martes, 29 de noviembre de 2016

¡ESOS PULPINES CON TRES PULMONES!

Por Manuel Aranibar Luna
Lo hicieron bien. No se chuparon ante la seriedad del compromiso, la presión de las barras y las abuelitas mandándoles besos desde la tribuna y gritándoles “¡aquí estoy, bebé!”. Y no era un partido cualquiera. Se trataba, hermanos cerveceros, de disputar la ubicación del primer puesto.
El chupe malogrado...
¿Que el Cabezón vino a perder? No nos vengan a zumbar los compañones con la patraña de que el Cabezón puso algunos suplentes para perder o empatar. Esos argumentos son de mediocres y aguafiestas, conclusiones que postean los quitagustos de siempre, los derrotistas de todos los días. Para desbaratar ese castillo de naipes no había necesidad ni de soplar. Sólo había más que ver la cara de a metro veinte del Cabezón, y el modo en que él y sus asistentes perdían los papeles y despotricaban cuando los chibolos celestes que, corriendo con tres pulmones, les estaban agriando el chupe de camarones con un par de buenos goles a inicios del partido.
¿Joven sensación?
No, Nicaragua si se refiere a considerarlos estrellas mediáticas como lo fue el conjuntito de hace unos años, no. Mil veces no. Y toquemos madera porque lo peor que le puede pasar a estos chibolos es meterse en las pantallas para todo menos el fútbol. Pero en cuanto a la sensación que han dejado los chibolos, sí, es buena perspectiva de un futuro auspicioso. Pero calificarlos de estrellas sería una exageración que sólo la pueden propagar  los diarios de a china. Es demasiado pronto para calificarlos así. Y además, recontra piña pe': aquí escribimos de fútbol y no endiosamos a quienes se enredan con bataclanas en discotecas y talk shows.
Pero mírenlos nomás:
Johan Madrid había cumplido 20 años el sábado 26, y nadie lo supo. Si lo ves en la calle no lo vas a reconocer, y ahora mucho menos, después de la pelada que le dio el padrino Loba. Ni siquiera vio la torta, tan concentrado como andaba para enfrentar al experimentado equipo rojinegro. La torta con sus veinte velitas tendrá que esperar hasta después de los playoffs, porque su rendimiento del domingo último lo hace necesario para lo que se viene.
Nando Pacheco (cañetano) es el menor de todos.  Ya había debutado fechas atrás. Con sus 17 años recién cumplidos ha mostrado su capacidad para entrar a la carrera y llegar con fuerza. Claro que a veces peca de acelerado pero eso se corrige con el tiempo y el kilometraje en partidos oficiales.
Gerald Távara (piurano, 25/03/99), otro volante que arma juego, que tiene panorama y sabe repartir. A veces pierde pelotas en salida pero, con su entusiasmo y actitud para no rendirse, sabe recuperarlas.
Frank Ysique, veinte recién cumplidos. Quita pelotas y corta avances. A veces se le va el chimpún a la canilla del rival. Tendría que bajarlo un poco para no ganarse innecesarias amarillas. Pero lo bueno es que tiene como referentes a Piki y Ballón. Sería bruto si no aprende con esa pareja de maestros.
¿Qué necesitan?
Necesitan roce, fogueo, más partidos difíciles, y si son internacionales mucho mejor. Para muestra,  un poco de historia celeste: Sporting Cristal en los sesenta hizo una extensa gira por Asia, Norteamérica y Europa jugando treinta partidos en dos meses, es decir, un partido cada dos días. Y los chibolos de entonces regresaron recontra cancheros, llenos de experiencia, habiendo actuado en todo tipo de estadios y ante todo público, en las condiciones climáticas más extremas.
Ah, olvidábamos algo importante: también necesitan un psicólogo, y ya mencionamos por qué (bataclanas, talk shows, discotecas, etc.).


2 comentarios:

  1. ni nos agamos la idea de que se van a quedar en el equipo porqu esta dirigensia esta en la callle
    dejaron ir a sucar y a beto da silva , dejaron ir a bulos

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  2. tienes razon, no los endiosemos. hoy pueden jugarse un buen partido y mañana la pueden embarrar.

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