Por Manuel Araníbar Luna
Se jugaba en un horario inimaginable, insólito: 10 de la matina de domingo, cuando la gente sale a comprar el pan, cuando muchos están llegando a casa luego de la cheleada sabatina. Conmovidos por la noticia del fallecimiento de la madrecita del Pirata Barcos, los cerveceros pisan la cancha con crespones de luto y Yoshi lanza una arenga prometiendo ganar el partido para amenguar el dolor.
Soltando el pan con camote…
Arrancan con sorprendente gol de tiro libre en pleno desayuno.
Y todo por un pase filtrado de Agustín Tintín para Stallone y a este lo barren
al filo del área. Tiro libre desde el lado izquierdo, por tanto, tenía que
patearla un diestro. No sabemos cuántas veces Santi ha anotado de tiro libre
pero esta vez la hizo en un equipo con tradición de anotadores de tiros libres (Pepe
del Castillo, Pincel Sheput, Gallardo, Arrelucea, Roberto Mosquera, La Bala Moisella,
entre otros. Si recuerdan algunos más nos avisan). Este gol fue lo más parecido
a los inolvidables Lobagolazos con curva de bataclana, al punto que un hincha
que desayunando lo veía por TV lo gritó tan fuerte que soltó al piso su pan con
relleno y camote frito. Luego recogió el pancito y se persignó para no darle
gusto al diablo. Aunque muchos no prueban bocado hasta el pitazo final (nos
incluimos en este grupo).
Los tres puntos de sutura…
Pero la alegría del hincha, al igual que el sueldo a fin de
mes, duró poco. Un centro le cae en la mano a Luiki. Penal. Enriquez la adivina
y la manda al córner. ¡Bien, Ayrton Senna, mejor dicho bien ahí!, regresa la
alegría y el optimismo, pero ¡jua!, por desgracia, minutos más tarzán hay córner
en el área rimense y un moqueguano la mete de mitra con bote entre Yoshi y
Enrique. ¿Y ahora? No queda otra. Se necesitan los puntos de sutura para no
seguir sangrando. Los cerveceros trepan, triangulan, por aquí por allá, pases
en cortada, centros, córneres, algunas las fallan, otras no las pescan y en
otras más ni siquiera llegan. Es que los locales, aparte de las minas de cobre,
también tienen lo suyo y
A recoger la piñata...
El partido se pone de dame que te doy. Corner desde la
izquierda. La lanza Santi. Cristiano se mete al área chica por el primer palo y
dos patas (¡dos!) lo aguantan, lo amarran, lo ahorcan, lo contrasuelean tan
fuerte que ellos también se meten su suelazo. Miki se lanza a la candela, y
otros cuatro moqueguanos lo abrazan como si fueran a picarlo por haber ganado
la lotería. La cabeza de Miki debe tener imán porque peina la bola con raya al
costado y los cuatro que lo quieren agasajar caen al piso como borrachos por chapar los tofis de la piñata y lo único
que pescan es la grama. De nada les vale la zambullida. La bola se mete a la
canasta de huevos. Y los seis moqueguanos que estaban tirados en el suelo se
rascan la mitra sin explicarse cómo la ganó Miki. 2 a 1.
Una pendejécima de pelo de choclo…
Heridos en su orgullo en su propia cancha, los moqueguanos no
se rinden y se lanzan al todo o nada. Los ataques arrecian. La defensa cervecera
pone rejas, candado y cadena porque ya todos están con la lengua afuera. No les
queda más que faulear bien al filito de su propia área. Dos tiros libres peligrosos,
pero no les liga. Los celestes resisten y contragolpean. Falta poquito, hay que
traerse esos tres puntos que valen más que el cobre moqueguano. Ya en los
descuentos, Johnny Cross mete un golazo de zurda que hace que la hinchada, ¡uf,
al fin!, se tranquilice. Piña. Según la perversa línea roja que traza el VAR, Johnny
está adelantado por una pendejécima de su pelo de choclo. Iba a ser el gol de la
fecha, hoy al peliblanco sólo le queda como anécdota para contarla a sus nietos.
Partido bien ganado, sufrido, sostenido, aguantando,
ajustando, corriendo con el zóncora, como dice el Piki. Ahora se viene otro
partido de seis puntos. Más claro aún, todos los partidos que vienen serán de
seis puntos. No hay otra.
Con terno o con overol…
Hace buen tiempo algunos comentaristas TV
siguen dale que te dale con la matraca de “Yoshi y Távara se estorban entre sí
porque ambos son zurdos”. Con ese mismo criterio, dos mediocampistas de pie
derecho también se estorbarían como bailando con una gorda en sala angosta. Naka,
la razón es más simple: hay compromisos en que se juega con terno y otros con
overol, ¿entendido? Para este partido en la tierra del cobre se necesitaba un dóberman
en el medio campo. Y el indicado era Tintín Wallace para moler la carne de la
zona creativa moqueguana. ¿Pero habrá partidos en que jueguen los dos zurdos? Claro,
ya lo han hecho, y lo seguirán haciendo, sobre todo de local, pero en este
partido, en este puntual encuentro, se necesitaba un 6 rompedor, un carrito
chocón. Más ná.

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