿Quién era el que ordenaba la volante? Calcaterra sin dudas. El Hombre Liga con súbitos quiebres de cintura lograba imprevisibles cambios de juego. Távara habilitaba con tremendos tavarazos para sus compañeros de avanzada, pero estos no los aprovechaban. ¿Y por qué? Ya lo dijimos, por el exceso de confianza. Se les podía leer el pensamiento: “tranquilos, ahorita metemos el segundo”. Pero el segundo no llegó. Canchita intentó una tijerita tras un centro milimétrico de Nilsson, pero a la tijera de su chimpún le faltó filo y la pelota se fue a la valla, no a la de Libman sino la de los fotógrafos.

El ahijado de Menéndez…

Casi a las finales del primer tiempo un marcador de la visita le da un codazo asesino a Kevin haciéndole sangrar el pómulo -ni más ni menos como a Gianfranco fechas atrás- y Menéndez, a quien se le había pegado la tarjeta con cola sintética al bolsillo se vio obligado a mostrarla más que todo por el reclamo de los celestes. Este jugador debe ser, mínimo, ahijado del árbitro, porque durante todo el primer tiempo le estuvo marcando con sus chimpunes todas las piernas celestes con la venia del tremendo juez. De otra manera no nos explicamos cómo no le mostró la tarjeta roja, salvo que se le haya olvidado en el camarín junto con sus lentes para miopía.

A comprar puntería…

Para el segundo tiempo los celestes ya jugaban con plena parsimonia. Pasecito para acá, pasecito para allá, creyendo asegurado el triunfo, lo cual ocasionaba que el equipo rival se replegara y abarrotara su valla de palitroques. Durante toda la segunda etapa los cajamarquinos llegaron a disparar a la valla de Renato sólo una sola vez…y esa fue el gol del empate. Un saque lateral a la bomba es rechazado por Merlo a los pies de un delantero cajamarquino que dispara en primera. La pelota se le resbala a Renato que no tiene tiempo para quitarle la mantequilla a sus guantes. Empate absurdo.  Recién despiertan los celestes de su siesta vespertina. Los ataques arrecian. Lástima que se olvidaron comprar puntería en la botica.  En fin, regresan a la Florida con un punto, más ná. Buenas noches.

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sábado, 21 de noviembre de 2020

CRISTAL EMPATÓ CON LISURA DE LIZA.

Por Manuel Araníbar Luna


Como suele suceder, los de Ate siempre se juegan la vida ante los celestes por causa del humo de los medios que les han puesto la etiqueta de la garra. Chistoso el término y chistosas las ocasiones en que lo mencionan. Cuando ganan los llenan con el adjetivo de la garra, y cuando empatan o remontan un partido que se veía perdido los titulares son mucho más escandalosos. No obstante, cuando los celestes les empatan o les ganan se olvidan de la garra resistiéndose a decir que se les empató por fuerza cervecera.


Porque si hay algo que hicieron los bajopontinos fue jugar con clase, con coraje, intrepidez y arrojo para empatar dos veces en el transcurso del partido. Pero los mermeleros ni lo mencionan.

El partido fue movido desde el inicio. Los de Ate entraron a jugar al todo o nada. Tomaron la iniciativa por casi veinticinco minutos, salvo un par de escapadas celestes de contragolpe y un gol que se falló Herrera. Los visitantes adelantaron el marcador tras un pase en callejón para su extremo que fue descuidado por Nilsson que aprovechó Dos Santos para meterla con libertad.

El Hombre Liga la embaraza…

Recién despertaron los celestes. Empezaron a hilvanar por el centro y el empate llega cuando el flaco Calca quita una bola en el medio campo y sobre el pucho se la entrega a Emanueve. “¿qué haces ahí, Maquinaria?” se preguntan los hinchas.  Obvio, jalar marca para dar libertad para que sus compañeros se metan por el centro. El búfalo emprende galope a todo trapo y llegando al área se la pasa al Hombre Elástico que viene por el centro. Calca,  tomando prestado el puesto de centro delantero se mete hasta el área chica y la empuja. Quina patina y el rebote le vuelve a caer a Calca. ¿Qué hace? La mas simple. La vuelve a empujar y embaraza las redes. 1 a 1. El Hombre Liga se lleva la pelota a la barriga y la tapa con la celeste (este diablillo debe haber mandado encargo a la cigüeña porque ha hecho varias veces lo mismo). ¿Y qué? Dicen que cuando la esposa está encinta al marido le dan antojos. Si su antojo es meter goles que siga recontra antojado por el resto del certamen porque se necesitan sus goles para la final. Ya después en el baby shower hay que regalarle ropones, pañales y hasta un cochecito, por supuesto que todo celeste.

