sábado, 25 de febrero de 2017

ROSARIO 2 (CON PENAL INVENTADO), CRISTAL 1.

Por Manuel Araníbar Luna
Feo primer tiempo. Un equipo irreconocible. Si no fuera por  la camiseta celeste, un extraño podría pensar que el once que estaba jugando en Huaraz era un equipo de obreros jugando una pichanguita después del cebiche sabatino.
Ni una chiquita…
Y es que, contra otros planteamientos contra los cerveceros hechos por otros equipos, el elenco de casa entró a atorar a los celestes desde el pitazo inicial. Pasaron veinte minutos antes de que la pelota llegara al área huaracina. Los locales no dejaban hilvanar jugadas. Mordían por todos lados al punto que sacaron de quicio a Ray que casi se gana la roja. Justo es decir que a los celestes no les salía una chiquita partida por la mitad. Los pases equivocados, la pelota que se les chorreaba. La defensa celeste era rebasada con pases a sus espaldas.  Y todo esto por dos factores  adicionales: la altura (a 1000 metros sobre el nivel del mar), y la lluvia que empapó la cancha, formándose champas y pequeños pantanos, que ocasionaban un desgaste adicional a los ya cansados jugadores rimenses, lo cual no es un atenuante. Jugaron mal y punto.
La Oveja, el mejor…
En resumen, el equipo era una lágrima. Y nos referimos a diez jugadores, todos ellos cargados de fallas. ¿Quién se salvó? La Oveja Viana, que sacó peligrosas pelotas con entrada gratis a platea. Y tanto fue el cántaro al agua que sucedió lo que se temía. Gol de Rosario por un pase a espaldas de los defensas. Mauricio nada pudo hacer. Y así se fue el primer tiempo, sin pena ni gloria ni goles celestes.
Para el segundo tiempo Chemo mandó a triangular. Y así los creadores  celestes se fueron adueñando del medio campo. La defensa se pegó a la volante. Los delanteros se siguieron metiendo centímetro a centímetro. Claro que las fallas y las faltas, además de las escapadas y contragolpes de los locales se siguieron suscitando por ambos lados.
Tantas veces, Bambetta…
Fue entonces que Gambetta cambió el curso del partido regalando un penal a los rosarinos. Un débil empujoncito de recién nacido que ni siquiera hizo tambalear al delantero rayado. Revisando el video del partido pudimos contar unos once empujones de jugadores de ambos equipos que no fueron sancionados. ¿Y por qué causa, motivo, razón o circunstancia? Habrá que hacerle una cráneografía al soplapitos.

Dos a cero y el partido parecía definido hasta que una falta fuera del área fue cobrada por Tití Ortíz que con un remate magistral dejó paralizado a Salomón. Pero ya era muy tarde, los celestes a duras penas levantaban la pierna con la lengua afuera. Bambetta (con B pero sin gota de sangre en la cara) sopló el flautín y se fue al hotel. La directiva huaracina se lo agradece. Los celestes abandonan el campo mandándole saludos a la familia del árbitro. Buenas noches. ¿Buenas para quién? 

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