sábado, 29 de enero de 2022

COLOMBIA PREPARÓ EL CAFÉ, PERÚ SE LO TOMÓ

 Por Manuel Araníbar Luna


Nuestro hermano país Colombia es famoso por su delicioso y aromático café. Para celebrar su inminente victoria prepararon una bandeja paisa y se dispusieron a asentarlo con café y un buen ron, que el de allá es excelente, sin imaginar que los futbolistas peruchos se iban a despachar la comida para bajarla con su excelente feca que ellos le llaman tinto.


Más salados que un bacalao.

Es sabido que casi todos los entrenadores, jugadores e hinchas son maniáticos supersticiosos. Las cábalas se notan desde que entran a la cancha con el pie derecho, se persignan, saludan al cielo, colocan las fotos de su familia entre las canilleras y chimpunes, etc. Estos ritos, por supuesto, no son ajenos a la selección colombiana. Un brujo les dijo que les habían lanzado una maldición gitana y tenían que quitarse la sal la antes del partido. 

Desde que entraron a calentar obedecieron los consejos de su brujo preferido, pero cometieron un error, se sacudieron la sal dentro de la cancha, por tanto se les quedó pegada en los chimpunes y las medias. Lo de Ospina fue peor, la sal se le pegó a la chompa y a los guantes. En resumen, todo el equipo amarillo estaba embadurnado de tanta sal como la canchita que acompaña la chanfaina y el cebiche.  ¿Y qué pasa cuando masticas la canchita? La garganta pide agua. El utilero se equivocó y en vez de darles agua sola les dio agua salada para gárgaras contra el covid. Para colmo, los cafeteros para darse buenas vibras pasaban todo el día la salsa de Joe Arroyo “En Barranquilla me quedo”, y al final se quedaron en Barranquilla. Piña total.

Dominio total…

Bajo un sol barranquillero que fríe los huevos en el piso (los de gallina, se entiende), el árbitro chamo sopleteó el vamos y desde que empezó el partido la pelota fue de los amarillos, y con ella el pasto, la tribuna, los banderines. Lo único que no se apropiaron fue del arco peruano. Gallese no dejaba pasar la pelota ni con orden judicial.

Se suponía que el Dios Sol iba a calcinar, ahogar, deshidratar, insolar a los peruanos. Y vaya que lo logró. Los peruchos se ahogaban, y es que no teníamos jugadores acostumbrados al calor. Ningún churre y el único charapa, Trauco, estaba suspendido.

Pero ese mismo sol también les recalentó la cabeza a los cumbiamberos. La tenían, la tocaban, triangulaban, pero el sudor les empañó la vista porque ningún tiro al arco le salía. Entre los volantes, la línea defensiva y la Pantera Gallese las sacaban todas y las que no llegaban al arco golpeaban a los fotógrafos. En cuanto a la línea creativa, los volantes de la franja no armaban ni un rompecabezas de cuatro piezas y con ello dejaban al Bambino muerto de hambre, de calor y de sed. No tocaban la pelota dos veces seguidas, y conforme pasaban los minutos ya ni siquiera hacían el intento de tocarla, tan sólo la reventaban a cualquier lado. Para colmo, le rompieron nuevamente el tabique al Bambino que la ñata le quedó como puré de carne molida. Ya no esperábamos ganar. Con empatar estábamos contentos, no dábamos para más.

Canchita salada…

Para el segundo tiempo, en vista de que los peruchos estaban golpeados y sacando la lengua el Tigre pone a Oreja por Peña, Abram por López, Araujo por Zambrano y al Charro Ormeño por el Bambino. La verdad que no cambiaron gran cosa. Seguían sin dar un par de pases seguidos. El tictac del reloj era una tortuga para los peruchos pero corría como hámster para los desesperados colochos y les retumbaba cada vez más fuerte en los tímpanos. Cada minuto que pasaba los hacía adelantarse un pasito más. Y como los peruchos eran tan inofensivos que no mataban una mosca se llenaron de intrepidez y casi ni los marcaban. “Para qué”, decía Jerry Mina,” estos peruchos no nos hacen yaya”.  Pero los amarillos tampoco hacian daño, seguían piñas con sal. La pelota no entraba. Para terminar de salarlos, un cabulero como el Tigre Gareca, aconsejado por los brujos de las Huaringas les lanzó la malilla, sacó a Yoshi y metió a Canchita para terminar de salarlos.

En Barranquilla se quedaron…

A los 85’ les cayó la pelona. Decíamos que los peruchos no hacían siquiera dos pases seguidos, pero alguna tenía que salir. Araujo quita una pelota al filo del área, primer pase. Habilita para la Culebra Carrilo, segundo pase. Este se la juega a Cuevinha, tercer pase. El chato quiebra a un colocho y avanza por el medio campo mientras el Oreja ya está corriendo por la zurda, el flaco Ormeño por el centro y Carrillo por la derecha. ¿Qué hace el chato? Se la pasa en Callejón de Huaylas al Orejita que avanza y avanza, se mete al cajón grande y cuando se acerca a la gaveta chica suelta el zurdazo y la veleidosa chancha se mete entre el chimpun de Ospina y el tronco. ¡Gol peruano carajo! Van 85’ y faltan cinco años para los noventa. Llegamos al tiempo cumplido y el maldito árbitro da siete adicionales que son siete años más. Habrá que denunciarlo por tortura psicológica. La Culebra se falla otro gol rematando en vez de dar el pase para que Transportes Ormeño meta el segundo. Por fin el veneco sopla un huayno en la zampoña y los peruchos se traen los tres puntos. Al ver que la salsa de Joe Arroyo no le dio resultado, entrenador Rueda da su última directiva: Prohibido cantar la salsa “En Barranquilla me quedo”. Buenas noches.

CODA.

Ojo, faltan partidos. Hemos ganado una batalla, pero no la guerra. Aún hay tres finales que disputar. Ya conocemos como son los peloteros peruanos: se les revienta cuetes y cuando la prensa les vende humo se creen los Super Guardianes de la Galaxia, se llenan de soberbia y triunfalismo y mientras más arriba de la torre te encuentres la caída es más estrepitosa-. Ya el Tigre les debe haber dicho: “che peruchos, paren su pelota, respiren hondo, tómense una gaseosa helada… y bájense de la nube”.

1 comentario:

  1. MUY BUENA COLUMNA. JUGAMOS MAL NO ARRINCONAMOS PERO 3 PUNTOS SON 3 PUNTOS , LO QUE HA DICHO ARANIBAL AL ULTIMO ES MUY CIERTO, NOS HA PASADO MUCHAS VECES, POR EJEMPLO BOLIVIA Y VENEZUELA NOS NOS HAN GANADO EN NUESTRA PROPIA CANCHA POR CREERNOS SUPERIORES. AFRONTEMO EL SIGUIENTE PARTIDO CON HUMILDAD

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