Tras el gol de empate los engreídos de Iván Cruz (que ha puesto cara de velorio) intentan retomar las acciones, pero estas ya están en poder de los discípulos del profe Mosquera que toma las cosas con serenidad y una cucharadita de azúcar, porque en realidad los verdaderos clásicos de la celeste son internacionales (con Boca, Peñarol, Racing, Estudiantes y Palmeiras, a quienes se les ha ganado otras veces). Los rimenses siguen llegando. Herrera frente a Carvalo le dispara al cuerpo. Nada.  Ahora a descansar y variar los planes.

¡Qué tal lisura de Liza…!

Empezando el segundo tiempo madrugan a los celestes.  Duda de Renato que intenta salir y se desanima. Corzo la conecta y entra. 2 a 1, Corzo reza al cielo rogando que no le rompa la cintura el delantero de Argentina. Comizzo vuelve a saltar como si le hubiera anotado al Barcelona.  El once bajopontino retoma las acciones. Ataca por todo lado mientras los de Ate se repliegan. Kevin entra por Marchán que hoy no ha estado fino. Empieza la rotación de los de arriba que aturde a la defensa de Comizzo que está rezando en su madriguera. Las milicias celestes se meten por todo lado. El juez Pérez permite toda clase de chancadas (¿Qué quieres, Pérez, que alguien salga quebrado?). Mosquera mete aire fresco en el equipo: Liza por Távara Y Chris Olivares sustituye a Piki.  Y Liza que está fresquecito se pone liso. Centro desde la derecha. Cabecea Chris. Emanuel pone la maleta y aguanta a los marcadores que la quieren chapar, se la juega a Liza que revienta las mallas con un Lizarazo. ¡Qué tal lisura de Liza! Ivan Cruz, llorando en la covacha canta su bolero “Dime la verdad, y quítame esa duda♫♪”. Su asistente lo palmotea diciendo que el gol de Liza es de verdad, y que ya falta poquito.

"Me dices que no es goool..."

Los celestes se enseñorean de las acciones. Los corners al área de la percudida se repiten como disco de moda. Media vuelta de Emanuel que roza el arco mientras Carvalo queda tieso como muñeco de torta. Kevin se pierde una frente al arquero. Otra jugadaza de Canchita se va para arriba. Iván Cruz sigue llorando “Me dices que eso es goool, yo digo que es mentira♫♪”, pero el permisivo Bruno Pérez dice que los jugadores vayan a la enfermería para corroborar que no ha habido lesiones y sopletea el  chau. Comizzo se va misio. Mala pata, si la contienda se alargaba cinco minutos los celestes metían un parcito más. Buenas noches.

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viernes, 20 de noviembre de 2020

¡CERVECEROS, ALENTEMOS DESDE LAS REDES!

POR PABLO MEREA VIDALÓN

Hoy el mundo ha cambiado, y el apoyo a los equipos ya no se ve en las tribunas y calles, y eso de que “las redes no hacen ganar un partido" no es del todo cierto. Claro, los hinchas en las tribunas tampoco lo ganábamos de cierta manera, íbamos para que el equipo esté respaldado. Ellos sabían que estábamos allí – unos alentando, otros sólo con su presencia-, otros para que el Club tenga fondos con la venta de entradas, y allí los auspiciadores veían cuánto respaldo tenía cada club y sobre eso pagaban en montos y auspicios.


Hermanos, eso que conocíamos ya no existe. Algunos todavía no se terminan de adaptar o entender. Ahora todo se mide en redes. Allí se captan hinchas nuevos. Los más chicos querrán ser del club del que ven sus fotos, videos, publicaciones, tik toks, etc. y que llena sus ojos porque todo lo ven allí.  Esos hasta pueden hasta sacar o poner un presidente en menos de una semana por estos medios. Allí los auspiciadores ven dónde tienen que apoyar e invertir,  y ven cuánto apoyo tienen. Los jugadores viven en las RRSS y allí sienten o no el apoyo que necesitan. Allí los mismos dirigentes y demás hinchas saben cuánto pesa un equipo en respaldo e hinchada.

