domingo, 9 de febrero de 2020

¡HERRERA REGRESA AL GOL Y CRISTAL GANA!

Por Manuel Araníbar Luna.
Tras la vergonzosa y aplastante goleada en Ecuador , los cerveceros habían pasado tres días rumiando su desastrosa actuación. Querían dar vuelta a la página pero la afición no lo olvidaba tan fácilmente y se los recordaba con abucheos que les retumbaban los tímpanos. Tan pronto el árbitro sopleteó el vamos, se les quitó la depre. A unos días de San Valentín tenían que ganarse un repechaje con la hinchada. No les quedaba otra.

¡Atorar, que el mundo se va a acabar!
Arrancaron el partido tal como lo hacía Salas hace 14 meses, atorando, asfixiando, maniatando al equipo cusqueño. Y vaya que les daba resultado. Tanto desconcertaron a los visitantes que los hicieron errar en todo, en el armado, en los pases, en las salidas. En resumen, ahogaron a los sureños tal como lo habían sufrido ante el Barza de Ecuador (esto lo comentaremos más adelante).
Si en el partido por la Líber les faltó actitud, hoy les sobró por lo menos en el primer tiempo. Se atacaba por todo lado en modo blitzkrieg. Salidas rápidas con las bandas bien abiertas. Herrera, que pisó cancha desde el pitito inicial, jalaba marca hacia los lados. Kevin por la derecha y Nilsson por la zurda hacían  un subibaja que no se les había visto antes, bajaban y armaban con ganas, salían triangulando, arrancaban con la palanca en  tercera para sacar centros a rastrón. El director de orquesta, Chévere Távara, vestido de smoking y batuta en mano,  desde el centro organizaba a la gente a uno y otro lado.  El Tití, como sus tocayos primates  entró de 11 pero se ponía a la espalda todos los números del bingo. Piki, con un hambre de pitbull que asustaba a los cusqueños, volvía a morder traseros en el medio.
Aló, ¿Leonardo Di Caprio?
Con ese modo de jugar de todo pa’ dentro llega el  primer tanto. Kevin arranca desde el primer cuarto de cancha jugándosela a la Calavera Calca que no pierde tiempo y la manda sobre el pucho en Callejón de Huaylas para un Emanuel que ha entrado en diagonal  con ganas de mojar la brocha aunque  llega una pendecécima de segundo tarde. Sin embargo el arquerito Pretell –al igual que todos los arqueros de la Liga – le tiene pánico al goleador y la patalea desde el piso para salir del paso. La chancha llega a los pies de Sando que la percute de zurda y la pelota queda anclada como el Titanic en el fondo del mar. Uno a huevo. Kevin llama a Leonardo Di Caprio para decirle que su barco ha naufragado. Qué bien, Kevin, qué bien!
¡Una costurera por favor!...
Los celestes, como en los añorados buenos tiempos, siguen fregándole la pita a la visita. No los dejan armar ni una carpa en la playa. De puro empeñoso, el Tití le roba la pelota a un back, corre por la izquierda y se la juega al Emagol. La Maquinaria, no hace más que disparar con furia asesina. El pelotazo destroza las redes y van a tener que mandar llamar a la costurera de la paradita de Caquetá para que la remiende porque al poco rato, Johan “Real” Madrid (¡por fin!) se hace una. Quita una pelota y se la pasa al Tanque. Este no la piensa mucho y le manda el delivery en bandeja de plata al Tití que está entrando en Diagonal y Larco. Ortiz la cucharea para que la chancha entre saltando como conejito a la valla y listo el 3 al hilo. Barreto, cubierto del sol, suspira tranquilo. El partido está fácil.
¡Último paradero!...
¿Fácil? Espérate que no te he contado el resto del rollo. Adormecidos y displicentes, de ahí en adelante los rimenses  se dedican a regalar goles como en chocolatada navideña cantando “la mar estaba serena, serena estaba la mar”. Para el segundo tiempo el mismo tallarín de siete colores. Se pierden goles de todos los tipos y tamaños. Pero bien dice el antiguo refrán “si al rival vas goleando no te duermas que te pueden salir empatando”.  Arce ordena a sus cusqueños a mandar pelotas por detrás de la defensa cervecera ¡TAL Y CONFORME HICIERON LOS DEL BARCELONA HACE UNOS DÍAS!”. Total, se mete Carando ganando, encarando y anotando mientras el arquero y los defensas se quedan mirando. 3 a 1.  Para terminar el partido un visitante la cabecea en un tiro libre en medio de cuatro celestes y hace el 3 a 2.  Menos mal que ahí nomás el referí silba “último paradero” porque si juegan cinco minutos más les voltean la tortilla. Buenas noches.
CODA
El jueves los delanteros barcelonenses se metieron como les dio la gana mandando pelotazos a la espalda de los cerveceros. Hoy se repitió el mismo tacu tacu calentao del jueves. Barreto, vas a tener que parchar esa deficiencia porque esta semana se van a mirar las caras nuevamente. Arce, conociendo ese defecto de la defensa bajopontina, con un par de contragolpes casi empata.

