domingo, 20 de mayo de 2012

CÓMO JUGARON LOS CELESTES CONTRA EL GÁLVEZ.


Por : Manuel Araníbar Luna

ARAUJO (14). No tuvo exigencias. En algunos pasajes del encuentro tranquilamente pudo echarse una siesta. Tuvo una falla, una que le quedó corta y casi lo vacunan.

ADVINCULA (15). Poco a poco se va asentando en su nueva ubicación. No desentonó cuando lo cambiaron a la izquierda en el segundo tiempo. Sus centros salieron venenosos y sus incursiones a todo cuete causaron estragos en el área chimbotana. ¿Qué le faltó? Un poco más de proyecciones en diagonal. Hizo varias aunque no muy claras. Debería practicar estas diagonales porque, cuando se lanza pegado a la línea de cal, inmediatamente lo cierran dos o tres contrarios y le dificultan la tarea.

ALVAREZ (18) Uno de los mejores. Puso pie firme, se olvidó de las planchas malintencionadas gracias a la lección que le dejó su reciente expulsión. No dejó respirar a los delanteros norteños. También subió al ataque. Hizo muy bien la posta cuando se descolocaba un compañero. Se está comprendiendo muy bien con Ayr.

AYR (16) Toda una garantía por alto y, como suele jugar, hizo la justa. Esta vez no le quebraron la cintura, en buena hora. En el segundo tiempo hubo algunas descoordinaciones entre ambos centrales, sobre todo en pases laterales, pero en cuanto a cruces, trampa del offside y relevos, todo salió bien. No se hizo problemas para reventarla en las pocas situaciones de peligro.

YOSHIMAR (15) Aunque tampoco tuvo mayor peligro por su zona, su actuación fue destacada. Sus proyecciones  no fueron tantas como se esperaba pero cumplió cuando se le requirió. Y atacó cuando la tuvo en los pies.

CAZULO (18). Ya se ha hecho una costumbre su regularidad, su lucha, su entrega y su manera uruguaya de pelearlas todas. Por fín metió su gol después de tantos intentos. El arquero Reyes no vio el misilazo que le mandó el Chiki, sólo sintió el zumbido. Al final el yorugua se fue ovacionado y su nombre lo coreó la barra. Buen síntoma de su arraigo entre la hinchada.

LOBA (17). Fue quien despejó el panorama cuando el elenco chimbotano pobló el medio campo hasta con ocho hombres. Siempre la sacó limpia, el cambio de frente de un solo pelotazo, el pase en callejón. Sobrio y sin adornos, fue la batuta en este concierto de goles. Sus limpios servicios generaron innumerables llegadas para Mariño, Ross y Ávila.

MARIÑO (17) Ese triángulo que formó con el Loba y el Chiki Cazulo fue el eje de creación de ataques rimenses. Con tanto chimbotano en el medio campo (hasta ocho chimbotanos estorbaban a la línea de creación cervecera), la supo administrar con pulcritud.  Pintó un golazo de sombrero como para el Hall de la Fama.

ROSS (16). Si el patadón de Cazulo hizo recordar los misilazos de Gallardo, sus piques a trancos largos por el filo de su banda nos retrotrajeron a la época  de los veloces punteros de antaño. A sus marcadores, que lo marcaron en posta, los dejó con la lengua afuera. Salió desde muy atrás como un carrilero, lo cual siempre crea un plus de exigencia y desgaste físico, pero esto no le bajó las revoluciones en absoluto.

RENGIFO (16). Su lema es “El que la sigue la consigue”. La insistencia, la cargosería, la perseverancia, la tenacidad son virtudes que complementan lo característico de su juego. Así la hizo contra la escuadra pesquera. Se perdió varias, hasta que la metió de arrastrón. Colaboró con el medio campo y la defensa. De puro cargoso robó varias pelotas creando zozobra entre la defensa rival.

AVILA (17) El gol tempranero que anotó le asentó la confianza que viene agarrando poco a poco en el campeonato. Esta vez tuvo más dribling, más panorama, más colaboración. No se embarulló llevado por la desesperación, como en otras ocasiones.

NEKA (15). La hizo bien, cortó se ubicó donde se generaban los contragolpes chimbotanos. Y supo cortar, salir y acompañar. Lección aprendida luego del gol aliancista: ya levanta la cabeza para ver si hay moros en la costa y ya la suelta rápido.

BULOS. No se le puede calificar por el poco tiempo que estuvo y lo poco que la tocó. El gol de Rengifo bien pudo ser suyo pero no la pescó.

En resumen, aprobaron. En el segundo tiempo bajaron un poco los ataques y hubo algunas descoordinaciones en las salidas lo cual creó algunos baches y pérdidas de pelota, menos mal que sin ningún contratiempo que lamentar.

Tarea para la casa

Ahora, dejemos los elogios por un momento, esta semana hay que mentalizarse para el encuentro en Chiclayo. Pizarra y movimientos tácticos para apagar la chispa actual del Juan Aurich. Amarrar al panameño Tejada y al Periquito Chiroque que son un dolor de cabeza para cualquier defensa. ¡Fuerza Cristal!

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