Si decimos que los rivales hagan lo que quieran en redes que eso no los va a hacer ganar, estamos diciendo que no existimos, seremos como la San Martín a la que nadie respeta porque no tiene hinchada, o como Municipal que solo tiene hinchas viejos porque no se renovaron y no siguió llenando ojos de los que venían atrás. Y nos voltearán árbitros y partidos dirigencialmente porque, total, a nadie le importa y nadie reclama, entre otras cosas.

Hoy se alienta desde Casa y se manda por Redes Sociales para que sientan nuestro aliento.

¡Fuerza Cristal! ¡Salud Celestes!

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¡NUNCA NOS GANARÁN!!!

Por Aldo David Alvarado Hinojosa.  El Doctor Celeste

Corría el año de 1979, yo ya era asiduo oyente de Ovación en Radio El Sol de las transmisiones de los partidos de fútbol, y amaba a la celeste, años anteriores ya me había enamorado del Sporting Cristal, tenía mi álbum de figuritas donde veía a Eloy Campos, Del Castillo, “Velita” Aquije, Fernando Mellan, etc., todos con camiseta azulina, short blanco y medias blancas tipo “toalla”, además a mi papá siempre lo oí hablar con mucho cariño del Cristal, y antes, del Tabaco, ¡claro, si él era rímense!, igual que mis Tíos Perico y Alejandro, hinchas de la celeste. 

El robo en el Monumental de River…

Era de suponer entonces que yo ya era hincha de la SC y como dije, tenía mi álbum de figuritas de 1975, donde ya había llenado mi página del Sporting Cristal. En el colegio todos eran de la U o Alianza, incluso cuando se hacían los equipos de fútbol se escogía U vs Alianza y yo siempre quedaba afuera, ya que era hincha del Cristal y sólo me acompañaba mi amigo Oscar Carrillo, que también era celeste como yo. Y oía los partidos en la radio, veía cómo campeonábamos en el 79, 80, gozaba con partidos en Copa Libertadores, como aquel escandaloso robo en el Monumental de Núñez donde River Plate de mala manera y con ayuda del árbitro nos voltea un 2 a 0, y donde Tarantini hasta ahora está buscando al gran Roberto Orlando Mosquera Vera.

En el 83, un partidazo de Coqui Hirano en que solo y en la esquina de Sur con Occidente rompe a la defensa crema y define para gritar un gol inolvidable, y mi radio “Pollito” -en verdad era de mi hermana- casi termina en el parquet de tanto manotazo de felicidad en la mesa, ese año también campeonamos, con César Cubilla de DT, y con figuras como Juan Caballero, Coqui Hirano, Cucaracha Mora y la Chancha Valdettaro en el arco. Luego en 1985 y de mala manera apareció un personaje de ellos llamado Chamuco Eugenio, que literalmente le “rompió” y de mala manera la pierna al celeste Enrique Bone, y lo retiró del fútbol.

Ganadores pero tranquilos…

De repente, ya con 19 años, empecé a asistir a la barra del Cristal en donde encontré hermanos celestes en la vida como Arturo Kikuyama, Pablo Merea Vidalón, Cesar Vásquez, Martin Diaz, Miguel Ángel Medina Fernández, y muchos más. Y de repente supe que todos pensaban como yo, que se ganaban los partidos, pero ganarle a las Chicken Nuggets -llámese equipo crema- tenía otro sabor, otra connotación. Y supe después que, para la hinchada de esa granja, el sabor era el mismo. Muchas veces llegaba a la Universidad luego de haberles ganado, y junto con el “Coyote” Gilmer Moreno y mi hermano Carlos Enrique Quenaya Riva entrábamos triunfadores al salón, pero tranquilos y sin sarcasmos. Respuesta muy diferente cuando ellos nos ganaban y recibíamos todas las burlas de las Chicken nuggets más piconas de la promo.

