jueves, 4 de julio de 2019

PERÚ SE CLASIFICA CON GOLEADA: LA HUMILDAD VENCE A LA SOBERBIA


Por Manuel Araníbar Luna.
Los sureños entran a la cancha pensando en grande, en la final con Brasil, imaginando que los peruchos iban a apelotonarse  como un ómnibus a través del arco y que a Paolo los tremendos backs chilenos se lo iban a comer con palito chino. Análisis errado,  los peruanos entraron con la intención de ganar. Para ello se necesitaba sacrificio, obstinación, compañerismo, para derrotar a la petulancia, la soberbia.
El primero es de Dumbo...
La actitud se vio desde el primer momento, cuando los mapochinos se acomodan las medias. Salida rápida en profundidad, con destino al 9 Guerrero, El gladiador, bonachón él, dadivoso él, desprendido él, le cede el donativo a Cuevita que se quiere desquitar. Pero Cuevita no esperaba este regalo de 28 de julio, y la manda a los fotógrafos. ¿Qué nos dice este mensaje? Que se puede entrar sin invitación, que los delanteros sureños son letales pero su defensa hace agua.
Minutos después,Trauco le da el encargo a Yoshi: “lánzala tú que a ti la gorda te hace caso”. Yoshi le envía la bombarda a un Paolo estorbado por el mohicano Arturo (que queda magullado con su cabeza de escobillón), El Guerrero se la juega a Tapia. Este manda la granada a la candela. Y ahí llega la chancha con un salto de conejito  a los pies de Oreja que la pesca de sobrepique. La marrana entra cruzada, infla la red y se echa a dormir plácidamente en el pasto mientras las tribunas tiemblan. Edison se agarra las orejas de Dumbo que Dios le dio. Uno a cero, y los mapochinos miran al árbitro cumbiambero  esperando que haga el gesto del cuadradito. Lo cierto es que le tablero no miente, ¿y el VAR? Lo sentimos, no hay señal.
Moviendo su cucú...
Un poquito más Tarzán,  una jugada sorpresiva, tanto lo es que ni el público tiene tiempo de verla. Se cobra una infracción en área peruana. El León sacude la melena y le envía un pase kilométrico a la Culebra que corre como escapero hasta la esquina del movimiento, la Culebra llega una pendejécima de segundo antes ganándole la carrera de cien metros sin vallas al pobre Arias que al salir del de su cajón sólo ataja el aire.  La Culebra la empalma justo en la raya de cal de Maradona para ver quién la agarra, y la bomba llega limpia y bañadita a Yoshi que grita “¡Yo sí!”. La mata de pecho y, antes de que llegue a la grama, la conecta en guan y la chanchita se escurre veloz en medio de una maraña de camisetas rojas y un arquero de verde limón que llega dos horas después, cuando ya Yoshi está moviendo el cucú. Dos a huevo y Rueda se enreda en sus cavilaciones frunciendo las cejas: “¿nos habremos equivocado de rival?”,pero no, jamás le había pasado por las canas que Perú iba a atacar.
 Despiojando el escobillón...
Para el segundo Paul McCartney, los sureños entran más decididos y los peruchos aguantan las embestidas. Gallese es un pulpo que las chapa todas, Zambrano es un León que ruge y rasca con la garra. A su lado, un Abram que nunca se abre, Advíncula que es un rayo y un Trauco que avanza y regresa a grandes trancos. Los ayuda Renato (contención innato). André Culebra cuando ataca es venenoso y cuando apoya se enrosca al lado de Usaín. Canchita, que ha entrado por Cueva, apoya en las postas al Charapa y Polo la cubre de un palo al otro. Todos la sudan sin miedo a lesionarse, a diferencia de algunos que prefieren su comodidad en Europa (¡bah, para qué nombrarlos!). Los sureños se van diluyendo: Pulgar se vuelve meñique, al rey Arturo le quitan los piojos del escobillón, Fuenzalida se  queda sin salida, y Maripán sale del closet convertido en Maritín. 
El tercero es de Paolo...
Los rojos, al ver que pasan los minutos y la pelota no entra, vuelven a sus viejas mañas que no asustan a nadie, intentando provocar a Paolo, pateando e insultando, pero lo que reciben son contragolpes veloces, con quimba y camotitos. Empiezan los oles pero la tribuna quiere, más que oles, goles. Ya el partido agoniza. Los rojos se marchitan, los peruanos cojean, pero no pierden las ganas de meter uno más. Renato, desde el centro, la mete en callejón oscuro, en medio de los dos centrales que no se deciden quién va a marcar a Paolo. Es su desgracia, el caudillo la recibe una pendejécima  antes de la línea del pecado y se mete hasta la sala, y cuando sale el golero a recibirlo en delantal y con la sartén en la mano, lo quiebra y la mete sin fijarse si el VAR lo va a anular. Tres a huevo.
El pisco, el cajón y la mazamorra...
Ya sólo falta que el cumbiambero anuncie el final para celebrar, pero lo que se suscita es un encontrón confuso en el área. Los chilenos reclaman de todo al árbitro: que eso es penal, y que el pisco, el cajón y la mazamorra son de ellos. El árbitro  les responde que sólo el penal les pertenece. La toma Vargas. En general, en estos fusilamientos, es el delantero quien hace una serie de gestos de pierna o cintura para engañar al golero. Pero esta vez es Pedrito quien amaga zambullirse a su derecha. Vargas cree leerle el pensamiento, aunque lo debe haber leído en taiwanés porque le mete la ampolleta para que entre lenta y a media altura. Sin embargo, Pedrito no se lanza y la recibe con una mano, tal como la atajaba don Rafael Asca hace sesenta años, mientras Vargas hace gárgaras amargas. El cumbiambero sopla la vuvuzela y dice chau. Y el estadio es una algarabía total en premio al triunfo logrado con clase y humildad. Todo está consumado y el equipo rojo consumido. Buenas noches.

2 comentarios:

  1. jajaja me gusto la cronica , un vacilon, pero lo que mas me ha gustado es este parrafo
    Los chilenos reclaman de todo al árbitro: que eso es penal, y que el pisco, el cajón y la mazamorra son de ellos. El árbitro les responde que sólo el penal les pertenece.
    estos rotos creen que todo es de ellos

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  2. Farro GarSCilaso de la vega6 de julio de 2019, 07:46

    felicitaciones. interesante y muy mordaz articulo. y me acabo de enterar que el articulista es linceño. coincidimos en todo, en el mismo distrito del barrio de tito elias y de velita aquije que son celestes hasta los huesos y en el amor por la celeste los linceños somos hermanos.

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