sábado, 28 de junio de 2014

Cristal 3 Intigas 0, Loba la rompió.

Por Manuel Araníbar Luna.
Al momento de entrar a la cancha, los asistentes técnicos les dieron una pequeña pero significativa motivación “Ya muchachos, a sacarse el clavo, a ponerle ganas!”. Lo cual no es novedad porque cada vez que entran a la cancha se escuchan esas frases motivadoras. En las miradas de  los jugadores se leía el deseo de romper las mallas del elenco rival a patadones, parecían masticar clavos  y tuercas. “Hoy es el día”, dijeron.
Y cierto, hoy fue el día.
Arrancaron las acciones con tanta furia con tantos deseos de llegar al arco rival, con tantas ganas, que el apuro los estaba pellizcando. Yotún y Advincula se desenganchaban más que de costumbre. Loba repartía los naipes para todo lado y hacia sus famosos cambios de frente. El Maxi Núñez inquietaba por la derecha. Ávila en el centro era un media punta. Se llegaba por todos lados tocando en pared, triangulando, cambiando de frente, trocando puestos. Poco a poco iban demoliendo la doble hilera de cuatro que había planteado el visitante. Los cereveceros  llegaban al área pero la pelota no entraba. No había claridad para definir.
Era que todos querían poner la cuota inicial de la goleada. La desesperación se apoderaba de los celestes. La furia ciega, que le dicen. Llegaban por todos lados aunque sin orden. Querían noquear al primer round. Y cuando no se piensa la pelota no entra, pues Chorri.  Díganme, cómo se iba a perforar la valla si en el área chica se abarrotaban cinco celestes y nueve de Intigas, como el Metropolitano a las siete de la mañana. En una de esas Ávila, uno de los más apurados la choca al palo. Piña.
“Calma, calma” parecía pedirles  el Turco. Pero el mismo Ahmed parecía perder la calma. Y la falta de claridad para definir se acentuaba con la sarta de jugadores rivales metidos en su propia área.
Loba lava la bola.
Hasta que se suscita una falta fuera del área rival, tirando un poco a la izquierda. Todos voltearon a mirar  a Loba porque la pelota estaba como para su mágico chimpún derecho. Y el arquero de Ayacucho también vio a Loba frente a la bola.  Y se rascó la cabeza. Cuadró su barrera, pero en la mirada  se leía la preocupación de un condenado a muerte ante el pelotón de fusilamiento.
Loba conoce tanto la pelota que sabe cómo darle el punto de chanfle: con el metatarso  para poder dibujar la curvita de la muerte. Y así fue, le dio la famosa folha seca de Didí con la contundencia con la que anotaba Arrelucea. Y ¡fua! La bola se zampó a la valla sin el permiso de Villasanti que la miró como quien ve pasar un ovni. Y se volvió a rascar la cabeza recriminándose por no haber puesto la barrera de diez hombres  en la misma línea de su valla. 
Pero los celestes seguían con hambre. Sabían que una no es ninguna, que no hay primera sin segunda. Había que seguir anotando para sacarse el clavo. Seguían triangulando con la libertad que le había dado el hecho de que los  contrarios empezaron a salir de su nido. Advíncula que ya se estaba proyectando más, toca en pared y arranca en primera para recibirla otra vez. El arquero esperando lo que siempre hacen los celestes cuando llegan al área, da un paso a su derecha creyendo que Lucho la va a tocar a un compañero. Mala decisión porque Usaín tenia otros planes, le mete un fogonazo al ras del pasto  junto al mismo palo de Villasanti. Y la pelota se escurre por un agujero tan pequeño que el arquero se vuelve a jalar los pelos. Usain se sacude la saladera. Dos a cero. Y los celestes, con la confianza que da la ventaja, se consolidan, se apoderan del terreno. Bajan la viada y empiezan a triangular con parsimonia.
Frejolada con chicha morada...
Al segundo tiempo esa misma parsimonia se transformó en pesadez, como si en el camarín hubieran almorzado una frejolada asentada con una jarra de chicha morada. Loba, que había sido el repartidor de pelotas durante el primer tiempo, decidió tomar un merecido descanso y bajó las revoluciones. Y con esto los cuatro de la defensa pasaron una serie de sobresaltos por unos cuantas huachas que les hicieron dos muchachitos de la visita. Los rimenses  regalaron el medio campo, regalaron la iniciativa, regalaron la pelota. Y si no regalaron la valla fue porque el flaco Penny entró a la cancha con la agilidad que lo caracteriza, y salvó un par de pelotas venenosas. Pero lo de la visita era mucho chiche y pocas pecanas, poca profundidad.
Ya casi muriendo el encuentro Avila que ya se había perdido varias ocasiones, desde el filo  del área se la juega a Calca, este se la devuelve y el Irven, que ya estaba en el puntito del penal, la golpea con toda la furia que dan los goles  perdidos y la chancha se mete derechita a las mallas. Tres a cero. Todo está consumado y el balón de gas se ha consumido. Sopla Arellanos porque se quiere ir a almorzar. Y en las tribunas semivacías se siente un uff de alivio. Ya era tiempo de ganar. Ahora se viene el viaje al Cusco. Hay que guardar oxígeno.
CODA.
Es innegable que hubo mejoría en el enfermo. Ya bajó la fiebre, se ha ganado por tres goles. Pero aún hay fallas que hay que corregir. La línea defensiva, aunque no tuvo los sobresaltos e la semana pasada, necesita más ajustes. Por momentos fallan en los cruces y relevos. Siguen teniendo las mismas descoordinaciones en la trampa del offside y en las pelotas paradas
Al segundo tiempo, la línea de contención, por la ventaja de dos goles que les daba el marcador les dio demasiada confianza, tanta que le cedieron la iniciativa al adversario, regalaron el medio campo.

Los definidores estuvieron con el santo de espaldas. Sólo se pudo adelantar el marcador gracias a la destreza de Loba y de una inspiración de Advíncula. Irven sólo pudo anotar casi al fnal del partido. Claro, me dirán que eso no importa porque se ha ganado por tres goles. Pero siempre hay que incidir no sólo en lo bueno sino en algunas imperfecciones. Lo demás bien, el equipo ya está en un sesenta por ciento  y este triunfo  les da a los muchachos una tranquilidad para afrontar el difícil partido que se viene en las alturas del Cusco. 

4 comentarios:

  1. no canten victoria
    en el cusco hay un compromiso dificil
    tenemos que ir con calma
    porque ellos aun no nos perdonan que le hayamos ganado el cmapeonato
    de todas maneras felicitaciones a los muchachos porque como tu dices ya se sacaron el clavo.
    tambien he leido lo de la bronca entre las barras, la culpa la tienen los cabezas por lucrar con las entradas.
    salud muchachos. siempre mirando al campeonato

    ResponderEliminar
  2. Si hubieran jugado con las mismas ganas en el segundo tiempo le podiamoa haber metido 6 goles, pero a mi me ´parece que el turco les ordenó que pararan la maquina. como dice el pata del primer comentario que salgan con humildad el proximo sabado porque es el partido mas dificil
    ayer estuvo el mudo rodriguez en la tribuna. sigo pensando que el mudo seria la solucion en la defensa.

    ResponderEliminar
  3. seguimos dependiendo de loba xdd

    ResponderEliminar