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sábado, 1 de febrero de 2020

¡IRRESPONSABLES!


Por Manuel Araníbar Luna
Cuenta la tradición que en el cuarto del rescate un Atahualpa prisionero ofreció regalar a los españoles dos cuartos llenos de oro y uno de plata si le daban su libertad. Hoy en Cajamarca, al igual que el emperador Inca,  un  equipo rimense prisionero del equipo cajasho regaló tres puntos de oro.
Ni mordían ni pinchaban...
Errático y vacío de ideas, desde el guardarredes hasta Corozo, el equipo de Barreto no ataba no desataba. La línea defensiva era una coladera. Los locales se metían con conchudez  por una puerta descuidada donde cuatro defensas jugaban como si recién los hubieran presentado. No se hablaban, no gritaban “mía” ni “rómpela”.  El medio campo no generaba ni bloqueaba, salvo algunas cosillas interesantes del Chévere que se salvó con nota 11 gracias a su tiro libre del gol del descuento y un par de pases que no llegaron a buen puerto. La contención no mordía y la delantera no pinchaba con su estilete. Adelante, por la derecha sacrificaron al chibolo Romaní manteniéndolo aislado como paciente con coronavirus. Por la izquierda y el centro Canchita y Corozo se marcaban solos.
En suma, se jugaba como equipo de liga distrital con una pequeña diferencia: un equipo de amateurs juega con ganas mientras que este timorato Cristal andaba trabado en un partido de pinball en el que la pelota pasaba por encima de la línea defensiva en pelotazos diagonales que causaban pánico.
Escuchando rock por los audífonos...
El Pato cometió un par de errores de colegial, de los cuales uno ingresó a la canasta. Con estas dubitaciones y movimientos erráticos sucedió lo que se veía venir, un gol tempranero que daría un campanazo de alerta ignorado por los defensas que jugaban escuchando rock por los audífonos. Cinco minutos después consintieron  que les metan el segundo.
No había ideas ni táctica para llegar al área contraria. De vez en cuando se juntaban para unas paredes que no conducían a ningún lado. Las acciones eran individuales. Todos jugaban para su santo. Luego, un par de fouls darían la oportunidad del descuento tras un manotazo de ahogado  del Jacoibo Libman por causa de un centro del Chévere  con curva platanar  que fuera aprovechado por  un empeñoso Corozo que la metió de mitrazo sin despeinarse la peluca. Por desgracia, Canchita cayó en el juego de un volante local provocador y se fue antes de tiempo a la ducha de agua helada para enfriar su furia asesina. Así se fueron al descanso.
Enamorados en el Metropolitano...
Para el segundo tiempo los celestes variaron su juego, se enseñoreaban en la cancha Adiós al pelotazo. Ahora se tenía la pelota al pie. No obstante, estaban jugando como enamorados dentro del Metropolitano repleto: Bastante toque pero nada de penetración. Se presagiaba el gol del empate. No obstante, es un hecho que la inocencia, la piconería y la impulsividad son acérrimas enemigas del futbolista profesional. Pisas el palito y  una vez que caes en la trampa pagas pato. Y pagó Pato Huerto. Minutos más tarde, Revoredo cayó en lo mismo con todo su morral de años de experiencia.  Esto se puede esperar de un calichín pero no de un profesional a pocos días de participar en la Libertadores. Total, se pierde por planteamiento inexplicable del entrenador, por inocentes  fallas de la línea defensiva y por irresponsabilidad de tres jugadores.
El resto que lo explique Barreto. Buenas noches.


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lunes, 13 de enero de 2020

COROZO, DE LA MÁQUINA DEL VALLE A LA MÁQUINA CELESTE

Por Judith Araníbar Díaz
Tras deliberaciones que se extendieron durante varios días entre ambas directivas, por fin se acordó la transferencia del delantero guayaquileño Corozo, jugador del club Independiente del Valle. El extremo derecho ecuatoriano ha firmado contrato que se extenderá  por cuatro años.con el club de La Florida.


