lunes, 6 de junio de 2016

ASÍ JUGARON LOS PERUCHOS ANTE HAITÍ.

Por Manuel Araníbar Luna.         Síguelo por twitter en @esquinaceleste
Triunfo difícil. Esto sucede con los jugadores peruanos cada vez que entran a la cancha pensando que el rival es una gigantesca lorna. Hay que meterles en la cabeza a punta de cocachos que no hay rival fácil. Ojalá que entiendan, ya no se puede ni se debe lornear a nadie. En todo caso, duele decirlo pero chequeando las clasificatorias desde hace treinta años, actualmente los peruanos son las lornas de América. 
GALLESE. Es bueno si se trata de agilidad, de ubicación porque bastante ha aprendido, pero el falta salir a cortar. Una en el primer tiempo y otra en esa última que se perdieron los seleccionados de la tierra del patois. Pedrito tenía que haber salido unos tres  pasos para estorbar al delantero. Sí ese mismo que terminó llorando, y no por la muerte de Muhammad Alí sino porque se perdió el del empate.
REVOREDO. Otra buena actuación. Si no se proyectó en el primer tiempo fue por órdenes de Garekarián. En el segundo potiem se mandó a forro  e hizo mejores centros que su homólogo de la franja zurda. Tanto se mandó el Renzo a los centros con hambre de gol que se perdió una recontra facilona frente al arquero Placide. ¿Qué pasó, campeón, trastabillaste, pateaste pasto?, ¿te hizo un cabe el hombre invisible? Jamás lo sabremos porque la prensa deportiva casi nunca entrevista a Revoredo y cuando se le avientan es para criticarle sus bloopers. Para nosotros, no le dio bien porque estuvo incómodo y a contrapié. 
Los haitianos no irrumpieron por su ala sino por el sector de Trauco. ¿Y por qué no se asoció con Hohberg? Porque no hubo química de toque en pared, porque no hablaban el mismo idioma futbolístico, porque recién se están conociendo. Mientras uno no conoce el juego de toque, el otro tiene más vocación por los pases en profundidad. Cuando Renzo por fin se animó a incursionar en terreno enemigo no hubo acercamiento de Nadine, es decir, nadie para hacer el 1-2 y pase al vacío. Pero para tocar al estilo fulbito (que con ese toque podían romper esquemas y cinturas)  sólo hubo un acercamiento de Tapia, pero Hohberg estuvo bastante Alejandro y de Neca no hubo Naka.  ¡Ya pe’, causa, así no la juega el Chorri!
HOHBERG. Ya lo dijimos. Voluntad tiene, calidad tiene, quite tiene, potencia de disparo tiene. Lo que le falta desarrollar es juego en conjunto, especialmente con su carrilero por derecha. Pudo hacer más pero disparó muy poco de media distancia.
TAPIA. Renato es un 6 nato. Por alto se defiende y es una especie de llanta de repuesto cuando un sector cojea. Pero jugando tan Solano no iba a bloquear a tantos haitieanos
RAMOS. entró a cancha sin tomar su pastilla  de nerviosán Forte y esto le ocasionó vértigos y náuseas de adolescente embarazada  ante la entrada de los haitianos. Si te digo cuántas pelotas en salida malogró vas a pensar que somos sus enemigos. ¡Naaah!, nada de eso, odio no hay; somos enemigos de los futbolistas sin personalidad de selección. Uno puede ser buenazo  en un equipo de liga pero en selección la camiseta pesa más de diez kilos. Y sólo los cancheros la saben llevar con dignidad y clase internacional. 
MUDO. El mejor de la defensa. Y si no fuera por Guerrero que anotó el gol nos atreveríamos a decir que fue el mejor de la cancha. Las jugadas peligrosas de los haitianos fueron más por errores de Ramos. Y si en un par de ocasiones lo desbordaron fue que lo  dejaron solo frente a dos movedizos haitianos. Esta vez puso más en práctica su gran capacidad de anticipación. Además de su salto en doble ritmo, como si se suspendiera en el aire. Buena, Mudo, ya bajaste los rollos de película de la Watanabe y ahora se te ve saltando más ligerito y lleno de confianza, como cuando debutaste el 2002 con la celeste, 
TRAUCO. Bien proyectándose pero una puerta falsa abierta en la marcación. Se ganó una escandalosa huacha de un metro de diámetro. Otra cosa, prefería darle el pase a sus compañeros de Gremco. Ojo, cuando uno juega por la selección, debe jugar para todos, no sólo para sus compañeros de club.  De lo contrario estaría formando una argolla, la cual es tan dañina que nos ha costado un par de clasificaciones (ya escribiremos de ello).  Le faltó además una mirilla telescópica para medir los centros. Si a Paolo los haitianos lo estaban marcando un par de gigantes que se le pegaban estilo  “paleteada en coaster” no se la puedes mandar por alto sino a media altura. ¿Que cómo es un centro a media caña?, pregúntaselo a  Usaín Advíncula o a Yoshimar, un zurdo que juega por tu lado. 
VILCHEZ. Unas de azúcar y otras de sal. Trabajó mucho con el overol puesto pero tuvo un par de fallas en salida.  El Neca tiene gran panorama del campo. Se entiende que Vílchez es la salida, el que habilita a los de más adelante, la bisagra entre defensa y creación, el que pisa ambas áreas y patea desde afuera. Un poco tacaño, no disparó casi nada. 
CUEVA. Abusó del juego individual. Le contamos hasta cuatro buenas ocasiones para habilitar a sus camaradas pero la quiso hacer solo.
FLORES. El Oreja estuvo empeñoso y punzante pero el poste le negó el gol tras una pivoteada de Guerrero. Otro que por momentos quería jugar para el Deportivo Oreja. Hay que darle un jalón, ya se sabe de dónde.
PAOLO. Como siempre, ambicioso y peligroso, punzante y guerrero como su apellido. No obstante, para su estilo de ataque no se la jugaron en profundidad, con pases al vacío. Además durante todo el partido lo marcaron dos defensas que le soplaban la nuca. ¿Qué le quedó?, jalar marca para que por lo menos la hicieran sus compañeros. Su gol de palomita fue notable, una característica de él. Con ese gol,  Alondra ya no se  atolondra ni lo rezondra.
YOSHIMAR. No fue su mejor partido pese a que la hace mejor de volante por izquierda que de marcador carrilero. Perdió un par de bolas que casi nos cuestan un gol. Después, por su habitual  juego impetuoso y temperamento picón, cometió  una infracción que casi le cuesta un despido intempestivo. Garekarián lo mandó más que todo a tapar la zona central y tratar de generar fútbol. Debió mandarle a que la meza, que la arrulle, que la duerma cuando los rivales se envalentonaban. Pero el guadañazo al haitiano lo ató de manos (y de chimpunes).  Total,  se tuvo que guardar el machete en el bolsillo. Algo hizo, no mucho. Por lo menos armó un par de ataques, pero en tan pocos minutos no se puede hacer tanto.
DA SILVA. Muy pocos minutos en cancha como para formar un precisa evaluación de su rendimiento.

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