domingo, 29 de enero de 2012

Bienvenidos los refuerzos, pero…


Por Manuel Araníbar Luna

Y bueno, ya se completó la lista de los refuerzos. Más no se puede pedir: buen sueldo, a tiempo y sin yucas, porque los cheques sin fondos jamás se han visto en el cuadro celeste. Quién no quisiera un club así, en estos tiempos en que aún existen dirigentes filibusteros de clubes que viven del garfio hace muchos años, a quienes sólo les falta la pata de palo y el parche en el ojo.

Pero los refuerzos  deben responder con hechos.  A quienes han llegado no se les puede pedir amor a la camiseta, porque lo que no nace no crece. Tampoco eso de venir, entrenar, calentar el banco y cobrar tranquilo y sin arriesgar, sin competir por el titularato, como ha sucedido con varios individuos a quienes no vale la pena mencionar.

A quienes llegan se les pide compromiso, profesionalismo, y respeto por la hinchada.

Y el respeto - entiéndanlo quienes se van -, debe reinar desde que pusieron un pie dentro, y debe prolongarse  hasta cuando se llega a defender otra camiseta.  También ha sucedido con algunos que ni bien se desvinculan del club, despotrican al llegar a otra institución y,  como pitbulls rabiosos, muerden la mano de quien los alimentó. La deslealtad de aquellos jugadores es peor que la de las pitbull, porque estos perros no cobran sueldo ni ladran desde la finca de su nuevo amo.

Claro, en un contrato no hay ninguna línea que diga “cuando salgas del club, no nos maldigas”. Tampoco hay ninguna cláusula que diga “yo te pago, tú tienes que amar a nuestra camiseta”.  Eso, obvio, queda a su criterio. Pero no todos los jugadores que se desvinculan conocen la palabra nobleza.

Muchos llegaron, cobraron y se fueron. Claro como el agua: si no rindieron, que se busquen otro contratante. No dejaron ninguna huella, pero sí se llevaron un buen dinero sin siquiera resollar. En los  últimos seis años hemos  visto algunos jugadores de esos que en la banca de suplentes ni siquiera gritaban los goles celestes. ¿Qué les costaba celebrar? Más aún, al final del partido ni siquiera felicitaban a sus compañeros por el triunfo. ¿Acaso querían cobrar también por ello? ¿Esos? Que no vuelvan a poner ni un toperol de su chimpún en  nuestro elenco, porque no llegaron  al grupo a reforzar, a aglutinar, a sembrar compañerismo. Simplemente llegaron como aves de paso, como  frías piezas de recambio. Aquí no necesitamos autómatas.

El sábado 11, la hinchada   celeste llega a divertirse, a ver a sus ídolos y a la nueva plantilla, pero también viene a juzgar. Para eso el hincha cervecero se rompe el alma en las tribunas. Y LA RAZA CELESTE espera que eso mismo suceda en la cancha, porque el cariño de la hinchada se gana con empuje, con pundonor, con ganas.

Ojo, la hinchada exige más que el deseo de jugar bien un partido o de sobrevivir a media tabla. La hinchada demanda jugadores que vengan a pelear el campeonato, porque los encuentros son batallas que se ganan a o se pierden. Pero las guerras se ganan triunfando en todas las batallas.



Para ganar campeonatos se requiere poner agallas, tenacidad, valentía, perseverancia durante todas las contiendas.  Y con eso vamos a taparle la boca a algunos ingenuos que, influenciados por cierta prensa mermelera,  nos motejan de pechos fríos. Los campeonatos que ha ganado el Sporting Cristal los  ha logrado en verdaderas guerras  en las que los celestes dejaron todo en la cancha, incluso con el árbitro en contra.

Bienvenidos los refuerzos, todo nuestro apoyo para ellos. Y de ellos esperamos que  entiendan lo que significa LA RAZA CELESTE.

2 comentarios:

  1. SI TE REFIERES A ZORRITO ALVA TIENES QUE PENSAR QUE ES UN PROFESIONAL Y NO ES HINCHA DE NINGUN CLUB. DEJEMONOS DE AMAR LA CAMISETA. ACUERADTE QUE ESTAMOS EN EL SIGLO 21

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    1. si kieres defender a zorrito debes entender que ese pata maleteo a los celestes. el comentarista dice l averdad
      ese won nunca ha querido la celeste porque es gayina vieja

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