viernes, 19 de febrero de 2016

CRISTAL 1, PEÑAROL 1: FALTÓ SERENOL Y DESPERTOL

Por Manuel Araníbar Luna

A quien madruga el gol ayuda.  Buen proverbio pero esta vez no fue certero. Tampoco lo fueron los delanteros  del Rímac.
Los cerveceros tienen una larga historia de enfrentamiento con los manyas, aunque en la Líber siempre nos ha ido igual: tablas en todos los partidos de la copa. En Los partidos en la Líber se tiene que ganar mordiendo, escupiendo, guapeando, mentando la madre, recibiendo y devolviendo golpe por golpe, pero también asimilando, y como dice la salsa: siempre p’alante. O por último, como en el proverbio chino: dos pasos atrás y uno adelante. Y también al revés, dos adelante y uno atrás.
Chapando carne con hueso…
Desde los tiempos de escolar todos sabemos que uno cuando se mecha en su propia cuadra tiene casi todas las de ganar porque uno conoce su sitio, su cancha, su gente.  Asimismo, en las broncas, quien mete el primer mitrazo tiene medio pleito ganado. Y a Peñarol no se le pudo madrugar de un buen mitrazo (pregúntenle a Silva). Al Peñarol se le conoce como un equipo que es experto en estos partidos. Ellos nacen haciéndole la bronca a la partera, metiendo cabes cuando recién están gateando y ya por los tres años es ya su costumbre patear pelotas junto con piernas de rivales, siempre agarrando  carne con hueso.
Pensando en el lechero...
Pero vamos a la guerra, porque no fue para nada una carrera de encostalados de kermesse. Aquí se confundieron patadas con toques en pared, triangulaciones con zancadillas, centros al área con codazos a la nariz. El planteamiento de Soso con tres atrás nos parecía arriesgado, pero esperanzador. Los de la Florida entraron a madrugar  triangulando con pases al vacío y pelotas a rastrón. Y ello estaba bien porque los defensas uruguayos serán todo lo bravos que quieran pero nadie les quita la tronquedad (la palabra no existe, por siaca). Se quedaban plantados como troncos amarillos ante las triangulaciones y pases al vacío de los cerveceros. Diez metros más atrás,  los mediocampistas rimenses ahorcaron a sus creadores y de pasadita a Forlán quien se dedicó durante todo el partido a pensar si su hijo recién nacido se parecía al lechero. Fue en esa franja del medio donde vimos el trajín de Barrabarbas Ballón que aparecía como un fantasma por toda la cancha, acompañando, obstruyendo, tapando zonas, estorbando a toda camiseta aurinegra, pisando el área y regresando al toque. Claro que cometió errores, quizás uno de ellos –el gol de Peñarol- por no tapar zona. Pero tanto no se le puede pedir, pues.
Juguemos a la ronda…
En los primeros quince Peñarol puso empeño pero sólo para amontonarse en su área,  mientras tanto el sistema de cristal no se cristalizó, no cuajó, mucho afane y poca suerte, mucha paleta y poca penetración. ¿Suerte o calidad? Ambas, mitad y mitad. Pero además faltó algo de serenidad, por ejemplo en el gol que se perdió el Mudo, reciencito, empezando la batalla. Hubo asimismo apresuramiento –y algo de egoísmo- como pasó con el gol que se perdió Cabeza de Huevo Costa. Lo mismo en los dos que se perdió Silva. Aunque bueno es decir que en el zurdazo le dio con la canilla y el cabezazo lo mandó a la azotea con los ojos cerrados. Luego los uruguayos aguantaron en su área agarrados de las manos como cantando el juego infantil de la ronda y el lobo. ¿Y Loba por dónde andaba? Al principio distribuyendo pelotas en llonja pero después lo taparon y con ello el ataque cervecero se fue diluyendo de a pocos hasta el momento del gol de la visita.
Ella no quiso entrar al cuartito…
Sí, la pelota no quiso entrar pero el portero del edificio tampoco la dejó pasar. Maldición, no la metieron por todo lo anterior pero también porque ese arquero Guriceaga sacó varias que tenían cita separada con las redes. Más antes dijimos que se daba dos pasos adelante y uno atrás. Y esa fue la causa del gol uruguayo. no supieron dar el paso atrás.  El DT yorugua había visto videos de los partidos del once rimense y había apuntado en su libretita que a los celestes en lo que va del año les han hecho goles en el Descentralizado con esa misma maña: pelotazo a la espalda de los defensores y entrada  en diagonal de un francotirador. Y anoche los orientales hicieron las cosas de ese modo, un calco.  En un par de pelotazos quedaron en ridículo offside, pero uno de ellos les ligó. Y ese adelanto de quincena hizo saltar el amodorramiento de la línea creativa rimense. De pasadita, Soso estuvo algo lento para mover los trebejos. El cambio debía darse ya ya, ipso pucho, para ayer.
Y cuando por fin entró el Chapu, el equipo se fue de cincuenta a ochenta por ciento de rendimiento. Cada vez que Chapu la chapaba contagiaba de alegría y de ganas a todo el equipo y daba esperanzas a la tribuna. Ramúa era una púa, una garrapata en la oreja de los cancerberos uruguayos cuyo último recurso fue meter patadas, ocasionando con ello diversos disparos de pelota parada que el buen arquero oriental supo sacar de su valla. Pero a los celestes tenía que ligarles por lo menos una. Y esta se dio cuando un tiro libre desde la izquierda con curva de arco iris entró bombeada justo para que la peine el Mudo con los cuatro pelos que le quedan. Empate heroico pero era ya muy tarde. El juez, que le había perdonado la vida a varios yoruguas, no se la perdonó a su reloj, sopleteó y dijo chau.
CODA

¿Y?, se perdió dos puntos que estuvieron accesibles, al alcance de la mano (y del pie), pero los celestes no se supieron tranquilizar… ¿Algo más? Sí. Una cucharada de Serenol para los definidores, y un enema de Despertol Forte para la defensa, porque en la cancha hay que estar mosca y no se duerme la siesta. Además, un poco de Pacienzol para la tribuna porque aún tenemos fe en que este Soso encuentre la llavecita mágica para poner a cada uno en su puesto correcto y con ello la Máquina Celeste empiece a funcionar como un reloj. Buenas noches.

1 comentario:

  1. buena cronica. me gustaria que escribas algo sobbre la goleada que nos metieron anoche en medellin, cdsm...
    que defensa para apatica
    que volante tan enredada
    que delanetra tan inofensiva

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