domingo, 30 de noviembre de 2025

EL CAMPEÓN DEL 91

 Por Aldo Alvarado Hinojosa, El Doctor Celeste


Corrían mediados de diciembre del 91. En la facultad se había podido coordinar un viaje a Iquitos, para que en esa ciudad se pueda hacer un trabajo de investigación acerca del Cólera, que por esos tiempos empezaba a hacer estragos en el Perú, llenando la sala Santa Rosa del Hospital 2 de Mayo, donde teníamos que ayudar a hidratar a pacientes colocando sueros y asistiendo enfermos. Toda esa sala olía a una pestilente “agua de arroz”.


Investigando el Cólera en Iquitos…

Y en ese contexto, por gestión de nuestro profesor y padrino, el Dr. Vicente Carrasco Reyes (+), past Gran Maestre de la Logia Masónica, conseguimos viajar a Iquitos en donde fuimos recibidos por las autoridades del Hospital de la Amazonía, y también por algunas féminas que se enteraron que un grupo de mozalbetes estudiantes de medicina, llegaban a Iquitos a realizar una tarea: El primer trabajo de Investigación acerca del Cólera, dentro de la actividad final del curso de Medicina Tropical, muy bien dirigido por dicho catedrático junto con el Dr. Neyra (+).

Aguantando el sueño…

Dicho trabajo se realizó en la Comunidad de Belén, donde pudimos ver el grado de contaminación en la cual vivía la población, tomando muestras de heces y haciendo encuestas epidemiológicas -algo debimos de haber aprendido del curso de Epidemiología del Dr. Ormaechea, ya que todos tratábamos de aguantar el sueño de esas clases somníferas dictadas en pleno verano en el Aula Sergio Bernales en el Hospital 2 de Mayo, aunque algunos como Chicho Valdivieso sólo dormían la mona gestada en “Don Julio”.

Bajo ese contexto de trabajo y también diversión, entre tabulaciones estadísticas, Chi cuadrado y carreras de Mototaxis, culminábamos el día comiendo unas buenas hamburguesas en la Plaza principal de Iquitos, en el ya famoso Ari’s Burger, donde veías a tus compañeros como La Tota, o Cabeza de Coche (obviamente no diré sus nombres) con un par de charapas a cada lado, y prometiéndoles llevarlas Lima a casarse con ellas.

Y llegó el día…

Cristal jugaba un partido decisivo contra su archienemigo, no diré el nombre, sólo mencionaré que podías perder con Muni, Melgar, el Yuri, pero JAMÁS con las Chicken Nuggets, ¡jamás! El miércoles 18 de diciembre en la noche, nos juntamos con “El Coyote” Gilmer Moreno Davila y “Quenayon” Carlos Enrique Quenaya Riva Y por otro lado también estaba el resto de hinchas de Cristal de la promoción -llámese “el barrio chino”-, Tomas Nakasato, Lucho Nakandakari “El Jefe” (+), Hubert Mendoza, etc.

Comiéndome las uñas…

El Dr Celeste en La Florida con Roberto Mosquera

Lo cierto es que el partido fue disputado de principio a fin, una digna final en la cual con gol de Pablo Zegarra abrimos el marcador, y con el uno a cero adelantado, luego Fernando Chapell cobra un penal ejecutado por Roberto Martínez, empatando el partido. Y llegó la dura y decisiva tanda de los penales donde mis uñas simplemente “pagaron pato” ante tanto nerviosismo ya que se prolongó el lanzamiento de los penales hasta el número 7, en el cual Chany Cáceda -padre del arquero suplente de la actual selección de Perú - falla el tiro penal decisivo el cual es tapado por el Carón Miguel Miranda.

Entonces empieza el júbilo, empieza la correteadera al son de “¡Campeón, campeón, Cristal campeón campeón, campeón!", “nunca nos ganarán, nunca nos ganarán siempre serán gallinas la P.M. que los parió…”, y corriendo por el parque 28 de Julio junto al Coyote y Quenaya trepados en el poste gritando “¡Cristal campeón, Cristal campeón!”, rápidamente una mancha de muchachos charapitas hinchas celestes se aparecieron a nuestro lado y comenzaron a festejar con nosotros.

Desquite por el incendio del bus….

Era el 91, teníamos que haber ganado ese campeonato ante ese clásico rival. Ese año algunos malos hinchas de la vocal habían quemado el bus del Cristal con los jugadores dentro, el día en que Cristal le gana a la U en el Lolo Fernández volteándole el partido. Qué insano juicio de esas personas para quemar el ómnibus del Cristal y con personas adentro luego de una derrota.

Se vinieron todos esos recuerdos y sólo festejamos saltando y saltando. Fue una noche mágica y les aseguro que el volumen náutico del Río Nanay se vio incrementado por exceso de agua de riñones, por las miles de cervezas que tomamos los tres junto al Barrio Chino.

Fue el 91, fue el campeonato celeste de 1991.

¡Salud Cristal !

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