sábado, 10 de enero de 2015

Maxi Núñez y su click con la hinchada cervecera.

Por Manuel Araníbar Luna.
La hinchada cervecera es difícil y bastante exigente. No se conforma con cualquier cosa. A los jugadores que llegan a La Florida les cuesta llenar los ojos de una hinchada acostumbrada a ver a un equipo campeón, ganador, luchador, canchero, peleador de títulos. Al principio, la afición  le da todas las facilidades a los recién contratados, pero luego dictamina.
Algunos llegaron con carta de recomendación y diploma de honor  pero fracasaron porque no la sudaban, no la vivían, no se acoplaban, ¡piña pues! A muchos de ellos no se les recuerda ni el nombre ni su cara porque sólo llegaron a calentar el asiento. Otros chocaron con todos como combi vieja y se fueron despotricando. ¡Más p'allá, mediocres!
Chocolates y frijoles…
Pero hay jugadores que se van ganando a la hinchada de a poquitos, como los enamorados que le traen chocolatitos a la suegra para que no les ponga cara de sargento. No obstante, la hinchada cervecera  no es una suegra y tampoco se deja convencer con chocolatitos. No, la hinchada quiere goles, la hinchada quiere ver como los recién llegados se ganan los frijoles sudándola, dejando todo en la cancha. Y si a los primeros encuentros “la hacen”, lo que obtienen es un romántico click con la Número 12 como es el caso de Cazulo. Pero hoy no hablamos del Piki. Hoy hablamos de Maximiliano Ezequiel Núñez, el Maxi.
Pasta para lasagna...
Llegó casi a las escondidas. Chequeando su historial anotamos que jugando por  Temperley, Estudiantes y All Boys había enchufado algunos golcitos. Pero la hinchada cervecera no se confía en esos resúmenes de Youtube en los que a uno lo endulzan con una stevia que no da ninguna caloría. Teníamos que verlo en partidos de noventa minutos para ver "si la hacía". Anotó un par de golcitos a equipos de mitad de tabla pero no llenaba la vista de la número 12. Hasta que llegó el partido contra el equipo de Gremco. Aquella vez, el Trompita dejó como roperos a cuatro de la camiseta percudida y metió un golazo para la Champions. Y ahí sí que le vimos suficiente pasta como para una lasagna A1. Hablábamos de chocolatitos, ahora faltaba el anillo de compromiso.
Ese momento mágico llegó  en el encuentro contra Vallejo cuando sumó a su currículum un inolvidable tres al hilo. Desde ese instante la hinchada le dijo sí. Ahora faltaba el puntillazo definitivo. Y el que pagó pato fue el equipo de Matute cuando metió el tercer gol que a la postre hundiría a los victorianos y con ello el once rimense conseguía el pasaporte para los playoff. El resto es bastante conocido. No renueva pero lo que ha quedado guardado en el disco duro de la hinchada las ganas que ponía, su molestia cuando lo sacaban,  los golazos que anotó quitándose la camiseta, ondeándola ante la hinchada y dando gracias al cielo.
¡Salud Maxi, y  que sigas anotando goles en el equipo que juegues!

5 comentarios:

  1. Que golazo! Yo estaba en Oriente y vi como rompio a cuatro gallinas que hasta hora no saven por donde paso elmaxi

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  2. SALUD MAXI. PERO SOY DE LA IDEA DE QUE SE HUBIERA HECHO EL INTENTO DE OFRECERLE UN POCO MAS. NO SE HASTA CUANDO LA DIRECTIVA VA A DEJAR EN EQUIPO A PAQUETES Y DEJANDO IR A VERDADEROS JUGADORES QUE SI LA SUDAN

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    Respuestas
    1. NO HAY PRESUPESTO, SALUD MAXI

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    2. PUXA K ERES SANAORIA
      PLATA HAY LO K PASA ES K LA DIRECTIVA TO LO VE CUTRA

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  3. la culpa creo yo que es compartida porque el jugador no es ningun titere como para estar obedecneco lo que le diga el agente. digferente seria la situacion si su pase pertenece al equipo quelo soltó en este caso su pase a quien pertenecia. la verdad es que los futbolistas despues de lograr un titulo piden mas plata de lo que les puede dar el club.

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