Washington Bryan Corozo Becerra (21 años, natural de Guayaquil, Ecuador, n. 09 /07/98) ha participado en sudamericano sub-17 y sub-20 y Mundial sub 17y sub-20  además de  la Copa Sudamericana 2019. No ha anotado muchos goles. En cambio se le ha visto jugar en diversos puestos, tanto de media punta como de extremo, principalmente por derecha. Tiene buen pique en tramos cortos y largos y sabe penetrar decidido y sin vacilaciones al área contraria. Define con ambos pies.
De una Máquina a Otra...
Como dato interesante nombraremos los apodos con los que se conoce al club DIV:
Los Rayados del Valle, El Negriazul, La Máquina del Valle, El Matagigantes, El Equipo Patrimonial. De entre todos nos llama la atención el tercero.
Demos la bienvenida pues a Washington Corozo que viene de La Máquina del Valle a la Máquina Celeste.
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viernes, 22 de noviembre de 2019

CHITO Y PINCEL: DOS CELESTES, DOS ÉPOCAS.


Por Manuel Araníbar Luna
Dos noticias de dos referentes para la historia cervecera. Dos estilos diferentes. Dos puestos diferentes,. Dos épocas diferentes. Vistieron la camiseta celeste con dos tonos diferentes. El cumpleaños de uno y el anuncio del retiro del otro. Orlando Chito de La  Torre se retiró hace más de cuarenta años. Renzo Sheput anuncia su retiro hoy  día.

Ambos, en su dilatada trayectoria, cambiaron de camiseta contra su voluntad pero por sus venas siempre ha corrido sangre cervecera. Y no lo han ocultado. Quienes vimos jugar a ambos no olvidamos las hazañas de uno y otro.
Orlando el Furioso...
Protagonista de mil batallas defendiendo la celeste y la blanquirroja, Orlando de la Torre, el Chito, era un fiero back centro, un líder de armas tomar. Un mechador que se compraba todos los pleitos en los que intervinieran sus compañeros. El protomacho que imponía respeto, primero con la mirada desafiante, luego con la advertencia verbal y al final con la definitiva guadaña, ha cumplido 76 años. Si parece que fuera ayer cuando vimos pararle pleito a los seleccionados argentinos hace cincuenta años cuando los locales  creyeron que con el seudo cuco de la Bombonera podían atarantarlo.  Falsa ilusión. Sueños de opio. Chito se los comió con peluca y todo a punta de cabezazos y chalacas. Dos años después, los celestes, bajo su mando, se batieron contra veintidós futbolistas argentinos apoyados por cerca de cien matones. Hasta ahora recordamos lo que le dijo a sus compañeros antes del partido definitorio contra el representativo argentino.
—¡Aquí nadie se acobarda, carajo!  ¡Y al primero que se acobarde yo mismo me encargo de sacarle la...!
El fabricante de fantasías...
Renzo, a su vez, anuncia su retiro. Renzo, el artista. Renzo, el pintor de filigranas con una sola pierna. Renzo, el de la zurda mágica. Renzo, el creador de huachas y el fabricante de tacos en un metro cuadrado. Su estilo de juego, en esta época de futbol a 100 por hora y de futbolistas superatletas que corren 15 kilómetros por partido, es de una especie en extinción. A diferencia de los partidos que jugara Chito cuando no se televisaban los encuentros, en su favor juega esta época de tantos adelantos donde se pueden ver una y otra vez sus jugadas increíbles, sus arabescos y  fantasías  con la zurda, sus pases de taco, sus jugadas en corto, sus increíbles pases en callejón, sus mortíferos tiros libres y sus goles imposibles con la camiseta celeste. En fin, y sencillamente,  su arte.
¿Qué nos queda decirles? Gracias un millón.
¿Qué podemos lamentar? Que ambos no se han retirado con la celeste, aunque la llevan puesta en el corazón, debajo de la divisa del club que los cobijó tras su salida.
Palmas y laureles celestes para ambos. Gracias por los momentos felices que nos dieron a los tribuneros.
¡Feliz cumpleaños, inolvidable Chito! ¡Feliz retiro, genio Pincel!

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lunes, 18 de noviembre de 2019

CELESTES GANAN 3 PUNTOS Y LA RESERVA LES DA 2 MÁS


Por Manuel Araníbar Luna
Tras una semana de angustias de barruntos, conjeturas e indecisiones, de mirar la tabla al revés y al derecho, de mirar qué está podía pasar,  todo el mundo martillaba la calculadora, repasando estadísticas  y leyes de probabilidades que oscilaban  minuto a minuto. Las casas de apuestas habían hecho saltar de alegría a los más inocentes y  romper los boletos con furia a los más conocedores.  