Entonces comencé analizar las razones por las cuales la U y sus hinchas nos tenían cierta animadversión, ¿podría ser que en el 79 varios exjugadores cremas, llámense Eleazar Soria, Chumpi, Percy Rojas o el mismo Oblitas prefirieron venir a la SC?, ¿o que muchas veces ya empezábamos a “quitarles” nuevos hinchas a costa de nuestras actuaciones, sumado que la prensa siempre dedicaba ríos de tinta cuando ellos ganaban y cuando nos tocaba a nosotros el triunfo nunca informaban con la misma magnificencia?

El que ordenó el incendio...

Luego apareció un personaje grotesco y pantagruélico, malcriado y prepotente, que a pisotones llegó a ser presidente de ese club, ninguneando a señores dirigentes como Nicolini o Echevarría, un personaje tristemente célebre que llenó de violencia las tribunas, llenando al hincha del gallinero de animadversión hacia nosotros. Incluso en 1991 luego que le ganamos un partido en el Lolo Fernandez, con volteada y todo, mandó quemar el bus con el equipo completo del Sporting Cristal con jugadores y todo, que hubiera sido una tragedia si no fuera porque los bomberos pudieron contener tremendo atentado, y a mí no me lo contaron, yo estuve ahí junto con Quenaya, amenazados por barristas cremas con cuchillos por gritar un gol del Cristal en su tribuna sur (El Lolo no tenía Norte), y el segundo Gol lo tuvimos que gritar para adentro.

En la comisaría del Nacional…

Otra vez, siempre azuzados por ese personaje obeso y malcriado, la barra de ese equipo, manchera y abusiva, nos correteó a mí y dos hinchas más (ellos eran como 30) simplemente por estar esperando entrar en la tribuna oriente al haber llegado tarde, y nosotros a punta de correas y hebillazos supimos defendernos, terminando incluso en la comisaría de Petit Thouars por haber participado en una “mecha” defendiéndome del abuso de esos mancheros. Ahí estaban en un costado del calabozo esas Chicken Nuggets asustadas y llorando, y yo renegando de no poder ver mi partido por culpa de ellas, hasta que mi hermano -Celeste también- Abraham Augusto Alvarado Hinojosa, era mayor médico de la policía vino y nos sacó de la comisaría a mí y a los otros dos hinchas, y nos fuimos haciéndole “pichulitas” a las Chicken Nuggets, y yo con mi jean lleno de betún por tanta patada recibida por las botas de los policías, me escapé de mi hermano y volví al estadio, para ver a ganar a mi celeste 2 a 0, con goles de la Tuta Redher. Ese día vinieron dirigentes del Real Zaragoza para ver a Francesco Manassero y terminaron llevándose a la Tuta Redher a jugar a España.

En fin, historias y más historias, todas generalmente con sabor celeste, nos hacen ver que siempre un Cristal vs Universitario sea un partido esperado y un partido que no se tiene que jugar, se tiene que GANAR, obviamente por el Cristal. ¡Ya sabes Roberto Orlando Mosquera Vera !

Y espero que nunca más haya Pantagrueles en las dirigencias de fútbol. Ya nadie los recuerda.

¡Salud, Salud, Salud Cristal!

 

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domingo, 15 de noviembre de 2020

HOLA, HOLA, HOLA, GOLAZO DE LOYOLA

Por Manuel Araníbar Luna



“Todos los partidos son finales”. La frase no sólo ha sido repetida hasta el cansancio por el profe Mosquera sino por todos los DT’s del certamen, unos por aspiraciones a los primeros lugares y otros por alejarse de esa candela infernal llamada descenso.



Gol del Hombre Elástico…

Puchito también tenía clara la famosa frase. Metió a sus jugadores a la cancha para luchar como si se peleara una final. Por desgracia -para él- los celestes madrugaron a sus pupilos del conjunto puneño. Recién se estaban acomodando las medias y asentando las canilleras cuando en una entrada por el ala zurda, Chris Olivares manda una bomba de oriente a occidente que llega al chimpún de Washington. Todos sabemos que el extremo guayaquileño siempre busca que driblearse hasta a los fotógrafos y luego patear al arco. Y asimismo, como es costumbre suya, de diez intentos siempre le liga uno. Su marcador lo conoce y se prepara para recibir el clásico amague y el escape por fuera. Pero Corozo ha cambiado el chip. Levanta al cabeza y cuando todos esperan el quiebre o el centro, hace la que nadie ha pensado, la saca para Horacio. El Hombre Elástico mete un cañonazo rasante que hace una zanja en el pasto y estremece al poste y de ahí se va hasta el otro poste dejando a Supermán vencido por la kriptonita. 

