jueves, 7 de marzo de 2019

NO HAY TIEMPO PARA LLORAR.


Por Manuel Araníbar Luna
Bueno, basta ya de llorar sobre la leche derramada. El campeonato recién empieza. Se han perdido valiosos puntos de visitante, ahora no hay que volver a perderlos, hay que pelearlos como oro en polvo. Suena fácil pero más vale intentarlo que acurrucarse a llorar tapándose la cara con un pañuelo. El que llora no piensa, el que llora sólo está ventilando sus desgracias, el que llora no atina a corregir errores.

No culpes a la noche...
No mencionamos los tropezones ni quienes la regaron, quiénes metieron la pata hasta el fondo y quiénes ni siquiera sudaron la camiseta  porque todos sabemos quiénes no tomaron las debidas precauciones, cuáles fueron los desatinos, cuáles los descuidos y quiénes reflejaban su apatía en el rostro. Ahora bien, si se nos pide ser más precisos, diremos que ninguno llegó a la nota 13, y punto.  Ahora hay que  repasar el video del partido unas cien veces, aunque nos siga doliendo como una bofetada, aunque se sienta la comida como un sánguche de arena. Esa canción  No culpes a la noche, deberíamos ponerla en los dormitorios de la concentración.
Bien dicen los directores técnicos que de vez en cuando hay que soportar una derrota humillante para darnos cara a cara con nuestras debilidades y virar a tiempo la dirección del barco, de lo contrario viviríamos engañados y ahogados en la soberbia, gritando a los cuatro vientos que la culpa fue del clima,  que el pasto estaba mojado, y que la cresta del gallo. No caigamos jamás en el facilismo de gritar a coro y a todo pulmón “¡Que se vayan todos!”, como escucháramos hace unos días en el Estadio  Grau. Eso es de fanáticos.
Ahora unas precisiones.
Siga intentando...
  • No se genera fútbol a punta de pelotazos desde el área propia para que la peleen adelante los puntas. Lo que se genera es una rifa como para las casas de apuestas. ¿Qué posibilidad  de éxito tiene ese reparto aeropostal? Que de diez pelotas se gane una. Y que de esas diez pelotas ganadas sólo una llegue al área contraria. Y que de esas diez pelotas que lleguen al área contraria sólo una pueda ser tomada por un compañero. Y la razón es que en el equipo se tiene jugadores que saben generar. Otra cosa es que no lo quieran hacer o que se mojen los pañales. Por tanto, las posibilidades de éxito de los pelotazos son pocas. A veces liga, como sucedió en el partido contra el rival de la calle Abtao, pero la mayoría de las veces nos cae ese zumbático letrero de SIGA INTENTANDO.

  • Nada cuesta gritar al compañero “¡Déjala, que es mía!”
  • Cuando un jugador la tenga por las bandas hay que acompañarlo.
  • Jugar de visitante con un solo contención es un suicidio aunque se juegue contra once jubilados.
  • No cometer infracciones cerca del área. Esto debe estar impreso en el silabario Coquito de todo futbolista.
  • Cuando se está peleando los últimos minutos debe salir a flote la maña. El arquero debe hacer reloj. Los generadores tienen que dormirla. Hay que amarrar el partido y a los jugadores visitantes.
  • Hay equipos cortos y equipos largos. En cancha larga un equipo debe ser corto. De lo contrario, los adversarios se meten como les da la gana y cuando les da la reverenda  gana. Y por último, una frase de Piki.
  •  “Si las piernas no obedecen, hay que poner corazón”


1 comentario:

  1. lo que tienes que mencionar nombres Aranivar , nombres porque no dices nada de alvarez la porqueria de arquero que tenemos que le da miedo salir a cortar los centros, porque no mensionas del planteamiento de vivas. ese señor es el culpable porque no mensionas a madrid y revoredo que fueron un hueco porque no mensionas a pato arce que estuvo ausente
    de todos modos confio en que ganemos los sigueintes partidos fuerza cristal carajo

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