viernes, 10 de mayo de 2019

CHORRI LA METIÓ Y EL PATO FUE UN HALCÓN.




Por Manuel Araníbar Luna


En este duelo de santos, San Roque Santa Cruz no pudo ganarle ni un escapulario a San Patricio que anoche fue un Hombre Araña resguardado por cuatro guachimanes. Fue la noche negra del Olimpia. El partido lo podían haber estirado noventa minutos más y esa valla iba a terminar intacta y remendada con punto de oro tras la vergonzosa derrota en Lima.

Una Coaster pegada al arco...
Los equipos celestes siempre han jugado así: pierden partidos increíbles  cuando la tienen fácil pero ganan cuando todo el mundo está en contra. ¿Qué esperaba la afición en general, y los especialistas sabelotodo? Lo más lógico, perder nuevamente. ¿Qué pedía la fiel y sufrida hinchada? Que ya que iban al matadero, estos celestes de corazón grande, por lo menos pusieran lo que había que poner.  Aunque en el fondo del subconsciente se tenía fe, como la tuvimos en las gloriosas jornadas en las que se ganó en cancha ajena.
Bueno, vamos por partes. Hasta los 44’ del primer tiempo y observando los improductivos ataques paraguayos, la hinchada opinaba que se debía jugar de igual a igual y responder ataque con ataque, que el Sporting  se estaba acurrucando como una Coaster atravesada en su arco. Que no había otra. Otros argüían que sí la había, que se  tenía que jugar al pasecito y quebrarles la columna vertebral a punta de paredes en toques de pa’ ti, pa’ mí, a pesar de que se  repite hasta el cansancio que el juego en paredes del fulbito peruano es el de una tortuga en cámara lenta, y con esa pachocha se le daba a los veloces paraguayos la oportunidad de  reordenar sus líneas; que lo único que quedaba contragolpear o, en palabras del Comanche Salas, hacer transiciones.
Un Pato volando como halcón...
Los asunceños, confiados en la efectividad de Santa Cruz y, además, en las debilidades y vacilaciones de la defensa celeste comprobadas en el partido en Lima, pensaron que Cristal era pan comido asentado con tereré, sin imaginar que el Pato quería desquitarse de las vacilaciones del partido anterior. Había jurado que nunca más iba a recibir una goleada del Olimpia, y cumplió su promesa porque su valla regresó a casa virgen con cinturón de castidad y punto de oro. Sacó de todo, atajó de todo, voló como halcón y rechazó como delfín.
Durante el primer tiempo los celestes aguantaron con una defensa ordenada para ubicarse pero desordenada para rechazar. Se tiraba la pelota para todo lado. Los pelotazos llegaban como bombardas y rebotaban como rascapiés. Nada de nada. Para desgracia de los asunceños, el Pato estaba en su noche y sus guachimanes (Chavetita, Gianfranco “el Vigilante”, Merlo y Johan “Real” Madrid) jugaban más concentrados que un caldo de cangrejo. De vez en cuando se les chorreaba una que otra pero luego la recuperaban.
Un Chorri recontra terco...
El Chorri 2 es un jugador impredecible y más terco que mollendino, siempre la pelea aunque la vaya a perder, desperdicia las fáciles y mete las difíciles, intenta  cuando nadie lo espera y la entrega cuando nadie se la pide. En cada partido pierde dos o tres goles, pero siempre está en la candela poniendo en práctica el antiguo lema “El que la sigue la consigue”. En el partido anterior contra Garcilaso regaló oportunidades de gol como Papá Noel en el mes de mayo. Esta vez tuvo una oportunidad no tan clara, pero terco como es, siguió avanzando mientras la hinchada le gritaba vía satélite
—¡Suéltala ya, Chorri, que tú siempre la embarras!
Todos pedíamos que se la juegue a Canchita que la pedía por la izquierda, a Cara de Bebé por el centro o a Calca por la derecha, no importaba a quién, pero que la suelte. No obstante, el Chorri Segundo, medio sordo por tanta bulla, siguió metiéndose y de improviso disparó   un misil de medio bote con destino a la canasta. El arquero Arias  se lanzó a la piscina verde pero estaba grabado en las Santas Escrituras Celestes  que la bola tenía que entrar. Y entró. Uno a cero y, para suerte cervecera, el árbitro Claus mandó a la gente al descanso.
Vivas rezando...
Para el segundo tiempo los guaraníes se apertrecharon con todo su armamento: fusiles, petardos, ametralladoras y bombazos. Pero se chocaron contra una impenetrable muralla celeste.Y eso que Canchita se perdió un gol más fácil que la tabla del 1. Así es el fútbol, las oportunidades son como flechas, una vez que las lanzaste ya no pueden modificar el rumbo. Los minutos pasaban lentos y la desesperación cundía, los hinchas paraguayos se jalaban los pelos y Vivas cerraba los ojos rezándole a la Virgen de Luján para que el arco rimense regrese virgen a Lima, hasta que, francamente aburrido, viendo que nadie iba a mover el marcador, el árbitro Claus decretó la clausura. Buenas noches.


3 comentarios:

  1. Coqui caja de agua celeste11 de mayo de 2019, 09:32

    Olvidas escribir que el piqui se jugo un partidazo y corrio mas que los 22 jugadores. Ahora las gayinas y gonkas estan histericas, anoche Cantolao les ganó facil, mientras los cerveseros ganamos en el extranjero. ese es mi cristal carajo. a mi tampoco me gusto que ratonearan porque no teniamos equipo para contragolpear.

    ResponderEliminar
  2. Por fin la hizo el pato, esto no quiere decir que siempre tapa asi. muchas veces comete errores descomunales al igual que varios jugadores del equipo. y en cuanto a Palacios, a pesar de algunas torpezas, ha demostrado que tiene gol. por lo menos en la Libertadores ha metido mas que Herrera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. XERXES, PALACIOS NO LE LLEGA NI A LOS TALONES A HERRERA. SI HERRERA NO HA CONVERTIDO ES PORQUE POR LA FAMA DE SUS CUARETNTA GOLES QUE HA LOGRADO EL AÑO PASADO NO LO SUELTAN LOS MARCADORES. PERO HA HECHO UN TRABNAJO MAS INTELIGENTE. JALABA LA MARCA PARA UNO DE LOS LADOS PARA DEJAR VACIOS POR DONDE SE METIAN SUS COMPAÑEROS.

      Eliminar