martes, 11 de diciembre de 2018

MATUTE NO ES EL CASTILLO DE LOS MONSTRUOS.


Por Manuel Araníbar Luna


¿A quién quieren asustar? ¿No conocen la gloriosa historia celeste? En épocas en que los asistentes a los estadios del Perú eran pasivos espectadores, en la Bombonera el cervecero ha rechazado a punta de combo, chalaca y mitrazo los  sucios ataques de más de cien matones hinchas de Boca que contaban con la alcahuetería de la prensa argentina.

¿A quién quieren asustar? La prensa mundial ha rechazado el salvaje ataque de fanáticos de River a Boca mientras que aquí la prensa alcahueta se calló en todos los idiomas cuando el bus de Cristal recibió toda clase de proyectiles tanto  en el Grau del Callao como en los recintos de Matute y Gremco y el antiguo Lolo Fernández (donde, para redondear el faenón del dirigente porcino, quemaron el bus cervecero), sin olvidar las canalladas de público adverso en canchas de Cusco y Arequipa.

¿A quién quieren asustar? Para muestra una imagen. Esos tres jugadores de la foto (Chito, Eloy y Mellán)  no le temían ni al diablo con metralleta. Por el contrario, los rivales se les corrían. Ya pues, inocentes fanáticos del equipo rival y no tan inocentes redactores de la prensa chicha, dejen de fanfarronear y vender gas licuado, que  los rimenses están vacunados de nacimiento contra  todos sus insultos, menosprecios y ninguneos. En los sesenta y dos años  de su historia, el cervecero  ha resistido sucios  ataques con pedradas, ladrillazos, pilas (de las más grandes), llegando al extremo de la aparición de extraños objetos en las puertas de su camarín de visitante en Matute colocados por El Hombre Invisible (porque nadie lo vio).

¿A quienes hay que temer?
¿A quién quieren asustar? Ya Loba lo ha dicho, “Pueden gritar lo que quieran, en la cancha juegan once contra once”, aunque olvidó decir que los celestes han sabido pelear y salir airosos en proporción de once contra catorce (árbitros y asistentes). Se ha ganado y se ha perdido pero la historia también nos ha dicho que las comadres toda la vida han recibido la escandalosa ayuda de árbitros parcializados a quienes  sólo les faltaba patear los penales de los rivales. A esos seudo árbitros sí hay que temerles.

¿Y cómo hay que actuar? No metiendo la pierna fuerte en la cercanías del área propia porque siempre nos muestran las amarillas a los inicios de estos partidos trascendentales con el fin de amansar a las fieras. No discutirles los fallos porque son una invitación a las tarjetas amarillas. No pisar el palito de  provocaciones, codazos, insultos  y empujones porque siempre las amarillas se las muestran a los nuestros.

Por último, Matute no es el Castillo de los Monstruos ni el Planeta de los Muertos Vivientes ni mucho menos el Fuerte Apache (aunque el humo de las tribunas lo haga ver así).

Vamos, celestes, nuestra presencia no está en el gramado pero sí en las tribunas. ¡Entremos a ganar!


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