La gente se pregunta, “¿de verdad es gol o están ensayando otra versión de Rápidos y Furiosos?”, porque no puede posible ser que se haya vacunado en tres toques. Sí lo es, Michael señala el centro del campo. Uno a cero. Gol de lonchecito al paso de pan con atún y una pirañita. Los bajopontinos dominan a sus anchas. Pasecito para acá y otro para allá. Chris quiere hacer la de su tocayo el mago Chris Angel y se pierde el segundo.

Muy poca gasolina...

Sin embargo, los chacales de Puchito no son mancos ni cojos. Son volantes y atacantes que corren como balas por ambos flancos.  Un mitrazo desde la izquierda pasa como bomba molotov por las narices de toda la zaga cervecera. Primer campanazo. A pocos minutos, Merlo pierde una pelota en salida y en un par de toques casi empatan los azules. Segundo campanazo. Los celestes contraatacan. Una bola que se pierde Corozo. Horroroso. Los azulinos vuelven a llegar y Emile bloquea con el pie. Tercer campanazo. 

Y desde ese momento los puneños asumen el control del encuentro. Corren como balas y se filtran por ambas puntas. Algo está sucediendo con los muchachos celestes. Y ese algo se llama cansancio. ¿Corren? Si, pero no a 100kph como al reinicio tras la cuarentena. Han bajado a 70. Regresan al camarín a tirarse sobre las bancas.

Sigue bajando el combustible…

En el entretiempo, el DT cervecero vuelve a incidir en que hay que llevarse a casa los tres puntos sí o sí. No obstante, la aguja del tanque de gasolina está bajando de F a E. El acelerador ha bajado a 60.  La famosa frase de Cazulo “si las piernas no responden hay que poner corazón” es hermosa, pero el corazón no tiene chimpunes. De vez en cuando una que otra escapada cervecera de contraataque. La Maquinaria Emanuel se pierde una ante Supermán.  Los celestes aún corren, a 55 kph, pero corren. Sin embargo, los juliaqueños corren más rápido. Kevin falla en salida. Arango se la quita y mete el balazo desde afuera. 1 a 1. Y este ya no es un campanazo, es el empate.  Es la bofetada que necesitan los celestes para despertar y recordar la frase del profesor Mosquera: “a ganar que el encuentro se va a acabar”.

A estas alturas, el cansancio se ha repartido entre los dos equipos. Los celestes ya juegan con la boca reseca pero los azulinos ya la tienen llena de arena y se retiran veinte metritos para atrás para defender el empate. Esa es su condena. Con el poco oxígeno que les queda, los celestes se lanzan al todo o nada. No vale empatar. Pase kilométrico para Corozo que se mete con la poca velocidad que le queda y el defensa lo traba cuando ya se mete al área (Hoy Corozo ha influido en el partido). Tiro libre y tarjeta roja. Los celestes se lanzan con mayor fuerza. Tiempo cumplido. Seis minutos de alargue. Lanzamiento de córner a media altura desde la izquierda de Corozo. Rechazo. La pelota regresa al guayaquileño que la centra bombeada. Nilson la conecta al piso. Gol cervecero. Uf, qué alivio. Los viejos cerveceros recuerdan entonces el cantito de los ochentas para el puntero César Loyola, papá de Nilsson.

“Hola, hola, hola, golazo de Loyola”

Michael, tan cansado como los 22 jugadores sopla el pito y dice chau. Buenas noches.

 

 

 

 

 

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

¡CRISTAL PUNTERO ABSOLUTO: 2 A 0 AUDH!

POR MANUEL ARANÍBAR LUNA


Sporting Cristal entró a la cancha con tranquilidad sabiendo que el rival era peligroso. El once rival estaba recontra preparado para anular el armado cervecero. Eran once jugadores rayados que le quitaban la acción de organización y elaboración de ataques a la medular celeste.  Lograba su cometido en base a un planteamiento de acoso hombre a hombre.


