miércoles, 4 de diciembre de 2013

HIGUITA, EL LOCO DE LOS TRES PALOS (I)


Por Manuel Araníbar Luna
Hizo historia bajo los tres palos, en el área maldita y fuera de ella, en los estadios y fuera de ellos. Si algún mensaje tienen sus actitudes, este es “libertad  sin reglas ni ataduras”.
La Rana René, el Loco Rebelde y el Escorpión

Nadie pensaría que estos tres caracteres tienen muchos puntos en común en un arquero: la inocente ternura de la rana René, el repentismo y el libre albedrío de un loco y el venenoso taco del escorpión; los tres caracteres se encierran y apretujan en el perfil de un solo personaje llamado René Higuita.

Para los locos no hay reglas...
Este loquito de cabello alborotado era un loco impredecible que persistía en desafiar las costumbres y romper los reglamentos, llamados "sentido común" o "Tablas de la Ley". Hiperactivo y rebelde, iconoclasta y bonachón, René se resistía a seguir los cánones establecidos por los serios ingleses en el balompié: arcos de tal tamaño, camisetas y medias del mismo color, cancha de tanto por tanto, ciega obediencia al del silbato, reglas del offside y la cresta del gallo, etc... y para qué seguir.
"No", decía la Rana René, "me quieren malograr el postre. Allí en Medellín soy más feliz jugando sin zapatos ni camisas, con dos piedras como arcos, y cambiando al puesto que yo quiera cuando me dé la gana". Y haciéndole una obscena higa al DT y los árbitros, el Loquito de los tres palos entraba a la cancha a jugar con su propio reglamento que contenía un solo decreto: "Para los locos no hay reglas".
Que viva la libertad de los locos...
El Loco hacía lo que quería y hacía feliz a la gente. Ese era su mejor pago. Pero los dueños del negocio no quieren show. Mejor dicho, establecen un show que obedezca sus propias reglas, lo cual significaba atar con camisa de fuerza y un par de grilletes a René, un arquero que no acepta límites porque aprendió a leer en un colegio sin puertas, y la única regla que reconoció es la regla para hacer líneas rectas en sus cuadernos de escuela.
Las jaulas son su tumba…
"¡Viva la libertad!", dijo René. Pero esto les pateaba el hígado a los conformistas, a los beatos, a los nerds, llamados en Colombia pilos, nerdos, ñoños o laminos, quienes lo tildaban de irresponsable. Claro, sí, loco irresponsable pero loco bueno, y amigo de los amigos. Muchos de los conformistas 'responsables' venden a un amigo en nombre de las tablas de la ley de los cuerdos. Y aunque pasó un tiempo entre rejas, no lo pudieron domesticar. Los pájaros nacen libres. Las jaulas son su tumba. A su felicidad le llaman locura.

Y bienaventurados los locos como Higuita porque ellos serán la envidia de los cuerdos.

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