Por Manuel Araníbar Luna.
Ya pe', muchachos, tres puntos son aritmética pura, siempre suman al tablón así sea por
Walk Over, ante el colero del campeonato o en mesa (esto último es lo usual en
otros equipos del medio). Además, ¿qué hay de malo en celebrar dos goles bien hechos?
LO MALO. La actitud del indescriptible
Kevin que siempre nos perjudica con sus fallos hasta el Ortega. No sancionó un
claro penal por una supuesta infracción anterior, la cual sólo existió para la sesgada
opinión de los borrachines ludópatas del ROVAR. No nos sorprende Kevin y sus causas de la cabina
de allá arribita. Ya nos han hecho varias para una antología de la miopía selectiva.
LO AFECTIVO. El abrazo amoroso entre Barcos y
su esposa Giuli celebrando su gol. No es novedad este romántico abrazo, habiendo
metido tantos goles en otros equipos. El tema es que lo hizo jugando por los
celestes. Eso se valora en positivo. Aun así, algunos lo critican arguyendo que
hizo teatro. Vaya, además de jugador tenemos actor.
LO EMOTIVO. El llanto de Santi al final del
partido. Se le quebró la voz recordando las horas difíciles que pasó tras su
lesión que le costó recuperarse durante un buen tiempo, por lo cual lo llenaron
de venenosos epítetos, no de hinchas de los clásicos rivales (lo cual es de
esperar) sino de los propios hinchas cerveceros. ¡Hasta cuándo el ánimus jodienda, por San Judas!
LO
MEJOR. El gol de
Santi. Redondeó su faena ganándole el vivo a un marcador que recibió un pase
corto. Lo quebró la cintura, levantó la mitra y al ver que el arquero salia
para arrodillarse a suplicarle que por favor perdone el blooper de Míguez, le
hizo un quite de torero con quimba de
festejo chinchano y la metió suavecito a la canasta.
LO
MEJOR 2.
Redondeando la nota, la actuación de Santi. el mejor jugador del partido. Sobresaliente. Un pase-gol y un
golazo de antología que ya mencionamos arriba. Y eso que no le convalidaron un penal que lo vio hasta Andrea Bocelli con
anteojos ahumados, pero el ROVAR, ayayay... ¿para qué zapatear si ya se fue la orquesta?.
LO FEO. Los hinchas que critican al Pirata
por un tatuaje de su anterior equipo. No sabemos si Hernán, como buen pirata de los siete mares,
tiene tatuajes de anteriores equipos. Podría ser. Manya esta
lista de cuadros por los que jugó (parece una lista de mercado): Racing, Guaraní, Olmedo, Estrella
Roja, Huracán, Shenhua, Shenzen, Liga de Quito, Palmeiras, Gremio, Sporting de
Lisboa, Vélez, Cruzeiro, Nacional de Colombia, Bashundara, Matute, y FC
Cajamarca. ¿Le exigirán al Pirata Barba Gris que se borre
todos esos tatuajes y deje sólo el escudo del Cristal y los nombres de su mujer
y sus hijos? ¡Ya pe', no se pasen!
LO INJUSTO. El fanático no perdona a los
jugadores una baja actuación en un partido a causa de lesiones, bajones futbolísticos
y anímicos, goles fallados, salidas en falso y otros etcéteras. Para el
fanático un jugador debe ser de acero al titanio, meter todos los goles, no
cometer ninguna falla, no tener un mal partido porque al toque, uf, ya lo sepultan
en guan por mediocre, piden la rescisión de su contrato o su jubilación, y en
el mejor de los casos le perdonan la vida, aunque exigiendo que lo atornillen
al banco. Por desgracia, no hay otro Messi para el Rímac (¿olvidan que Lionel
perdió dos penales en el Mundial?).

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