Decisiones... cada día...
Si, había que decidir. No había vuelta atrás. Había que enfrentarse a un equipo de jugadores avezados, mañosos, curtidos, que se las sabían todas. En la tienda celeste reinaba un silencio de filósofo oriental. Buen criterio. El que calla va ganando su partido, al menos en la tensa espera. Pero llegó el momento de tomar una decisión. Por otra parte, había que entrar a matar desde el saque. No obstante, como se esperaba, los visitantes se encerraron a aguantar los bombazos, la andanada de balas. Era inútil, la pelota no entraba.
“Decisiones...todo cuenta...”
En su tema Decisiones,  Rubén Blades canta “esperar es mejor a ver si la regla viene”. No obstante, en la tienda de los celestes no se esperaba ninguna regla sino goles, y con ansiedad. Y la ansiedad, hermanos celestes,  es hermana siamesa de la torpeza; la desesperación es un camión sin frenos cuando se juega contra el reloj. Por tanto,  los deseos de hacer las cosas bien se quedaban en una mochila del camarín. Porque no se quería jugar bien, se pretendía ganar sin importar si se jugara  bien o mal. Y por desgracia se jugaba mal.  La línea creadora ni era línea ni era creadora porque estaba bloqueada, asfixiada. Y este es el error. Cuando un equipo entra a la cancha  con la metralleta en la mano y sin anteojos el perjudicado puede ser su propio arco.  La volante visitante desbarataba todo intento de elaboración. No quedaba más que la inspiración personal. Pero esta tampoco traía ni la luz de una velita misionera. No había cómo entrar a la fiesta, ni triangulando en corto ni en largo con los laterales.
Lo único que quedaba era patear desde afuera, que en eso el Chévere está practicando con mira telescópica. Pero tampoco le  ligaba.
 El partido ya se estaba jugando desde el lunes, decíamos, sin pelota.  Y el domingo la perforación la valla de los visitantes llega asimismo por un movimiento de Palacios sin pelota a raíz de un disparo rasante de Calca (no le pregunten a Horacio si fue pase o disparo al arco porque ni él mismo lo sabe). El asunto es que el disparo era demasiado suave para dirigirse al arco y demasiado fuerte como para habilitar al Chorri Segundo. El torpedo se abre paso  entre una nube de piernas para tentar a Palacios como la serpiente del edén. ¿La pescaría? No, el yorugua toma otra decisión en un milésimo de segundo. Saltar para no cometer el error de Adán ante  la manzana del árbol del bien y del mal. Una sabia decisión. El globo pasa como bengala a ras de piso. Y el resto es el rugido de todo el Gallardo que está lleno de cemento a cemento.  Uno a cero y la hinchada canta, baila, aplaude y salta. Así se van al descanso.
Saquen y hagan sus apuestas...
Para el regreso los visitantes le gritan al mundo que  tampoco son mansos. El equipo huanuqueño  acusa el golpe, lo asimila y se aleona. La defensa cervecera se bate a duelo. Los contraataques se suceden en dame que te doy. Su volante no da concesiones, y su elaboración hace pasar malos momentos a los cerveceros. Error de la zaga, Tuesta le gana una chalaca a Jair y la mete. Balde de café amargo para todo el mundo. Pero Loba entra a fabricar fantasías, habilitar, repartir, organizar al equipo que está perdiendo chances. Un defensa de camiseta blanca le quita la chapa de golazo del campeonato a un sombrerito cajamarquino hecho por Titi. Piña al cuadrado. Más tarde un tiro libre del Chévere afloja los pernos del poste. Otra piña al cubo. Luego, una mano escandalosa comete el penal que le salva la vida a los celestes. Define Loba como los dioses. Pero antes de terminar, una pelota bombeada es salvada con la justas evitando otro vergonzoso  empate.
¿Y? Y nada pues. Se gana tres puntos, más dos de la reserva dan cinco. Cristal pasa a la punta. Esto se define el próximo domingo. Mientras tanto hay que hacer como lo dice la estrofa de Blades, “saquen y hagan sus apuestas...” Buenas noches.




