sábado, 21 de junio de 2014

FERNANDO MELLAN, EL CÓNDOR...

Por Manuel Araníbar Luna
En anteriores crónicas hicimos una semblanza de la carrera deportiva de Eloy Campos y Orlando Chito De la Torre, dos de los mejores defensores del Sporting Cristal. Hoy hablaremos de don Fernando Mellan, otro de los referentes cerveceros de todos los tiempos.
El Hombre Araña...
Elías Fernando Mellán Heredia (Pisco, 30 de mayo de 1942) era el rey de las alturas, el Hombre Araña Celeste, un  saltador increíble que se impulsaba por los aires  como si en los chimpunes tuviera un par de resortes gigantescos. Si se hubiera dedicado al atletismo sería campeón de salto alto. Su fútbol no era elegante pero sí eficaz, sobrio y seguro. No se aventuraba a salir con pelota jugada, sencillamente la reventaba de chalaca o como viniera. Y jamás iba a la mala. Lo suyo era una que otra rascadita, una que otra plancha pesada tipo sastre, un roce con la rodilla. Pero era en los saltos cuando causaba zozobra. Puesto que era quien saltaba más alto, era lógico que llegara al piso un poco después, y no se sabía dónde iba a caer, ¡y cómo!  Y era frecuente que cayera con toda su humanidad sobre las costillas de los adversarios. Por ello, los delanteros rivales se tenían que salir corriendo para no sufrir una chancada de sus chimpunes número 46 (ver foto).
En aquellas épocas no era una táctica generalizada que los centrales se proyectaran a los centros al área contraria. Esto generalmente sucedía cuando se estaba perdiendo el partido y el tiempo apremiaba. Pero con la llegada de Fernando Mellán al Cristal, sin importar cómo estuviera el score, se hicieron constantes  las proyecciones a los centros del área rival para las jugadas con pelota parada.
Fueron primero Didí y luego don Marcos Calderón, el recordado Chueco, quienes ordenaban a Fernando que se proyectase cada vez que había una jugada de pelota parada a favor de los celeste en la área rival. Didí sólo se lo decía en el camarín con un su español masticado, pero el vozarrón de don Marcos siempre se escuchaba en todo el estadio:
—¡Suba, Fernando!
El Cóndor levanta la guadaña y casi afeita a su compañero.
Y Fernando corría a tranco largo hasta el área rival. Se paseaba entre los defensas rivales sin una posición fija esperando el pelotazo con curva de Pepe del Castillo o de Mifflin. Pocas veces anotó, contadas con los dedos de una mano,  pero la táctica funcionaba para que anoten los otros rimenses. Y era que Fernando jalaba marca de los centrales rivales, y con esto lograba que sus compañeros ganaran en ese río revuelto que se formaba cuando el Cóndor iba a los centros, con un doble impulso que muy pocos lograban. Hoy esto ya no llama la atención, pero en aquellos tiempos lo del Cóndor era una novedad.
Mellán era y sigue siendo un hombre de pocas palabras, muy raramente gritaba a sus compañeros, porque con su arrojo motivaba a sus compañeros. Dejaba el sudor y la piel en la cancha. Ganaba en los saltos sacando ventaja en altura de medio cuerpo por encima de los delanteros rivales.  Le ganó pelotas a grandes cabeceadores como Perico León, Casaretto y Joya. En una entrevista le preguntamos cuál era su secreto para saltar tan alto.
Soy pisqueño, sobrino –nos dijo—. Y desde niño tenía que abrirme paso en las chacras llenas de barro levantando la pierna bien alto, eso fortalece las piernas y así uno gana agilidad. Además allá la comida es sana, se come harto frejol y buen camote. Aparte de ello siempre fui muy disciplinado. Me acuesto temprano y nunca tuve excesos.
El Cóndor en Montevideo…
Protagonista de grandes jornadas cerveceras que marcaron época, se ganó el apodo de ‘Cóndor’ en Uruguay, porque fue allí donde se ganó la fama de gran saltador tras  aquel partido en que Peñarol empató al  Sporting Cristal en los últimos minutos. Cristal había adelantado con tempranero gol de Tadeo Risco. Los aurinegros, heridos en su orgullo, no podían empatar por dribling  ni por triangulaciones,  mucho menos por labia ni por atarante,  porque los tigres celestes de la zaga se las sabían todas las mañas y paraban pleito aquí y en el infierno. ¿Qué le quedó al DT charrúa? Mandó bombardear al área peruana a punta de pelotazos para esa letal delantera integrada por Abbadie, Silva, Rocha, Spencer y el peruano Juan Joya, pero los cuatro tigres celestes, Chito De la Torre, Eloy Campos, Tito Elías, y Mellán las ganaron todas.
Esa tarde saqué de cabeza más de noventa pelotazos —cuenta Mellán–…  y  hasta ahora me dan jaquecas.
Loa aurinegros sólo pudieron empatar –y con ello eliminaron al Cristal— gracias a la ayuda del referí que no quiso ver un escandaloso gol cometido con infracción de Spencer. El elenco celeste quedó eliminado pese a no haber perdido un solo encuentro.
En la Bombonera…
Años después, en La Bombonera, la bronca se desató a raíz de una cobarde patada que recibió estando tirado en el suelo. Un famoso comentarista lo culpó de la bronca. Fue una calumnia porque él había quedado desmayado. El resentimiento le duró poco tiempo, porque don Fernando es un pisqueño bien criado al estilo provinciano, sereno y campechano, que no guarda rencores, porque los pisqueños son gente risueña y apacible.
Ya retirado, don Fernando Mellán, animado por su inseparable compadre don Alberto Gallardo (+), desde 1981 se dedicó a formar las canteras de jugadores celestes quienes lo reverencian como un padre por el respeto que se ha ganado por su dedicación, por su paciencia para enseñar, su seriedad para corregir, además de su buen ojo para descubrir talentos.
Un apodo.
Por aquellas épocas su primera chapa fue “Leñador”.  Y vaya que lo era, en el chimpún derecho tenía un hacha y en el izquierdo un filudo machete.
Un back central.
“El Chito era el rey de anticipación. Además tenía un temperamento indomable, y no se rendía jamás. Cuando juntaba las cejas hasta los pitbull se le corrían”.
Un amigo
“Alberto Gallardo, mi compadre, qué gran tipo, era la humildad en persona. De él aprendí muchas cosas”.
Una anécdota.
En un partido de entrenamiento en La Florida, el habilidoso delantero Orlando “Velita” Aquije pisó la pelota y le hizo dos consecutivas huachas de ida y vuelta que provocaron las carcajadas de todos sus compañeros. Mellán, herido en su orgullo,  le lanzó un desafío: “Te apuesto cien soles a que no me haces otra”. Pero Velita le leyó la venganza en la mirada, fingió lesionarse y se fue a las duchas. Las carcajadas se prolongaron toda la tarde.
Una frase
— Antes de los partidos Eloy Campos me decía: “compadre, yo se lo preparo, Ud. lo sazona y Orlando De la Torre se lo come”.

