domingo, 9 de marzo de 2014

CRISTAL 3, INTIGAS 1: LO QUE SE COMENTA EN LA ESQUINA

Por Manuel Araníbar Luna
Ni de locos ni de cóndores.
Este cuadro celeste del 2014 nos trae fascinantes sorpresas, cada fin de nos asombra más. Los cerveceros han empezado el año con unos pulmones que parecen de auténticos jugadores de las alturas. 
Salen a correr sin miedo en una localidad que está sobre los 2700 msnm. Y no es cosa de locos ni de cóndores. Este año su pretemporada ha sido dignamente preparada como para atletas olímpicos. Parecería que les hubieran hecho una transfusión de gasolina para Fórmula 1 cabeceada con sopa menestrón.
Los celestes corren en la altura como si estuvieran en la playa,  ni se detienen a tomar un respiro... Bueno, hemos exagerado un poquitico, se detienen y jadean unos segundos, pero muchísimo menos que en años anteriores. Antes sólo  el Irven y el Todoterreno Piki se comían la cancha en zonas andinas. Hoy lo hacen todos, bueno, casi todos, por lo menos a nadie aún se le ha puesto máscara de oxígeno. Y creemos que para el SC el famoso soroche es cosa del pasado. Ya lo demostraron empatando en Cusco que está a más de 3 mil metros de altura. ¿Y ahora qué quieren los envidiosos? ¿Que vayan a jugar y ganar en el Himalaya? Palabra que lo conseguirían porque el ánimo está bastante alto. ¿Mérito de quién? Del cuerpo técnico y médico, que merece un 20 de calificación.
Morir atacando…
Estos planteamientos del Turco asombran a todos y son toda una lección de audacia. Entran a la cancha, se persignan, calientan un poquito y atacan desde el saque. 
El Turco, aunque como capitán del barco es un tanto parco y por momentos se enterca, está marcando la pauta: presenta una defensa de tres atroya, lo que hace que los seudo conocedores opinen que en las alturas en un suicidio.
Sí, claro, pero qué lindo es morir atacando. Por lo menos es mucho más digno que entregarse acurrucado como una momia sentada en bacinica o -mucho peor- con los once en cadenita  tomados de las manos dentro de su arco y recibiendo patadones desde todos lados.
¿Cuánto tiempo hace que no salíamos a jugar así en altura? Mmm, no lo recordamos. Y eso que ya estábamos con una tarjeta roja cuando se anotó el tercero  y perdiéndose el tercero por la ayuda del tronco. Creemos que si nos expulsaban otro  más (¡toc toc, hay que tocar madera!) seguiríamos en la misma tónica. Atacar y atacar que el mundo se va acabar.

Un gol billarístico.
El primer gol de Ávila fue una maravillosa consecución de toques. Desborde por la zurda de Yoshi, centro a buscapié, a rastrón; salto y tremendo farol de Loba dejando pasar a la enana por entre sus piernas; amague de Calca por la derecha, enganche a un ángulo imposible, levantada de mitra, mirada de reojo a Irven que espera por el centro; entrega milimétrica al Beybe, y fusilamiento al arco. Todo ello en quince segundos. No, no fue una mera empujada con chimpún de seda, no. Fue un fusilamiento inmisericorde, desobedeciendo al mandamiento “No matar al arquero”. Así es como deben anotarse los goles celestes. No hay que perdonar, muchachos. Con esto el Irven encabeza la tabla. Es por ello que tiene bien merecido el cántico de la barra:
¡Goleaadoooooor! ¡Goleadoooooor!!!
La del estribo…

Siempre nos pasa lo mismo. En vísperas de un duelo con  alguna de las comadrejas siempre nos expulsan un referente. Como camaleones, la camiseta de los árbitros se torna blanquiazul cuando no se destiñe al sucio percudido de color sin definir. La lista de atentados por parte de los soplasilbatos contra la imparcialidad tiene casi la misma edad que los celestes. Los sesudos aficionados a las estadísticas pueden corroborarlo. 

1 comentario:

  1. buena cronica pero por lo menos debes reconocer qu ela defensa es una mazamorra. lo que pasa es que se ataca fuerte y los rivales se arrinconan en su cancha. ya nos jodio el aurish la semana pasada. despues no digan que nadie les dijo nada. la defensa debe reforsarse por favor selores dirijentes

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