lunes, 19 de octubre de 2026

CRISTAL SE COMIÓ A LOS COMERCIANTES: 4 A 2

 Por Manuel Araníbar Luna


Linda mañana sin ese agobiante calor de otros días. El cielo seminublado le da una tibieza reconfortante al espectador en la tribuna. Esa misma tibieza se manifiesta en el equipo cervecero, que maneja las situaciones con mucha tranquilidad. En la vereda de enfrente, recontra saltones con el cuco del descenso,  los morados entran a jugarse el todo por el todo y bien tempranito llegan a la valla celeste un par de veces con peligro. 



Luego, a la media hora se despierta el gringo y comienza a chamuscar a los espectadores como en la caja china. Este es el momento. Recién se calientan los cerveceros y empiezan a meterse con mucha conchudez al cajón de la visita.

Ceebiche mixto con números quebrados…

No, no es una charla de cocina y menos de matemáticas. Se trata de Luiki. El profe Mosquera le ha inventado un puesto flotante desde el medio campo para arriba haciéndolo jugar de 6½. También la hace de 8½, de 9½, de 10½ y hasta de 11 y ½. Una especie de cebiche mixto, porque Luiki estorba como red de pescador, pica como malagua, retrocede como cangrejo, ataca en mancha como piraña y, por último, mata como orca, la ballena asesina. En esta parihuela nunca está en posición fija. Imposible referenciarlo porque se mueve en todas partes y no se queda en ninguna. Apoya a sus compañeros y se las busca para meterla.

Yo mismo soy versión 1.0…

Faltó decir que él mismo se fabrica sus goles. Esta vez se disfraza de 11 por la banda zurda, habilita al Honguito y se sigue metiendo esperando el pase, pero el hongo venenoso no le para bola y la manda bombeada a la caldera hirviente. La bola es rechazada por un defensa del equipo mercachifle, ¿y adivina a quién le cae el rebote? A Luiki que ya juega de 9, la para de chope, se la abotona, la acomoda y le clava tremendo derechazo que desflora la valla dándole chamba al que maneja la pantalla picarona. Este Luiki sí que rompe vallas donde vayas. Una especie de “yo mismo soy”.  1 a huevo. Así se van al descanso.

Matando a Matías…

Para el segundo tiempo, luego de pasar penurias en su valla los morados contragolpean y empatan. A esta hora el gringo empieza quemar más fuerte, al punto que este sol ya parece un sol cincuenta. Se calientan los cerebros y mucho más el de Mosquera que ha venido sin sombrero. El profe decide atacar con todo y hace entrar a Távara por Agustín Tintín y al Pirata por Stallone. La arremetida celeste se da por todos lados. Santi se mete por derecha y cuando parece que la bola se va a ir contra los fotógrafos, desde la rayita de Maradona mete un centro con curva de bataclana hacia el punto G donde la espera Luiki Iberico que como loco se pregunta: “¿y tú qué harías? Y él mismo se responde: “Matarías”, mete un mitrazo que mata a Matías. 2 a 1.

Yo mismo soy versión 2.0…

Un poquito más Tarzan, antes de entrar, el Pirata le dice a Távara “¿si Luiki se fabricó el suyo, por qué no fabricarnos uno?”. Dicho y hecho.  Desde el medio campo recibe una pelota, le guiña a Távara con el ojo bueno: “Ya, hay que hacerlo”. Se la juega y va metiéndose al área, levanta el brazo y se la pide mientras Luiki entra en diagonal y distrae a los morados que se quedan pensando en qué parte de Lima estará la Procesión. Martín, con retintín, mete el centro con curva de plátano bellaco para el Pirata que hace la simple sin lujos ni collares, se la acomoda y la mete al ángulo. 3 a 1 (es que los perendengues y gargantillas están bien para las películas de Johnny Depp y su Jack Sparrow en el Caribe, y no para un partido caliente).

Donde pegan sus mocos…

Luego los morados agradecen al Señor de los Milagros por la mano de Martín y meten el segundo de penal. Para esto ya los celestes tienen los ojos inyectados de sangre y todo lo ven arco. Le anulan un golazo a Santi tras un pase en callejón sangriento del Pirata. “No hay que confiarse”, dice el profe Mosquera, “hay que meterlas todas”. Los celestes empiezan a tocarla por todos lados.

Casi muriendo el partido, pero no el sol que, se ha hecho más fuerte, Yoshi levanta la cabeza, agarra el catalejo y ve que el Pirata se está metiendo sin permiso al galeón y le suelta una pelota que va girando como trompo volador justo para que el Hernán gire la mitra, pierda unos pelos y la meta en el rinconcito del arco, donde las arañas ponen sus huevos y los arqueros pegan sus mocos. 4 a 2. Con este marcador qué importa el calor del gringo o perder unos cabellos. Quinto partido consecutivo que ganan los celestes. Buenas noches.

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