5 comentarios:

  1. BUENA NOTA, AMIGO ARANIBAR. SALUD CONDOR!

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  2. Yo estuve en las inferiores con el profe mellan. el me enseño muchas cosas que las estoy aplicando en la vida. mala suerte que por un accidente de moto no pude seguir practicando. ahora que se esta hablando de la humildad con jorge soto aporvecho para darle un homenaje al profe porque el nos enseño a ser humildes y disiplinados

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  3. Nada como el comentario lleno de sazón de Manuel Aranibar Luna. Es hacer docencia deportiva con estilo propio y en base a conocer el campo de acción. lo del "Condor" Mellán en su escrito, un regalo para el recuerdo. Gracias.

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    1. Gracias, mi estimado José Carlos. Sólo sigo el ejemplo de ustedes mis maestros, Gracias a Roberto Salinas, don Eduardo San Román, Óscar Artacho, el maestro Varleiva, el maestro Toribio Gol Grados Bertorini, y la gentaza de Ultima Hora como los tíos Paco del Busto y Alberto Best a quienes les soplaba las últimas jergas del Llauca..

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  4. SALUD PROFESOR MELLAN USTED FORMO A MI HIJO EN DISCIPLINA Y RESPETO EN EL FUTBOL,. HOY MI HIJO NO SIGUE LA CARRERA DE FUTBOLISTA PERO SI LO RECUERDA SIEMPRE COMO SU MAESTRO QUE SOLO LE ENSEÑABA COSAS BUENAS

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