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sábado, 9 de noviembre de 2019

CRISTAL 3 ALARCÓN 2


Por Manuel Araníbar Luna
La situación estaba color rata. Ya se había perdido demasiados puntos. Desde la previa la consigna era no claudicar. El compromiso era difícil. No se podía regalar ni el aire sabiendo que a altura y la adrenalina  pasan factura con IGV.  Había que templar los nervios con serenol forte, guardar energías y soltarlas sólo en los momentos precisos.

Árbitros con camiseta de club...
Había que tener cuidado con las faltas porque  las actuaciones sospechosas de los árbitros dejaron de serlo para convertirse en reales, rochosas, escandalosas, inmorales, asquerosas. Algunos árbitros habían sido ampayados con la camiseta del equipo de sus sueños más íntimos. Otros escondían su hinchada para no hacer tanto roche. Otros más, aunque sin hinchaje definido por un equipo, mostraban marcadas preferencias según la propina del patrón para obedecer consignas nadita santas.
Gol de sobremesa...
Lo scelestes entraron a la cancha más concentrados que un caldo de cangrejo, con la orden de madrugar a los locales. Y vaya que lo consiguieron al arrancar el partido tras un centro bien medido de Kevin, que está aprendiendo a elaborar con la zurda lo que hace Loba con la derecha. La curva sobra a todos y la pesca un cazador como Cristian Chorri Segundo que no hace más que empujarla para darle chamba al encargado del tablero electrónico. Uno a cero con gol de sobremesa tras el chupe de camarones.
¿Y luego que sigue? Aguantar, aguantar  que el campeonato se nos va a escapar si nos llegan a empatar. Así bien concentrados y aguantando  las acometidas, sin faltas cometidas, y energías desmedidas, los celestes terminan el primer periodo con la lengua afuera. Quince minutos de oxigeno son el paliativo necesario. Espérense sentaditos nomás, que el segundo tiempo será peor.
 Durmiéndose en los saltos...
Para el retorno se confirma que jugar de visita en la altura no es chiste. Habían guardado lo poco que les quedaba de avena con maca para los siguientes 45’. Pero midiendo demasiado las fuerzas, almacenando tanto las energías que hasta les daba flojera saltar. De eso se aprovechan los rojinegros (o negrirrojos). Ganan el salto en el área y la pivotean para Cuesta que con un quite de torero (¡fue en offside, Alarcón!) se saca de encima a su marcador y anota el empate. Barreto se frunce, Soto se jala las orejas, Panadero se pellizca los cachetes pero lo que están viendo es verdad: los celestes se están durmiendo en los centros. Aun así los rimenses se siguen defendiendo con un Solís que salva un par de pelotas ponzoñosas. Los contragolpes se alternan en ambas áreas. Tras un tiro libre, el Tíbiri Távara que ya aprendió a centrar estilo Loba, ahora quiere doctorarse en tiros libres. La zurdea con curva, Piki agacha la peluca, la chancha da bote y se infla la canasta. 2 a 1. ¡Qué chévere, Távara! Los rojinegros (o negrirrojos) se mandan con todo con una ensalada de centros a la olla y siguen ganando los saltos. Otro pivoteo, Cuesta define en el área chica ante las narices de todo el mundo y empata. Por culpa de Cuesta (y Alarcón) el partido se nos pone cuesta arriba
Hola, hola, hola...!
Cuando Papá Loyola metía gol en los ochentas, el canto de la barra celeste era “¡hola, hola , hola, golazo de Loyola!” Esta vez el turno le toca a su hijo Nilsson. Se sabe que ante la defensa cerrada de los locales hay que entrar en pared. Loyola júnior se proyecta en diagonal, se la toca a Loba, y este se la devuelve de taco. Nilsson agradece y le mete un zurdazo de contrabote que rompe la canasta de huevos. Tres a dos. Y esto es definitivo. Cristal le gana el partido a Joel Alarcón que había entrado  a jodel a los celestes. Buenas noches.
CODA.
¿Por qué se ganó? Por varios factores.  Por la actitud de no claudicar, de no bajar los brazos. De ahí la frase de Piki: “si las piernas no responden hay que poner corazón”. Pusieron, además, osadía, bravura, raza, coraje.  A estos se les unió otro factor no menos importante llamado rebeldía. Sí, los celestes hicieron un levantamiento, una rebelión ante un seudo juez que favorecía escandalosamente a los locales. ¿Los hechos? Sanciona un gol de Cuesta en clara posición adelantada. No cobra a los celestes un penal más grande que Piedras Gordas. Anula un gol de Cristal más claro que teta de monja. Un poco más y se pone en la barrera para impedir el gol de tiro libre.





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