domingo, 22 de noviembre de 2015

LA MAGIA DE LOBA EN PUCALLPA

Por Manuel Araníbar Luna
Veinte minutos para el olvido…
Todos hemos tenido alguna vez nuestros cinco minutos de oscuridad total, en los que nada nos sale bien, como víctimas de una maldición gitana. Para los rimenses (y en especial para el Mudo) no fueron cinco minutos, fueron veinte. Los más terribles del año. Los celestes deambulaban en el gramado como zombis. Desconectados, groguis, hinchados, como esos boxeadores a los que sólo les falta un empujoncito para derrumbarse. No armaban una sola pared, ningún pase era bueno y si por ahí les salía uno, de inmediato les caían por lo menos tres jugadores para quitársela más fácil que la tabla del uno.
¿A qué se debía esto? Unos dicen que por los 38 grados de calor. Otros alegan que por la cancha sintética. Otros más arguyen que por la seguidilla de compromisos. Y el resto apuesta por el aburguesamiento. Para esta esquina fue un poquito de toda ese sancochado, quizás pensando en que el rival era papayita porque se estaba yendo a la baja, y además que los celestes ya han ganado en canchas más rompepiernas y en sartenes más calientes.
Lo cierto es que el equipo no sobrepasaba la línea central, como si estuviera cercada por un alambre de púas. Total, llegó lo que se veía venir. Autogol del Mudo en un momento en que Cristal ya ni siquiera salía de la cuarta parte de la cancha, un verdadero corralito. Y luego llega el segundo de cabezazo en el que el delantero la mitrea ante las narices del Mudo y la parálisis de Platanazo.  Y para colmo, los locales se perdieron tres más. Se venía la goleada, y a  Cristal se le caía el techo, el altillo y hasta la ropa del cordel. Un idiota dijo que el equipo estaba sin alma. Yo diría que estaba sin agua. Sin aire. Deshidratado como paciente en cólera morbus.
No hay sobradera que valga…
Menos mal que después del gol se recompusieron. Y no por calidad sino que ese acoso, ese pressing del elenco de casa también los cansó a ellos mismos. Además, ahora los locales se sentían confiados,  seguros de golear a “del Rímac su equipo”. Y es que después de esos dos terribles goles les entró la panudez y soltaron el acelerador. Ese fue un error del cual se arrepintieron después de los noventa. Y es que cuando se juega contra Cristal  no hay sobradera que valga.
Entonces empezaron los celestes a armar su rompecabezas. Los mediocampistas cerveceros ya la tocaban en pared, los marcadores subían  por las bandas. Un disparo de los celestes dio en el palo, primer campanazo. Y así se fueron al entretiempo, deshidratados pero con la consigna de no regalar la cancha ni la pelota como en el primer tiempo y  la convicción de sentirse capaces de por lo menos empatar.
Con el trasero hinchado…
Cuando volvieron a esa parrilla caliente llamada cancha lo hicieron de arranque a meter la pierna con actitud y a elaborar jugadas. Entró Manicero con hambre de gol, y Loba lo hizo para  demostrar su ascendencia, su dominio del panorama, su toque mágico y sorprendente. Y tempranito nomás Diego Ariel Franco Manicero (Rosario, Argentina, 24 de mayo de 1985, 30 años), picón y con el trasero hinchado por su prolongada estadía en el banco, recibió una pelota que sobró a todos y rompió las redes de un tremendo patadón del cual el arquero Rivera sólo sintió el zumbido. Recogió la bola sin celebrar (una treta psicológica), y corrió a todo cuete a poner la bola al centro. Así se les ganó la moral (y casi se les gana el partido).
De Loba su gol…
El hambre de empate entonces se hacía más evidente y los ataques -como los sismos en Japón- se sucedían uno tras otro. Hasta que faltando sólo 10’ para el final,  el soplapitos señala una falta por la banda izquierda. En la selección las pelotas paradas son de Foquita, pero en el Cristal el dueño es Loba, como suele suceder. El capitán retrocede cinco pasos, como suele hacer. Mide la distancia, como suele hacer. Ordena a su gente que salga del offside, como suele hacer. El arquero tiembla de miedo al ver a Loba, como suele suceder. Loba la mete en curva de plátano bellaco, como suele hacer. Y la pelota se mete por el rinconcito, como suele suceder. ¿Algo más? Sí, la hinchada celeste hace temblar las graderías, como suele suceder. Celebra Loba, molesto, y con el puño en alto. Al centro nuevamente. A matar la res, en este caso, el cebú.
Y lo malo es que Loba sólo maneja con la derecha, su preferida, porque de lo contrario hubiera metido un golazo de zurda para decretar el 3 a 2, pero piña, el tiro  le salió más chueco que un billete de nueve dólares. No obstante, estaba escrito que Blanco, el tocayo de Chapita tenía que pitar el “ya nos vamos” porque si se jugaba un minuto más iba a morir deshidratado. Y sopleteó nomás antes de desmayarse. Que si no, los celestes volteaban el partido.
CODA.

Ya dejen de hinchar los riñones por las redes sociales, porque un autogol lo comete cualquiera. Ahora no estamos para recriminar a los jugadores porque es tiempo de alentar y no de jalonear orejas. Se vienen tres batallas, cada una más difícil que la otra. ¿Qué se le pide al hincha? Que acompañe, que salte y cante, que los haga sentir que no son sólo once jugadores en el estadio, que se escuche en la tribuna al jugador número 12.

4 comentarios:

  1. GOLAZO DE LOBA. LO MALO QUE FOQUITA SE AGARRA TODAS LAS PELOTAS PARADAS EN LA SELECCIÓN. SALUD LOBA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. es capricho de la foca porque el huevonaso de gareca se lo permite. no hay que negar que la foca es un jugadoraso pero debe reconoser que loba es mejor definidor en pelota parada.

      Eliminar
  2. Me alegra el triunfo porque soy celeste de toda la vida si no que lo diga toda la bateria de Pizarro , pero con esta defensa no le veo futuro en la LIbertadores. Tampoco la veo facil en los playof. perdoname Aranibar pero no me puedo callar. Ayer el Mudo estuvo irreconocible. Quiero creer en tus frases que refieren ese horrible primer tiempo culpando al clima y a la cancha ademas del aburquesamiento pero estas fallas en la defensa vienen desde hace buen tiempo y los errores se cometen fecha a fecha hasta en el mismo Gallardo. por lo demas espero que no lo tomen a mal , quiero que campeone mi equipo celeste

    ResponderEliminar
  3. acaba de terminar el partido con melgar y hemos visto que manicero rinde mucho que le falta asentarse un poco y que baje las reboluciones porque por momentos se acelera. el que debe tener mas minutos en cancha es el chivolo dasiolva que se ha metido un tremendo golaso de tijera. y el mudo ya esta violviendo a su seguridat
    es tiempo de darle las gracias a revoredo y chau.

    ResponderEliminar