jueves, 14 de octubre de 2010

LA NOCHE EN QUE EL CAMELLO JORGE SOTO LE TAPO LA BOCOTA A CHILAVERT.


POR: MANUEL ARANIBAR LUNA
Quién iba a imaginar que un jugador que arrancaba con el 4 a la espalda -número que corresponde al de marcador derecho- iba a resultar uno de los goñeadores históricos cerveceros. 

Quitaba la pelota o recibía pase en el área rimense y salía con fuerza, como un mach 2, como un bólido, (no digo ‘Jet’, porque ese título le corresponde al inmortal Alberto Gallardo), creando desesperación en los rivales que renunciaban a alcanzarlo. Así ha dejado regados a muchos adversarios nacionales y extranjeros. Sus trancos eran largos al igual que los de Gallardo y Zancudo Olivares. Y también, remontándonos más atrás, a los de Eloy Campos y Tito Elías.
Además, cuando las cosas se ponían color rata, cuando el equipo flaqueaba con el marcador en contra, hacía renacer al cuadro celeste como un ave Fénix, luchándola hasta el último, comprándose los pleitos, guapeando a los pusilánimes. Era uno de los que – ojo, sin desmerecer a nadie -se ponía al equipo al hombro. Claro que a veces salía a la cancha encorvado y desganado, como un Quasimodo con cólico.
Ha anotado goles de todo tipo, desde fuera del área, de cabeza, de palomita, de volea, y hasta de chalaca. (En nuestra próxima nota hablaremos de la peruanidad de la ‘chalaca’ y de la huachafería de algunos peruanos que siguen llamándole ‘chilena’. Hace unos días un comentarista de TV volvió a llamarla así. ¡Rectifícate, gringo!)
Qué no se ha escrito, bueno o malo, de Jorge Soto, el Oreja, el Camello, uno de los referentes del cuadro celeste de la época gloriosa del tricampeonato cervecero. Nadie es perfecto. Y el Camello en su larga trayectoria algunas veces la embarró. Díganme, ¿quién no? Todos cometen errores, hasta el pato cuando pisa a la gallina.
A Soto lo atacaron y lo siguen atacando. Unos por ser adversarios de cancha o por fanáticos de clubes adversarios. Otros porque viven de la carroña, despotricando contra los peruanos, por llevar sus frustraciones íntimas al cobarde desfogue del ataque personal. Unos por exigirle de más y otros por considerarlo inferior, por esa bendita costumbre nacional de remarcar que todo lo de afuera es mejor. O bien, porque están embarrados de la mermelada de los auspiciadores de otros clubs para reventarle ‘ratas blancas’ al mejor postor. ¿O no? Si han atacado a Pelé, Ronaldinho y Maradona sería ilógico que no lo hagan con Soto. ¡Es que Soto es peruano, pues!. Está bien opinar diferente: de lo contrario seríamos hormigas, aunque estas trabajan por el bien de su grupo. Algunos peruanos no.
Volviendo al tema, su gol inolvidable, por todo lo que significó, fue el que le hizo al paraguayo Chilabert, un individuo indeseable que, al igual que Maradona, se recibió con el título de egocéntrico en la Universidad de la Estupidez. A este fanfarrón, quien se puso insoportable desde que lo nombraron como el mejor arquero del mundo, se le había dado por despreciar y minimizar a todo jugador rival. Este alabancioso paragua, tan simpático como una piña en el calzoncillo, abría el hocico para echarse flores y tirar abono con ventilador a sus rivales de turno. Pero aquella inolvidable noche quedó sepultado por su mismo fertilizante.
En reportaje previo al partido contra Vélez, el patán abrió el hocico para lanzar vómitos despreciativos, con el beneplácito de la prensa rioplatense, siempre pateraza con las figuras de sus equipos. Y calentó la parrilla con la pierna bien arriba:
- No conozco a ese tal Soto.
Pero esa noche de 1997, si alguien tenía que taparle el hocico a ese jetón el indicado era el Camello. Casi al finalizar el partido Czornomaz, adivinando lo que iba a pasar, se la soltó con convicción a Soto quien, vehemente, señorial, decidido, como los grandes, dejó a Chilavert recontra chilabierto con un disparo bien colocado. El paragua lloró, miró a la defensa, miró el marcador, miró las redes, sin creer que era verdad. Y el fanfarrón se quedó más mudo que una foto de estatua. Años después volvió a enmudecer cuando el Chorri lo dejó colgado como un cuadro del Arlequín de Picasso. Hoy día debería decir “ya lo conozco, ese tal Soto nos eliminó de la Copa Libertadores.” (Si es que ha recuperado el habla).


1 comentario:

  1. bueeeeena Camello! esos son los jugadores que quiero volver a ver.
    mi viejo me enseño a ser cervecero y nunca me olvidare dese golazzzzo.
    fuerza camello, fueeeerzzzza cristal

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