POR MANUEL ARANIBAR LUNA
“Esta será una noche inolvidable”, decía la
gente que se apuraba para llegar al homenaje al Chorri. La marea celeste que vi
horas antes en las calles aledañas al Nacional era una alfombra ondulante, una
bandera que serpenteaba con dirección a
copar las cuatro tribunas. Esto no lo veíamos desde los partidos por
la Libertadores.
Casi
cuarenta mil celestes y diez mil más que quedaron afuera acreditan que La Noche
de la Raza Celeste fue una realidad. Y bueno pues, que sigan sufriendo los
resentidos, porque jamás se ha visto en
el Perú futbolístico un homenaje de tal magnitud a un ídolo. Aquellos que pronosticaban un
estadio vacío se estarán mordiendo la lengua de rabia. ¡Ladran, Sancho, señal
de que avanzamos!
Los videos
previos estuvieron excelentes. Salvo algunos desajustes en el ingreso al
estadio, y algunos desencuentros de último momento. Por ejemplo, distracciones en
el manejo de los reflectores, casi todo estuvo A-1, como tenía que ser.
En el
momento culminante de la noche, la despedida del Chorri hizo miles de nudos en
las gargantas de los hinchas. El grito “¡Chorri no se vaaa!” se ha quedado
grabado para siempre en las mentes de los sufridos hinchas.
En resumen,
un éxito. Pero, como estamos en el Perú, algunos medios deportivos lo ignoraron.
A esos resentidos, ¿cómo les quedó el ojo?
EL PARTIDO
Podríamos resumirlo así: 45 minutos para cada equipo.
El primer tiempo fue celeste, los blancos, salvo un par de centros pasados que
se comió la dupleta Vilchez - Ayr, estuvieron bien vigilados. Por momentos esas paredes de tuya y mía de
Loba (14 de nota) y Pincel (13 de nota) hicieron recordar a los fantásticos chiches que hacían “Los palomillas del
Rímac" de los sesentas. Por ahí, repentinamente, salían las pelotas para Ross (17
de nota) que estuvo diablo, o para Ávila (12 de nota), a quien no lo dejaron
respirar, pero aún así hizo sentir su presencia en el área contraria.
No soslayemos
que este equipo blanco está bien
ensamblado, acaba de ganarle al Aurich, tiene un grupo de jugadores que en su
mayoría están por el metro ochenta, ponen la pierna fuerte, están bien parados
atrás, son ordenados, y salen rápido. Guevara
y Perea quienes eran los generadores de
fútbol, no hicieron mayor mella en la defensa. El Loco (más adelante le pondremos la nota) estuvo tranquilo, algunos tiritos los barajó sin ensuciarse
los guantes.
Por
momentos se llegaba al área contraria con un lateral y un delantero por lado. Claro que no mucho, pero por ahí se
lanzaron unos buenos centros a la olla, uno de los cuales lo pescó el Charapa
Rengifo (12 de nota), a quien el defensa del elenco albo se le había pegado
como chicle: se dieron algunos manazos y, de pasadita, cariñosos saludos a la
veterana de la casa.
Cazulo (18
de nota) fue el mejor . Si se necesitaba ganas, fuerza, pujanza y temple, el
puso todo eso y más. Las peleaba todas. Cortaba y chocaba sin retroceder ni
para tomar impulso. Perdió un par de bolas en salida, claro, pero no olvidemos
que al frente tenía gente con oficio. Y bueno, con lo que pusieron Cazulo, Ross, Rengifo, se
avizora todo un cambio de actitud. Y Ayr
(14 de nota) puso la pierna bien y cortó. Vamos a verlo el sábado en cuanto a
cintura y velocidad. En el primer tiempo llegaron varias veces pero no la embocaron. Junior
Ross (17 de nota) anoche hizo más que todo el año pasado. Quizás lo haya
motivado el hecho de reemplazar al Chorri en fecha tan memorable. De golpe, con estadio lleno, reemplazando nada
menos que un ídolo como el Chorri, tuvo
que carburar:
- - ¿Y
ahora qué hago? Tendré que romperla porque esta noche estoy
reemplazando al símbolo máximo.
De
romperla no la rompió, pero al menos la
trató bien. Y le puso ganas. Me atrevería a decir que este sábado jugó más que
todo el año anterior. Creó situaciones de gol, obligó a que le cometan infracciones.
Y esas ganas que puso nos hicieron
aplaudirlo cuando salió. Si Mosquera lo motivó para ello -como lo afirmara
días antes- que el DT vaya sacando su título de psicólogo, porque eso era lo
que le faltaba al Douglas Junior, un ajicito limo en el asterisco, para que la
juegue hacia adelante y no la retrase como lo hacía hasta hace poco más de tres meses…
AMARRADOS.
Esa
falta de profundidad volvió a aflorar en el segundo tiempo. Claro que a ello
ayudó el pressing que había ordenado el Pepón contra todo el elenco chelero,
puesto que en el primer tiempo el gol estuvo paseándose como fantasma por el
arco de Buitrón. Casi todos los albos se convirtieron en ladillas que mortificaban
hasta al Loco Delgado. No dejaban respirar a Loba ni a Renzo. Y con ello mataban
de hambre a Rengifo y a Irven Beybe, a quienes sus
marcadores se les pegaban como paleteo en una Coaster repleta. Cuando entró Hussain (12 de nota) ya no se le pudo alimentar, tan sólo un par de
pelotazos sin importancia. Hizo bien el cambio de punta, picó un par de veces,
pero casi no la recibió.
CODA
El Loco, al
recibir el sagrado cintillo, quedó como el caudillo natural, y nadie lo va a
discutir. Y la hizo bien: le metió un par de guapeadas a su defensa por las
pelotas perdidas en salida y algunas distracciones (15 de nota por su actitud). El sábado
faltó velocidad de ida y retroceso de los laterales quienes deben convertirse
en los taladros que perforen por las alas.
¿Juego en
profundidad, variantes y sorpresa en la llegada? Ese justamente fue el problema
del elenco celeste el año pasado: no los había pero, además, se jugaba sin
ganas. Mosquera está viendo videos del tristemente recordado campeonato
anterior y ya debe haber hecho enmendaduras.
Los chiches,
aunque necesarios para romper defensas,
están bien pero un ratito nomás, como para cancha de fulbito, donde los
espacios son reducidos, pero no hay que abusar de ellos, hay que soltarla en
pelotazos para los que vienen galopando, como lo hicieron mayormente por la
izquierda Yoshimar y Douglas Junior Ross, cuyo Santoyo se celebra este 19 de
febrero. Esperamos que lo celebre con un
par de goles anotados el sábado 18.
Ahora la
pregunta es, ¿qué pasa si se lesionan un par de cracks de ese once inicial, o suspenden
a un titular? ¿Rendirá igual el plantel? ¿La plantilla suplente da para más? Eso
lo veremos el sábado 18 de febrero. Porque, recordemos, desde hace tres años,
justo para época veraniega, se ha hecho costumbre que los titulares se lesionen hasta por pisar una
cucaracha (toco madera).
MOTIVACION: El
sufrido hincha que enronquece pegado a las mallas cada domingo es un arma
adicional que asusta y desconcierta a equipos contrarios, pero además, motiva a sus
jugadores a romperse el alma por su camiseta celeste. Con un marco de barristas como el del sábado pasado,
¡cómo no van a arrancar con ganas! Ahora, vamos a ver si llenamos el estadio
santo. Yo apuesto a que sí. Y creo que ganaré la apuesta. ¿Se animarán a
apostar los resentidos que días antes le bajaron el pulgar a La Gran Noche de
la Raza Celeste?
