martes, 12 de noviembre de 2013

PERIQUITO CHIROQUE Y SU PIM PIM

Por Manuel Araníbar Luna
 El domingo, tras la memorable pintura de Periquito, un hincha piurano gritó  el gol como para que lo escuchen en Ecuador: “¡Gol de mi paisano morropano!”. Como ignorábamos que el Periquito era de ahí, se lo preguntamos.
-             ¡Gua, paisa –respondió orgulloso-, ese churre  nació en un pueblo que queda lejisisímos!!!
Y me recitó todo el catecismo: el pueblo se llama Pilca, distrito de Buenos Aires, provincia de Morropón, departamento de Piura. 
Dribleador al mango…
Morropón es tierra famosa por sus limones y sus mangos. Cuentan los lugareños que el Periquito jugaba descalzo pichanguitas con los churres de su barrio pateando los estupendos limones  de su tierra, con dos inmensos mangos que le servían arcos. Por eso se convirtió en un dribleador al mango.
Pero en estos meses el Periquito andaba preocupado. Hacía meses que andaba impreciso. Nada le salía. Y  quería poner fin a su mala suerte. No obstante, también quería poner su cuota del desquite. Quería justificar su sueldo y gritar “¡hey, aquí estoy yo!”
Una telenovela…
La pelota no quería nada con él. Andaban peleados. La perdía en el chimpún a chimpún; la perdía en salida y entrada; la perdía en el amague; estropeaba los contragolpes. En suma, su campaña este año, más que una lágrima era una telenovela.
La hinchada ya estaba hinchada. Las redes sociales lo enredaban con epítetos irreproducibles. Y todo eso duele en el alma.

El Pim Pim de Periquito…
Hasta que llegó la oportunidad soñada. Cuando el Periquito amaga con pelota detenida fijo que la pierde en el 90 por ciento de los casos. Hay que dársela en cortada para que amague a la carrera.
Y así Júnior Ross, luego de un carrerón de ochenta metros, se la da cortadita como para el lomo. La recibe el Perico y empieza el show de Pim Pim: quiebra hacia la derecha y ¡pim! destroza a uno, engancha hacia la izquierda y ¡pim! rompe a otro, sale el sufrido arquero, el Perico amaga patear, el arquero se zambulle, pero el Periquito lo destroza y ¡pim! define de zurda. Las redes agradecen el regalo y las redes sociales lo propagan a todo el mundo. Este gol no fue de Messi ni de Ronaldo. Fue del Periquito Pim Pim.

Pero el Periquito quería más, a los pocos minutos ¡pim!  deja en ridículo al noble bruto, el arquero se lanza y el morropano rueda como los limones de su tierra. Nuevo penal que convierte el Irven en un definitivo y apabullante 5 a 2.  Con esos pim pim  basta, ¡para qué más!

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