No vale el “casi gol”…

Desde los primeros minutos llegaron temprano a la zona defensiva cervecera perdiéndose un gol que hubiera dado un curso diferente al encuentro. Minutos después, Franco y luego Távara salvaron un peligroso ataque. La zona creadora rival copaba el medio campo. Neca, pegado como lapa a Calca, le impedía la organización del ataque. Morales estorbaba a Piki fuera donde fuera y Távara era maniatado por Pacheco quien se desdoblaba para atacar y soltar pases por las puntas. ¿Qué hizo Calca? Se pegaba a las bandas para que Herrera lleve pelota desde el medio campo, una doble tarea que está ejecutando en el presente certamen, de ejecutor y de asistidor. Esta vez tuvo otra función, la de armador. Armó un pase largo desde medio campo para Corozo que remató en guan pero la pelota dio en el tronco y se fue hacia el sector de los reporteros gráficos. Más tarde otro remate de Corozo fue bloqueado en última instancia por un back rayado. Ambos equipos empataban en ocasiones. Sin embargo, los partidos se ganan con goles y no con situaciones de “casi gol”.

Momificar y modificar…

Una cosa es con guitarra y otra cosa es con cajón, Una cosa es momificar y otra modificar. Los DT que juegan con un solo esquema son momificadores. Entran con un solo esquema y se quedan pegados a él hasta la muerte los separe en todo el partido, y en muchos casos no lo varían durante toda una campaña.  El profesor Mosquera, por el contrario, leyó el partido y concluyó que había que modificar, mover los trebejos según como se estaba presentando el encuentro. Al inicio del segundo tiempo sacó a Cazulo que jugaba golpeado e hizo entrar a Marchán para darle más toque y triangulación a la línea de volantes. Dejó en cancha a Calca que se quejaba de un dolor en un hombro por una fuerte infracción de Vílchez (En el entretiempo Horacio había confirmado al médico que podía seguir jugando). Al reiniciarse el segundo tiempo sorprendió por su soltura para armar juego dejando de lado toda queja.  Reforzó la defensa y el partido dio un vuelco. Los celestes se adueñaron de la cancha de Matute (una vez más).

Al que le toca le toca…

Otro punto muy importante fue el estado físico de los rimenses. Mientras los rayados bajaron su rendimiento por cansancio los rimenses jugaban enteros. Los goles no se hicieron esperar.  A los 60’ un centro bombeado desde la izquierda ejecutado por Corozo sobra a todos los jugadores de ambos equipos que estaban entreverados en el área incluso a Emanuel que era el último jugador. Este, sin mirar lo que hacía, la vuelve a mandar de espaldas, repitiendo el refrán “bombea la bicoca a ver a quién  le toca”. Al que le toca le toca. Y le toca a Merlo que sin suponerlo la baja con el muslo sin dejar que nadie le estorbe, y sin que llegue al  suelo mete un patadón que se lo frena Rengifo (excampeón con la celeste). Aclaremos, el Charapa le plancha el chimpún con un tamalazo en el empeine, pero la bola ya había entrado escondidita al hostal por un rinconcito, sin que nadie la vea. Nadie la vio, ni siquiera Merlo que se quejaba del dolor, aplastado además por los nueve compañeros celestes. Ya no le dolía el empeine, ahora le dolía todo el cuerpo chancado, pero la felicidad del gol lo anestesió.

Arrebatando celulares…

El segundo gol llega por parte de Corozo, que emprende una carrera de arrebatador de celulares en Lurigancho. Un rayado le mete una carretilla, Washington la salta en su carrera de 110 con vallas, galopa por cuarenta metros y cuando levanta la vista ve al Matador Celeste que lo espera hambriento con la servilleta puesta listo para servirse. Ema amortigua el rebote con la derecha y sobre el pucho la empalma con la zurda. El arquerito vuela, pero lo que chapa es el aire y unos hilitos de pasto. La pelota embaraza la canasta y Emanueve dice hola a la pantalla que se ha vestido de celeste. 2 a cero.

Pero aún había espacio para meter más goles pero se fallan dos, una de Marchán por definir sin mirar quién de sus compañeros la esperaba (el chibolo Liza que se eriza). Y otra del mismo Emanueve por definir bombeado pero el poste le rechaza la propuesta indecente. Así las cosas el partido se acaba. Cristal se va a casa con 15 puntos en la tabla para pasar muy buenas noches.

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