miércoles, 18 de diciembre de 2013

POR FAVOR, UN BACK CENTRAL, ¿NO SERÁ MUCHO PEDIR?

Por Manuel Araníbar Luna
Estamos viendo con mucha serenidad dedicación que le está poniendo  el Sporting Cristal en esto de la recomposición del plantel. 
Como sabemos, la avidez de clubes con solvencia económica ha puesto en apuros a la comisión de fútbol rimense al quitarle valores que se consideraban asegurados en La Florida.  Se menciona como fijos a jugadores como  Paolo de la Haza, Germán Alemanno, Luis Advíncula, Yoshimar Yotún, Leandro Leguizamón.
Los Reyes Magos…
Con estos jales, sumados a quienes no recibieron la terrible carta de “muchas gracias por su aporte”, la comisión –suponemos que Ahmed algo ha sugerido en esto- nos hace pensar que hay regalitos de los Reyes Magos a la media que les ha dejado colgada el Piki, que hace tiempo que solito se está rompiendo el alma el pobre.
La zona creativa está no digamos que excelente pero hay un aporte en los mixtos. En este caso Loba y Pincel,  los artistas del timón, de la manija y la arquitectura, del panorama, las veloces paredes y la salida vertiginosa, tienen con quién tocar y ya no se van a descerebrar con esa nube radiactiva con que los atoraban los equipos rivales. No obstante, algo que nos faltó esta temporada fueron las piezas de recambio.
Los botines del Chavo…
Esto se notó casi desde la rotura del cascarón del nuevo año. A pesar de la amplia plantilla de alrededor de 30 jugadores, algunos un tanto crudos necesitaron todo el año para tomar punto; a otros les faltó roce; otros tantos  no dieron la talla, la camiseta les quedó grande y los pantalones se les caían como a Cantinflas; y los chimpunes de otros parecían los del Chavo porque no daban pie en bola.
¿Qué pasó? Que el equipo se comprometió en jugar con los mismos jugadores básicos en dos campeonatos simultáneos y los pobres se fueron lesionando, los sustitutos se despintaron y los recién llegados no terminaron nunca de desempacar sus mejores galas.
En resumen, el equipo tuvo cantidad pero no calidad. Claro, a todos nos gustaría una verdadera selección, pero el cajero automático de La Florida ya sacó la lengua. Las inversiones ya tuvieron su paralé. Ahora se miden los gastos: antes se viajaba en limosina, ahora hay que viajar en combi.
Si se concreta lo de los laterales, podemos decir que el equipo ya adelantó el partido con un gol a favor. Aplausos. Sin embargo  aún hay dudas que ensombrecen las expectativas del  hincha en cuanto a la adaptación de quienes llegan. El aficionado lo grita, lo implora en las redes sociales con frases como “no me gusta este fulano, más bien traigan a mengano”, y así  por el estilo.
Y nos quedamos con una duda que esperamos que se despeje en estas fiestas. ¿Entre los jales futuros habrá un back solvente?  ¡Unito, por favor!

La escuelita de La Florida…
Eso es lo que nos falta. Un back centro al que los delanteros rivales lo miren con miedo, como a esos abusivos que se meten al caballazo al principio de la cola para comprar entradas, ¿la captan? A buen entendedor…
El Mudo Rodríguez, por ejemplo, a quien algunos lo consideran acabado, quebrado y otros calificativos infelices, es un jugador que ofrece seguridad en la marca y en los saltos. Se suma muy bien a los ataques, piensa rápido y no se deja dibujar así nomás por nadie, como sucedía con algunos troncos que defendieron la zaga cervecera. Y, aunque no  es lo mañoso que quisiéramos, puesto que no es mucho de labia ni de pegar fuerte, es nacido en casa, formado en la escuelita de La Florida, compañero de Villalta y el Loco Erick Delgado.
Ahora se vocea que hay intenciones de traer a Raldés, un back central capitán de la selección boliviana, y Adán Balbín que la hace tanto de back central como de volante.
La pregunta final es: ¿con ellos se armará la defensa? El partido contra Paranaense es el 29. ¿Alcanzará el tiempo?

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