viernes, 2 de octubre de 2026

SANTI NO FUE UN SANTO, FUE UN SATANÁS

Por Manuel Araníbar Luna


Tras el descalabro en Tarma, el Chino viene, como en la timba, a jugar al todo o nada. Por su parte, en casa, Roberto Mosquera, aguarda sereno, dispuesto a soltar a sus lobos hambrientos por destrozar la yugular de la zaga tarmeña desde el saque, y decide, como suele jugar en casa, arrollar, atropellar, asfixiar desde la vuvuzela inicial, asfixiar, atacar en todos los frentes.



Santi no es santo, es Satanás…

Que por favor nos perdonen los prelados de la iglesia de antes de que nos condene el Papa, pero Santi ayer dejó de ser santo para transformarse para los tarmeños en un satanás con camiseta celeste que se van a santiguar cada vez que vean su estampa o muevan el esqueleto, al punto de que antes de regresar a Tarma estuvieron buscando traumatólogo (conocemos al mejor de todos, el doctor Aldo Alvarado, un médico celeste al mango).

A Santi todo le salió perfecto. Quebró a su marcador como le dio la gana, rompió líneas, cambió de puesto, dio pases-gol,  hizo dos goles, hizo recorrido Lima-Callao de ida y vuelta, marcó, tapó las salidas del rival, distrajo y  jaló gente convirtiendo en desmadre a la defensa rival. Jugó tan perfecto que si soltaba un gas le iba salir con aroma a perfume de rosas.

Primer gol con cambio de libreto…

Cada vez que hay tiro libre a favor de Cristal las miradas voltean hacia el zurdo Távara. El arquero Solís -vivo él, precavido él, recontra saltón él- repleta su barrera con palitroques de gran estatura para  evitar un gol de tiro libre… pero, pero, pero Martín, contradiciendo lo que todos esperábamos, en vez de martillarla, cambia el libreto y la suelta a la derecha para Santi. Este,sobre el pucho manda el paracaídas para la otra banda descolocando a toda la defensa visitante. Rambo Stallone la empalma y la chanchita se infiltra con saltos de conejito por una rendija entre Solís y el tronco.

Segundo gol: Satanás...

Un lateral de la visita temblequeando, paniqueando y aturdido por el acoso asfixiante de los partisanos cerveceros en vez de darle pase a su central se la regala a Távara. Este la juega para Stallone quien, contento con su primer gol no quiere pecar de egoísta y la suelta para Santi que ya hace buen rato que lo merece. Al Satanás del número 7 no le queda más que gatillar una bazuca que deja a Solis mentándole la veterana de la casa al defensa que metió la pata.

Tercero del Hombre Lobo… 

Tintín Wallace roba una pelota y juega para el Bucanero, este con el ojo sin parche la manda en Callejón de Huaylas para Santi, que hace la paralítica para no quedar en offside, pero el Hombre Lobo, sediento de sangre acelera con palanca en tercera como si fuera a cazar una oveja y suelta tremendo petardo que deja a Solis con las piernas abiertas como ballerina de ballet.

Cuarto gol: Catriel… 

En la libreta de apuntes del DT Mosquera, Luiki Iberico juega como volante mentiroso, y como ariete aún más mentiroso que diputado. Porque es un 9 llegada con retraso como los vehículos del Metro. Es un jugador flotante que arma por aquí, ataca por allá, defiende más acacito, apoya a la defensa, arma rompecabezas. Un poquito más y acompaña a los camilleros. Sea como fuere, en el puesto que le ha inventado Mosquera, Luiki roba una pelota en el medio campo, le encarga el botín al corsario y se sigue metiendo por el centro de Lima que está lleno de choros. 

El Pirata le devuelve el préstamo de diez lucas con una bombeada de aburrido rugby norteamericano. Luiki se da la media vuelta y le devuelve el billete de Chabuca reclamando que las diez lucas son truchas. El bucanero entonces se la da a Catriel. Este, con tantos goles que ha fallado, jura que va a meterla sí o sí. Y la mete al cuarto. No hay que ser malpensados, quisimos decir que mete el cuarto. Y para cerrar:

No hay quinto malo…

Este es un buen ejemplo de cómo aprovechar un rebote en área propia y transformarlo en contragolpe. El rebote lo toma el contrabandista del parche que habilita a Santi. Este prende la moto escapera y se mete a toda carrera como pericotito por su queso. Y, cuando lo vienen a trabar los tres troncos de eucalipto tarmeños, habilita a Gabo Santana que se mete como una bala con harto cuete. Lo persigue el defensa central más veloz de los tarmeños. Gabinho frena, quiebra al defensa que se va patinando a los fotógrafos y habilita a Santi que aprovecha su prime y mete el quinto de la mano de plátanos. Hoy el defensa está curándose el que te dije de tan fuerte raspón.

CODA

  • A meter en el inodoro a las comadres envidiosas, a los pesimistas, a los pisahuevos de siempre y jalar la palanca. Seguro que se va a atorar, pero un buen baño con su veneno no está de más.
  • No sólo fue el Santi, todos jugaron bien. Con ello seguimos mañana. Buenas noches.




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